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cni mató al niño anfruns


La víctima más joven de la dictadura tenía seis años. Los padres no estaban ligados a la política, pero un matrimonio en segundas nupcias de la abuela materna sería la clave para entender por qué estaría involucrado este organismo de seguridad.
[Claudio Leiva Cortés] Santiago, Chile. Dentro de 45 días se conocerán los resultados de la nueva autopsia practicada al niño Rodrigo Anfruns Papi, luego de la exhumación de sus restos, realizada el miércoles pasado. Los exámenes tanatológicos buscan aclarar cómo se produjo la asfixia que le provocó la muerte y, a partir de ahí, descubrir a los que se supone son los verdaderos culpables del crimen.
Este último punto nunca ha sido resuelto, a pesar de las declaraciones de tres carabineros que dicen haber presenciado el momento en que agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) llegaban al sitio del suceso con el cadáver de Rodrigo Anfruns en la cajuela de un automóvil. ¿Qué motivos habría tenido la CNI para cometer un homicidio de este tipo?
Al respecto hay dos versiones que vinculan a la familia del niño Anfruns con efectivos del Ejército y de la CNI. Éstas han aparecido en varias publicaciones, pero los jueces que han estado a cargo del caso no les han dado crédito. Pero esto podría cambiar con el ministro en visita Manuel Valderrama.
El crimen ocurrió hace 32 años y causó conmoción pública. El menor de 6 años desapareció el 3 de junio de 1979 desde la casa de su abuela paterna, Guillermina Stange Wistuba, en la comuna de Providencia. El cadáver fue encontrado por la policía el 14 de ese mes, en un sitio eriazo ubicado detrás de la vivienda.
La versión oficial, nunca aceptada por los medios ni por la opinión pública, pero avalada por las máximas autoridades políticas y policiales de la época, aseguró que el cuerpo de Rodrigo estuvo 11 días en ese terreno, que la data de muerte también era de 11 días, que la causa del deceso fue una asfixia y que el culpable había sido un menor de 16 años, P.P.V. (Patricio Pincheira Villanueva).
Sin embargo, el viernes 14 de octubre de este año, la madre del niño, Paola Papi, y el abogado querellante, Roberto Celedón, dieron a conocer un informe elaborado por el Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Chile y encargado por la Corte de Apelaciones de Santiago, que terminó de echar por tierra la versión oficial. Los peritos estudiaron los informes legistas acumulados en la causa, incluyendo fotografías del cadáver.

Las Conclusiones de los Peritos de la U
El documento señaló que la descomposición cadavérica habitual en la Región Metropolitana "permite descartar razonablemente una data de muerte de 11 días". Según el peritaje, las imágenes de la víctima, especialmente las manos, muestran una rigidez cadavérica de entre 24 y 72 horas, es decir, de uno a tres días. Después de ese lapso se pierde.
Otro de los supuestos indicadores de la data de muerte de 11 días, el contenido gástrico, también es descartado. La autopsia de la época afirmó que el estómago tenía restos de carnes y papas, información que la abuela de Rodrigo le dio a un funcionario de Investigaciones poco antes de que apareciera el cadáver. Según los peritos, el alimento encontrado había sido ingerido de 3 a 5 horas antes de la muerte.
Además, el informe de la Universidad de Chile concluyó que el cadáver fue cambiado al menos dos veces de posición, porque manifiesta distintas livideces o coágulos que se producen hasta 30 horas después de la muerte. Asimismo, estas mismas livideces demostraron que Rodrigo murió con ropa, en circunstancias que fue encontrado desnudo.
Otra conclusión fundamental es que el cadáver no estuvo más de 12 horas en el sitio eriazo, por la ausencia de larvas e insectos en el cuerpo. Pero lo más macabro es que el informe ratifica que Rodrigo fue sometido a torturas, al parecer con quemaduras de cigarrillos en manos y caderas, aunque no se descarta un instrumento eléctrico.

Vieron Cuando Llevaron el Cuerpo
En 2004, en un Informe Especial de TVN, el oficial de Carabineros (R), Jorge Rodríguez Márquez, teniente a la fecha del crimen, declaró que "yo soy testigo de que a él (Rodrigo) lo trajeron (al sitio eriazo), nosotros vimos ingresar el vehículo y vimos el cuerpo de Rodrigo en el portamaletas. Era un vehículo típico de la gente de Investigaciones o de la CNI de la época, no recuerdo la marca, pero tipo Opala, verde oscuro".
El 14 de junio de 1979, Rodríguez y otros dos oficiales de Carabineros, Arnoldo Inzunza y Eduardo Guerrero, desobedecieron la orden de retirarse del lugar y entre las 4 y 5 de la madrugada de ese día vieron entrar al sitio eriazo el vehículo que llevaba los restos de Rodrigo Anfruns. Los sujetos se identificaron como agentes de la Policía de Investigaciones.
El cuerpo de Rodrigo fue buscado intensamente por Carabineros en los días previos a su hallazgo, incluso con perros policiales. La excusa para que no lo hubieran encontrado de inmediato fue que P.P.V. lo dejó semienterrado después de asfixiarlo, apretando su cara contra el suelo.

Las Sospechas Siempre Apuntaron a la CNI
Las sospechas del crimen siempre apuntaron a la participación de la CNI en el crimen, pero sus razones son un misterio. El padre del niño, Jaime Anfruns Stange -fallecido en 2001 por un cáncer- era simpatizante DC, mientras que la madre, Paola Papi, es hermana del abogado Mario Papi Beyer, ex senador del Partido Radical Social Demócrata (PRSD).
Sin embargo, la madre de Jaime Anfruns Stange, Guillermina Stange, es decir la abuela materna (prima lejana del general Rodolfo Stange), estaba casada en segundas nupcias con el coronel de Ejército Alberto Iraçabal Irigoen, quien al momento del crimen era subdirector de Correos de Chile.
El coronel Iraçabal se oponía a la violación de la correspondencia por parte de la CNI. Debido a que el secuestro de Rodrigo se registró cuando el niño estaba en la casa de este oficial, se especuló que podría ser una represalia por su rechazo a las actividades de la CNI en Correos.
Otra posibilidad va por el lado del hijo que coronel tuvo en primeras nupcias, el capitán de Ejército Luis Iraçabal Lobo, quien pertenecía a la CNI. Según trascendidos de la época, el capitán tuvo que dedicarse a la venta de armas para financiar a la CNI. De acuerdo a estas versiones, habría tratado de levantar un negocio propio junto al ex director de la DINA, Manuel Contreras, lo que habría motivado esta "operación" de la CNI con el niño Anfruns para advertirle que lo mismo le ocurriría a su hijo.
Según lo que se investigó en ese momento, cuando Rodrigo fue asesinado, el capitán Iraçabal prometió ayuda a la familia Anfruns Papi, pero después viajó a España junto a su esposa y suegra, ambas también vinculadas a los servicios de seguridad de la época. Permanecieron en España durante dos años y después no tuvieron más contactos con los Anfruns Papi.
19 de noviembre de 2011
©la nación

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