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música

murió eugenio 'totico' arango


Músico cubano conocido como Totico.
[Ben Ratliff] Murió, el 21 de enero en el Bronx, donde vivía, Eugenio Arango, mejor conocido como Totico, el percusionista y cantante cubano que fue una de las figuras más célebres de la cultura de la rumba de Nueva York. Tenía 76 años.
Su fallecimiento, en una residencia, fue confirmado por su ahijado, el percusionista Carlos Sánchez, que no especificó la causa.

Nacido el 2 de junio de 1934 en el barrio Los Sitios, de La Habana, Arango trabajaba como estibador y tocaba en círculos de rumba locales. Salió de Cuba como marino mercante en 1959. Después de vivir en Boston, se mudó a Nueva York.
Colaboró en el álbum ‘Percussion Bitter Sweet’, del baterista de jazz Max Roach, en 1961, y con el grupo de charanga del flautista y violinista cubano Pupi Legarreta en el disco de 1963, ‘Salsa Nova con Pupi Legarreta’. Más tarde esa misma década grabó algunos de los más famosos ejemplos de rumba, la música basada en la percusión afrocubana asociada con las convocaciones callejeras y el baile -un sonido que sostiene serenas melodías vocales sobre los tambores.
Arango fue un importante cantante de ese estilo, con una voz fuerte y alta. Es mejor conocido por su papel en el álbum ‘Patato & Totico’, publicado por Verve en 1968, que documentó un histórico arreglo de los músicos: Arango y Carlos (Patato) Valdez cantó y tocó el tambor frente a un grupo que incluía al tresero Arsenio Rodríguez y al bajista Israel (Cachao) López, dos de las más influyentes músicos cubanos del siglo veinte. Ese álbum también nutrió un fenómeno social en Nueva York: el ritual inter-generacional y transcultural de los círculos rumberos en lugares como el Orchard Beach en el Bronx, el Marcus Garvey Park en Harlem, y el Central Park.
En los años sesenta los afro-cubanos, portorriqueños de Nueva York y afro-americanos se reunían los domingos en la tarde para tocar varios tipos de rumba; la música unía a personas de diferentes formaciones que creaban sus propias conexiones con la cultura y la historia afro-latina. Cuando se publicó ‘Patato & Totico’, había en Nueva York pocos ejemplos de rumba auténtica tocada por cubanos. El disco se convirtió en un documento fundamental de la subcultura de la rumba, algo que se podía emular y practicar con ellos.
"Todo rumbero que se preciara a sí mismo lo habría recogido", dijo Sánchez, que empezó a tocar con Arango en 1975, usualmente en ceremonias religiosas. En un ensayo de pronta aparición del Centro Journal, Berta Jottar, una investigadora independiente que escribe sobre la historia de la rumba en Nueva York, definió el disco como un "himno nacional" de la madurez de la llamada generación nuyoricana en los años sesenta y setenta.
Arango tocaba en algunas bandas de club nocturno en aquellos años e hizo algunos discos de salsa con el percusionistas portorriqueño Kako Bastar, bajo el nombre de Kako Totico. Pero se inclinaba, musicalmente y de otros modos, hacia la santería, la religión afrocubana para la que hacía artículos religiosos para altares y rituales, los que vendía directamente o a través de botánicas locales. Finalmente se convirtió en sumo sacerdote, o babalawo, de ese culto. Y enseñó a muchos percusionistas más jóvenes, particularmente en el estilo ceremonial llamado guiro.
Otro importante álbum, ‘Totico y sus Rumberos’ (1982), extendió el modelo de ‘Patato & Totico’, con el percusionista cubano Orlando (Puntilla) Ríos y una generación más joven de rumberos afro-latinos. La carátula muestra a los once músicos del álbum reunidos en torno a un poste del alumbrado cerca del quiosco de Orchard Beach. En el disco hay imponentes cánticos religiosos, rumba y una asombrosa versión del hit de 1962, ‘What’s Your Name’.
Le sobreviven su esposa Zunilda Arango, y una hija, Lazara Arango.
17 de febrero de 2011
3 de febrero de 2011
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murió rudy regalado


Percusionista de las bandas latina El Chicano y Chévere.
Murió el jueves en su casa en Las Vegas, tras complicaciones de una neumonía, Rudy Regalado, percusionista de salsa y director de banda que fue miembro de la banda de rock latino El Chicano, informó su hija Norka.
Regalado se incorporó a El Chicano a principio de los años setenta, como cantante y tocando los timbales, un tambor cilíndrico originario de Cuba. El Chicano, una banda de Los Ángeles Este que mezclaba rock, R&B y jazz, tuvo varios números en los Top 40 durante los setenta, con ‘Viva Tirado’ y ‘Tell Her She’s Lovely’.
En 1983, Regalado formó su propia banda que finalmente se hizo conocida como Chévere.
Chévere tocó en el Playboy Jazz Festival y en la Fiesta Broadway de Los Ángeles, entre otros auditorios. Regalado también recorrió Estados Unidos como miembro de la banda de Areta Franklin. En 2009 se incorporó a una versión incompleta de El Chicano y tocó por última vez, en agosto, en el Teatro Griego de Los Ángeles, dijo su hija.
El trompetista Harry Kim, que conoce a Regalado desde los años setenta, dijo que "era incondicional en su pasión por el jazz. Trabajaba sin agenda, era completamente flexible... Le encantaba el viejo estilo de las bandas de mambo, ese era su idea de una banda grande latina".

Héctor José Regalado nació el 29 de enero de 1943 en Caracas, Venezuela. Se mudó a Puerto Rico a principio de los años setenta y empezó a tocar en hoteles y clubes en San Juan mientras estudiaba percusión en la universidad. Llegó a California en 1970, dijo su hija.
13 de noviembre de 2010
10 de noviembre de 2010
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murió el sabalero


A los 66 años, murió ayer José Carbajal, el Sabalero. El músico, autor de ‘Chiquillada’, ‘Borracho pero con flores’ y ‘No te vayas nunca, compañera’, entre otras, murió en su casa, de un ataque cardíaco. A lo largo de su carrera y de su periplo trotamundos, registró una versión inconfundible de la canción rioplatense.
[Karina Micheletto] Uruguay. Fue un "sabalero", como todos los nacidos en Juan Lacaze, un pueblito de pescadores del departamento de Colonia, unos 160 kilómetros al oeste de Montevideo. No fue uno más: fue El Sabalero, uruguayo ilustre, José Carbajal. Murió ayer, a los 66 años, de un ataque cardíaco, en su casa de Villa Argentina, en Atlántida, adonde se había instalado desde hacía más de un año, después de una rutina que, tras el exilio, lo hacía regresar sólo en los veranos. Lo sobreviven una cantidad de versos y canciones que ya son parte de la identidad oriental y latinoamericana: pantalón cortito, bolsita de los recuerdos; pantalón cortito con un solo tirador...
Era el más uruguayo de los uruguayos, aunque había pasado casi tres décadas viviendo fuera de su país, cumpliendo ese karma oriental del exilio. Además de ‘Chiquillada’, en la que trae al presente con tanta belleza esas imágenes de infancia, como una pintura cantada, algunas de sus canciones más emblemáticas fueron ‘Borracho pero con flores’, ‘La sencillita’, ‘A mi gente’, ‘No te vayas nunca, compañera’.
El Sabalero se encontraba en plena actividad: estaba cumpliendo un ciclo en el Café Bar Tabaré de Montevideo, donde presentaba un show con tangos, milongas litoraleñas y cumbias. También estaba trabajando en un proyecto artístico para desarrollar en escuelas primarias de todo el país.
Hacía más de un año que se había instalado en el Uruguay, revirtiendo la rutina con la que planteó su vida tras su exilio: pasar el verano en su país, viajar luego a Holanda, adonde había recalado tras un largo derrotero, guiado, como suele suceder, por una mujer, una holandesa con la que se casó.

José María Carbajal Pruzzo había nacido el 8 de diciembre de 1943 en Juan Lacaze, ese pueblo que le impuso para siempre no ya un gentilicio, sino su apodo artístico. En 1967 se mudó a Montevideo con la guitarra al hombro: quería ser cantor. Peñas, mítines políticos y recitales callejeros fueron sus primeros escenarios. Enseguida tuvo la oportunidad de editar un simple para el sello Orfeo, cuatro chamarritas que no encontraron demasiado eco. No ocurrió lo mismo con su primer LP, grabado dos años después, ‘Canto popular’. En ese disco, con prólogo de la poeta Idea Vilariño, figuraban ya algunas de las chamarritas que serían parte de su repertorio más reconocido: ‘Chiquillada’, ‘La sencillita’, ‘Los panaderos’.
Entre 1970 y 1973 el cantor vivió en Buenos Aires. La irrupción de la dictadura uruguaya lo obligó a un exilio que lo llevó por México, Francia, España y finalmente Holanda. Un itinerario en el que fue dejando discos grabados en diferentes sellos del mundo. A lo largo de su carrera, y de su periplo trotamundos, llegó a grabar 21 discos, con varias reediciones y recopilaciones, como solista o en colaboración con colegas como Hugo Fattorusso, Canario Luna y Jaime Roos. Chamarritas, boleros, rancheras mexicanas, candombe, cumbia, milonga, balada, algo de rock, formaban parte de su repertorio. Difícil de clasificar en un género, sí en cambio es posible trazar un universo con marca de autor, signado por una dulce melancolía, una nostalgia uruguayísima, recuerdos de putas y ladrones, de noches de ronda y tardes de calle, pero también de infancias urbanas y rurales, adolescencias complejas, jirones de su propia vida hechos canción.
Hubo un poeta argentino al que El Sabalero admiró, reivindicó, y al que colocó por sobre sus propias canciones, rindiéndole tributo en discos como ‘La viuda’ (2006) y ‘Entre putas y ladrones’ (1991). Se llamaba Higinio Mena, también era un exiliado en Europa, y murió en Copenhague. En su vida errante llegó a pasarle a Carbajal una serie de temas en un aeropuerto, cantados a capella y grabados por el uruguayo en cinta, como un tesoro, según contó El sabalero en una entrevista a este diario.
De este lado del río, algunos argentinos sirvieron de amplificador para sus canciones. En los ’70, Leonardo Favio popularizó ‘Chiquillada’, al punto de que muchos creen –y en muchos sitios de Internet figura así– que el tema es del cineasta. También hubo una muy difundida versión de Jorge Cafrune. "Favio tenía una manera de cantar muy especial. Su versión es muy tierna, y la del Turco también pero más agauchada. Favio la cazó como una canción de barrio", agradecía El Sabalero en 2006, en una entrevista que le hizo el periodista Cristian Vitale para Página/12. Y extendía el reconocimiento: "Después hay otra versión del Topo Gigio, que no sé cómo mierda encontrarla. Creo que la hacía Pinocho Mareco. Yo tengo la tapa del simple que también traía ‘De boliche en boliche’, de Francis Smith. ¡Que el Topo Gigio grabe una canción tuya es lo más raro que te puede pasar!". Ya en los ’90, y en pleno boom del ‘folklore joven’, Soledad Pastorutti cerraría el ciclo al grabar el candombe ‘A mi gente’.
Los temas fueron de todos, como sucede con las buenas canciones una vez soltadas. La voz grave y decidora, uruguayísima, de El Sabalero, seguirá sonando de una manera única: pantalón cortito, bolsita de los recuerdos; pantalón cortito con un solo tirador...
23 de octubre de 2010
22 de octubre de 2010
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murió olga guillot


Cantante cubana era la ‘Reina del Bolero’. Su principal éxito fue ‘Miénteme’, que le ganó tres premios consecutivos como la mejor cantante de su país.
Murió la cantante cubana Olga Guillot que fue bautizada ‘la Reina del Bolero’ y fue la primera artista latina en actuar en el Carnegie Hall de Nueva York. Tenía 87 años.
Falleció el lunes el Mount Sinai Medical Center en Miami Beach, Florida. Una portavoz de la familia informó que Guillot sufrió un ataque al corazón.
Su mayor éxito fue ‘Miénteme’, grabado en 1954. Fue popular en toda América Latina y ganó tres premios consecutivos en Cuba como la mejor cantante de su país.
En Estados Unidos tuvo su primer reconocimiento en 1946 por su versión de ‘Stormy Weather’, una de sus primeras grabaciones como solista.
Guillot había rechazado repetidas ofertas de grabar en inglés porque "pienso y siento como latina", dijo a la Associated Press en 2007.
Abandonó Cuba a principio de los años sesenta después de la revolución comunista y se asentó en México. También mantenía un departamento en Miami.
Guillot hizo historia el 31 de octubre de 1964 como la primera artista latina en actuar en el Carnegie Hall, de acuerdo a la base de datos online All Music.
Durante toda su carrera, "fundió Cuba, México y el resto de América Latina en desgarradores melodramas", escribió el Miami Herald en 2001.
"El bolero es romántico, celoso, amoroso, intenso, juguetón, quejicoso", dijo al Miami Herald. "Como yo".

Nació el 9 de octubre de 1922 en Santiago, Cuba, en el seno de una familia musical. La familia se mudó a La Habana cuando era niña. Su padre era sastre; su madre, costurera.
Siendo adolescente, Guillot formó un dúo musical con su hermana y empezó su carrera musical después de llegar segundas en un concurso de canto.
A los veinte, Guillot actuó con la cantante francesa Edith Piaf.
En los años cuarenta, Guilot se unió a Siboney, un popular cuarteto vocal y debutó como solista en el Zombie Club de La Habana.
Apareció en cerca de veinte películas, a menudo como ella misma.
Sobre su vida personal, Guillot dijo una vez: "Todo el mundo sabe que he tenido cinco matrimonios. He querido un montón".
Le sobrevive su hija Olga.

16 de julio de 2010
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murió allyn ferguson


Prolífico compositor de Hollywod. Ganador de un Emmy, co-escribió los temas de ‘Los ángeles de Charlie’ y ‘Barney Miller’, y escribió música para numerosas series y películas. También era arreglista y director de orquesta.
[Dennis McLellan] Murió Allyn Ferguson, prolífico compositor galardonado con un Emmy que co-escribió los temas para la popular serie de televisión ‘Los ángeles de Charlie’ [Charlie’s Angels] y ‘Barney Miller’. Tenía 85 años.
Ferguson, que era también conocido como arreglista y director de orquesta, falleció por causas naturales el 23 de junio en su casa en Westlake Village, informó su hija Jill Ferguson.
Asociado con el compositor Jack Elliot, escribieron los temas para ‘Los ángeles de Charlie’ y ‘Barney Miller’ en los años setenta, así como para cientos de episodios de otras numerosas series, entre ellas ‘The Rookies’, ‘Starsky y Hutch’ [Starsky and Hutch], ‘Police Story’ y ‘Banacek’.
Trabajando por su cuenta en los años setenta y ochenta, Ferguson se encargó de muchas de las adaptaciones para la televisión de clásicos de la literatura del productor Norman Rosemont, como ‘Historia de dos ciudades’ [A Tale of Two Cities], ‘El conde de Monte Cristo’ [The Count of Monte Cristo], ‘Los miserables’ [Les Miserables] y ‘La dama de las camelias’ [Camille], por la que Ferguson ganó un Emmy en 1985.
Recibió otras cinco nominaciones a un Emmy por las composiciones musicales en los años ochenta de ‘Ivanhoe’, ‘El precio de la intriga’ [Master of the Game], ‘Los últimos días de Patton’ [The Last Days of Patton], ‘Tierra de héroes’ [April Morning] y ‘Pancho Barnes’.
"Allyn será recordado siempre como el co-guionista de dos clásicos temas de televisión", dijo Jon Burlingame, autor de ‘TV’s Biggest Hits’, un libro de 1999 que hace la crónica de la historia de los temas de televisión. "Pero creo que su verdadera fortaleza residía en escribir partituras para grandes orquestas para Rosemont.
"Escribía a menudo espléndidas partituras para orquesta, algunas muy de capa y espada en naturaleza, que ayudaban a crear el ambiente y llevar al espectador al período en cuestión. Era un gran material. Era realmente bueno".
Durante los años setenta y ochenta, Ferguson fue director y co-director musical de las transmisiones de los premios Oscar, Emmy y Grammy. También recibió una nominación a un Emmy por la dirección musical de ‘The American Movie Awards’ en 1982 y compartió una nominación al mismo premio por la dirección musical para ‘The Kennedy Center Honors’ en 1986.
Ferguson y Elliott, que escribieron la música para las películas ‘Látigo’ [Support Your Local Gunfighter] y ‘Beeman el magnífico’ [Get to Know Your Rabbit], fueron también fundadores de Orchestra, un ensemble de 84 músicos que debutó en 1979 en el Dorothy Chandler Pavilion.
"Su impulso básico era una combinación de piezas sinfónicas influidas por el jazz, que eran muy convincentes"", dijo Burlingame. "Creo que la Orquesta fue un gran experimento y me apena que no haya durado".
Ferguson, que se mudó a Hollywood en 1958, trabajó como arreglista para artistas como Sarah Vaughan, Stan Kenton y Andy Williams y en 1998 hizo los arreglos para el álbum ‘Count Plays Duke’ de la Orquesta de Count Basie en 1998, con el que Ferguson ganó un Emmy. También fue director musical de Johnny Mathis, Steve Lawrence y Eydie Gorme, Julie Andrews y otros.
A fines de los años ochenta, Ferguson asumió una posición de dirección de la Grove School of Music en Van Nuys, donde enseñó composición de música de cine. La escuela cerró a principio de los años noventa.

Nacido en San José el 18 de octubre de 1924, Ferguson empezó a seguir clases de trompeta a los siete años.
Fue un piloto P-38 en la Segunda Guerra Mundial, pero la guerra terminó antes de que fuera enviado al frente. Obtuvo su licenciatura en música en la Universidad de San José y estudió música con Nadia Boulanger en París y con Aaron Copland en Tanglewood, Massachusetts.
Cuando trabajaba en su doctorado en la Universidad de Stanford a principios de los años cincuenta, fundó el Chamber Jazz Sextet, que actuó en la Bay Area y grabó tres álbumes, incluyendo uno con piezas de jazz originales con poemas de Kenneth Patchen.
Además de su hija Ferguson, le sobreviven su esposa Joline; sus hijos Dan y Todd; su hermana Marilyn Dallman; y seis nietos.

13 de julio de 2010
28 de junio de 2010
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murió rammellzee


Pionero del grafiti y del hip-hop.
[Randy Kennedy] Murió el domingo en Far Rockaway, Queens, donde creció, Rammellzee, un temprano escritor de grafiti, pionero del hip-hop y performance artist cuyo estilo influyó en los Beastie Boys y en Cypress Hill. Tenía 49 años y vivía en Battery Park City en Manhattan.
Falleció después de una larga enfermedad, dijo su esposa Carmela Zagari Rammellzee.
Rammellzee se hizo primero conocido en círculos de grafiteros a fines de los años cincuenta por cubrir el tren A y otras líneas en los alrededores de Queens con sus peculiares letras puntiagudas. Apareció en una de las más importantes películas sobre el grafiti y el hip-hop: ‘Estilo salvaje’ [Wild Style], de Charlie Ahearn.
En 1983 su inestable amigo, el pintor Jean-Michel Basquiat, participó en la producción de ‘Beat Bop’, un sencillo de 12 pulgadas de Rammellzee y K-Rob, que se convirtió en una de las actuaciones mejor conocidas de Rammellzee y es considerado ampliamente como una referencia del hip-hop; Basquiat también ilustró la carátula del disco. La canción se escucha en los créditos finales en el documental de Henry Chalfant y Tony Silver, ‘La guerra de los estilos’, sobre el grafiti.
Rammellzee era un personaje escurridizo y mitómano que fue rara vez fotografiado sin alguna de sus elaboradas máscaras y trajes inspirados en la ciencia ficción, los que hacía junto con las esculturas y pinturas que se convirtieron en el pilar principal de su carrera en años posteriores.
Se definía a sí mismo como un filósofo urbano cuya principal teoría, que llamaba futurismo gótico, planteaba que los escritores de grafiti estaban tratando de liberar el poder místico de las letras de las constricciones del alfabeto moderno y que habían heredado esta misión de monjes medievales. (Algunos historiadores de los primeros grafitis, como Hugo Martínez, dicen que Rammellzee exageraba su papel en esta misión, y que participó escasamente en las pintadas en el metro o en la calle). Ahearn, que lo conoció a principios de los años ochenta, dijo que Rammellzee era "una persona encantadora y adorable".
"Pero no separaba su trabajo imaginario de su vida", dijo Ahearn. "Así que cuando hablaba contigo, hablaba a menudo como personaje, y eso, a veces, podía ser inquietante".
Se cambió legalmente el nombre a Rammellzee -que no describió como nombre sino como ecuación matemática- cuando era joven, dijo Ahearn. En cuanto al nombre que recibió al nacer, Ahearn dijo que lo conocía, pero que no lo comunicaría, porque así lo hubiese querido su amigo. La señora Zagari Rammellzee, igualmente, se negó a revelarlo: "No se puede contar. Eso está prohibido".
Además de su esposa, a Rammellzee le sobreviven su madre, un hermano y una hermanastra, aunque le molestaba divulgar incluso ese tipo de información biográfica básica sobre sí mismo. "Simplemente pasaba por este planeta según sus propias dimensiones", dijo Zagari Rammellzee.
En 1984 tuvo un pequeño papel en la película de Jim Jarmush, ‘Extraños en el paraíso’ [Stranger Than Paradise], como una especie de deus ex machina, llevando un sobre lleno de billetes hacia el fin de la película. En una entrevista con el Washington Post el año en que se estrenó la película, Jarmusch dijo que consideraba a Rammellzee como un genio loco y desdeñado.
"Es el tipo de persona con la que puedes hablar veinte minutos y en esos minutos podría cambiar toda tu vida", dijo. "Si llegabas a entenderlo".
El blog de música donewaiting.com describió el miércoles la obra de Rammellzee diciendo: "Imaginen la Sugar Hill Gang con Philip K. Dick".
Durante más de veinte años, Rammellzee vivió en un altillo en TriBeCa, al que llamaba Puesto de Combate [Battle Station], cuyas paredes y cielo raso estaban prácticamente incrustadas con sus esculturas y otras piezas de arte, incluyendo versiones de letras de juguete que parecían estar blindadas y a punto a emprender vuelo.
El crítico Greg Tate escribió una vez que las teorías de Rammellzee "sobre la juntura entre sistemas de signos negros y occidentales, en comparación hacían parecer las extrapolaciones" de académicos como Houston A. Baker Jr., y Henry Louis Gates Jr. "como elementales". En una entrevista con Tate, Rammellzee dijo que contaba entre sus precursores culturales con Sun Ra y George Clinton, junto con AC/DC, los Hells Angels y Gene Simmons, de Kiss.
Su estilo vocal nasal y mitad cómico, que se conoció luego como gangsta duck [pato gángster], fue imitado ampliamente durante los primeros años del rap. En 2003 actuó en la Knitting Factory en Manhattan, con Death Comet Crew, una banda con la que colaboraba frecuentemente en los primeros años, y en 2004 volvió a publicar ‘Bi-Conicals of the Rammellzee’, su primer largo.
Zagari Rammellzee dijo que en los últimos años su enfermedad lo había obligado a tomarse las cosas con más calma y le impidió investigar una prodigiosa lista de ideas. Pero agregó que él nunca vio la muerte como el fin, sino sólo como un cambio de forma.
"Su energía simplemente se marchó hacia el Van Allen Belt. Estoy segura", dijo. "Pronto volverá a nosotros".

4 de julio de 2010
1 de julio de 2010
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murió lena horne


Cantante y activista por los derechos civiles que rompió barreras. Horne se hizo con un lugar en el panteón de las vocalistas de jazz y conquistó Hollywood como una estrella afroamericana en los años cuarenta. También fue aclamada en Broadway y como artista de cabaret.
[Dennis McLellan] Murió el domingo en Nueva York, Lena Horne, la leyenda musical de la voz de seda que, como símbolo del glamour, destrozó los estereotipos de Hollywood sobre los afroamericanos en la pantalla en los años cuarenta y cuya canción más representativa fue ‘Stormy Weather’. Tenía 92 años.
Horne murió en el New York-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center, dijo una portavoz. No se especificó la causa de su muerte.
A partir de los dieciséis años como corista en el mítico Cotton Club en Harlem en 1933, Horne inició una carrera de más de seis décadas que abarcó películas, radio, televisión, grabaciones, clubes nocturnos, conciertos y Broadway.
Como cantante, Horne tenía una voz que en 1997 el crítico de jazz Don Heckman describió en un artículo en el Times como "suave, casi acariciante, con su timbre cálido y seductor acento -miel y bourbon con un burlón deje de limón".
Según escribió Heckman, era "una de las legendarias divas de la música popular" -una cantante que "pertenece al panteón de las grandes artistas, entre las que están Ethel Waters, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan y Carmen McRae".
Horne, de ochenta años en la época y preparando un nuevo álbum, lo veía de otra manera.
"Oh, por favor", dijo. "Realmente no soy Miss Pretenciosa. Soy simplemente una sobreviviente. Sólo soy yo misma".
Cuando Horne empezó a bailar en el coro del Cotton Club -tres espectáculos por noche, siete noches a la semana por veinticinco dólares semanales-, lo hizo para ayudar a su familia durante los difíciles años de la Depresión.
Para cuando llegó a Hollywood por un trabajo en un club nocturno en 1941, ya había cantado para las orquestas de Noble Sissle y Charlie Barnet, tenía algunas grabaciones y era una sensación de cabaret en el prestigioso club Cafe Society Downtown en el Greenwich Village de Nueva York.
Tuvo una respuesta similar cuando actuó en el Little Troc, un pequeño club en Sunset Strip, donde, de acuerdo a una versión periodística, "doblegó a la industria del cine y le llueven las ofertas".
Contratada por MGM por un periodo de siete años en una época en que no había otros artistas negros con contratos a largo plazo en los principales estudios cinematográficos, Horne se convirtió en una de las mejor conocidas artistas afroamericanas del país.
Con la piel color cobre, fuertes pómulos y resplandeciente sonrisa, fue un éxito en la pantalla plateada -"la primera belleza negra, símbolo sexual y estrella de la canción de Hollywood", la describiría décadas después la revista Vogue.
"Yo era única en que era un tipo de negra que los blancos podían aceptar", dijo Horne una vez. "Yo era su fantasía. Tuve la peor forma de aceptación porque nunca fue por lo buena que fui o por mis aportes. Fue debido a mi apariencia".
Después de rechazar papeles de criada y otros roles estereotipados que se ofrecía a actores negros en la época, Horne apareció en un papel sin diálogos como cantante en su primera película para MGM, ‘Panama Hattie’, una comedia musical de 1942 con Red Skelton y Ann Sothern.
Eso fijó el tono para la mayoría de sus apariciones en la pantalla en los años cuarenta, una época en la que apareció en más de una docena de película, incluyendo ‘I Dood It’, ‘La mágica herencia’ [Swing Fever], ‘Ritmo de Broadway’ [Broadway Rhythm] y ‘Examen de Broadway’ [Ziegfeld Follies].
En la mayoría de ellos sólo tuvo apariciones como cantante, típicamente con un elegante traje de gala, cantando apoyada contra un pilar. Se convirtió en su marca en la pantalla.
"No me convirtieron en criada, pero no me convirtieron en nada más tampoco", escribió en ‘Lena’, su autobiografía de 1965. "Me convertí en una mariposa clavada a una columna, cantando en el País de las Películas [Movieland]".
Los números musicales de Horne eran habitualmente rodados independientemente de la temática de las películas, facilitando la tarea de borrarlos cuando se proyectaban en el Sur racista.
Dos excepciones fueron los musicales ‘Una cabaña en el cielo’ [Cabin in the Sky] y ‘Tiempo tormentoso’ [Stormy Weather] -ambos exclusivamente con artistas negros en los que fue una de las estrellas, estrenados en 1943.
Su memorable interpretación de ‘Stormy Weather’, de Ted Koehler y Harold Arlen, en la película se convirtió en un éxito para Horne, y fue su canción característica.
Como chica de calendario durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944 la glamorosa Horne se convirtió en la primera afroamericana en aparecer en la cubierta de la revista de cine, Motion Picture.
"Todos lo que no estén locamente enamorados de Lena Horne deberían reportarse a su funeraria inmediatamente y entregarse", dijo el actor y amigo Ossie Davis en ‘Lena Horne: In Her Own Voice’, un episodio de la serie de biografías ‘American Masters’, de PBS en 1996.
"En la historia del mundo de la diversión popular en Estados Unidos, ninguna mujer fue tan guapa como Lena Horne. Ni ninguna otra mujer negra tuvo esa apariencia considerada ‘segura’ y no amenazante", escribió Donald Bogle en su libro ‘Brown Sugar: Over One Hundred Years of America’s Black Female Superstars’.
"El porte Horne -distante y frío- sugiere que era una mujer que vivía en alguna parte en un mundo propio... que parecía que había estado toda la vida encima de un pedestal y todo hubiese sido fácil para ella. Eso era lo que parecía... La realidad era otra cosa".

Nació como Lena Mary Calhoun Horne el 30 de junio de 1917 en Brooklyn, Nueva York.
Su familia vivía en la casa de los padres de clase media de su padre. La abuela de Horne participó activamente en la Urban League, la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color y el movimiento por el sufragio femenino.
El padre de Horne abandonó a su esposa e hija cuando Horne tenía tres años. Y su madre, que era infeliz viviendo con su dominante suegra, pronto se marchó para proseguir su carrera actoral con una compañía de Harlem.
Lena se quedó al cuidado de sus abuelos hasta que se unió a su madre en una gira por el Sur algunos años más tarde.
Horne estaba viviendo en Harlem con su madre y su padrastro desempleado cuando dejó de estudiar a los dieciséis y se incorporó al coro del Cotton Club en 1933.
Mientras seguía trabajando en el club, tuvo su debut en Broadway en 1934 con un pequeño papel en ‘Dance With Your Gods’, un drama negro que sólo tuvo nueve funciones.
Tras dejar el Cotton Club en 1935, se convirtió en la cantante especial de la orquesta negra  Noble Sissle Society, que abandonó dos años después para casarse con Louis Jones, un amigo de su padre en Pittsburgh que era nueve años mayor que ella.
A los diecinueve se asentó en Pittsburgh y dio a luz a dos bebés, Gail y Teddy. Pero se separó de su marido en 1940. Se divorciaron en 1944.
Aunque Horne había abandonado el espectáculo cuando se casó con Jones, problemas de dinero durante el matrimonio la llevaron a aceptar un papel como co-protagonista en ‘Duke es el mejor’ [The Duke Is Tops], una película musical afroamericana de bajo presupuesto de 1938 rodada en diez días.
También apareció en ‘Lew Leslie’s Blackbirds of 1939’, una revista de Broadway que sólo tuvo nueve funciones.
Tras volver a Nueva York después del rompimiento de su matrimonio, Horne fue contratada como vocalista por la orquesta Barnet, convirtiéndose en una de las primeras artistas negras en cantar con una banda blanca importante, con la que grabó una canción que fue un éxito, ‘Good for Nothing Joe’.
Después de dejar la banda Barnet en 1941, Horne empezó un amplio compromiso con Cafe Society Downtown, donde conoció y trabó amistad con el actor, cantante y activista político, Paul Robeson.
Mientras trabajaba para la MGM en los años cuarenta, Horne conoció a Lennie Hayton, uu compositor y arreglador del estudio que se convirtió en su segundo marido.
Temiendo la reacción del público cuando se casaron en París en 1947, no anunciaron su matrimonio sino tres días después.
Más tarde Horne dijo que inicialmente empezó a salir con Hayton porque pensó que le podía ser útil en su carrera.
"Me podía llevar a lugares donde no podía entrar ningún agente negro", contó al New York Times en 1981. "Estaba mal que lo hiciera, pero como mujer negra yo sabía qué estaba contra mí". Pero, dijo, "debido a que era un hombre bueno, empecé a amarlo".
Pero estar casada con un hombre blanco, sobre el que dijo una vez que "me enseñó todo lo que sé musicalmente", tenía su precio -desde su impaciencia con críticos negros que cuestionaron su matrimonio con ella, utilizando a veces a su marido como "cabeza de turco" y haciéndolo pagar "por todo lo que nos hicieron los blancos".
La última película de Horne para la MGM -un papel como cantante en el musical ‘Serenata en el Valle del Sol’ [Duchess of Idaho], con Esther Williams y Van Johnson en los papeles protagónicos- fue estrenada en 1950, el mismo año en que apareció triunfante en el London Palladium.
Sobre todo debido a su amistad con Robeson y su relación con el Council for African Affairs [Consejo para Asuntos Africanos] y el Hollywood Independent Citizens Committee to the Arts, Science and Professions [Comisión de Arte, Ciencia y Profesiones de Ciudadanos Independientes de Hollywood], organizaciones que fueron ambas denunciadas como fachadas comunistas, Horne terminó en la lista negra y a principio de los años cincuenta no pudo actuar ni en radio ni en televisión.
Pero los cabarets no fueron tocados por la lista negra, y se concentró en su trabajo en clubes nocturnos y cabarets, que fue recibido con elogios por los críticos.
Su ‘Lena Horne at the Waldorf Astoria’ fue el álbum más vendido de una cantante de RCA Victor en 1957.
"Lena, para la mayoría de nosotros, definió el arte de la actuación en un club nocturno", dijo a USA Today en 1997 el difunto cantante de cabaret Bobby Short. "No puedes ignorar su enorme belleza, pero detrás de todo eso había un gran talento y la capacidad de transmitir a la audiencia la intención del compositor".
Horne, que reanudó sus apariciones en televisión en 1956, también fue protagonista en el exitoso musical de Broadway, ‘Jamaica’, que se mantuvo en cartelera desde 1957 a 1959 y le ganó una nominación a un Tony.
Imposibilitada de alojar en muchos de los hoteles donde cantaba porque era negra, Horne desarrolló lo que más tarde describiría como "una dureza, una manera de aislarse" del público que tiene el artista.
"No mostraba nada de ternura y no era nada de tímida", dijo sobre Horne el comediante Alan King en ‘Lena Horne: In Her Own Voice’. "Lena se los decía a la cara -¡pum! Era radiante y sutilmente descarada, repitiéndose a sí misma, Me quieres llevar a la cama, pero no quieres que entre por la puerta de entrada".
Durante su carrera, Horne vivió las injusticias que sufrían los afroamericanos en la época.
En su gira con USO durante la Segunda Guerra Mundial, se esperaba que entretuviese a los soldados blancos primero antes de aparecer ante tropas afroamericanas.
Un día después de actuar para soldados blancos en un enorme auditorio en Ft. Riley, Kansas, volvió para entretener a las tropas negras en el comedor para negros.
Pero cuando descubrió que los blancos sentados en las primeras hileras eran prisioneros de guerra alemanes, se enfureció. Abandonando la plataforma, le dio la espalda a los prisioneros de guerra y cantó para los soldados negros en la parte de atrás del pabellón.
La rabia largo tiempo reprimida de Horne por el tratamiento que recibían los negros en la sociedad blanca estalló en 1960 cuando oyó a un hombre blanco ebrio en el restaurante Luau en Beverly Hills referirse a ella usando un epíteto racial.
Se puso de pie y arrojó contra el hombre un cenicero, una lámpara de mesa y varios vasos, cortándole la frente.
Cuando los informes sobre su estallido aparecieron en los diarios en todo el país, Horne se sorprendió de la respuesta positiva, en general de parte de afroamericanos.
"Llamaron y llegaron telegramas de todas partes", dijo al Christian Science Monitor en 1984. "Fue la primera vez que me di cuenta de que la gente negra se relaciona de modos más importantes de lo que yo pensaba".
A principio de los años sesenta, Horne empezó a involucrarse más activamente en el movimiento por los derechos civiles, y llegó a participar en una reunión con prominentes negros con el entonces fiscal general Robert F. Kennedy en 1963, tras los violentos disturbios en Birmingham, Alabama, y a cantar en manifestaciones por los derechos civiles.
A principio de los setenta, Horne tuvo que hacer frente a tres tragedias personales en un periodo de un año y medio: en 1970, el mismo año que murió su padre, su hijo murió de una enfermedad renal; y Hayton murió de un ataque al corazón en 1971.
Horne dijo más tarde que "me quedé en casa, llorando", hasta que Alan King la sacó de su depresión y ella volvió a cantar y grabar.
También salió de gira con Tony Bennett, y se presentó 37 veces en ‘Tony & Lena Sing’ en Broadway en 1974. Y fue Glinda, la Bruja Buena en ‘El mago’ [The Wiz], la película musical dirigida por Sidney Lumet, entonces su yerno, en 1978.
Luego, en 1981, regresó triunfalmente a Broadway en el exitoso programa ‘Lena Horne: The Lady and Her Music’.
Horne, entonces de 63, ganó posteriormente el Drama Desk Award y un Tony especial por su espectáculo autobiográfico que se mantuvo en Broadway durante más de un año y que produjo también un álbum con la banda sonora y una gira por todo el país antes de llevar el espectáculo a Londres.
Su interpretación de ‘Stormy Weather’ fue naturalmente un éxito rotundo.
En realidad, cantó dos veces la canción, primero como lo había hecho en la película cuando ella era una veinteañera y, dijo en una entrevista, no tenía voz ni como pito.
Luego, al final del espectáculo, electrificó a su audiencia cantándola de nuevo desde la perspectiva de una mujer en sus sesenta, que ha vivido toda una vida de amor y miseria.
Como dice Horne en el documental ‘Lena Horne: In Her Own Voice’: "Mi vida ha girado sobre la supervivencia. En el camino también me hice artista. Ha sido un itinerario interesante. La música fue primero mi refugio, y luego mi salvación".
Horne recibió el premio Kennedy Center Honors en 1984 y el premio a su trayectoria de la National Academy of Recording Arts and Sciences en 1998.

15 de mayo de 2010
10 de mayo de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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murió francisco aguabella


Percusionista afrocubano de los tambores sagrados de la santería. Dejó Cuba en los años cincuenta. Tocó con Dizzy Gillespie, Tito Puente, Peggy Lee, Frank Sinatra, Eddie Palmieri, Carlos Santana y the Doors.
[Keith Thursby] Murió Francisco Aguabella, percusionista afrocubano considerado un maestro de los tambores sagrados que tuvo también importantes carreras en el jazz y la salsa. Tenía 84 años.
Aguabella murió el viernes en su casa en Los Ángeles, informó su hija Menina Givens.
Su carrera "es un testimonio a la existencia y continuidad de una tradición sagrada en el baile y la música, que ha estado presente durante todo el desarrollo de la música popular de estilo afrocubano", dice en su libro de 2006, ‘From Afro-Cuban Rhythms to Latin Jazz’ (2006), del profesor Raúl Fernández, de la Universidad de California en Irvine.
Aguabella tocaba los tambores sagrados de la santería. Dejó Cuba en los años cincuenta para trabajar con la bailarina y coreógrafa Katherine Dunham en la película ‘Mambo’. Llegó a tocar con Dizzy Gillespie, Tito Puente, Peggy Lee, Frank Sinatra, Eddie Palmieri, Carlos Santana, the Doors y muchos otros.
"No era un hombre de muchas palabras", dijo Danilo Lozano, profesor de etnomusicología en el Whittier College y flautista que tocaba con Aguabella en el grupo Jazz on the Latin Side All Stars. "Nos enseñaba siempre, con el tambor, con la música".
""Sabía muy bien qué necesitaba la música para hacerla especial, y estaba continuamente enseñándonos todo sobre la riqueza de la expresión musical", dijo Lozano, que definió a Aguabella como "maestro de maestros".

Aguabella nació el 10 de octubre de 1925, en Matanzas, Cuba. A los doce empezó a tocar los batá, un tambor sagrado con forma de reloj de arena. Se mudó a La Habana en 1947 y finalmente empezó a tocar en uno de los clubes nocturnos más importantes de la ciudad, tocando todos los tipos de tambores afrocubanos, escribió Fernández. Allí es donde lo descubrió Dunham. Se marchó con su troupe de bailarines a Italia para filmar e hizo extensas giras con el grupo, llegando finamente a Estados Unidos.
"Casi toda la gente que aprendió a tocar los tambores sagrados lo tuvieron como profesor. Otorgaba una gran continuidad", dijo el sábado Fernández, profesor del departamento de estudios chicano-latinos de la Universidad de California en Irvine. "Era el continuador de la tradición... Era la única persona en Estados Unidos que aprendió con maestros".
En 1992, Aguabella recibió una beca del programa de legados nacionales de la fundación National Endowment for the Arts. También fue profesor en UCLA.
"Nadie tocaba como él; nadie tenía esa fuerza", dijo Eddie Resto, bajista. "Continuaba la tradición cubana pasando por África".
El trombonista Jules Rowell, que tocó con Aguabella y escribió para él, tocó con él por última vez en el verano pasado. "Pensé repentinamente que su estilo tenía vida propia", dijo Rowell el sábado. "Francisco realmente tenía talento".
Aguabella fue el tema del documental ‘Sworn to the Drum’, estrenado en 1995. "Era increíble, un músico maravilloso y una gran persona", dijo el cineasta Les Blank. "Creo que se sentía honrado de que le prestáramos la atención y el respeto que merecía".
Además de Givens, le sobreviven otra hija, Martica Jenkins; sus hijos Mario y Marco Aguabella; y siete nietos.

10 de mayo de 2010
9 de mayo de 2010
©los angeles times 
cc traducción mQh
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