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CAOS AFGANO MUESTRA TENSIONES ÉTNICAS PROFUNDAS - amy waldman


Crecientes tensiones étnicas entre pashtunes y majiks amenazan la estabilidad del país.
Shindand, Afganistán. Los pashtún dicen que huyeron de sus aldeas debido a que eran perseguidos por los tajiks. Los tajiks dicen que sus casas han sido atacadas por combatientes pashtún.
En un Afganistán que está luchando por construir un país unido después de 23 años de guerra, las tensiones étnicas habían sido suprimidas en nombre de la unidad nacional. Pero batallas recientes aquí en el oeste de Afganistán demuestran que esas tensiones siguen siendo como grietas en una vasija de porcelana, y llegan hasta la capital del país, Kabul.
Los combates enfrentaron a un comandante pashtún, Amanullah Khan, que mantiene una base aquí desde hace mucho tiempo, al gobernador tajik de la provincia de Herat, Ismail Khan. Su ojeriza es amargamente personal, pero también ha adquirido un tono étnico.
Lo que está en juego no es solamente cómo resolverán sus disputas a nivel local, sino la habilidad del gobierno central para probarse a sí mismo como un árbitro imparcial, aunque a veces tome posición a lo largo de líneas étnicas.
La noche del 13 de agosto los hombres de Amanullah Khan atacaron aparentemente sin provocación a las tropas de Ismail Khan, ocupando la base aérea de aquí. Una de las quejas de los atacantes, en este distrito que es en un 80 por ciento pashtún, es que Ismail Khan no nombró a funcionarios pashtunes, particularmente en el despacho del gobernador del distrito.
"Ismail Khan no quiere que los pashtún tengan una buena vida", dijo Abdul Zaher, un aliado de Amanullah Khan. "Sus hombres roban casas y coches. Mataron a los comandantes de las áreas pashtún. No nombraron a los pashtún en ninguna posición".
Un funcionario pashtún en el gobierno central se hizo ampliamente eco de esa opinión, afirmando que Ismail Khan debería ser retirado del puesto de gobernador en parte porque no había nombrado a ningún pashtún en posiciones de importancia, aunque son la mayoría en la provincia.
"Los pashtún se sienten discriminados, son aterrorizados, matados, sus propiedades son confiscadas", agregó el funcionario.
Muchos de los hombres de Amanullah Khan son pashtunes de otras localidades de la provincia que han sido expulsados de sus aldeas, dijeron, por soldados tajik leales a Ismail Khan.
Zalmai, de 26 años, tendero, dijo que había huido de su distrito, junto a otras 4.500 familias, debido al acoso de los soldados tajik.
"El conflicto tajik-pashtún surgió después de que se marcharan los talibanes", dijo. "Finalmente tuvimos que luchar contra ellos. Nos quitaron los coches y todas nuestras propiedades; incluso talaron los árboles porque dijeron que eran de los pashtún".
Él y cerca de mil hombres de su distrito de Ghurian se unieron a Amanullah Khan, al que consideran como un líder pashtún, para pelear y ofrecerle apoyo.
Ismail Khan dijo en una entrevista que los cargos de que había sido injusto hacia los pashtún eran "infundados". "La realidad es que todas las etnias participan en el gobierno y en las funciones", dijo. Además, agregó, si tales acusaciones fueran verdaderas, es el gobierno central el que debe resolver los problemas, no los rebeldes.
Cualquiera sea la verdad, nuevas quejas están siendo alimentadas aquí, en este caso en gran parte por los tajiks que están indignados por lo que califican de atrocidades cometidas por los soldados de Amanullah Khan durante los ataques recientes.
Naciones Unidas y la Comisión Afgana de Derechos Humanos han comenzado una investigación. Al menos 42 personas fueron confirmadas muertas en los combates, la mayoría de ellas soldados de Ismail Khan, y algunos fueron asesinados brutalmente.
Uno de los comandantes de un batallón del ejército, Wali Muhammad Touhid, dijo que había visto los cuerpos de dos soldados que habían sido asesinados con las manos atadas a la espalda. Un alto funcionario afgano en Kabul dijo que creía que el comandante de la base aérea de Shindand había sido decapitado, y Touhid dijo que los hombres de Amanullah Khan habían contado lo mismo.
Según rumores en las aldeas cercanas el número de bajas llega a 200, y los aldeanos dicen que los cuerpos fueron enterrados en tumbas anónimas. Touhid dijo que la gente de la localidad habló de siete cadáveres que habían sido arrojados a un pozo, y luego vueltos a trasladar. Dijo que los soldados afganos y soldados de las Fuerzas Especiales estadounidenses que revisaron el pozo encontraron ropas y tres tarjetas de inscripción electoral.
Después de un ataque inicial, los hombres de Amanullah Khan saquearon la zona, confirmaron funcionarios en Kabul y de aquí. Tanto los pashtún como los tajiks son víctimas, pero son especialmente los tajiks los perjudicados.
Tres hombres de localidades diferentes proporcionaron informes semejantes de que habían observado a soldados de Amanullah Khan saquear casas de los tajiks, que en algunos casos mataron a sus habitantes. Un hombre, que insistió en buscar la protección de una muralla y del anonimato antes de hablar, dijo que los combatientes habían escogido como blanco de los ataques las casas de soldados tajik y de funcionarios de gobierno.
El funcionario del gobierno central de Kabul dijo que Amanullah Khan hacía cosas "muy oscuras", incluyendo posiblemente su implicación en el contrabando de narcóticos y lazos con los combatientes que apoyaron a los antiguos gobernantes talibán de Afganistán. Muchos tajiks aquí y en Kabul se preguntan por la razón por la que el gobierno no han actuado contra él, especialmente ahora que ha atacado a funcionarios e instalaciones gubernamentales.
"Si el gobierno central, la OTAN y la ONU quieren paz, deberán actuar contra los rebeldes porque lo que hacen aquí no es otra cosa que insurgencia, nada más", dijo Noor Ahmad, de 28 años, un sastre.
"Mira toda esta gente salvaje", dijo un tajik en un pueblo de aquí cuando dos de los combatientes de Amanullah Khan, exhibiendo sus armas, pasaron en una motocicleta. "Si el gobierno central no hace nada contra esta gente, entonces no hay un gobierno central".
El jefe de espionaje de Ismail Khan, Naser Alawi, dijo que creía que en el gobierno central había gente que estaban tratando de utilizar la carta étnica y apoyaban el ataque de Amanullah Khan.
En la ciudad de Herat los habitantes dicen que los recientes actos de violencia han polarizado aún más las tensiones étnicas. Los combates "son sobre todo una cuestión de pashtunes y tajiks", dijo Nasir Ahmad, un tendero tajik. "En la ciudad no había problemas, pero ahora, después de que comenzaran los combates, tenemos problemas étnicos".
Durante los combates, dijo, a medida que se extendían los rumores de que las tropas de Amanullah Khan estaban acercándose a la ciudad, los pashtún se mofaban de los tajiks diciendo: ‘Tu autoridad no durará más que una o dos horas'".
"Éramos felices", dijo, "has que nos dimos cuenta de que había un problema étnico".
Un vendedor de zapatos pashtún, Ahmadullah, de 22, dijo que había nuevas tensiones desde que comenzara el conflicto. "La gente dice ahora que no quieren a gente como Zirkot", la base de Amanullah Khan, y un sinónimo de pashtún.
En este contexto, el Ejército Nacional Afgano, cuyos soldados fueron enviados aquí después de que los soldados de Amanullah Khan atacaran la base aérea, se mantiene aparte. Sus soldados son reclutados de entre todos los grupos étnicos y provincias del país. Una unidad constaba de hombres de todo el país, Panshir, Paktia, Ghazni, Kunar.
El comandante de un batallón pashtún, Serbat Wardak, dijo que se negaba a mirar las cosas a través de lentes étnicas, y no cree que sus hombres adopten esa visión, en parte debido a que son de fuera de la zona.
Hablando sobre el ejército nacional, dijo: "Ahora es la única fuerza en la que la gente puede confiar".

7 de septiembre de 2004
©newyorktimes
©traducción mQh

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