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se extienden protestas contra wall street


Protestas se extienden a grandes y pequeñas ciudades.
[Erik Eckholm y Timothy Williams] Una informal campaña populista que empezó en Wall Street hace tres semanas se ha extendido a decenas de ciudades en todo el país. En Los Angeles, los manifestantes están acampando cerca del Ayuntamiento, en Chicago se han congregado frente al Banco de la Reserva Federal y en Boston marcharon por el centro de la ciudad, manifestándose contra la avaricia corporativa, el desempleo y la responsabilidad de las instituciones financieras en la crisis económica.
Con poca organización y dependiendo de Facebook, Twitter y grupos de Google para compartir sus métodos, la campaña Ocuppy Wall Street [Ocupar Wall Street], como se llama al prototipo en Nueva York, se alimenta de un profundo filón de indignación, dijeron expertos en movimientos sociales, uniendo a cruzados de toda la vida contra la globalización y anarquistas profesionales con personas más jóvenes frustradas por las malas perspectivas de trabajo.
"Las diatribas basadas en el descontento son el primer paso de todo movimiento", dijo Michael Kazin, profesor de historia en la Universidad de Georgetown. Pero dijo que no estaba claro si las actuales protestas conducirían a un movimiento duradero, lo que exige que las recién desatadas pasiones sean canalizadas en instituciones y transformadas en objetivos políticos.
La publicidad en torno a las recientes detenciones de cientos de manifestantes en Nueva York, cerca de Wall Street y en el Puente de Brooklyn, sólo ha dado más bríos a la campaña. Esta semana se preparan nuevas manifestaciones y en algunos casos acampadas urbanas en lugares tan disparatados como Menfis, Tennessee; Hilo, Hawai; Minéapolis; Baltimore; y McAllen, Tejas, de acuerdo a
Occupy Together, un centro oficioso para las protestas que anuncia nuevas demostraciones, incluyendo algunas en Europa y Japón.
En la capital del país, el sábado se inició el movimiento Occupy D.C. con planes de unir fuerzas el jueves con organizaciones anticorporativas y antibélicas similares para una acampada en un parque cerca de la Casa Blanca en octubre de 2011.
Cerca de cien de las personas más jóvenes, de las cuatrocientas que hubo durante el fin de semana, acamparon frente del Ayuntamiento de Los Angeles el lunes en la mañana. Varias decenas de tiendas ocuparon el jardín junto con un puesto de comida gratis y un punto de encuentro de la prensa. Había personas sentadas sobre mantas tocando la guitarra o los bongós o meditando. Junto a un letrero que decía "Comida, No Bombas", había otro que decía "Comida, No Bancos."
En el puesto de donaciones, Elise Whitaker, 21, editora de guiones y directora independiente, dijo que lo que unía a los manifestantes era su deseo de una "economía más igualitaria."
"Creo que no soy representado por los grandes grupos de interés y las multinacionales, que controlan cada vez más nuestro dinero y nuestra política", dijo, agregando que ella no estaba per se contra el capitalismo.
Javier Rodríguez, 24, ex estudiante del Pasadena City College, levantaba un letrero que decía, en español, "Abajo el Banco Mundial", y dijo que era anticapitalista.
"El sistema monetario no funciona", dijo. "Los bancos están aquí para robarnos. Todo el mundo está endeudado sea para pagar el seguro médico, la escuela o los préstamos. La gente está harta."
En Chicago el lunes en la mañana cerca de una docena de personas estaban sentadas o tendidas en sacos de dormir frente al Banco de la Reserva Federal, rodeados de letreros de protestas y cestas llenas de alimentos donados y mantas. Los manifestantes, que han estado en Chicago desde el 24 de septiembre, dijeron que habían recibido tanta comida que empezaron a dar el excedente a indigentes.
En las noches el número de manifestantes aumenta cuando llegan de la escuela o del trabajo y el grupo marcha por Michigan Avenue.
"Todos tenemos ideas diferentes sobre lo que significa esto, parar con la avaricia de las grandes empresas", dijo Paul Bucklaw, 45. "Para mí, se trata de los bancos."
Sean Richards, 21, estudiante de salud ambiental en la Universidad de Illinois en Normal, dijo que dejó la universidad el viernes y tomó un tren a Chicago para manifestarse contra las compañías petroleras.
Dijo que seguiría durmiendo en la calle "todo el tiempo que fuera necesario."
Los estrategas de izquierda dijeron que se sentían animados por el estallido de energía y esperaban que contribuyera al nuevo y poderoso movimiento progresista. Robert Borosage, co-director de la Campaña por el Futuro de Estados Unidos, observó que las manifestaciones en Wall Street ocurrieron después de las protestas en Wisconsin este año contra los intentos de eliminar los sindicatos de empleados públicos y numerosas manifestaciones contra el estado de la economía y el desempleo.
Los nuevos manifestantes han mostrado un extraordinario compromiso y no han recurrido a la violencia pese a las agresiones de la policía de Nueva York, dijo. "Yo creo que el resultado fue que realmente tocaron una fibra entre los activistas de todo el país."
Pero si el movimiento quiere tener un impacto duradero, tendrá que generar líderes y aclarar demandas, dice Nina Eliasoph, profesora de sociología en la Universidad de California del Sur.
Con el país viviendo un profundo malestar económico, casi todo el mundo se ve obligado a pensar en economía y política, dando a las nuevas protestas una "mayor resonancia emocional", dijo.
"Así que hay una tensión entre este movimiento emocionalmente poderoso", dijo, "y el vacío del mensaje mismo, de momento."
[Ashley Southall contribuyó al reportaje desde Washington, Ian Lovett desde Los Angeles y Steven Yaccino desde Chicago.]
4 de octubre de 2011
3 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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