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general confesó participación


El general de división de la reserva del Ejército de Brasil, Agnaldo del Nero Augusto, aseguró que su país fue parte del pacto entre los ejércitos de los países del Cono Sur para eliminar millares de militantes de partidos de izquierda.
Brasil. Un general brasileño reconoció que su país participó en la detención y extradición de disidentes políticos extranjeros en la Operación Cóndor, según una entrevista que publicó hoy el diario Estado de Sao Paulo.
El general de división de la reserva del Ejército de Brasil, Agnaldo del Nero Augusto, que trabajó en los servicios de información militares en los años 70, aseguró que su país participó en el pacto entre los ejércitos de los países del Cono Sur para eliminar millares de militantes de partidos de izquierda.
Según el general, la participación brasileña en la Operación Cóndor "se limitó a colaborar con informaciones, a entrenar agentes extranjeros y a vigilar a subversivos".
Además, Augusto dijo que recibían pedidos de detención de disidentes argentinos, que realizaban escrupulosamente.
"Cuando se recibía la información" de la llegada de disidentes, el Ejército brasileño "realizaba la prisión y los entregaba" a Argentina, explicó el militar, que negó la participación de Brasil en los asesinatos de disidentes.
Augusto consideró que este caso fue "lo que sucedió con estos dos italianos", cuya desaparición y muerte está investigando un tribunal italiano.
La semana pasada, el juez Luisann Figliola pidió la captura de unos 140 civiles y militares de varios países sudamericanos, incluyendo a Manuel ‘Mamo' Contreras, por la desaparición y posterior asesinato de 25 italianos, dos de los cuales desaparecieron en suelo brasileño.
Once brasileños están involucrados en estas desapariciones, ocurridas entre marzo y junio de 1980.
Según la acusación, estos once brasileños participaron en la desaparición de los activistas argentinos Horacio Domingo Campiglia y Lorenzo Ismael Viña, ambos con ciudadanía italiana y capturados en los estados de Río de Janeiro y Río Grande do Sul.
Tras su captura, fueron entregados en forma clandestina al gobierno argentino, responsable de su asesinato, según la versión de la investigación.
"¿Qué crimen hay en haberlos detenido?", añadió el general Augusto, quien consideró que si se hubiese dejado suelto a los italoargentinos, habrían regresado a Argentina para cometer actos terroristas.
Magistrados del Tribunal Supremo brasileño negaron que se vaya a aceptar estas peticiones de extradición, puesto que la Constitución brasileña lo prohíbe y porque los crímenes ya han prescrito.

30 de diciembre de 2007
©la nación
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