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murió piri thomas


Escritor latino.
[Elaine Woo] Murió Piri Thomas, cuyo libro de memorias de 1967, ‘Por estas calles bravas’ [Down These Mean Streets],  contó su ruda infancia en El Barrio (el Harlem Español) y sus años como delincuente que le siguieron. Tenía 83 años.
Para Piri Thomas, como latino de piel oscura en los años treinta, Nueva York estaba lejos de ser el mejor de los mundos. Sus hermanos tenían la piel clara, como su madre portorriqueña, pero él salió a su padre, un negro cubano cuyos perturbados sentimientos sobre la raza dejó cicatrices en ambos. Thomas se hizo pandillero y se metió en el mundo de las drogas, disparó contra un agente de policía durante un asalto y terminó en prisión para cumplir una pena de siete años.
Emergió de prisión como escritor, cuyo viaje de auto-descubrimiento le reportó una permanente reputación como el autor de un clásico de la adolescencia, ‘Por estas calles bravas’. Las memorias de 1967, comparadas a menudo con ‘Los hombres de la tierra prometida’ [Manchild in the Promised Land] y ‘La autobiografía de Malcolm X’ [The Autobiography of Malcolm X], de Claude Brown, siguen siendo reeditadas y son ampliamente leídas en las escuelas como un logro estilístico y testamento del espíritu humano.
Thomas, que murió el lunes de neumonía en su casa en la Bay Area de El Cerrito, influyó en generaciones más jóvenes de escritores latinos, tales como el novelista dominicano-estadounidense Junot Díaz, cuya ‘La breve y maravillosa vida de Óscar Wao’ [The Brief Wondrous Life of Oscar Wao] ganó el Premio Pulitzer de narrativa de 2008.
"Thomas fue una de mis influencias más importantes", dijo Díaz al Times en un email. "Fue el primer escritor caribeño que conocí que incluía la experiencia latina en Estados Unidos en el encuentro con la cultura estadounidense que incluía tanto la supremacía blanca como la experiencia afroamericana.
"Era brillante como escritor de memorias, y pocos podían igualar su lirismo o su demoledora y transparente honestidad".
Thomas fue pionero de la literatura ‘nuyoricana’, la poesía y prosa producida tras la masiva inmigración de portorriqueños en Nueva York en los años cincuenta.
"Estaba a la vanguardia de los logros literarios portorriqueños en Estados Unidos, junto con Esmeralda Santiago, Miguel Algarin, Pedro Pietri y Jesús Colón", dijo Daniel Gallant, director ejecutivo del Nuyorican Poets Cafe, una organización de artistas de Nueva York que Thomas ayudó a fundar en 1973. "Su trabajo ayudó a abrir las puertas de los mundos editorial y académico a numerosos autores latinos, y ayudó a abrir los ojos de lectores estadounidenses a las a veces crudas realidades de la vida nuyoricana en los años sesenta y posteriores".
Aunque mejor conocido por sus memorias, Thomas era también un poeta que brindaba exuberantes lecturas de sus trabajos en ciudades universitarias y en cárceles, donde ayudaba en talleres literarios y compartía con los reos las duras lecciones que le había dado la vida.
Cuando ingresó en la cárcel de Sing Sing, "descubrí que la cárcel más cruel es tu propia mente", dijo Thomas al diario Alameda Times-Star en 2004. "Empecé a encontrar mi libertad a través de la escritura... Recogí los sonidos de las calles donde crecí, los sonidos de mi corazón, plasmándolas en las páginas".

Hijo primogénito de los siete hijos de Dolores Montánez y Juan Tomás de la Cruz, nació como Juan Pedro Tomas en East Harlem (el Harlem Español) el 30 de septiembre de 1928. Su nombre fue más tarde traducido al inglés como John Peter Thomas. Su madre lo llamaba Piri.
Durante su juventud vivió la Depresión y el racismo, que tuvo que sufrir no solamente en el mundo exterior, sino también en casa con su padre, que favorecía a sus hijos de piel más clara. Cuando la familia se mudó a Long Island, los tormentos de Thomas empeoraron. Sus hermanos pasaban por blancos, pero él era "un grano de café en un mar de leche".
Enrabiado y confundido, abandonó la escuela y volvió a Harlem, donde vivió en la calle. Tenía quince años cuando su madre murió de cáncer. A los dieciséis se enroló en la Marina Mercante. A los veinte se agarró a tiros con la policía durante un asalto y terminó en la cárcel de Sing Sing.
En ese solitario y desolado lugar, recordó la "sabiduría" de su madre, una mujer espiritual que lo había alentado a quererse a sí mismo y a hacer el bien en el mundo. "Mami decía que nosotros tenemos todos los poderes", recordó en la entrevista en el Alameda Times-Star. "Uno es oscuro, el otro luminoso, y debemos escoger".
Decidió mejorar su mente. Terminó la secundaria con un grado de equivalencia. Era un ávido lector -leyó la Biblia, el Corán, a Confucio, Nietszche, Edgar Allan Poe, Ralph Ellison. Y reflexionó sobre los traumas y tragedias de su vida.
Cuando recuperó su libertad en 1956, había terminado un manuscrito que no fue a ninguna parte durante el periodo en que luchó por rehabilitarse, trabajando en todo tipo de oficios y criando a una familia.
Casado tres veces, le sobreviven su esposa, Suzanne Dod Thomas, dos hijos, cuatro hijas, siete nietos y dos biznietos.
Finalmente tuvo éxito ayudando en la rehabilitación de drogadictos y ex presidiarios, lo que llamó la atención de un editor de Knopf. Corrió a casa a recuperar su manuscrito sólo para descubrir que había sido arrojado a la basura e incinerado.
Pasó los siguientes cinco años de su vida reconstruyendo su libro. En 1967, sus esfuerzos fueron recompensados con elogiosas reseñas. "Piri Thomas le grita al mundo que pasó sobre él", escribió el sociólogo Lewis Yablonsky en Los Angeles Times, "y los sonidos son claros, nítidos y vale la pena oírlos".
Thomas también escribió dos novelas, ‘Savior, Savior, Hold My Hand’ (1972) y ‘Seven Long Times’ (1974), y una antología de cuentos, ‘Stories from El Barrio’ (1980). Fue tópico de dos películas, incluyendo el documental de PBS, ‘Every Child Is Born a Poet’.
Tras mudarse a la Bay Area en 1983, Thomas siguió dictando charlas sobre sus poemas, a veces con acompañamiento musical.
En las escuelas, centros de detención de delincuentes juveniles y cárceles, pregonaba la creación para superar la violencia y la alienación. Las palabras, decía a menudo, "pueden ser mariposas o balas" y cuando recitaba sus textos, hacía revolotear sus dedos en el aire.
6 de noviembre de 2011
23 de octubre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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