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sml perdió restos de su marido


Viuda del carpintero Alegría no logra encontrar los restos de su esposo. A 25 años del crimen del trabajador en manos de la CNI, la familia aún no puede realizar un duelo definitivo.
San Antonio, Chile. A 25 años del crimen de su esposo de manos de agentes de la CNI, la viuda del carpintero Juan Alegría Mundaca, Esmeralda Castillo (58 años), aún no puede cerrar las heridas que le causó la abrupta desaparición del amor de su vida.
Junto a sus 3 hijos y 6 nietos, todavía no pueden hacer efectivo el duelo y velar los restos del trabajador, cuyo asesinato fue usado para encubrir el homicidio del dirigente sindical, Tucapel Jiménez.
Aunque el trágico suceso ocurrió el 11 de julio de 1983, luego de un largo peregrinar por cementerios de Santiago y Valparaíso, Esmeralda Castillo no logra recuperar los restos de su marido. Tal situación la tiene sumida en una aguda depresión.
Por tal motivo la mujer no descarta entablar una demanda en contra del Servicio Médico Legal, responsable de numerosas exhumaciones de los restos del obrero, los cuales fueron sometidos a diversos peritajes debido a la investigación judicial que permitió aclarar el caso.
Luego de un largo peregrinar y tocar innumerables puertas, Esmeralda Castillo está cansada de pedir explicaciones. Hasta ahora nadie le entrega una respuesta.
"Desde hace 25 años a la fecha que ando buscando el cuerpo de mi marido. Fui al cementerio de Valparaíso y no estaba. Me dijeron que podía estar en el Instituto Médico Legal, pero tampoco me dijeron nada", explicó emocionada.
Esmeralda manifestó que los más probable es que los restos del carpintero Alegría, cuyo caso es uno de los más emblemáticos en torno al atropello de los Derechos Humanos durante el Gobierno Militar, hayan ido a parar a una fosa común.
"El problema es que por deferencia no le avisaron a nadie de la familia. Ni a mi suegra ni a mí, que soy la viuda", manifestó.
Por tal motivo es que estudia demandar al SML, el cementerio y "los asesinos de mi marido, porque ellos deben pagar por lo que hicieron".
Añadió que "luego de 25 años vine a saber que a mi esposo lo habían botado". Detalló que, desde el cementerio de Playa Ancha, en Valparaíso, la llamaron para entrevistarse con el actual administrador.
Recordó que al menos cuatro veces lo sacaron de su tumba para hacer pericias. Además las osamentas estuvieron dos años en el SML. Lamentó que "ahora lo botaron como un perro. Estoy muy afectada porque pensaba darle una sepultura linda y no de esta forma".

4 de noviembre de 2008
©líder de san antonio 
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