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inspección de posible cárcel secreta


Inspección a un posible centro clandestino. Recibieron con masas y café al juez Bailaque en la Fábrica Militar de Beltrán. Evidentemente anunciada, la llegada de la comitiva de la justicia federal sumó otra curiosidad: participó el abogado de un represor que no se encuentra imputado en esa causa.
[José Maggi] Argentina. La justicia federal llevó adelante ayer una inspección ocular sobre el predio que ocupa la Fábrica Militar de Armas Fray Luis Beltrán, ubicada en esa localidad, luego que un escrito anónimo alertara sobre el funcionamiento de un centro clandestino de detención en esas instalaciones militares. "Se olvidaron de un centro de detención y muerte", rezaba el texto que alguien dejó en el edificio de Oroño 940 y que motivó el pedido de la fiscal Mabel Colalongo para preservar el sitio, para luego inspeccionarlo, en un operativo encabezado por el juez federal Marcelo Bailaque. El texto hablaba de un sector donde había chatarra, otro con carretes grandes de madera como los usados para el cableado, y también de pozos tapados con basura."Todo lo que dice el anónimo estaba, pero el trámite fue anticipado: nadie compra kilos de masas por las dudas para recibir visitas. Todo parecía muy amigable, si hasta le dejaron una copia del acta de inspección al subdirector de la fábrica", reveló indignada una fuente de la investigación. La misma fuente remarcó a este diario que "se pudo verificar la existencia de los tres sectores señalados en el anónimo, que se identificaron claramente. Lo llamativo es que la comitiva fue recibida con masas y café, con lo cual estaban advertidos con anterioridad del procedimiento, que debió ser sorpresivo".
La comitiva llegó pasadas las 10.30 y fue recibida por el subdirector de la Fábrica Militar, el teniente coronel ingeniero Miguel Angel Padilla, quien dirige los destinos de la productora de municiones desde diciembre de 2008. Del contingente formaba parte Marcelo Piercecchi, abogado defensor de Horacio Maderna, quien no está imputado en esa causa, algo que causó sorpresa en parte de la comitiva.
El grupo fue recibido en el edificio de la Dirección, y luego de la breve recepción, fue subido a una combi que los trasladó por el predio. El primer sitio al que se dirigieron fue un enorme zanjón, ubicado en un predio cercano al río Paraná, que corre paralelo al camino de ingreso a la arenera de Beltrán. Es un zanjón de un kilómetro y medio que tiene un paredón, donde había restos de proyectiles y rastros de impactos de balas.
También se visitaron varios polígonos de tiro, y se examinaron dos sectores con carretes de madera similares a los utilizados para distintos tipos de cables.
Un basural ubicado en forma paralela al camino de ingreso a la arenera fue inspeccionado, y resultó curioso para varios presentes que la tierra en derredor del mismo hubiera sido removida en las últimas horas. "Estaba floja, como que hubiese sido arada hacía poco tiempo" reveló una fuente judicial.
La comitiva se detuvo después en un sector ocupado por los polvorines y observaron que el terreno de varias hectáreas, remataba sobre al río en un barranca sin alambrados alguno.
Recién entonces se dirigieron hacia el sector de un segundo basural donde se quemaban productos de desecho. Al costado de mismo pudieron observar que se está construyendo una nuevo basural pero perimetrado con alambre. Llamó la atención entonces la grupo la presencia de chatarra acumulada a cielo abierto, ya que el anónimo apuntaba justamente a un depósito de chatarra.
El resultado de la medida "fue positiva" según la misma fuente consultada por Rosario/12 "ya que se pudieron encontrar claramente los tres elementos señalados en el anónimo: chatarra, carretes de madera y pozos tapados".
En el mismo sentido, el vocero aclaró que "no se revisó el interior de ninguno de los numerosos edificios con los que cuenta Fábrica Militar, por lo cual no es serio que alguien diga que el operativo fue negativo". Los funcionarios judiciales se retiraron pasadas las 14.30 de la Fabrica Militar de Fray Luis Beltrán, luego de cuatro horas de inspección. No todos se fueron con la misma opinión: mientras para algunos fue negativo, casi un trámite de rutina, para otros se evidenció que hay que seguir analizados minuciosamente el predio que la fábrica de armamento ocupa en forma lindera al Batallón de Arsenales donde Luis Lapisonde piensa que estuvo detenido durante la última dictadura, junto a otros militantes del cordón industrial, en tiempos en que Rubén Cervera y Horacio Maderna dirigían los destinos de esa unidad militar. Quizás por esa misma curiosidad es que el abogado del segundo formó parte de la comitiva de inspección sin dejar de hablar por su teléfono celular.
28 de septiembre de 2010
©rosario 12
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