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operación escalera


La agente secreto que la realizó.
[Juan Forero] Bogotá, Colombia. Alba Luz Florez, la agente secreta del servicio de inteligencia colombiano, recordó haberse preparado diligentemente para su misión. Al principio, le dijeron que se trataba de un asunto de seguridad nacional.
Dejó a su familia para vivir en una casa de seguridad y adoptó una nueva identidad. Tuvo tres meses de intenso adiestramiento en cómo captar informantes. Luego ella y los estrategas del servicio de inteligencia trazaron cada uno de los pasos que la llevaron a infiltrar la Corte Suprema de Justicia de Colombia a la búsqueda de evidencias que vincularan a sus jueces con personajes del hampa.
"Todo lo que yo pudiera saber sobre la corte era de la mayor importancia para el servicio", dijo Florez, 33, en una entrevista con el Washington Post.
Florez dijo que nunca se preguntó sobre los motivos de la operación, que los fiscales dicen ahora que fue diseñada para paralizar la investigación que llevaba a cabo la corte sobre congresistas corruptos, la mayoría de ellos aliados del entonces presidente Álvaro Uribe. En realidad, el servicio de inteligencia -el Departamento de Seguridad Administrativa, o DAS- estaba bajo control del presidente.
"Usted tiene una misión, y, como es legítima, es legal", dijo Florez, que ahora está cooperando con la fiscalía. "Yo estaba feliz de poder hacer el trabajo que me pedía la institución."
Su operación, que se extendió de 207 a 2009, no sólo era ilegal, sino además, de acuerdo al fiscal general de Colombia, diseñada para encontrar evidencias incriminatorias sobre los jueces y debilitar así su investigación de los aliados del presidente en el Congreso. El escándalo subsiguiente llevó a una investigación criminal contra los principales asesores de Uribe e implicaron al ex presidente mismo, cuyo mandato se extendió de 2002 a 2010.
Un estrecho aliado de Estados Unidos en la guerra contra el narcotráfico, la conducta de Uribe está siendo investigada por una comisión parlamentaria especial. Niega haber dado órdenes para infiltrar la corte.
Los fiscales dicen que los directores y agentes del DAS participaron en una serie de operaciones de espionaje ilegales que durante gran parte de la década pasada tuvieron como blanco a cientos de colombianos, incluyendo a políticos de oposición, periodistas de derechos humanos, organizaciones de derechos humanos e incluso funcionarios de Naciones Unidas. Los agentes interceptaron teléfonos, siguieron a los hijos de opositores al gobierno y abrieron extensos expedientes sobre decenas de personas -de acuerdo a investigadores.
Pero fue la infiltración de la Corte Suprema, una operación bautizada como Escalera, lo que más ha asombrado a los colombianos.

La Mata Hari Colombiana
La cara de Escalera es Florez, que aparece en documentos oficiales del DAS como Agente Y66. Para los que la conocieron en la corte, se llamaba Samantha Rojas. Para la prensa colombiana se ha convertido en ‘Mata Hari’, la agente cuyo aspecto sano y dulces maneras la convertían en ideal para el reclutamiento de informantes.
De hecho, empezó su trabajo renovando una relación con un viejo amante, un policía que trabajaba en el aparato de seguridad del gobierno y que la ayudó a hacer sus primeros contactos en el fortificado edificio que alberga a la corte. Con su ayuda, conoció a las señoras de la limpieza, choferes, guardaespaldas -gente a la que finalmente reclutó para ayudarla a "penetrar" la corte, como se expresó ella.
El chofer del magistrado instructor estrella de la corte, Iván Velasquez, fue crucial -dijo. Tenía acceso a documentos que superiores del DAS y funcionarios de la oficina del presidente querían ver, dijo Florez y su enlace, William Romero, que ha dirigido unidades del DAS que trabajaban con informantes y ahora está colaborando con la fiscalía. Para ganarse al chofer, dijo Florez, había tenido que investigar sus debilidades.
"Yo sabía absolutamente todo sobre su familia, sus hijos, lo que le gustaba y lo que necesitaba", dijo.
Descubrió que el chofer tenía un nido de hijos y andaba mal de caja. También había estado en el ejército. Florez dijo que le ofreció dinero y apeló a su patriotismo, explicándole que había "irregularidades" en la corte que podrían dañar a Uribe, un popular presidente querido por muchos colombianos.
"Le dije: ‘Hagámoslo por el presidente’", dijo.
Otra empleada de la corte, Blanca Maldonado, recordó como Florez también la convenció enfatizando que su cooperación con el espionaje beneficiaría a Uribe.
"Desde el principio indicó que pertenecía a un programa especial del DAS que recogía información para el doctor Uribe", dijo Maldonado, que era la encargada del café que atendía a los jueces de la corte, en una declaración revelada por la revista Semana. "Me preguntó si acaso no me sentía orgullosa de trabajar para el doctor Uribe, y yo simplemente sonreí."
Florez también convenció a Maldonado y al equipo de limpieza ofreciéndoles cientos de dólares al mes. Su principal trabajo era plantar los diminutos micrófonos en una sala de la corte donde los jueces conversan privadamente.
"Poco a poco", dijo Florez, "los convencí. Los conquisté."

Deplorable
El bufete que representa a Uribe y a Bernardo Moreno, el encarcelado ex jefe de gabinete del presidente, dice que la infiltración de Florez corría por su propia cuenta y la de un pequeño grupo de agentes del DAS renegados.
"Esto es deplorable. Es vergonzoso para Colombia", dijo David Espinosa, uno de los abogados del bufete. "La cuestión es: ¿lo hizo la funcionaria por su cuenta? ¿Quién se lo ordenó? Ella no puede decir que recibió la orden del doctor Bernardo Moreno ni de nadie en el palacio presidencial."
El superior de Florez, Romero, dijo que dos funcionarios de alto nivel del DAS -el ex director de inteligencia, Fernando Tabares, y la directora de la agencia, María Pilar Hurtado- dejaron en claro que las órdenes venían de la oficina de la presidencia. De hecho, los superiores de Romero sentían tanta presión desde arriba que le ordenaron iniciar Escalera tan pronto como posible.
"Así es cómo empezó la misión a Alba", dijo Romero. "Le dije que el blanco era la Corte Suprema y que la orden la daba el presidente. Ella accedió porque es un privilegio."
Florez contó que obtener los archivos de las investigaciones de la corte de los congresistas acusados de vínculos con jefes paramilitares que entonces controlaban gran parte del norte de Colombia, en un escándalo conocido como para-política.
"Querían saber cómo venían los casos", dijo sobre sus superiores, especialmente la investigación de la corte sobre el primo del presidente, Mario Uribe, entonces senador.

Cerrado Repentinamente
Desde la corte, Florez y Romero dijeron que reunieron toneladas de información sobre treinta congresistas, que fueron prontamente entregados a la presidencia. Tenía que entregar cuatro informes al mes. Esos informes, junto con documentos judiciales y las transcripciones de las conversaciones de los jueces grabadas clandestinamente, llegaban a veces a mil páginas al mes.
Velasquez, el principal investigador de la corte, dijo que nunca había imaginado que extraños pudiesen saber tanto sobre sus investigaciones, observando que su pequeña oficina estaba pinchada.
"Aquí yo hablo con todo tipo de personas, con abogados, con testigos que vienen a denunciar, gente que sabe algo y quiere colaborar", dijo.
Florez dijo que ella nunca preguntó qué pasaba con sus informes. Dijo que sólo oyó, por Romero, que sus superiores en el DAS estaban complacidos con su trabajo.
Luego, tan repentinamente como empezó, la Operación Escalera, fue abruptamente cancelada. Romero contó que le habían ordenado destruir documentos.
El DAS no encontró nunca vínculos entre los magistrados de la corte y personajes del hampa.
Pero las investigaciones de la corte sobre las actividades criminales ha provocado cerca de treinta condenas, incluyendo la del primo del presidente, el ex senador, que fue sentenciado a principios de año a ocho años de cárcel. Otros veinte legisladores están en juicio o siendo investigados,
Maldonado también está siendo investigada. En su declaración, lamenta su rol, diciendo que había permitido que Florez la hiciera creer que los magistrados de la corte estaban conspirando contra Uribe.
"Les pido perdón", dijo, "y dígales que, sea por ignorancia o estupidez, hice algo muy bajo."
24 de agosto de 2011
20 de agosto de 2011
©washington post
cc traducción c. lísperguer

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