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policía no se puede vigilar a sí misma


¿Puede la policía vigilarse a sí misma? Editorial NYT.
Una serie de escándalos y delitos -muy pocos de ellos destapados por el Departamento de Policía de Nueva York- no deberían dejar dudas de que Nueva York necesita una agencia fuerte e independiente para investigar los serios reclamos que existen sobre la policía de la ciudad.
Los 35 mil agentes de policía de Nueva York han hecho en general un buen trabajo en los últimos años protegiendo a la ciudad contra la delincuencia y el terrorismo. Pero varios casos de corrupción y una querella federal denunciando los prejuicios raciales en las políticas de control de identidad del departamento han hecho surgir inquietantes dudas sobre la dirección del departamento y su capacidad para solucionar sus propios problemas.
La lista de casos recientes de corrupción incluye: siete detectives de antinarcóticos condenados por plantar drogas en los detenidos; tres agentes condenados por robar perfume en una bodega; y ocho agentes y ex agentes acusados de introducir clandestinamente armas y otros artículos en el estado.
La Oficina de Asuntos Internos del departamento, que es responsable de la investigación de las quejas sobre conducta policial, no logró descubrir ninguno de estos problemas. Salieron a la luz gracias al fiscal de distrito local, al FBI y, en un caso al menos, al departamento de policía de Nueva Jersey.
Entretanto, más de cincuenta mil personas fueron arrestadas el año pasado por posesión de marihuana, y los críticos denunciaron que muchas de esas detenciones fueron el resultado de procedimientos policiales incorrectos. Sólo entonces emitió el comisario Raymond Kelly una directriz ordenando a la policía que cambiara esas prácticas.
Asuntos Internos descubrió un círculo para arreglar partes. La investigación condujo a la detención de dieciséis agentes, pero se vio comprometida por las filtraciones de la oficina hacia los que estaban siendo investigados. Más dudas sobre el departamento surgieron después de que el sindicato de la policía organizara una demostración para protestar contra estas acusaciones y se oyó a los agentes gritando comentarios racistas a un grupo de beneficiarios de ayuda social en una oficina cercana.
Hace casi veinte años, una comisión que investigó la corrupción en la fuerza policial de la ciudad de Nueva York recomendó la creación de un "organismo independiente de supervisión permanente" para controlar e investigar a la policía y las operaciones de Asuntos Internos. En lugar de eso, el alcalde Rudolph Giuliani creó la Comisión para Luchar contra la Corrupción Policial, que se supone que debe supervisar las investigaciones internas de la policía, pero que no tiene autoridad ni para exigir documentos ni para llamar a declarar.
El alcalde Michael Bloomberg y el comisario de policía Raymond Kelly deben darle más vigor a la comisión. Debe tener autoridad para citar a testigos y llamar a declarar y necesita atribuciones para controlar a la Oficina de Asuntos Internos así como el departamento de policía en general. Su trabajo debe ser tan transparente como posible. Ahora mismo no hay modo de saber si los recientes escándalos y otras quejas son una excepción o el indicio de problemas mucho más profundos en el departamento.
El portavoz del Departamento de Policía, Paul Browne, ha argumentado contra la necesidad de nuevos controles. Dijo que la Oficina de Asuntos Internos había sido ampliada en los últimos años y que a menudo ha ayudado en investigaciones iniciadas en otros lugares. No es suficiente. Los neoyorquinos deben tener confianza en que cualquier problema con la policía sea investigado completa y honestamente. Una agencia verdaderamente independiente, con poderes reales, es el único modo conseguirlo.
18 de noviembre de 2011
6 de noviembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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