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milicias deben marcharse de trípoli


Autoridades libias dan plazo de dos semanas a las milicias para que entreguen las armas y abandonen Trípoli, corriendo el riesgo de crear nuevas tensiones entre los islámicos y los grupos laicos del nuevo gobierno.
[Ruth Sherlock] Trípoli, Libia. Las milicias paramilitares tienen hasta el 20 de diciembre plazo para abandonar la capital, dijo el presidente del concejo de Trípoli, Abdul Rafiq Buhajar. Amenazó con prohibir el tráfico, excepto los vehículos oficiales de los ministerios del Interior y Defensa, si no acataban.
Fue respaldado por el nuevo primer ministro, Abdulrahman al-Keib, en una decisión que será vista en parte como una victoria de los islámicos. Aunque todo el mundo está de acuerdo en que las milicias finalmente deben marcharse, el decreto provocaría la retirada de las poderosas brigadas en gran parte laicas de Zintán y Misurata, dejando la capital en manos de la milicia de Trípoli, dirigida por el más poderoso islamita de Libia, Abdulhakim Belhadj.
Grupos rebeldes de todos los rincones de Libia se agolparon en torno a la capital en agosto para el asalto final contra el coronel Moamar Gadafi. Al ocupar casas opulentas de personeros del antiguo régimen, edificios gubernamentales y oficinas públicas para convertirlos en cuarteles, y sintiéndose con los derechos que da la victoria, las milicias se muestran reticentes a la hora de volver a roles civiles.
El miércoles, cientos de vecinos de Trípoli protestaron contra su conducta frecuentemente delictiva.
El fiscal general, Abdel AzzizAl-Hassady, dijo que hombres armados lo sacaron a empellones de su coche a plena luz del día y amenazaron con matarlo si no sacaba de la cárcel a uno de sus amigos. Dijo que escapó arrebatando el arma a uno de los atacantes y apuntando a la cabeza de otro hasta que pudo meterse en un coche.
Entre otros incidentes pandillas fuertemente armadas se concentraron en vehículos en las afueras de las prisiones para irrumpir en ellas y liberar a sus compañeros.
En las semanas que han pasado desde el fin de la rebelión libia, las organizaciones tienden cada vez más a identificarse con tendencias islámicas o laicas.
El mes pasado, Osama Jueili, jefe de la Brigada de Zintán y recién nombrado ministro de Defensa, dijo al Daily Telegraph que pensaba mantener a sus hombres en las calles de Trípoli hasta que se formara una fuerza policial.
"Es deber del ministro de Interior garantizar la seguridad y formar una fuerza policial que se haga cargo en lugar de los revolucionarios. Estos no se retirarán sino cuando exista un cuerpo de policía", dijo.
Algunos analistas dicen que las milicias mantienen una fuerte presencia en todas las ciudades más importantes de Libia, incluyendo la capital de la rebelión, Bengasi, y que sus líderes quieren convertir su potencia militar en poder político cuando se establezca el nuevo sistema político en los próximos meses.
Fawzi Bukatif, dirigente islámico que, como Belhadj, fue apoyado por Qatar durante toda la guerra civil, es ahora jefe de la auto-denominada Unión Rebelde para el este del país.
8 de diciembre de 2011
7 de diciembre de 2011
©telegraph
cc traducción c. lísperguer

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