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en caño jabón participaron militares


El ex jefe paramilitar ratificó en versión libre que los militares también participaron en la masacre de Caño Jabón, Meta, en mayo de 1998.


Colombia. El recorrido criminal de las Auc por el corregimiento de Caño Jabón, Meta, comenzó a la 1:30 de la tarde del 4 de mayo de 1998. Casi un año después de la masacre de Mapiripán, ocurrida en julio de 1997, llegaron en varios camiones hasta el corregimiento de Puerto Alvira donde delinquieron durante dos horas.
“Intimidaron a la población, sacaron a los habitantes de sus casas, saquearon el pueblo y con lista en mano iban señalando quién moriría por ser guerrillero o simpatizante de la insurgencia. A las víctimas las golpearon, las ultrajaron, las degollaron y las dejaron en frente de sus fincas”, narró la Fiscal 30 de Justicia y Paz haciendo una reconstrucción de lo que ha documentado su despacho.
En esta masacre fueron asesinadas 27 personas, entre ellas, una niña indígena de seis años que ese día junto a su padre se movilizaba en una canoa por el río Guaviare. Según Mancuso, al igual que con la masacre de Mapiripán, contaron con la complicidad de militares, entre ellos, el coronel Lino Sánchez, que para esa época  era el coordinador operativo de la Brigada Móvil 2 con jurisdicción en Meta.
Después de contar durante una primera jornada de versión libre, el 5 de diciembre de 2011, cómo se planeó la incursión paramilitar a los Llanos Orientales, durante el segundo día  de confesión reiteró que la entrada de las Auc a la zona contó con el apoyo de los militares pero que solo podrá confesar los nombres cuando pueda reconstruir los hechos con los subalternos que participaron en las masacres de Mapiripán y Caño Jabón.
“Los comandantes ya lo tenían todo coordinado, incluso tenían un total manejo de las torres de control de la aeronáutica y de personas dentro de la Fuerza Aérea”, dijo ex jefe paramilitar.
Durante la versión, Mancuso contó que también hubo una alianza con los militares para cometer ejecuciones extrajudiciales conocidas como ‘falsos positivos’. Según la Fiscalía, en los Llanos Orientales hay por lo menos 250 casos de personas presentadas por el Ejército como muertos en combate, cuando en realidad eran personas inocentes o que siendo acusadas por presuntos nexos con la guerrilla eran secuestradas, asesinadas y torturadas por los paramilitares.
“La política de las autodefensas era entregar vivos o muertos a los guerrilleros. Luego, el Ejército era el encargado de legalizarlos en combate ”, dijo el ex jefe paramilitar.

De Víctima a Victimario<br>La familia de Salvatore Mancuso, de descendencia italiana, tenía  vastas tierras en Córdoba y según el ex jefe paramilitar, por esta razón fueron extorsionados durante varios años por las Farc. “La guerrilla iba y me cobraba extorsiones. Un día pagué la cuota y los guerrilleros que cobraban se volaron con la plata y me tocó pagar otra vez. Me cansé”, dijo.<br>Según le relató a la Fiscalía, buscó al Ejército y los militares le dijeron que esa era una zona roja y que ellos no conocían el terreno. Mancuso, quien para entonces era técnico agropecuario y se dedicaba a la ganadería, se convirtió en informante de los militares que a los pocos días mataron a tres guerrilleros en la región. “Eran cuatro pero el sobreviviente me reconoció y la guerrilla me declaró objetivo militar. El Ejército me dijo que me enseñaba a combatir”, contó.<br>Mancuso recordó que fue por medio de los militares que contactó a los hermanos Carlos y Vicente Castaño, conocidos en Córdoba como los jefes de ‘Los Tangueros’ haciendo alusión a Las Tangas, la finca desde donde delinquían 40 paramilitares. “Era 1995 y se formaron las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu, con grupos de autodefensas que ya había en la zona como Los Guelengues a cargo de Carlos Correa y el grupo de alias ‘Elías 44’ en San Juan de Urabá y Arboletes, que recibían financiación de ganaderos y narcotraficantes”, dijo.<br>Esta primera fusión de las autodefensas tenía 100 paramilitares en sus filas y recibieron entrenamiento de alias ‘Estopín’, Manuel Arturo Salom Rueda alias ‘JL’, Carlos Mauricio García alias ‘Rodrigo Doble Cero’, así como de un ex comandante de las Farc al que le decían alias ‘Góngora’ y un ex militar amigo de los Castaño conocido como el ‘Capitán Victoria’.<br>“Las autodefensas comenzaron a crecer y a mí me encargaron crear el Bloque Norte con los Frentes Héroes de los Montes de María, La Mojana, Alto Sinú y San Jorge y Catatumbo. Para entonces ya estaban los Bloques Minero y Cacique Nutibara”, contó el ex jefe paramilitar.<br>“Fui víctima y me convertí en victimario. Les pido perdón a las víctimas porque nunca debimos tomar las armas. Eso causó más problemas”, dijo desde una cárcel en Virginia, Estados Unidos, a donde fue extraditado en mayo de 2008 por cargos de narcotráfico.

Las Reuniones de las Auc
Después de participar en la creación de las Accu, Mancuso relató las reuniones en las que integraron con la sigla Auc, Autodefensas Unidas de Colombia, a los grupos paramilitares que delinquían en diferentes regiones del país. La primera, dijo, ocurrió el 18 de abril de 1997 en las que se adhirieron las Autodefensas de Puerto Boyacá de Arnubio Triana Mahecha alias ‘Botalón’ y del Magdalena Medio de Ramón Isaza alias ‘El Viejo’.
La segunda fue el 16 de mayo de 1998 y en ésta se unieron las Autodefensas del Sur del Cesar, de Juan Francisco Prada alias ‘Juancho Prada’, las Autodefensas Campesinas del Casanare de Héctor Germán Buitrago alias ‘Martín Llanos’ y las Autodefensas de Cundinamarca a cargo de Luis Eduardo Cifuentes alias ‘El Águila’.
Durante los dos días de versión libre, Mancuso no hizo referencia a la tercera reunión y pasó a la cuarta contando que fue en 2001 “donde se determinó la dirección político-militar y de control interno de las autodefensas”, dijo.
Según el ex jefe paramilitar en 2002 las Auc empezaron las negociaciones de paz con el Gobierno para la desmovilización y decidieron reducir las masacres “para no afectar la Presidencia de la República”. Ese año Álvaro Uribe Vélez ganó las elecciones.
Mancuso se comprometió con la Fiscalía a entregar todos los documentos de las reuniones de las Auc en los que aparecen el listado de las personas participantes. La confesión de Mancuso hace parte del trabajo de investigación que hace la Fiscalía sobre la masacre de Caño Jabón.
*La versión libre es una etapa inicial del proceso de Justicia y Paz, en el que la Fiscalía indaga por hechos y los desmovilizados confiesan los crímenes. Es una etapa preliminar de investigación antes de empezar la fase de juicio ante los Tribunales.
12 de diciembre de 2011
7 de diciembre de 2011
cc verdad abierta

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