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fascista chileno habla sobre dictaduraEl ex jefe militar de Patria y Libertad destapa un desconocido plan de sabotajes ideado por un sector de la Marina en 1973, para derrocar a Allende. Confiesa que se le pidió asesinar personalmente a dirigentes de izquierda, como Carlos Altamirano. Y se declara convencido de que el crimen del edecán Araya fue ideado por la inteligencia naval. Roberto Thieme guarda la estampa del guerrillero apuesto. Por algo un día enamoró a Lucía, la hija mayor de Pinochet. Guerrillero del movimiento ultraderechista Patria y Libertad de 1973, decidido a derrocar a su enemigo, Allende y la Unidad Popular. De aquel guerrero queda un hombre que dice: "La memoria de los pueblos se construye con la historia fidedigna".Hace tiempo que el ex jefe del frente militar nacionalista está por saldar cuentas con el pasado. Estar con Thieme es estar de cara a esa historia, tan frescamente recordada por algunos, tan interesadamente olvidada por otros. El hombre que un día de 1972 introdujo 100 fusiles automáticos desde Argentina sabe que las cuentas se saldan asumiendo los actos, y por ello ‘desclasifica’ información guardada. Cuenta cómo, en julio de 1973, en una reunión, la Armada le presentó a Patria y Libertad un plan de sabotajes a puentes, oleoductos, torres de energía y fuentes de combustible, poniendo a su disposición explosivos y conducción técnica, a cambio de que su movimiento aportara ‘la mano de obra’. Inteligencia Naval El plan se realizó y Thieme sostiene que uno de los oficiales de la Armada presentes en la cita fue el entonces capitán Hugo Castro, el mismo que luego fue ministro de Pinochet y brazo derecho del vicealmirante José Toribio Merino. También revela que la siguiente "solicitud" fue que él, personalmente, asesinara a dirigentes de izquierda, entre ellos al líder socialista Carlos Altamirano, lo que Thieme rechazó. Hoy dice estar convencido de que, en el camino para derrocar a Allende, fue la inteligencia naval la que ideó y planificó el crimen del edecán presidencial, capitán de navío Arturo Araya. Por ello se aparta radicalmente de la tesis de que este fue un hecho fortuito, como lo estableció el proceso que el Juzgado Naval de Valparaíso instruyó en la década de los ’70. Roberto Thieme, 63 años, se apresta a presentar sus memorias a mediados de este año, donde, dice, "desclasificará" más información de aquel tiempo de revolución y pólvora. "Hoy no represento a nadie. He evolucionado desde un nacionalismo corporativista hacia un nacionalismo popular, de filosofía humanista laica", dice, mirando siempre a los ojos. ¿En qué momento Patria y Libertad aceleró su colaboración con las fuerzas militares, realizando acciones armadas para aumentar el debilitamiento del gobierno de Allende y apurar el golpe de Estado? ¿Cuál es el primer contacto entre Patria y Libertad y militares para participar en acciones directas? ¿Qué ocurrió entonces? ¿Cómo y cuándo se inició el contacto entre Patria y Libertad y la Armada para derrocar a Allende? ¿Qué le pidieron a Patria y Libertad los enviados de Merino? ¿Le pidieron a Patria y Libertad realizar estos atentados? ¿Qué hizo Gutiérrez después del golpe? ¿Qué le respondió a los enviados de Merino? ¿La Armada puso las armas y los explosivos? ¿Quién más participó con usted en esa reunión con los dos comandantes? ¿Cuál fue el primer sabotaje? ¿Los atentados los realizó sólo gente de Patria y Libertad o también participaron oficiales de la Marina? ¿Qué otro sabotaje hubo? ¿Quiénes eran los emisarios de Merino portadores del plan? ¿El crimen del edecán fue un hecho fortuito, como lo determinó la investigación del Juzgado Naval de Valparaíso, o un complot, como se presume hoy en la nueva investigación judicial? ¿Cuál fue ese móvil? ¿Crear en la Armada un clima en contra de Montero para que al golpe se sumaran los sectores de la Marina que lo seguían? ¿Vincula el crimen del edecán con las peticiones que la Armada hizo a Patria y Libertad en esa reunión? ¿De quién venían esas peticiones? Por lo tanto, ¿cree que venían del sector mayoritariamente golpista de la Armada liderado por Merino? ¿A quiénes más se le pidió matar? ¿Quiénes? ¿Qué rol jugó Jorge Ehlers Trostel en el crimen del edecán? 12 de febrero de 2006 terrorista chileno habla sobre su pasado Ex jefe del grupo fascista Patria y Libertad relata en libro sabotaje de la Armada para derrocar a Allende. Santiago, Chile. El ex jefe militar del movimiento Patria y Libertad, Roberto Thieme, dio a conocer en sus memorias un plan de sabotajes de la Armada para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende en 1973, incluida la orden de asesinar al entonces presidente del Partido Socialista, Carlos Altamirano.Thieme, de 63 años y ex marido de Lucía Pinochet, la hija mayor del general (r) Augusto Pinochet, dio una serie de precisiones acerca de los sabotajes y ataques previos al derrocamiento de Allende, que integran las memorias que publicará a mediados de año. El ex militar confesó que en julio de 1973 recibió de la Armada un plan de sabotajes a puentes, oleoductos, torres de energía y fuente de combustible, además de explosivos y conducción técnica, a cambio de que su movimiento aportara ‘la mano de obra’. La colaboración entre Patria y Libertad y las fuerzas militares se intensificó a partir del fracaso del paro patronal de octubre de 1972 y que derivó en la incorporación de las Fuerzas Armadas al gobierno de la Unidad Popular. Pero clave en las intenciones de la marina fue el asesinato al edecán presidencial, el capitán de navío Arturo Araya. El Tanquetazo de 1973 El Primer Apagón 12 de febrero de 2006 Comentarios » Ir a formulario
Basuras como jugaron con la vida de un pais, y todavias es orgulloso de lo que hizo no soy ni comunista ni socialista soy una persona que respeta al ser humano y sus decisiones pero cunado leo este tipo de articulos me da nausea de como por poder el hombre hace lo que hace ( el fin justifica los medios ) ojala este infeliz conjuntamente con Pinochet Dios haga justicia (lean en la Biblia en Salmos en que Dios dice Mia es la venganza ) Fecha: 13/02/2006 01:30.
ALLENDE. EL HOMBRE Y EL POLITICO Memorias de un secretario privado AUTOR: OZREN AGNIC KRSTULOVIC La memoria colectiva de los pueblos se forma a partir de la suma de las memorias individuales, pero no solo en la simple acumulación de hechos si no que en el significado que se le da a los recuerdos. Ellos, son necesarios porque crean la propia historia y entregan la experiencia necesaria para evitar repetir errores. La memoria colectiva, por tanto, crea un punto de vista particular que de los hechos tienen los individuos y los grupos, dándoles una identidad o reforzando la que ya existe dando forma a la tradición y a la historia. En su libro “Allende el hombre y el político: memorias de un secretario privado” Ozren Nikola Agnic Krstulovic, chileno-croata e ingeniero comercial de la Universidad de Chile, muestra desde su trabajo como secretario del senador y luego su colaborador por diecisiete años, una descripción intima, personal y coloquial de la vida de uno de los políticos que más huella ha dejado en la historia de Chile. Agnic, fue secretario privado de Allende entre los años 1957 y 1965, período muy agitado en la historia chilena y como testigo privilegiado nos relata hechos históricos desconocidos hasta ahora como el intento del general Carlos Ibáñez del Campo, en el año 1958, para evitar entregar el mando de la nación al recién electo presidente Jorge Alessandri. El general, trató de convencer a Allende de participar en un Golpe de Estado para que el senador socialista asumiera la presidencia en vez del candidato de derecha. Cabe señalar, que Ibáñez era enemigo acérrimo de la familia Alessandri desde que en el año 1927 boicoteara el gobierno de Arturo Alessandri en un intento por impedir la consagración de la Constitución de 1925 que establecía un régimen presidencialista en vez del parlamentario. Lamentablemente para él, fue a golpear a la puerta del hombre equivocado y el año de 1958 debió entregar la banda tricolor al presidente constitucionalmente electo. Ozren Agnic, no pretende sin embargo darnos una clase de historia de Chile sino que nos muestra sus memorias individuales, que se entrelazan con la memoria oficial de un país. Estas memorias, no reviven ni odios ni resentimientos sino que forman parte de la larga elaboración del duelo particular de este secretario privado, que durante el gobierno de Allende fue presidente Ejecutivo del Banco Regional de Concepción lo que le valió, en los días posteriores al Golpe de Estado de 1973, ser encarcelado, torturado e interrogado tanto en el estadio de esa ciudad sureña como en la isla Quiriquina y otros lugares. Nos narra como fue condenado a una pena de diez años, la que fue conmutada por exilio, tras largos 22 meses de reclusión.. En este caso, los recuerdos no niegan la existencia de esa etapa tan dolorosa de su vida en la cual perdió toda su documentación personal, transformándose en un NN sin estudios ni identidad, sin amigos (salvo honrosas excepciones), en una persona a la cual una vez que salió en libertad, había que evitar saludar por miedo a que lo estuvieran siguiendo. Al intentar revisar el pasado, es imposible no caer en la tentación de ahondar en los resentimientos, sin embargo, en estas “Memorias…” no se evita el dolor ni se dramatiza con él, se lo muestra evitando ahogarse en la pena y en el odio. El estilo y amenidad de los relatos, cautiva al lector a lo largo de las 322 páginas del libro, incluso en capítulos que señalan la significación para el país de un sistema bancario al servicio de la nación y no de intereses particulares con fines de lucro como es ahora, y la manera como actuaron sectores internos y externos para desestabilizar el mandato de Allende, sólidamente fundamentados en documentacion desclasificada en los EE.UU. de Norteamérica y las investigaciones del Senado de ese país, volcadas en el informe emitido por la denominada Comisión Church de esa corporación , mandatada para indagar acerca de las acciones encubiertas desarrolladas en Chile por compañías transnacionales y los organismos de inteligencia, ordenados por el presidente Nixon y su asesor de seguridad, Henry Kissinger. El 26 de junio del 2008 se cumplirán cien años del natalicio de Allende. Es de esperar que estas memorias contribuyan a la reconciliación chilena, que es una etapa necesaria en la vida de las personas y de las sociedades, elaborando los duelos necesarios para eliminar los conflictos que surgen. De cara a nuestro bicentenario, estas Memorias publicadas con el sello de Ril Editores (www.rileditores.cl) aparecen como un camino de encuentro entre los chilenos donde la memoria y el olvido además, de ser vinculantes entre el presente y el futuro actúan y ordenan como simbolizaciones de la historia. Loreto Soler – Periodista Santiago de Chile Fecha: 18/05/2008 20:51. |
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