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quiénes son los perros peligrosos


columna de lísperguer


[Claudio Lísperguer] [Según los senadores son perros peligrosos los que son definidos así por alguna autoridad.]

En la Comisión de Salud que discute el proyecto de tenencia responsable de mascotas y responsabilidad civil, los senadores definieron ayer lo que llaman animales potencialmente peligrosos como “todo animal que ha sido calificado como tal por una autoridad competente, según un reglamento”. Esta formulación recuerda peligrosamente la idea de delito que se maneja en Chile, a saber, que es delito lo que las autoridades definen como delito antes que una conducta que afecte a terceros –que es la definición más moderna y corriente internacionalmente. ¿No sería realmente mejor que una definición funcional de perro peligroso se empleara para describir conductas agresivas reiteradas contra humanos u otros animales, y que la condición de peligroso no la describiera una autoridad competente, como dicen los senadores, sino una comisión de personas en el contexto de un litigio?
Con estas formulaciones se corre el peligro de clasificar abusivamente como peligrosos a perros que no lo son. En el origen de muchos casos de agresión de perros contra humanos se encuentran a menudo conductas agresivas de humanos contra perros. Por ello, en muchos casos, los perros simplemente se defienden o reaccionan frente a una agresión humana. ¿Se definirá a estos perros como peligrosos, con las inevitables consecuencias que algunos malvados ensoberbecidos ya están maquinando?
Hay algunos que quieren dejar la decisión sobre la vida o muerte de un perro definido como agresivo en manos de un juez de policía local. Si los etólogos tienen dificultades paran clasificar a un perro como agresivo, ¿no las tendrán también funcionarios que nade saben ni entienden de conducta animal? En este contexto, es previsible que los perros se lleven la peor parte. Por esto, sería mejor formar una comisión que en estos casos difíciles pueda estar formada por un número impar con personas que defiendan desde un punto de vista ético (vale decir, que los miembros no deben ser necesariamente profesionales) los intereses de la parte agredida y los de los responsables del agresor.

[Hace unos años, los funcionarios de la municipalidad de Viña del Mar querían matar a un perro que se les ocurría a estas autoridades competentes que era peligroso. Se trataba de un enorme gran danés que, en realidad, no tenía nada de agresivo. Alojado en un hogar adoptivo, un día fue atacado a pedradas por un vecino cuando el chucho se encontraba en el patio. Viéndose agredido, el perro saltó la verja y atacó al agresor, es decir, se le lanzó encima, haciéndolo caer. Enseguida, en lugar de morderlo o agredirlo de otro modo, el chucho se marchó. El vecino paria amenazó con matarlo.]


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