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¿qué es lo sexy ahora?


[Ruth La Ferla] Algunos dicen que es la combinación.
Naomi Watts puede llevar una combinación como ninguna otra, un don del que hace ostentación en ‘King Kong’, el remake de Peter Jackson. Como Ann Darrow, la fogosa heroína de la película, Watts se da vueltas y baila como un sobrecalentado juguete de cuerda frente al poderoso Kong, envuelta todo el rato en seda y encaje. Es la última de una larga procesión de mujeres seductoras de la pantalla grande -recordemos a Jean Harlow, Elizabeth Taylor, Faye Dunaway- que han despertado al animal de los protagonistas mientras se escabulle en una combinación. Pero a pesar de su elegante origen, en las últimas décadas el atractivo de la combinación ha seguido siendo sobre todo algo que pasa en las películas. Fuera de la pantalla languideció hasta acercarse al borde de la extinción, llevada mayormente, si acaso, por mujeres de la generación de Taylor.
"Hace dos años en la mayoría de las tiendas no podías encontrar una combinación", dice Susan Hughes, directora de moda en Bloomingdale’s. Los vendedores detallistas de hoy cuentan una historia diferente, a medida que las combinaciones, confinadas largo tiempo al cubo de desechos de la moda, han reaparecido en las perchas de las tiendas, su aura de azucarada sexualidad coincidiendo con el penetrante romanticismo de las colecciones de primavera. En Bloomingdale’s, que ofrece versiones de Betsey Johnson, DKNY y Far West, las ventas han sido lo suficientemente buenas como para justificar nuevos estilos y marcas para la primavera, dijo Hughes.
Mónica Mitro, portavoz de Victoria’s Secret, dijo que su compañía ha ampliado sus ofertas de combinaciones en anticipación de una pequeña explosión en las ventas. "Creemos que las combinaciones están emergiendo como una importante tendencia del verano e incluso del otoño", dijo. Y en las tiendas lujosas como Bergdof Goodman y sitios populares de lencería en la red, como Figleaves, proliferan las reencarnaciones, con gran parte de su anticuado encanto intacto.
"Hay una nueva generación que ha descubierto la combinación", dijo Marshal Cohen, analista jefe detallista para el Grupo NPD, una firma de investigación de mercados. "De momento la combinación es un movimiento sub-cultural de mujeres que compran en las tiendas más elegantes". Agregó que la mayoría de ellas tienen menos de 40 años, y son mujeres que hace un año habrían pensado en llevar una combinación con la misma pasión que llevar un miriñaque. Debido a que la tendencia es reciente, las cifras de ventas no están aún disponibles, pero Cohen predijo una considerable subida en las ventas de combinaciones para esta primavera.
Para no confundirla con el ubicuo vestido estilo combinación que todavía se vende saludablemente en las tiendas, la combinación es algo claramente de la vieja escuela, dirigido a servir principalmente como ropa interior o para el dormitorio, no para salir una noche al centro. Su atractivo es en parte práctico -proporciona cobertura y una suave base debajo de los trasparentes, a veces pegajosas camisetas y vestidos que llegan en primavera a las tiendas- y en parte sensual, como es evidente en las interpretaciones con combinaciones sinuosas, retros de encaje de casas de diseño como Janet Reger, La Perla, Natori y Jonquil.
Como los vestidos de encaje blanco y tops de ganchillo, "las combinaciones son un contrapunto virginal que cosas que durante el otoño fueron un poquitín siniestras", sugirió Ed Burstell, vice-presidente y gerente general de ventas de Bergdof. Las últimas combinaciones son en realidad bonitas e inocentes, y sin embargo, paradójicamente, suficientemente eróticas para complementar, sino suplantar, atuendos básicos como la camisola o la camisa justo por debajo del culo.
"Todas esas piezas que dejan la barriga al desnudo se han convertido en horteradas", dijo Susan Rolontz, vice-presidente ejecutiva de Tobé Report, un boletín de comercio detallista. "La combinación es la nueva y prístina versión de la sensualdiad".
Podría haber estado describiendo una de las combinaciones modestamente recortadas de algodón batiste de la nueva línea de lencería de Vera Wang, que serán presentadas esta primavera. Con sus finas correas y diáfanos bordes, es tan decorosamente infantil como una debutante.
Algunos vendedores dicen que esta suave y larga ropa interior apela a fantasías cultivadas en privado. "Dan a algunas mujeres la sensación de feminidad y elegancia", dijo Lauren Borish, comprador para Figleaves. En otoño pasado la compañía agregó varios y coquetos estilos a su oferta de las funcionales y elásticas combinaciones de Maidenform y Spanx.
"Las combinaciones tienen una especie de sofisticación, de sensualidad, que hacen que te sientas más femenina", dijo Lauren Martin, psicoanalista de Nueva York. Muestra su guardarropa de combinaciones tradicionales debajo de blusas transparentes y faldas con volantes.
Rebecca Apsan, que ofrece un colorido surtido de combinaciones en La Petite Coquette, su boutique de lencería en el centro de Manhattan, se coloca una apenas llega a casa después del trabajo. "Me hace sentir como Liz Taylor en ‘La gata sobre el tejado de zinc caliente’", dijo Apsan. "Sí, me siento como Maggie".
Históricamente, Hollywood ha trabajado las combinaciones como un símbolo contradictorio de inocencia y seducción femeniba, que se desliza entre los polos de la horterada y el estilo. Una sutil invitación a portarse mal, las combinaciones se imprimieron en la conciencia popular con estrellas como Taylor, no sólo peligrosamente felina en ‘La gata...’, sino elegantemente perversa mientras acariciaba un whisky envuelta en satén y encaje en ‘Una mujer marcada’ [Butterfield 8]. Faye Dunaway se veía glamorosamente desabrochada en combinación y falda de tubo abierta en ‘Bonnie y Clyde’. Más recientemente, Reese Witherspoon se vio erótica, aunque modesta, en una combinación de nailon, en ‘Punto de mira’ [Walk the Line], cuando su arrugada lencería delató un matutino retozo entre las sábanas.
Fuera de la pantalla la caída en el olvido de la combinación fue acelerada por los trastornos de los años sesenta. Las mujeres la veían como todavía otro estorbo, y lo desecharon junto con sus ballenas y ceñidores tipo arnés como gesto de protesta -o fastidio.
Los ensayistas dicen que la combinación empezó su prolongada decadencia a principios de los años cincuenta, desplazada, a medida que el público comenzó a obsesionarse con los senos, por el más revelador push-up. "La misma timidez" de la combinación, "esa hermanita del vestido ya no atraía a los hombres, ahora entretenidos por sirenas semidesnudas", escribe Farid Chenoune, la autora de ‘Hidden Underneath: A History of Lingerie’ (Assouline, 2005).
La combinación fue redescubierta hace algunos años, pedida en tiendas clásicas por mujeres jóvenes con una inclinación hacia la lencería de la época de las abuelitas. Algunas las llevaban como vestidos, y un puñado de emprendedoras incluso las bordaban. Otras se las ponían, con rasgaduras e hilachas intactas, sobre vaqueros y debajo de las rebecas.
A fines del año pasado editores avizores empezaron a señalar la tendencia en las revistas. Impresionada por la imagen de Dunaway en combinación en ‘Bonnie y Clyde’, Andrea Linett, directora creativa de Lucky, recreó la imagen en el número de diciembre. Continuó la historia en el número de este mes de la revista con un reportaje mostrando caprichosas combinaciones salpicadas de flores y encajes: una atractiva alternativa, dijo Linett, para el exagerado push-up y tanga.
"Las combinaciones son totalmente recatadas", dijo. "En una época en que ya nada asombra, eso es lo que las hace sensuales".

12 de enero de 2006

©new york times
©traducción mQh

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