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perpetua para coronel gonzález


El Tribunal Oral y Federal de Santa Fe lo condenó por la desaparición del militante Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini. Hasta que el fallo quede firme cumplirá la pena en su domicilio. "Se hizo justicia", dijo Ana María.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. "Un fallo histórico", lo calificaron una y otra vez. El Tribunal Oral de Santa Fe condenó ayer a prisión perpetua al coronel José María González, el ex jefe del Area 212 que la madrugada del 24 de marzo de 1976 copó la Casa Gris al mando de tropas golpistas y asumió como el primer interventor de la dictadura en la provincia. Lo condenó por la desaparición del militante peronista Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini, en diciembre de 1975, en una casita cerca de la cancha de Colón, donde ambos vivían con su bebé de un mes y medio.
Es el primer militar que llegó a juicio por crímenes de lesa humanidad en Santa Fe y el primer sentenciado a la pena máxima por tres cargos: "allanamiento ilegal de domicilio, privación ilegal de la libertad agravada y homicidio doblemente calificado", aunque -hasta que el fallo quede firme- cumplirá la pena en su domicilio.
"Se hizo justicia", dijo Ana María, mientras uno de sus compañeros levantaba la foto de su esposo desaparecido, el 9 de diciembre de 1975. Y ella asoció las fechas: mañana se cumplirán 36 años desde la última vez que lo vio con vida, cuando un grupo de tareas del Área 212 copó su casa, la secuestró a ella y a su niño, esperó en la oscuridad y se llevó a Mario.
El veredicto se conoció al mediodía. Afuera, el sol pegaba fuerte a una muchedumbre que seguía la audiencia por dos pantallas de TV, entre cánticos y banderas. El presidente del Tribunal, José María Escobar Cello, se encargó de leer punto por punto. Lo secundaban sus colegas María Ivon Vella y Lilia Carnero, jueza del Tribunal Oral de Paraná. Y cuando anunció la "prisión perpetua", una explosión de gritos y aplausos ganó la calle. "Olé, olá. Como a los nazis la va a pasar, a dónde vayan los iremos a buscar", cantaron los más jóvenes. Escobar Cello siguió con la lectura y anunció que los fundamentos de la sentencia se publicarán el 16 de diciembre. Pero antes de terminar el acto, la jueza Carnero aprovechó para reprocharle al abogado de la defensa, Carlos Triolo, porque en su alegato se dirigió en todo momento al "señor presidente" y no al Tribunal integrado también por dos mujeres. "A los alegatos los recibe el Tribunal, no sólo el presidente, que dirigió correctamente esta audiencia", dijo Carnero. Y quedó claro que era un reto por omisión de género.
En la calle, seguían los cánticos: "Cárcel común perpetua y efectiva para los genocidas que andan sueltos por las calles argentinas". Ana María Cavadini fue una de las primeras en salir del Tribunal. "La verdad que este fallo nos hace creer y confiar más en la justicia. Estamos muy contentos, muy conformes", dijo. Tenía los ojos iluminados. Y agradeció el testimonio de los compañeros de Marini y de ella que declararon en el juicio. "Fueron muy contundentes, tenía mucha esperanza que ésta sea la sentencia y, por suerte, se concretaron mis ilusiones", agregó. El abogado querellante Guillermo Munné coincidió. "Es un sentencia trascendente, muy importante", dijo, mientras hacía un esfuerzo para contener el llanto. Lo logró a medias. Porque era una emoción compartida con su colega de la querella, Lucila Puyol y muchos otros. "Esto es por la memoria de Marini, por el reclamo de justicia de tantos años de Ana Cavadini y de su hijo Germán. Por todos los compañeros y compañeras de Mario que testimoniaron en el juicio. Y por todos los argentinos que reclamamos un país sin impunidad", agregó Munné. "Se trata de un fallo trascendente. Que el genocida golpista de Santa Fe tenga que dar cuentas en la justicia de la democracia y reciba la peor condena de nuestro país: la prisión perpetua, es histórico. Esperemos que también la hagan efectiva, en el único lugar donde se puede controlar, que es la cárcel común", dijo Munné. "Acá tuvo que comparecer como acusado el hombre que reinaba sobre la vida, el cuerpo, la libertad de tantos militantes de 1975 y 1976, el autor de tantos crímenes horrorosos, el responsable de que el padre de Germán Marini y el esposo de Ana Cavadini no esté vivo ni se sepa donde están sus restos. Nos parece muy trascendente que este hombre fuerte del terror de estado, esté ahora, con todas las garantías del derecho de defensa, juzgado y condenado a prisión perpetua. Respetamos su derecho a la salud y a la asistencia médica, pero debe cumplir la condena en una cárcel común", insistió Munné. González tiene 82 años. Puyol ponderó "la primera condena a perpetua a un genocida" por "la contundencia de los testigos que se escucharon en el juicio, especialmente las compañeras de detención de Ana María Cavadini y los compañeros de Mario Marini que dieron testimonio de la persecución que vivían sobre finales de 1975. Y la trascendencia de la figura de González, que fue el primer hacedor del terrorismo de estado y el primer interventor de la dictadura en la provincia. Es el primer caso de un militar condenado en Santa Fe porque (el ex jefe del Area 212, coronel Juan Orlando) Rolón y (el ex jefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Domingo Manuel) Marcellini murieron antes de llegar a juicio", concluyó la abogada.
8 de diciembre de 2011
©rosario 12

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