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carnes prohibidas en parís


Estudio constata contrabando de toneladas de carne de caza o exótica en París. El tráfico ilegal abunda en las comunidades de inmigrantes africanos en Europa, agudizando los temores de enfermedades.
[Maria Cheng and Christina Okello] París, Francia. Los comerciantes ofrecen toda una gama de carnes exóticas: carcasas de monos, oso hormiguero, hasta puercoespín en conserva.
Pero este no es un mercado al borde del camino en África. Es el corazón de París, donde un nuevo estudio constató ingresos de más de cinco toneladas de carnes exóticas a la semana a través del principal aeropuerto de la ciudad.
Los expertos sospechan que cantidades similares llegan a otros centros europeos, un comercio ilegal que intensifica los temores sobre enfermedades como la viruela del simio y la fiebre del Ébola, y es otro giro en la lucha continental por integrar a una creciente población de inmigrantes africanos.
La investigación, que es la primera, los expertos han documentado la cantidad de carne exótica que es ingresada ilegalmente en las ciudades europeas, fue publicada el viernes en el diario Conservation Letters.
"Sabemos que ocurre de modo anecdótico... Pero es sorprendente la cantidad de carne que es ingresada", dijo Marcus Rowcliffe, investigador de la Sociedad Zoológica de Londres y uno de los autores del estudio.
En el barrio de Chateau Rouge en París, la carne exótica está en el menú, al menos para los que saben guardar el secreto.
Madame Toukine, una africana en la cincuentena, dice que recibe entregas especiales de cocodrilo y otras carnes exóticas todos los fines de semana en su tienda verde con amarillo en el mercado de la Rue des Poissonniers. Dijo que no diría su nombre completo, por temor a que la detuvieran.
"Todo el mundo sabe dónde se vende carne exótica en la zona y ellos también saben dónde comprar", dijo Hassan Kaouti, un carnicero. "Pero ellos no te dicen que es ilegal".
Para realizar el estudio, los expertos europeos revisaron veintinueve vuelos de Air France desde África central y occidental que aterrizaron en el aeropuerto Charles de Gaulle de París en un periodo de diecisiete días en junio.
De las 134 personas revisadas, nueve llevaban carne exótica y 83, carne o pescado.
La gente con carne exótica llevaba la mayor cantidad: un pasajero acarreaba cincuenta kilos de carne exótica en su equipaje, y sólo eso. La mayor parte de la carne exótica era ahumada, y llegaba como carcasa seca. Algunos animales eran identificables, aunque los científicos hirvieron los restos de los otros y reensamblaron los esqueletos para determinar la especie.
Los expertos encontraron once tipos de carne exótica, incluyendo monos, ratas grandes, cocodrilos, pequeños antílopes y pangolines u osos hormigueros. Casi el cuarenta por ciento aparecen en la lista de la Convención sobre Comercio Internacional en Especies Amenazadas.
Basándose en las requisas oficiales -186 kilos de carnes exóticas-, los investigadores calcularon que, a la semana llegan a París cerca de cinco toneladas de carme exótica.
También observaron que las penas por la importación ilegal de carne son livianas y rara vez ejecutadas. Según la ley francesa, la pena máxima es la confiscación de la mercadería y una multa de 556 dólares. De los pasajeros revisados para el estudio, sólo una persona sorprendida con carne de caza fue multada.
La carne exótica es ampliamente consumida y vendida en África central y occidental. La República Central de África, Camerún y la República del Congo son las principales fuentes. No siempre es ilegal. Normalmente se la tolera en regiones donde la gente también puede cazar, provisto que su presa no sea una especie en peligro de extinción y puedan probar que los animales fueron efectivamente cazados.
En Kenia se implementó una prohibición de la carne exótica, pero es legal en la mayor parte de la República del Congo, donde los cazadores pueden cazar en parques naturales que no son fuertemente custodiados. Incluso después de varios brotes del mortal virus del Ébola, que está asociado al consumo de carnes de caza, la práctica sigue siendo extendida.
Los científicos advirtieron que el consumo de carnes exóticas era un peligro potencial para la salud.
"Si tiene contacto íntimo con un animal salvaje, y su consumo es un contacto bastante íntimo, entonces podría quedar a merced a todo tipo de enfermedades", dijo Malcolm Bennett, del Centro Nacional de Investigación de Zoonosis del Reino Unido [Britain’s National Center for Zoonosis Research] de la Universidad de Liverpool, que no estuvo asociado al estudio.
Bennett dijo que la carne exótica implica un riesgo más alto de bacterias como salmonella y podría acarrear nuevas enfermedades. El virus que causa el SIDA se originó en monos, y el brote mundial de neumonía atípica en 2003 se trazó a un virus en murciélagos y gatos de algalia.
Nina Marano, jefe de la unidad de cuarentena de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos [U.S. Centers for Disease Control and Prevention] dijo que mercados clandestinos similares existían en todo Estados Unidos.
"Tenemos que ser culturalmente sensibles y reconocer que esto es importante para algunas comunidades africanas", dijo. "Pero no existen regulaciones para la preparación de la carne de caza para hacerla segura".
El alcance del comercio ilegal en carne de caza en Europa sugiere la emergencia de un mercado de lujo. Los precios son altos y pueden llegar hasta dieciocho dólares la libra, dos veces más que la carne más mundana de los supermercados.
"Es como comprar el mejor corte de bife de cereales orgánicos", dijo uno de los autores, Rowcliffe, agregando que la carne de caza como ratas gigantes y puercoespín, que probó, tenía sabor y olor penetrantes.

5 de julio de 2010
19 de junio de 2010
©los angeles times 
cc traducción mQh
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