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en áfrica lloran muerte de gadafi


Mientras Occidente celebra el brutal fin de Gadafi, en África sub-sahariana lloran su muerte.
[Josh Kron] Nairobi, Kenia. Para ellos, su violento fin fue otro triste capítulo en la prolongada historia de la intervención de las potencias occidentales en asuntos africanos.
"Somos el uno por ciento que no está celebrando", dijo Salim Abdul, que ayuda en la administración de una importante mezquita en la capital de Uganda bautizada en honor del ex líder libio, que proporcionó el dinero para construirla.
"Él adoraba a Uganda", dijo Abdul en una entrevista en la mezquita, en Kampala. Observó que el coronel Gadafi se había comprometido a pagar los salarios de los veinte empleados durante los próximos veinte años. "Su muerte significa que todo esto acabó", dijo Abdul.
El viernes alrededor de treinta mil personas se agolparon en la mezquita para rendir tributo al líder asesinado, de acuerdo a medios locales en Uganda.
El diario Daily Monitor, un importante periódico independiente de Uganda, informó que el jeque Amir Mutyaba, ex embajador ante Libia, lloró mientras contaba a seguidores que el coronel Gadafi había "muerto como héroe". Agregó que "Alá lo bendecirá" y "los excavadores de petróleo extranjeros serán castigados", una probable alusión a la extendida idea de que las potencias occidentales intervinieron en Libia debido principalmente a sus recursos petrolíferos.
En Nigeria, el país más poblado de África y con la mitad de su población musulmana, un senador declaró en medios locales que el coronel Gadafi "fue uno de los más brillantes líderes africanos que hemos tenido". Y un ex líder de una milicia nigeriana, que dijo que en el pasado había sido financiado por el coronel Gadafi, dijo a la Agence France-Presse que la muerte del ex líder libio "será vengada".
El corone "derramó su sangre como un mártir para volver a encender el fuego de la revolución en todo el mundo", dijo Mujahid Dokubo-Asari, el jefe miliciano. "Todo el planeta se levantará contra esto".
El coronel Gadafi asumió el poder en 1969 como un ideólogo de veintisiete años, que emuló al presidente Gamal Abdel Nasser, de Egipto, y concentró su energía en dirigir el renacimiento del pan-arabismo. Para el cambio de siglo, sintiéndose rechazado por sus colegas árabes, volcó su atención hacia el África sub-sahariana en el sur. Usó su propio dinero, así como el de financieras estatales, para construir mezquitas, hoteles y compañías de telecomunicaciones.
También intervino en la política de otros países africanos -al menos una docena de golpes o de intentos de golpe en el continente se atribuyen a su apoyo.
Uno de los numerosos y presuntuosos títulos que se otorgó a sí mismo fue el "rey de reyes de África".
Con el tiempo, sus esfuerzos le ganaron muchos aliados africanos, y cuando estalló la rebelión contra él este año, la Unión Africana demoró meses en reconocer al consejo rebelde como la autoridad política del país.
Hubo informes al principio de la rebelión de que el coronel Gadafi había introducido a combatientes de países africanos [en el conflicto] y los había utilizado como mercenarios, pero los periodistas encontraron pocas evidencias de que hubiera mercenarios en la revuelta.
Mientras los enemigos del coronel Gadafi empiezan sus esfuerzos por reconstruir el país [arrasado por los bombardeos de la OTAN], muchos en el continente siguen enfurecidos por el traspaso de poder, en gran parte debido al apoyo militar que prestó la OTAN a los ex paramilitares.
En Zimbabue, donde el presidente Robert Mugabe digirió una guerra de liberación contra el régimen de la minoría blanca que terminó en 1980, un portavoz de la presidencia dijo que el coronel Gadafi sería recordado allá por su apoyo a la lucha por la independencia de Zimbabue y despotricó contra la intervención extranjera en asuntos africanos.
"El gobierno no puede aceptar el derramamiento de sangre como modelo para el cambio político en el continente", dijo George Charamba, el portavoz. "Más todavía cuando esa sangre se derrama por instigación de potencias extranjeras".
Zimbabue, por supuesto, ha tenido sus propios enfrentamientos con Occidente, debiendo soportar intensas críticas por las sangrientas y desacreditadas elecciones de 2008. "Como una cuestión de principios", dijo Charamba, "Zimbabue no cree que sea el deber de Occidente decirnos quiénes son nuestros amigos y quiénes nuestros enemigos, quiénes los guapos y quiénes los feos".
Incluso algunos africanos que dijeron que no apoyaban necesariamente al coronel Gadafi mostraron su consternación por el modo en que fue asesinado y dijeron que había dejado un importante legado.
"Nunca fui partidario de Gadafi, pero me emociona el modo en que murió", dijo Manny Ansar, director de un popular festival musical anual en Mali. "Lo queramos o no, tenemos que reconocer que fue uno de los más grandes líderes africanos que influyeron en varias generaciones, incluyendo la mía, y que encontraron en la constancia y coraje de sus posiciones lo que buscamos en un héroe: orgullo".
28 de octubre de 2011
22 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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