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estamos chatos con el sistema


columna de lísperguer
Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, cree que manifestaciones son producto de conspiración comunista.

Con injurias y provocaciones no logrará Larraín ni convencer de que el descontento sea producto de una conspiración comunista ni contribuirá en nada para superar este periodo. Su estilo ordinario y agresivo podría incluso empeorar la situación si empuja a la oposición a negarse al diálogo con los partidos de gobierno. Podría provocar que el presidente Piñera se vea obligado a marcharse a casa anticipadamente, como le está ocurriendo a Rodríguez Zapatero en España. Su, ejem, análisis, no tiene ningún asidero. Primero, debería demostrar, ojalá en tribunales, que los comunistas están implicados en una conspiración. Y podría explicar, de paso, por qué considera comunistas al 80% de los chilenos que, como los estudiantes, rechazan la educación por lucro y favorecen el retorno a la educación pública.
Le irrita seguramente, como dicen prácticamente todos los actores sociales en este momento, que la solución es simplemente redactar una nueva Constitución, pues en esta está el origen del mal. En la Constitución y en un sistema electoral aberrante que usurpa la representación ciudadana. Por esta sencilla razón tienen los estudiantes y profesores toda la razón en rechazar de plano el recurso al Parlamento. Allá los políticos, alejados de la vida real y designados por ellos mismos en sus partidos, ciertamente se pondrían de acuerdo en archivar el caso -porque este sistema educacional y la estúpida sociedad en la que nos han obligado a vivir como esclavos es un engendro compartido por la dictadura y la clase política en su conjunto.
Si la Concertación quiere recuperar su vínculo con los chilenos, deberá rehusar toda componenda con el oficialismo y exigir de una vez por todas sentarse a dialogar para convocar a una asamblea constituyente, derogar el sistema binominal, terminar definitivamente con los enclaves de la dictadura y purgar de manera estricta de sus elementos fascistas a las ffaa, Carabineros y el poder judicial. Estos deben ser los únicos temas sobre los que la oposición debe acceder a tratar durante este gobierno, dejando todos los demás hasta después de la entrada en vigor de una nueva Constitución. El gobierno debe acceder a dar este paso histórico, o hundirse en medio de una revuelta social sin parangón, con huelgas indefinidas, manifestaciones, sabotajes y desobediencia civil. La democracia nos conviene a todos, a la derecha y a la izquierda, pero fundamentalmente a todos los chilenos. Estamos hartos. Estamos indignados. Estamos chatos.
lísperguer

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