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le llaman estabilidad a la opresión


columna de lísperguer
Gobierno y partidos de extrema derecha rechazan derogar sistema electoral binominal.

Las propuestas del gobierno y de los partidos de extrema derecha son cosméticos y no resolverán la grave crisis de legitimidad que vive Chile desde hace décadas. Fastidia que la derecha psicótica insista en que es el sistema binominal el que da estabilidad a Chile. Es fácil la, ejem, estabilidad, cuando la paz social se consigue matando a manifestantes a balazos y oprimiendo al resto de la ciudadanía en un sistema social y político aberrante, injusto y estúpido. La única democracia verdadera es la democracia representativa proporcional. Estos cambios no van en esa dirección y deben ser por tanto rechazados. Es de esperar que la Concertación esté a la altura del momento histórico y rechace de plano estas reformas huecas.
Lo que algunos políticos llaman estabilidad la consiguió Chile gracias a la traición de la izquierda tradicional, que dejó a los chilenos a merced de una clase dominante parásita, mediocre, ruin, imbécil y antipatriota. Y la izquierda traicionó a Chile cuando aceptó la Constitución de la Bestia, cuando aceptó el binominal y cuando adoptó la ideología neoliberal. La estabilidad, que es otra manera de decir opresión, no se consigue con el binominal. Se consigue con la exclusión, la explotación, el ahogamiento de las libertades personales y públicas -exactamente lo que es Chile hoy: una dictadura encubierta.
En el sistema electoral binominal los ciudadanos no eligen a los políticos que los representan. Cuando un político como Jaime Guzmán es elegido pese a que sólo llegó en tercer lugar y apenas con un 17% de los votos, evidentemente no se puede hablar de democracia. Los chilenos elegimos sólo al 50% de los candidatos -los que son elegidos con primera mayoría. El resto son nombrados por las directivas de los partidos, porque son elegidos senadores o diputados independientemente de la cantidad de votos emitidos a su favor. Aun así, tampoco es exacto que los candidatos elegidos en primera mayoría sean elegidos realmente, porque llegan a ser candidatos tras ser nombrados por las cúpulas de los partidos y no en primarias abiertas. Los ciudadanos sólo ratificamos una decisión tomada a nuestras espaldas por gente que no ha sido elegida nunca para nada. Encima, el sistema permite que algunos representantes -como la Guatona Nazi, por ejemplo- lleguen al Parlamento sin elección alguna, como también permite que algunos políticos se designen a sí mismos -como los senadores Larraín y Escalona. Este sistema no debe ser reformado, sino rechazado completamente.
Muchos en la Concertación (incluyendo a los socialistas pinochetistas) dicen que no tenían alternativa entonces porque negociaron con la pistola en el pecho. Si fue así, eso no fue una negociación. Como quiera que sea, la Concertación tiene ahora la posibilidad de redimirse y hacer suyas las aspiraciones de la ciudadanía: recuperación de la democracia, nueva Constitución, nacionalización de los recursos naturales y de la banca, educación pública gratuita y de calidad, respeto del derecho internacional, reforma y purga del poder judicial, cárcel común para los criminales pinochetistas. Ojalá estén los políticos a la altura. Ojalá volvamos a tener una izquierda popular (es decir, que represente los intereses de la ciudadanía). Ojalá tuviésemos una derecha decente y demócrata. ¿Es mucho pedir?
lísperguer

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