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murió lucian freud


Revolucionó el arte del retrato.
[William Grimes] Murió el miércoles noche en su casa en Londres el pintor Lucian Freud, cuyos reveladores y austeros retratos de amistades íntimas y conocidos, despatarrados desnudos en su estudio, redefinió el arte del retrato y ofreció una nueva avenida hacia el arte figurativo. Tenía 88 años.
Falleció después de una breve enfermedad, informó William Acquavella, de Acquavella Galleries, el marchante de Freud.
Freud, nieto de Sigmund Freud y hermano del personaje de la televisión británica, Clement Freud, ya era una figura importante en el pequeño mundo artístico de Londres cuando, en los primeros años de la posguerra, se embarcó en una serie de retratos que lo afincaron como una potente y nueva voz en el arte figurativo.

En pinturas como ‘Mujer con rosas’ [Girl With Roses] (1947-48) y ‘Mujer con perro blanco’ [Girl With a White Dog] (1951-52), puso el lenguaje pictórico de la pintura europea tradicional al servicio de un estilo de retrato que despojaba al modelo de su fachada social. Gente corriente -muchos de ellos sus propios amigos- miraban desde la tela, expuestos a la despiadada inspección del artista.
Desde fines de los años cincuenta, cuando empezó a usar un pincel más tieso y a esparcir grandes franjas de pintura en el lienzo, los desnudos de Freud adquirieron una nueva carnosidad y masa. Sus modelos, llevados al límite en agotadoras sesiones día tras día, dejaban caer sus defensas y se entregaban. Las caras mostraban fatiga, angustia, letargo.
La carne lucía manchada y grumosa, y, en el caso de sus retratos de la artista del performance, Leigh Bowery y la terriblemente obesa funcionaria civil, Sue Tilley, de los años noventa, horriblemente abundante.

La relación entre el modelo y el pintor, en su trabajo, transformó el retrato tradicional. Estaba más cerca, escribió el crítico de arte John Russell en ‘Private View’, su recorrido del mundo artístico de Londres en los años sesenta, "de una relación clásica del siglo veinte: la relación entre el interrogador y el interrogado."
William Feaver, crítico británico que organizó una retrospectiva de Freud en el Tate británico en 2002, dijo: "Freud ha generado toda una vida de pinturas genuinamente novedosas que se colocan obstinadamente en el camino de pintores menores que sobreviven con menos. Siempre llevó las cosas al extremo, empujándolas más lejos de lo que uno creería necesario, sin soltarlas hasta que empezaban a desconcertar."

Lucian Michael Freud nació en Berlín el 8 de diciembre de 1922 y se crió en un vecindario de gente adinerada cerca del Tiergarten. Su padre, Ernst L. Freud, arquitecto que era el hijo menor de Sigmund Freud, se casó con Lucie Brasch, heredera de una fortuna maderera, y la familia disfrutaba de los veranos en el Mar del Norte y visitando la propiedad de la familia cerca de Cottbus, en Alemania.
En 1933, después de que Hitler llegara al poder, los Freud se mudaron a Londres, donde Lucian estudió en escuelas liberales, aunque no mostraba grandes dotes para la vida académica. Le interesaban más los caballos que los estudios, y pensaba convertirse en jinete.
En 1938 fue expulsado de Bryanston, en Dorset, después de bajarse los pantalones en una apuesta en una calle en Bournemouth. Pero su escultura en arenisca de un caballo le permitieron entrar a la Escuela Central de Artes y Oficios de Londres. Después de un año la dejó para matricularse en la Escuela de Pintura y Dibujo de East Anglian en Dedham, donde estudió con el pintor Cedric Morris. Aunque es verdad que la escuela se incendió completamente cuando Freud estudiaba allí, la historia a menudo repetida de que él empezó el fuego accidentalmente con una colilla es improbable.
En 1942, esperando hacerse camino hacia Nueva York, Freud se enroló en la Marina Mercante, llegando a trabajar en un buque escoltado que hacía la ruta del Atlántico. Pero lo más cerca que llegó de Nueva York fue Halifax, en Nueva Escocia. Después de volver a Liverpool enfermó de amigdalitis y fue licenciado del servicio por razones médicas.

Freud era un bohemio de la vieja escuela. Instalaba sus talleres en barrios empobrecidos, tenía la byrónica reputación de ser un calavera y jugaba  imprudentemente a las apuestas ("las deudas me estimulan", dijo una vez). En 1948 se casó con Kitty Garman, hija del escultor Jacob Epstein, a la que describió en varios retratos, especialmente en ‘Mujer con rosas’, ‘Muchacha con gato’ [Girl With a Kitten] (1947) y ‘Mujer con perro blanco’ (1950-51). El matrimonio terminó en divorcio, así como su segundo matrimonio con Lady Caroline Blackwood. Le sobreviven sus numerosos hijos de su primer matrimonio y de una serie de relaciones románticas.
Sus primeras pinturas, a menudo como parte de una narrativa, estuvieron fuertemente influidas por pintores de la Nueva Objetividad alemana como Georg Grosz y Otto Dix, aunque sus influencias se remontaban a Albrecht Dürer y a maestros flamencos como Hans Memling.

A veces se aventuró en territorio surrealista. En ‘El cuarto del pintor’ [The Painter’s Room] (1943), una cebra con rayas rojas y amarillas asoma su cabeza por la ventana de un estudio amoblado con un sofá y una palmera. Se ve un sombrero de copa en el suelo.
Más tarde Freud rechazó el surrealismo con algo de desdén. "Nunca podría poner en una pintura algo que no esté frente a mí," le dijo al crítico de arte Robert Hughes. "Eso sería una mentira sin sentido, una mera muestra de ingenio."
Una decisiva influencia fue Francis Bacon, un colega artista en la Bienal de Venecia de 1954 y el tema de una de sus obras más famosas: una cabeza pintada al óleo sobre cobre en 1952. Las audaces y libres pinceladas de Bacon llevaron a Freud a abandonar sus finos retratos lineales de los años cuarenta y a avanzar hacia el estilo de retrato más grueso e inquisitivo que caracterizó sus trabajos maduros, con su paleta de apagados marrones y amarillos.
"Los colores llenos y saturados tienen un significado emocional que quiero evitar", dijo una vez. Al artista y biógrafo de Freud, Lawrence Gowing, le dijo: "Para mí, la pintura es la persona." El sucio taller de Freud se convirtió en su universo artístico, un lúgubre teatro en el que sus desencajados modelos, totalmente desnudos y por eso no identificables por clase, eran sometidos a la despiadada e imperturbable inspección del artista.
El tipo de relación entre el modelo y el artista es sugerida por ‘Reflejo con dos niños’ [Reflection With Two Children], un autorretrato de 1965 con Freud visto desde abajo -desde el punto de vista de un perro que mira a su amo. Dos niños, casi en miniatura, han sido desplazados hacia un lado del lienzo. Una deslumbrante bombilla arriba contribuye a crear la impresión del artista como un todopoderoso inquisidor.

En particular sus modelos femeninos no sólo parecen desnudos sino inoportunamente expuestos. Freud llevaba tan lejos este efecto que Russell observó una vez que "a veces nos preguntamos si tenemos algún derecho a estar ahí." En contraste, sus caballos y perros, como sus galgos ingleses Pluto y Eli, eran evocados con tierna solicitud.
"Tengo un fuerte prejuicio autobiográfico", le dijo a Feaver, el crítico británico. "Mi trabajo gira enteramente sobre mí mismo y mi entorno."
En raras ocasiones aceptó Freud algo parecido a un encargo oficial de retratos. Pintó al coleccionista Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, totalmente vestido, en ‘Hombre sentado en una silla’ [Man in a Chair] (1985). Su adusto retrato de la Reina Elizabeth, de 2001, donde la muestra con la Diadema de Diamantes en la cabeza, dividió a críticos y espectadores.
Algunos críticos saludaron el retrato como atrevido, intransigente y veraz. Arthur Morrison, el editor de arte del Times de Londres, escribió: "La barbilla sólo se puede describir como una sombra, y el cuello no avergonzaría a un jugador de rugby profesional." El fotógrafo de la realeza del diario dijo que Freud debería ser encerrado en la Torre de Londres.
Esas fueron distracciones. Mucho más en el estilo de Freud es su retrato de un hombre sentado en un sofá con una rata durmiendo (‘Hombre desnudo con una rata’ [Naked Man With Rat] 1977-78). La cola del animal, enrollada en la pierna izquierda del modelo, casi toca sus genitales, produciendo un inefable, espeluznante efecto.
Durante muchas décadas Freud fue profundamente ignorado en Estados Unidos, pero en 1987 el Museo Hirshhorn de Washington expuso su obra en una exposición que ningún museo de Nueva York quiso aceptar. Fue todo un hito. Hughes lo proclamó el "más grande pintor realista todavía vivo" y pronto surgió un culto de Freud. En 1993, el Museo Metropolitano de Arte organizó una retrospectiva de su trabajo.
"Es un intento por documentar," dijo Freud, describiendo su obra con ocasión de su retrospectiva en la Galería Hayward Gallery de London en 1974. "Trabajo con la gente que me interesa y quiero, en habitaciones donde vivo yo mismo."
3 de agosto de 2011
21de julio de 2011
©new york times
cc traducción mQh

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