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panfletos fascistas en villa grimaldi


Investigan panfletos contra parque en ex centro de tortura de la DINA. Parque por la Paz Villa Grimaldi sufrió amedrentamiento en el marco del Día de Patrimonio. Recinto se unió a jornada junto a otros sitios similares como el Museo de la Memoria.
Santiago, Chile. Carabineros de la 34ta Comisaría de Peñalolén quedaron a cargo de la denuncia que presentó la administración del Parque por la Paz Villa Grimaldi, en el ex centro clandestino de detención y torturas de la DINA, por los panfletos calificados como "denigrantes" que desconocidos lanzaron este domingo poco antes de la apertura de puertas por el Día del Patrimonio.
De acuerdo a antecedentes entregados a Nación.cl, los volantes con expresiones contrarias a la existencia de este sitio de memoria histórica fueron lanzados en la madrugada a lo largo de todo el frontis del recinto lo que motivó una presentación ante la policía uniformada.
En los papeles se escribió el siguiente mensaje: "Villa Grimaldi es sólo patrimonio político no tiene nada que ver con cultura. Con lo que gastan aquí alimentan y visten a miles de niños huérfanos que lo necesitan de verdad y no malgastando dineros adorando muros y piedras falsas."

Preocupación de Encargados de Villa Grimaldi
Ante la inédita acción, la presidenta de la corporación a cargo, Margarita Romero, expresó: "nos causan sorpresa y sensación de inseguridad estos panfletos, porque nunca antes en más de quince años, desde la apertura de este espacio a la comunidad, habíamos experimentado algo de esta naturaleza".
"Esperamos que no sea más que un hecho aislado, pues desde este lugar de memoria que en este día visitan centenares de personas, debemos poder continuar contribuyendo a una cultura de respeto de los derechos de las personas", agregó.

Sitios de Memoria en DDHH en el Día de Patrimonio
El Parque por la Paz Villa Grimaldi, en avenida Arrieta 8401, fue uno de los sitios emblemáticos en la historia de las violaciones a los derechos humanos en la dictadura de Augusto Pinochet que tuvo atención especial este domingo por el Día del Patrimonio.
En la jornada también participaron el recinto similar que existe en Londres 38 y el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos que de acuerdo a lo informado en su balance de la jornada fue visitado por más de 2 mil personas.
Este último destacó la presentación en su explanada del montaje de danza y poesía ‘La Desmemoria’, en convenio con la Corporación Cultural Balmaceda Arte Joven, y la exhibición de ‘Aquí se Construye’, documental de Ignacio Agüero; ‘Brisas’ de Enrique Ramírez y ‘Geografía de la Memoria’ de Andrés Wood, en la programación del ciclo de cine.
30 de mayo de 2011
©la nación

jueces sobre drogas


Hablan jueces chilenos: "Si se legalizan las drogas, se acaba el negocio de los narcos". El 80% de los casos de drogas en tribunales corresponden a casos de consumo y microtráfico.
[Mauricio Becerra Rebolledo] Santiago, Chile. Patricio Souza, presidente metropolitano de la Asociación Nacional de Magistrados; y Mauricio Olave, juez de Santiago, ofrecen su mirada como jueces chilenos, quienes casi a diario están obligados a aplicar una ley preocupada de sancionar a consumidores, en vez de a las grandes mafias.

¿En infracción a la ley de drogas, cuáles son los casos que más llegan ante sus estrados?
Patricio Souza (P.S.): Por consumo; en segundo lugar, el microtráfico y, en tercer lugar, el tráfico propiamente tal. Causas relativas al lavado de dinero por drogas, casi nada.

¿De qué porcentajes estamos hablando?
Entre microtráfico y consumo debe ser el 80 por ciento. El tráfico propiamente tal es mucho menor. Incluso hay que hacer una distinción en el tráfico, porque pueden ser también cuestiones de poca envergadura. El gran tráfico, el que hace importaciones o exportaciones de drogas a gran escala, es lo que menos se ve. Decomisos importantes de drogas son muy pocos.

¿Se puede hacer un perfil de las personas que llegan por consumo?
Hay de todo. Normalmente son jóvenes, pero no son pocos los adultos que son sorprendidos consumiendo marihuana o cocaína en las calles. A mí no me gusta sancionar el consumo, pero estoy obligado porque la ley dice que debo hacerlo.

¿El sistema penal pierde muchos recursos en preocuparse del consumo?
Por supuesto. La pregunta que hay que hacerse es ¿Dónde obtenemos más ganancias? ¿En la persecución penal para combatir eficientemente el tráfico de drogas, en el consumo, el microtráfico o en las grandes redes…?

¿La policía no se concentra en las grandes redes?
Mauricio Olave (M.O.): Me tocó ser juez en Calama, allí hay una extensa frontera con grandes productores de cocaína, y enfrentarse a las mafias grandes que trafican drogas es casi imposible. Las mismas leyes prohibitivas de conductas difíciles de evitar, generan mafias. Tenemos las cárceles llenas de traficantes considerados grandes, pero son puros burreros, los tipos a quienes les pagaban para transportar la droga. A los dueños del negocio nunca los pillas, porque funcionan sobre la base de amenazas, de que si el burrero cuenta sobre quién está detrás, matan a toda su familia. Eso me dicen ellos, a quienes les pagan por traer 10 kilos de cocaína. Si te pillan te dan entre 5 y 10 años de cárcel.

Una Extraña Ley
En Chile se puede consumir de manera privada y solo. El problema es que la ley no dice nada de cómo abastecerse para ese consumo sin violarla.
PS: Sí, la legislación chilena no prohibió el consumo. Pero el consumidor tiene que comprarla, trasladarla a su casa, y ese traslado significa una falta. Para tener una conducta lícita que es consumir, privadamente en tu hogar, tienes que cometer falta. Es muy raro eso.

Otra cosa rara en la legislación de drogas, sobre todo respecto de las sanciones a consumidores, es que la víctima y el victimario son la misma persona.
Hay un paternalismo que mantienen nuestros legisladores, que prohíben ciertas conductas. La libertad individual versus el bien público. ¿Puede limitarse tanto el consumo hasta el punto que hay que cometer igual una falta? ¿Es posible legalizar algunas drogas porque así evitas la construcción de mafias, asociaciones criminales y redes mucho más potentes? -son preguntas que cabe hacerse, porque en tanto, si legalizas las drogas, las regulas más o menos bien, les acabas el negocio a los grandes narcos.

M.O: Despenalizar permitiría controlar la calidad. Lo que nos pasa con la pasta base, que es la pepsina de la cocaína, que es consumida muchas veces a falta de otras drogas que no causan los daños que ésta provoca.

¿La prohibición también genera un mercado negro?
P.S: Por supuesto. Lo que pasó en Estados Unidos en los años 20 y 30, cuando prohibieron el alcohol. Y qué generaron: Las mafias más importantes. Se terminó la prohibición y las mafias siguieron, se ramificaron. La gran construcción de las mafias parte con esa prohibición.

¿Cómo avanzar hacia la despenalización?
P.S: Es un tema que hay que estudiar seriamente. Derribando los mitos y las posiciones pétreas. Creo que eso conduce a decisiones mucho más racionales.

M.O: El problema es que uno ve que la corriente va para otro lado acá. En Chile, hace un par de años, modificaron el reglamento y en el caso de la marihuana, que para muchos de nosotros es una droga blanda, la colocaron por decreto supremo y quedó como droga dura.

Esa fue una decisión más política que científica…
P.S: Por supuesto que fue política. Su consecuencia es que subió la pena enormemente.

M.O: Uno piensa que como eso se aprobó, pasó piola, como se dice, y nadie dijo nada. Así, poner en este contexto la despenalización, cuando el aparato administrativo va en contra es complicado. Hoy, en Chile, parece que el horno no está para bollos.
Pero en Latinoamérica han avanzado hacia la despenalización…

P.S: Esos datos, estudiados seriamente, debieran conducir a una legislación distinta, pero este problema no lo podemos solucionar nosotros, el rol nuestro es aplicar la ley. Es tarea de los legisladores.

M.O: El marco que queda por explorar es la interpretación de la ley respecto del consumo. En derecho penal, en el caso de portar droga para el consumo de manera privada no debiera ser delito, situación que pasa mucho, porque para poder consumir drogas de manera privada, debo comprarla y transportarla.

¿Cuál es el monto que hoy los jueces cortan entre consumo y microtráfico?
P.S: Queda a criterio de cada juez, por lo general son 30 gramos en el caso de cannabis.

M.O: Se sabe por valoración negativa, tratando de ver si la persona que pillaron con drogas porta también dinero, tiene balanzas o la llevaba distribuida. Tienes que partir con la hipótesis más baja, porque si ves que porta poca droga se infiere que es para consumo.

En el caso de la ley de drogas, el fiscal no debe demostrar que eres traficante, sino el usuario de drogas debe demostrar que es sólo consumidor.
P.S: En la situación más leve tienes que probar que es para consumo personal y próximo en el tiempo. El problema es que hoy el tipo debe probar esto y debiera ser que el Ministerio Público tendría que comprobar que se trata de microtráfico.

M.O: También el problema es que no está definido cuándo se trata de una plantación o de un cultivo para uso personal. La ley no establece ese rango.

¿Esperarían más sensatez de parte de los legisladores?
M.O: Más que sensatez, creo que en las democracias no pueden haber temas vedados. Por instalar el debate nadie puede acusarte que estás haciendo apología a la droga.
30 de mayo de 2011
29 de mayo de 2011
©el ciudadano 99

ppd llama a derogar ley antiterrorista


Bancada PPD llama a derogar Ley Antiterrorista. Ha llegado el momento de derogar esta Ley que fue promulgada durante el régimen militar para castigar la disidencia y las movilizaciones sociales con procedimientos anómalos y sentencias desproporcionadas, sostuvo el jefe de bancada del PPD.
Valparaíso, Chile. La bancada de diputados del Partido por la Democracia, encabezada por Pepe Auth, hizo un llamado a derogar la Ley antiterrorista, luego que la Corte de Apelaciones de Concepción ratificara la sentencia de la justicia militar que absuelve a cuatro comuneros mapuches actualmente en huelga de hambre de 73 días, previamente condenados por el tribunal oral de Cañete a 25 años de prisión en virtud de la aplicación de esta legislación.
"La decisión de los jueces de Concepción hace justicia a la demanda de los huelguistas de un proceso justo. Ha sido nada menos que la justicia militar quien ha dado la razón a los acusados. En consecuencia, esperamos que la Corte Suprema de Justicia pondere adecuadamente el próximo 3 de junio el recurso de nulidad de la sentencia de Cañete", afirmó Auth.
El parlamentario agregó que "los fiscales de la Araucanía han sido excesivamente diligentes en usar la Ley Antiterrorista para criminalizar la causa mapuche. Ha llegado el momento de derogar esta Ley que fue promulgada durante el régimen militar para castigar la disidencia y las movilizaciones sociales con procedimientos anómalos y sentencias desproporcionadas. En Chile no hay terrorismo. Para enfrentar cualquier acto de violencia extrema contamos con una legislación penal adecuada".
Por su parte, el subjefe de la bancada PPD, Marco Antonio Núñez, indicó que "el pueblo mapuche, sus dirigentes y sus organizaciones han sido estigmatizados injustamente como violentistas y terroristas. El Estado y la sociedad son responsables de esta criminalización al descuidar las causas profundas de las deudas pendientes con nuestros pueblos indígenas", agregando que "este es el momento para el Gobierno y el Parlamento de derogar la Ley Antiterrorista en Chile".
"Los parlamentarios del PPD ofrecemos desde ya nuestros votos para el cumplimiento de este objetivo y llamamos al Gobierno a cumplir con las normas internacionales en materia de derechos de nuestros pueblos indígenas, entre ellas el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos Indígenas", concluyó Núñez.
27 de mayo de 2011
26 de mayo de 2011
©diario de la cámara

justicia militar absuelve a comuneros


Atentado a fiscal: Corte confirma fin del caso en justicia militar. Proceso se desarrollaba en paralelo al juicio que condenó a Héctor Llaitul y otros tres comuneros por el ataque al prosecutor Mario Elgueta en diciembre de 2008. Mapuches completaron este miércoles 71 días de huelga de hambre.
[Claudio Leiva Cortés] Concepción, Chile. La Corte de Apelaciones de Concepción confirmó este miércoles la absolución, por parte de la justicia militar, de los cuatro comuneros mapuches condenados por el atentado contra el fiscal Mario Elgueta.
Este proceso se desarrolló en forma paralela al juicio en el Tribunal Oral Penal de Cañete, que en marzo condenó a Héctor Llaitul Carrillanca y otros tres comuneros, quienes completaron este miércoles 72 días de ayuno en rechazo a este proceso.
El 16 de diciembre pasado, junto con Llaitul, el Juzgado Militar de Valdivia absolvió a Ramón Llanquileo Pilquiman, José Huenuche Reiman y Jonathan Huillical Méndez por el atentado contra el prosecutor, cometido en 2008.
La Corte penquista ratificó esta medida, que fue uno de los acuerdos alcanzados entre el gobierno y los presos mapuches para deponer la huelga de hambre que éstos realizaron el año pasado durante 82 días, en repudio a la Ley Antiterrorista.
El abogado de los mapuches, Pablo Ortega, dijo que la absolución de la Corte de Concepción es un logro, porque rechaza los testigos sin rostro como medios de prueba. Precisamente, este es el principal argumento de la defensa para pedir la nulidad del juicio de Cañete.
"Se constituye en un importante precedente que nos puede dar un optimismo, respecto al recurso de nulidad que se está tramitando en la Corte Suprema", indicó el jurista.
"La Corte Suprema tiene en sus manos fijar un criterio nacional. La Corte de Apelaciones tiene jurisdicción, pero es importante que se respeten los derechos de todos los chilenos", añadió.
El próximo 3 de junio, la Segunda Sala del máximo tribunal confirmará las condenas contra Llaitul y los otros tres miembros de la Coordinadora Arauco Malleco o resolverá que se realice un nuevo juicio, con distintos magistrados.
El 22 de febrero pasado, el Tribunal Oral Penal de Cañete declaró culpables a los cuatro miembros de la CAM por el delito de homicidio calificado frustrado en la persona del fiscal Mario Elgueta, además de un robo con intimidación. Otros 13 mapuches fueron absueltos.
El 22 de marzo, el tribunal leyó la sentencia definitiva y condenó a Llalitul a un total de 25 años de cárcel, mientras que Llanquileo, Huenuche y Huillical recibieron de 20 años de prosión cada uno por los mismos delitos.
Desde el 15 de marzo, los cuatro se encuentran en huelga de hambre en la cárcel de Angol en demanda de la nulidad del juicio. En su opinión, para condenarlos se usaron las herramientas que contempla la Ley Antiterrorista, entre ellas los testigos protegidos. La Corte Suprema resolverá el próximo 3 de junio si anula o confirma el juicio de Cañete.
26 de mayo de 2011
25 de mayo de 2011
©la nación

quieren reformar ley antiterrorista


Iniciativa legal propone eliminar la posibilidad de acceder a testigos "sin rostro" en juicios por delitos terroristas.
Valparaíso, Chile. Los diputados autores de la iniciativa reconocen algunas debilidades en la Ley Antiterrorista, como la posibilidad de recabar pruebas a través de testigos y peritos protegidos (sin rostro), los que admiten que se les otorgue una contraprestación económica, desnaturalizando así, la esencia de la prueba testimonial.
El proyecto de ley (boletín 7610) fue presentado por los diputados Sergio Aguiló (PS), Lautaro Carmona (PC), Alfonso De Urresti (PS), Cristina Girardi (PPD), Hugo Gutiérrez (PC), Carlos Abel Jarpa (PRSD), Tucapel Jiménez (PPD), Sergio Ojeda (DC) y Alberto Robles (PRSD).
La moción señala que el tratamiento legal del "terrorismo", es un tema equívoco desde la perspectiva de su definición, dándose diferentes definiciones en los distintos países las cuales suelen ser inexactas.
En el caso chileno, la situación es más compleja si se consideran las imperfecciones técnicas y el déficit de garantías ante la regulación del sistema de derechos humanos, que adolece la Ley Antiterrorista, la que tiene su génesis en el año 1984.
Es en este contexto, que el proyecto plantea la eliminación de una de las medidas procesales extraordinarias contempladas en esta ley para el tratamiento del "terrorismo" y que consiste en la posibilidad de recabar pruebas a través de testigos y peritos protegidos (sin rostro), los que a su turno admiten que se les otorgue un contraprestación económica, lo que desnaturaliza la esencia de la prueba testimonial, es decir, la imparcialidad de quién depone.
De ahí que un régimen procesal como éste -señalan los autores del texto legal- más que una herramienta útil fomenta el soplonaje a cambio de dinero, la fabricación de pruebas que no pueden ser debidamente apreciadas por los intervinientes en especial por la defensa, o bien, que se admitan vicios como la declaración como testigos protegidos los que tengan o hayan tenido el carácter de imputado en el delito que se investiga.
El proyecto de ley es analizado por la Comisión de Constitución.
26 de mayo de 2011
25 de mayo de 2011
©diario de la cámara

los dueños de la tierra


La documentalista chilena Elena Varela habla de su película ‘Newen mapuche’. En su documental, que se verá hoy en el marco del Festival de Cine de Derechos Humanos DerHumALC, la cineasta da cuenta de la devastación de los territorios mapuches y de la criminalización que sufren los movimientos indigenistas por parte del Estado chileno.
[Óscar Ranzani] Chile / Argentina. La documentalista chilena Elena Varela siempre tuvo una sensibilidad especial para dar cuenta de las injusticias cometidas contra el pueblo mapuche por parte de los distintos gobiernos del país trasandino. Pero cuando se enteró de que el 12 de noviembre de 2002 la policía mató al joven Alex Lemún, que estaba junto a miembros de su comunidad en un proceso de recuperación de tierras, decidió que era hora de darle visibilidad a lo que estaba sufriendo este pueblo originario. Primero se acercó a tres mujeres con la idea de hacer un documental con entrevistas a las luchadoras sociales de la comunidad. Pero conversando con ellas sobre el proceso que estaban atravesando, las tres se negaron a "hacer una película nada más que sobre mujeres", cuenta Varela en diálogo con Página/12. Como no contemplaban la idea de género dentro del pueblo mapuche, el trío femenino manifestó que en todo caso tenía que ser un documental sobre el pueblo mapuche y su problema. "Si bien quedó un registro de estas luchadoras, terminó siendo la película ‘Newen mapuche’, que es la historia de los conflictos de la comunidad, los presos políticos, sus actores sociales y sus dirigentes", comenta Varela sobre su documental, que podrá verse hoy a las 20 en la Alianza Francesa (Córdoba 946), como parte de la programación del 13º Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos DerHumALC.
A lo largo de dos horas, Varela busca demostrar que lo que "informaban" algunos periódicos no era cierto; es decir, que los mapuches no son terroristas ni violentos y que, en cambio, lo que estaba ocurriendo en Chile era terrorismo de Estado, ya que a algunos miembros de esta comunidad originaria que buscaban recuperar sus tierras ancestrales les aplicaron la ley antiterrorista, recordando los tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet. El documental de Varela muestra los conflictos entre los mapuches y las empresas forestales, y para ello se vale de entrevistas a lonkos (máxima autoridad mapuche), grupos clandestinos, economistas y ambientalistas que permiten entender que existe una devastación de sus territorios y una criminalización de los movimientos indigenistas. En ‘Newen mapuche’ quedan expuestas las políticas de represión del Estado chileno y las maneras que esta comunidad adoptó para sostener la resistencia.
En medio de la filmación, la propia Varela fue detenida el 7 de mayo de 2008 y acusada de asalto a dos bancos, de formar parte de un grupo armado revolucionario, de financiar con los fondos de cine a los movimientos sociales y políticos del sur de Chile, cargos por los que, luego de un doloroso y prolongado proceso, resultó absuelta. Como consecuencia de esa medida arbitraria, estuvo detenida nada menos que dos años: cinco meses en una prisión y el otro año y medio con arresto domiciliario. Hasta que recuperó su libertad, el 22 de abril de 2010. "Por una parte, uno siempre está en riesgo cuando está filmando dentro de un conflicto, y toma ciertas precauciones tanto de índole familiar, material y profesional. Pero uno siempre tiene miedo de que le pueda llegar una prisión momentánea que puede ser, por ejemplo, a partir de una manifestación determinada. O incluso puede llegarte una bomba lacrimógena, o tienes que correr, o se te moja la cámara. Pero en este caso fue una acusación a quince años de cárcel. Entonces fue un proceso muy difícil", relata Varela, quien no duda en afirmar que todo ese invento fue parte de un "montaje policial", pero que en el juicio los magistrados advirtieron que "no había credibilidad en los fundamentos que tenía la fiscalía ni la policía, y finalmente el proceso se derrumbó", agrega la documentalista.

¿Cómo afectó la pérdida del material incautado al momento de su detención en la concreción del documental?
Afectó mucho, porque produjo obviamente una demora. Si yo hubiese tenido todo el material, habría sido más rápido el proceso. Lo que pasa es que el resto de la filmación que se ve en la película se logró al final del último año en que estuve presa, con arresto domiciliario, en el sur. Allí me dieron para filmar una semana de las cuatro del mes. Armé todo el equipo de nuevo, el gobierno me devolvió el resto de la plata del fondo de subsidio que había ganado. Pero perdí seis años de trabajo de registro.

¿Por qué se llegó a aplicar la ley antiterrorista contra los mapuches?
Se explica de la siguiente manera: fue una ley que fue aplicada para perseguir a la izquierda, a los movimientos revolucionarios, aunque no solamente a los revolucionarios: bastaba con que estuvieras en contra de Pinochet. Fue él quien realizó e instaló esa ley en Chile. Después pasó todo el proceso de la vuelta a la democracia, entre comillas: el enemigo ya no era la izquierda. Como la dictadura ya había exterminado a la izquierda y el resto de la Concertación al resto de los que resistían en la idea de instalar la revolución, entonces el enemigo principal para todo el proyecto político-económico era el mapuche. Porque, en el fondo, el mapuche se transformaba en un defensor de su tierra, donde el proyecto decía que se iban a instalar grandes empresas, corporaciones transnacionales. Y esas corporaciones inmensas lo que hacían era aplastar a las comunidades, empobrecerlas, dejarlas sin agua. Causaba un gran impacto social. Entonces, el movimiento mapuche tuvo una resistencia ante la instalación de la represa Ralco. Cuando se instaló Ralco, el gobierno comenzó con la militarización del tema mapuche.

Pero, ¿cómo llegó el Estado chileno a argumentar los cargos de terrorismo contra integrantes de la comunidad mapuche?
Cuando se reprimió al pueblo mapuche en la instalación de Ralco, a ellos los sacaron de la tierra con la fuerza y con la militarización. Entonces se empezó a utilizar la Operación Paciencia, con la que hicieron actuar a todos los grupos de inteligencia, se infiltraron en el movimiento observando quiénes eran los que estaban liderando esa reacción frente a la política económica que estaba teniendo el gobierno de la Concertación. Y venían muchas represas. Ellos sabían lo que iban a hacer; los que no sabíamos éramos nosotros, los chilenos, el pueblo mapuche, las comunidades. La manera más rápida que tuvieron fue aplicar la ley antiterrorista. De esa manera hacían parecer que este movimiento era de terroristas que estaban contra las políticas del gobierno democrático, entre comillas, que había luchado contra la dictadura. Lo que pasa con la ley antiterrorista es que te inhabilita y vulnera todos tus derechos.

El hecho de que algunos mapuches vivan en la clandestinidad, ¿es por una cuestión de supervivencia ya que, si no, los matarían?
Muchos mapuches viven o vivían en la clandestinidad porque en el proceso en que se aplicó la ley antiterrorista, al principio, se presentaron a los Tribunales de Justicia. Después, cuando se dieron cuenta de que había un aparato detrás, ya no se presentaron más; es decir, renunciaron a la Justicia chilena y ellos exigieron su propia justicia, una justicia concreta y real. Y muchos de ellos pasaron a ser clandestinos y a vivir dentro de las comunidades sin ser hallados, y siguiendo con la defensa de sus tierras, con su liderazgo, con su lucha. Pero muchos han sido hallados, sobre todo los mujeres, porque tienen hijos. Una mujer importante del movimiento mapuche fue encontrada porque llevó al hijo que estaba grave al Hospital de Concepción y la tomaron presa, y la separaron de su hijo para juzgarla por la ley antiterrorista. Y otra murió en la clandestinidad de cáncer de mama, sin poder sostener su salud.

¿Cuál es la opinión de la sociedad chilena respecto de la persecución contra el pueblo mapuche?
Hay muchas opiniones. En primer lugar hay un cerco informativo muy grande que se está rompiendo de a poco. Yo diría que, en los últimos tres años, la comunidad nacional tomó conciencia de que, en primer lugar, existía un pueblo mapuche, así como los argentinos no tienen idea de cómo vive el pueblo mapuche en el sur. Hay una indiferencia y un desinterés de parte del Estado por comprender que ellos son un pueblo distinto al nuestro, con una cultura distinta y que hay que respetarlos. Eso por un lado. Y por otro, como explicaba antes, hay un plan económico que pretende lograr el progreso sobre la opresión de estos pueblos. Entonces no conviene que se sepa mucho y hay un cerco informativo.

Usted recién mencionaba algo de esto: más allá de las banderías políticas, el Estado chileno no reconoce a los pueblos originarios. ¿Se mantuvo o empeoró la situación de los mapuches con el gobierno de Sebastián Piñera?
No hay ningún cambio. Obviamente que hay una modificación: una consolidación de lo que se venía planteando desde la dictadura hasta acá. Es decir, tuvimos la dictadura militar que instaló el modelo económico, luego tenemos los gobiernos democráticos que lo sostienen y lo incrementan. Y son capaces de aprisionar no sólo al pueblo mapuche, sino al chileno todo para satisfacer la misma corriente que trajo Pinochet hasta el día de hoy. ¿Y qué viene a ser Piñera? El triunfante de todo este proceso. Lo que tenemos hoy en día, en el fondo, es un pueblo oprimido. No estoy hablando solamente del mapuche. Este es obviamente el más oprimido, porque están oprimiendo su cultura, su manera de ver. Lo que pasa con Piñera es que en el fondo se consolida lo que Pinochet sembró.

¿Cómo fue la reacción del público de su país cuando se estrenó su documental en Chile?
No se ha estrenado todavía. Se hizo un preestreno después de que yo salí de la cárcel. Había unos presos en huelga de hambre y se hizo el preestreno con el objetivo de apoyarlos. De hecho terminé apurada la película, con la idea de apoyarlos. Y fue mucha gente a verla. Y se ha mostrado cuatro o cinco veces en distintas regiones de Chile. Siempre es la misma reacción: primero sienten una impotencia gigante, dolor, sensibilidad. Y se acuerdan de la dictadura militar. También a mucha gente le duele darse cuenta de que durante tanto tiempo vivieron ignorantes o indiferentes frente a una realidad. Esperemos que en julio se estrene comercialmente.
24 de mayo de 2011
©página 12

avances sobre la muerte de allende


Los fantasmas que rondan la muerte de Salvador Allende. La investigación que obligó a exhumar el cuerpo del ex Presidente.
[Cristóbal Peña] Chile. Además de corroborar su identidad, la exhumación de los restos del ex Presidente pretende establecer una verdad histórica. Ya no sólo se sopesa la versión del doctor Patricio Guijón, sino también la de otros médicos y policías que refrendan el hecho. A esto se suma el reciente hallazgo de una copia del expediente original de la Fiscalía Militar, que incluye una declaración del ex ministro José Tohá recogida desde el Hospital Militar y un inventario de los bienes encontrados en el Salón Independencia. Desde la espada de O’Higgins al fusil AK-47 con el que Allende se habría quitado la vida.
A comienzos de este año, cuando el ministro Mario Carroza se hizo cargo de la investigación por la muerte de Salvador Allende, una de sus primeras diligencias fue pedir el expediente con que la justicia castrense determinó en 1974 que el ex Presidente se había suicidado. La Fiscalía Militar negó tener el original. Carroza siguió entonces la pista de un antiguo aviso publicado en internet que ofrecía el expediente por dos millones de pesos. El oferente resultó ser el propietario de una empresa de demoliciones que aseguró haberlo encontrado mientras echaba abajo la casa de un ex relator de la justicia militar.
Una semana después de que esa copia le fuera embargada al empresario de demoliciones, el fiscal militar que investigó el hecho, Joaquín Earlbaum, apareció en el despacho del ministro Carroza con otra copia. El expediente original, sin embargo, aún está extraviado.
Además del informe de autopsia y de la pericia balística que ya se conocían, el expediente incluye elementos que pueden dar luces sobre la verdad histórica más controversial del siglo XX. Entre ellos, un tercer informe de 1973 titulado "Relación de especies encontradas por personal militar en lugar del suicidio". El documento que firma el coronel Julio Polloni Pérez, director interino de Inteligencia del Ejército, da cuenta de piezas históricas.
En ese inventario se enumeran bienes como la espada de O’Higgins, el fusil AK-47 regalado por Fidel Castro con el que Allende se habría matado, sus anteojos Mustang, su reloj Jaegger LeCoultre y las dos vainillas de las balas que perforaron su cabeza (ver lista completa). La mayoría de esos objetos se encuentran extraviados y el juez Carroza ofició al Ejército, que debía custodiarlos, preguntando por ellos.
El expediente contiene también las primeras declaraciones recogidas entre 1973 y 1974. Una de ellas es la del ex ministro de Defensa José Tohá, a quien se tomó testimonio mientras permanecía detenido en el Hospital Militar, lugar donde moriría poco después. Contiene también la primera declaración judicial del doctor Patricio Guijón, que reafirmará la tesis del suicidio que permanece hasta hoy.

Testigo Accidental
Patricio Guijón era el menos político de los médicos personales de Salvador Allende. También el más distraído e ingenuo. Integró el equipo de médicos de la Presidencia por recomendación de su colega y amigo Arturo Jirón, ex ministro de Salud de la Unidad Popular. Fue el único de ese equipo que no salió al exilio tras el golpe de Estado. Siguió viviendo en su casa en Vitacura como cualquier hijo de vecino. En adelante, quien quisiera dar con su paradero no debía más que consultar la guía telefónica.
Esa jornada de martes 11 de septiembre de 1973, cuando se reunió junto al resto de sus colegas en La Moneda, hizo y dijo cosas dignas de ser destacadas. Lo primero fue permanecer en funciones, aun cuando el Presidente dejó en libertad de acción a sus colaboradores ante la proximidad del ataque aéreo. Lo segundo fue comentar, en medio del bombardeo de los Hawker Hunters, que muy de seguro "esas bombas deben ser chilenas, porque aún estamos vivos". Así al menos lo recordó treinta años después en una entrevista con El Mercurio. Lo tercero ya es histórico.
Tras el bombardeo aéreo y con La Moneda en llamas, una vez que Allende ordenó a sus colaboradores que se entregaran a las fuerzas golpistas, el doctor Guijón recordará que cuando comenzaba a salir hizo algo "realmente absurdo": volvió sobre sus pasos en búsqueda de una máscara de gas como recuerdo a su hijo mayor. Según su relato, estaba en eso cuando abrió las puertas del salón Independencia, donde se había encerrado Allende, y lo vio en los instantes precisos: sentado en un sillón, de espaldas a la pared, el Presidente sostenía un fusil cuyo caño presionaba su barbilla, un disparo seco, parte del cráneo y los sesos volaron por los aires.
Con menos detalles, su testimonio transmitido por la televisión pública en septiembre de 1973 acalló dudas y a la vez despertó sospechas de quienes no creyeron en la versión del suicidio, incluida la propia familia del ex Presidente. El hecho es que desde entonces el cirujano Patricio Guijón quedó convertido en el testigo de la muerte de Salvador Allende. Testigo accidental, que parece haber estado en un lugar y un tiempo equivocados.
Empeñado en establecer una verdad judicial de los hechos, que a la larga será histórica, el ministro Carroza ha tomado declaración a una veintena de protagonistas que sobrevivieron al golpe y viven para contarlo. Protagonistas que sin poner en cuestión el fondo del relato del doctor Guijón, lo han situado en un lugar secundario, denotado imprecisiones, si es que no hechos contradictorios.
Guijón no fue ni por lejos el único que vio a Allende muerto inmediatamente después de que uno o dos disparos secos se escucharon tras la puerta del salón Independencia. Tampoco el único que dice haber presenciado el momento exacto en que aparentemente se disparó. De cualquier modo la verdad judicial no está confiada únicamente a testimonios de sobrevivientes del asalto a La Moneda. La reciente exhumación de los restos de Salvador Allende persigue, además de corroborar la identidad de esos restos, probar la trayectoria que habría seguido el o los impactos de bala que provocaron su muerte. Esto último ante un reciente informe del Servicio Médico Legal (SML) que detectó discordancias entre los impactos encontrados en el lugar de los hechos y la trayectoria del disparo descrito en la autopsia realizada en septiembre de 1973 por encargo del fiscal Earlbaum.

Disparos Secos
Aunque en La Moneda había casi cincuenta personas, unas pocas asistieron el momento en que el Presidente Allende se despidió de sus colaboradores más cercanos y se encerró en el salón Independencia. Menos aún son las que sobreviven para contarlo. Una de ellas es el ex detective de la Policía de Investigaciones Gustavo Basaure Barrera.
Miembro de la escolta permanente que Investigaciones dispuso para la custodia del mandatario, Basaure fue uno de los 17 policías que ese 11 de septiembre permanecieron leales junto a Allende en La Moneda. Resistieron el asalto en condiciones muy desventajosas, en un gesto más testimonial que efectivo, y cerca de las dos de la tarde su superior directo les informó que el Presidente había dispuesto que salieran en fila india por la puerta de Morandé 80. No había muchas posibilidades. La Moneda ardía en llamas, el ambiente era irrespirable y la mayor parte del grupo se había reunido en ese sector. Entonces Basaure, que permanecía sentado en un corredor del segundo piso del palacio junto a su compañero Pedro Valverde, presenció cuando Allende terminaba de despedirse y cerraba por dentro la puerta del salón Independencia diciendo que tomaría un par de minutos para meditar.
El policía estaba a unos pocos metros de esa puerta, tres o cuatro, y desde ese lugar escuchó "dos disparos secos, sin estampida", provenientes del salón. Mientras se incorporaba junto a su compañero, tres o cuatro hombres llegaban corriendo desde el ala sur del pasillo y abrían la puerta del salón. Uno de ellos salió gritando que el Presidente se había matado.

-Yo no entré al salón, pero como la puerta quedó entreabierta me asomé a mirar: aunque estaba casi a oscuras, sin luz, vi que el Presidente estaba tendido en un sillón y tenía una herida en el cuello, aunque no parecía tener sangre. Encima tenía un fusil –dice Gustavo Basaure desde su casa en La Florida.

Pedro Valverde Quiñones, el compañero de Basaure, presenció la escena con mayor detención pero no vive para relatarla. Una posición tanto o más privilegiada tuvo el también fallecido policía David Garrido Gajardo. En 1987, en una crónica de la revista Análisis sobre la muerte de Allende firmada por Mónica González, María Olivia Monckeberg y Patricia Verdugo, el ya ex policía Garrido recordó la escena en los siguientes términos:
"Estábamos al fondo del pasillo, casi frente al living privado del Presidente, cuando lo vi acercarse con Enrique Huerta, el doctor Patricio Guijón y otras personas, las que quedaron en la puerta cuando él entró. Entonces escuché la voz del Presidente que dijo fuerte: ‘Allende no se rinde’, y de inmediato, dos o tres balazos. El médico dijo: ‘El doctor se mató’, entró en el despacho y, desde mi posición, vi al Presidente sentado, con la cabeza hacia atrás y el casco botado. Había sangre en el muro".
En esos minutos Basaure no recuerda haber visto al doctor Guijón rondando en el pasillo del segundo piso, paralelo a calle Morandé. Es más: como muchos ex policías presentes ese día en La Moneda, pone en duda que el médico haya regresado motivado por el rescate de una máscara antigás.

–No resiste ninguna lógica –dice el policía, recordando el temor que cundía a esas horas ante el acecho de los militares y la incertidumbre de no saber lo que les esperaría afuera. – En esas circunstancias, ¿a quién se le iba a ocurrir volver a buscar un souvenir?

El Primero de la Fila
Cuando se escucharon los disparos en el salón Independencia, los primeros leales que resistieron junto a Allende habían alcanzado la calle. Contrario a las órdenes del Presidente, la fila no era encabezada por su secretaria Miria Contreras, la Payita, sino por el policía Eduardo Ellis Belmar. De bigotes espesos y contextura gruesa, apenas abrió la puerta y puso un pie en la calle un soldado lo abrazó por la espalda y lo usó de escudo para protegerse de disparos provenientes del Ministerio de Obras Públicas. Inmediatamente después salió la Payita.
Ya cuando estaba tendido en la acera de Morandé junto a otros detenidos, escuchó la noticia de uno de sus compañeros que se encontraba en su misma posición: el Presidente se había quitado la vida.
Desde La Reina, donde vive, el ex detective Ellis sostiene que ningún militar alcanzó a ingresar a La Moneda desde la puerta de Morandé antes de que Allende se quitara la vida.

-Cuando yo recibí la noticia, los militares aún no habían entrado a La Moneda. Esperaron a que bajaran todos por la escalera que conectaba el pasillo del segundo piso con la puerta de Morandé –dice.

La misma certeza tiene el jefe de la guardia presidencial de Investigaciones, Juan Seoane Miranda, quien dejó La Moneda una vez que se enteró de la muerte de Allende. Recuerda que el dramatismo fue agudizado por el intento del subsecretario general de Gobierno, Arsenio Poupin, de quitarse la vida con una pistola. Alguien logró arrebatársela. Enrique Huerta, el intendente de Palacio, gritó un viva a favor del fallecido Presidente. Recién nada más se había despedido de él. Poupin y Huerta fueron de los últimos en verlo con vida y los primeros testigos de su muerte. Los dos se entregarían y más tarde serían torturados y hechos desaparecer.
Seoane no pone en duda que Allende se quitó la vida:

-Doy fe de que los soldados no habían entrado todavía. Estábamos únicamente nosotros.

Las versiones de los ex policías son coincidentes. La mayoría de ellos son amigos y suelen reunirse habitualmente. La última vez lo hicieron antes de ser citados a declarar ante el juez Carroza. La única versión discordante es la de Carlos San Martín. Según uno de sus antiguos compañeros, en su reciente declaración judicial dio indicios de la presencia de militares al momento de ocurrida la muerte de Allende. Pese a haber permanecido voluntariamente en La Moneda, San Martín no siente afinidad por la izquierda. Más bien lo opuesto.

Instante Fatal
En septiembre de 1984, cuando su versión aún era resistida por la izquierda chilena, Patricio Guijón dio una entrevista a revista Cauce en la que evocó la escena que lo anclará permanentemente al pasado.
Dirá que entró al salón y le tomó al pulso al Presidente, constatando su muerte. Otro absurdo: el cráneo del Presidente estaba abierto y destrozado. La masa encefálica a la vista. Luego, en un acto instintivo, tomó el fusil AK-47 que estaba sobre el cuerpo del Presidente y lo dejó a un lado.
En esos diez a quince minutos que permaneció en el salón hasta la llegada de los militares, Guijón no recuerda haber visto ni escuchado a nadie más. Sin embargo, son varios los testigos que dicen haber visto el cadáver de Allende.
Uno de sus colegas, José Quiroga Fuentealba, testificó hace unas semanas ante el juez Carroza haber presenciado desde el dintel de la puerta del salón Independencia el instante preciso en el que Allende se quitó la vida: "Se escuchan disparos, Huerta abre la puerta y veo la figura del Presidente sentado que empieza a desfallecer".
Estas contradicciones, unidas a la interpretación de otros hechos y testimonios, no sólo han llevado a cuestionar la tesis del suicidio. Este año, el periodista chileno Camilo Taufic planteó que Allende intentó suicidarse con una pistola pero quedó malherido. La tarea habría sido completada por Enrique Huerta.

La Sombra de Allende
Pasada las cinco de la tarde, cuando el cadáver del Presidente Allende fue sacado de La Moneda envuelto en un chamanto boliviano, un suboficial de Ejército entró en acción. Por instrucciones del general Javier Palacios, que dirigió la toma de La Moneda, el subteniente Manuel Vásquez Nanjarí tenía la orden de permanecer en todo momento al lado del cuerpo del Presidente. Ser su sombra, pasara lo que pasara. Por eso subió a la ambulancia que transportó el cuerpo hasta el Hospital Militar, y una vez allá, en el quirófano del Departamento de Otorrinolaringología, le hizo guardia hasta pasada la medianoche.
Horas antes, el almirante Patricio Carvajal había sido instruido por Augusto Pinochet para que un equipo de médicos legistas "certifiquen la causa de muerte del señor Allende con el objeto de evitar que más adelante se nos pueda imputar a las Fuerzas Armadas el haber sido las que provocaron su fallecimiento".
Vásquez Nanjarí fue testigo del momento en que el cadáver de Allende, ya depositado en el quirófano del Hospital Militar, fue desnudado por completo para un peritaje fotográfico que luego quedó adjunto a la causa que siguió el fiscal militar Joaquín Earlbaum. Y a contar de las ocho de la noche, y por las siguientes cuatro a cinco horas, presenció el procedimiento de autopsia que los peritos médico legistas José Luis Vásquez y Tomás Tobar, apoyados por el perito auxiliar Mario Cornejo, realizaron al cadáver del Presidente. Testigos fueron también los cuatro jefes de sanidad de las Fuerzas Armadas y de Carabineros.
En el informe de autopsia N° 2449/73, que firmaron los peritos Vásquez y Tobar, se concluye que "la causa de la muerte es la herida a bala cérvico-bucocráneo-encefálica reciente, con salida de proyectil" y que "el disparo corresponde a los llamados ‘de corta distancia’ en medicina legal. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona".
Aunque la autopsia entrega detalles del examen interno al cadáver, en su reciente declaración a la policía el ex suboficial Vásquez Nanjarí desconoció que el cadáver haya sido sometido a cirugía. De cualquier modo, lo relevante de su testimonio es que resulta inédito y permitirá recrear con mayor precisión lo que ocurrió con el cadáver de Allende desde que fue encontrado por los militares hasta que fue depositado en una ataúd y conducido en avión hasta el cementerio Santa Inés de Viña del Mar, donde fue enterrado al día siguiente en presencia de Tencha Allende, el edecán naval Roberto Sánchez, unos pocos familiares y cinco sepultureros como únicos testigos.
En 2003, esos mismo cinco sepultureros que participarán de la exhumación de 1990 recordarán en un reportaje de la revista Siete+7 que a las pocas horas de ser enterrado en Viña del Mar el ataúd con los supuestos restos de Salvador Allende fue robado por un grupo de pobladores que abandonaron el féretro en plena carrera al ser sorprendidos por militares. "El féretro llegó de vuelta a la tumba en muy mal estado", recordará uno de los sepultureros.
El mismo año de la primera exhumación, en un reportaje de revista Análisis, una pobladora llamada Ana Vergara que participó del robó del ataúd dirá que el hecho estuvo motivado por la necesidad de certificar que quien se encontraba dentro era efectivamente Salvador Allende. Aunque la cabeza estaba destrozada, Ana Vergara y otros pobladores no tuvieron dudas de que así era.

Informes Contradictorios
La exhumación del lunes último persigue el mismo objetivo con métodos científicos. Certificado esto, el equipo liderado por el médico forense español Francisco Etxeberría se abocará a la tarea de contrastar las pericias originales con lo que evidencien los restos óseos.
Dos informes realizados en 1973 se conocen desde que el año 2000 fueron publicados en el libro ‘La Conjura’, de Mónica González: la autopsia y un
peritaje balístico. Si bien ambos estudios debieran ser concordantes, el análisis realizado este año por el Servicio Médico Legal por encargo del ministro Carroza arrojó sorpresas.
La pericia balística fue realizada por funcionarios de Investigaciones que se constituyeron en La Moneda la tarde del 11 de septiembre. En sus conclusiones quedó consignado que "la muerte del señor Allende Gossens se produjo como consecuencia de una herida de bala que tiene su entrada en la región mentoniana y su salida en la región parietal izquierda. No se descarta la posibilidad que se trate de dos trayectorias correspondientes a dos disparos de rápida sucesión".
Si bien ambos peritajes resultaron coherentes para el fiscal Earlbaum, quien en 1974 estableció que la causa de la muerte de Allende había sido el suicidio, el reciente estudio del Servicio Médico Legal acusó incoherencias entre los peritajes originales al advertir una "discordancia respecto a la trayectoria intracraneana del proyectil disparado".
Tras la exhumación del cadáver, el equipo a cargo del examen tanatológico deberá resolver las discrepancias entre ambos estudios y contribuir a cerrar un capítulo de la historia que se arrastra hace casi cuatro décadas.

Inventario de Bienes
La siguiente es la lista de bienes encontrados en el Salón Independencia donde murió Salvador Allende. La mayoría se supone perdida.

-La espada de O’Higgins.
-Bastón estoque de 1903.
-Metralleta AK-47 con la inscripción "A Salvador Allende de su compañero de armas Fidel Castro".
-Reloj Jaegger LeCoultre.
-Anteojos Mustang.
-Pañuelo azul con lunares rojos.
-Un telegrama despachada desde Rancagua por el intendente de O’Higgins.
-Una carta del 05/09/1973
-Papel con número de teléfono (484209).
-Un llavero marca Flood.
-Un casco modelo NA – iniciales JMF.
-Cinturón de cuero.
-Dos cargadores.
-Dos vainillas.
-Una bala.
24 de mayo de 2011
©ciper chile

pronto sabremos la verdad


Autopsia de Allende puede desenmascarar a hechores. Autopsia a restos del Presidente Salvador Allende puede desenmascarar a hechores pertenecientes a filas del ejército. Deceso del ex presidente Eduardo Frei, de José Tohá y de Neruda también son objeto de investigación.
[Enrique Fernández Moreno] Chile. Certeza jurídica es lo que se persigue con la autopsia a realizar al ex presidente Salvador Allende, muerto en La Moneda el 11 de septiembre de 1973, cuando tropas golpistas ocuparon violentamente, tras horas de heroica resistencia por parte del Mandatario y un grupo de leales, el símbolo republicano que ya ardía en llamas. Y también certeza histórica, pues hasta hoy, la familia del ex Jefe de Estado ha insistido en la tesis del suicidio.
Expertos nacionales y extranjeros participarán tanto de la exhumación del cuerpo del malogrado Presidente así como de la autopsia, para despejar cualquier duda, incluyendo la posibilidad de que Allende haya sido muerto o rematado por alguno de los militares que ingresaron a Palacio aquel martes de hace 37 años.
Paralelamente con lo anterior, también se ventila por estos días la versión de que el Premio Nóbel Pablo Neruda haya sido asesinado; y José Tohá, ex ministro de la Unidad Popular; padre de Carolina, ex ministra de Bachelet, líder del PPD. Y Eduardo Frei padre, quien pudo ser envenenado en la clínica donde fue intervenido quirúrgicamente. En definitiva, la sangre habla, y relata parte de la historia de Chile que, por un motivo u otro, ha sido distorsionada, tergiversada, invisibilizada.
En el caso del doctor Allende, ya ha sido ampliamente difundido el Informe pericial analítico de autopsia número 2449/73 del Instituto Médico Legal de Chile, elaborado por el doctor Luis Ravanal Zepeda, master en medicina legal, experto en medicina legal y forense, y que consta de 50 páginas, del 4 de septiembre de 2008.
Tal informe se elaboró a petición de los abogados Roberto Celedón Fernández y Matías Coll del Río quienes refieren haber tomado conocimiento que el informe de autopsia del Presidente de la República don Salvador Allende Gossens habría sido realizado por el facultativo José Luis Vásquez Fernández, respecto del cual en diversas causas judiciales que conocen han advertido serios problemas de verosimilitud en sus hallazgos y conclusiones periciales, estimando ellos que en dichas causas se ha afectado gravemente el derecho a la justicia.
Según se describe en esos documentos, "los abogados señores Celedón y Coll al tomar conocimiento, recientemente, del hecho que el ginecólogo del Hospital Militar don José Luis Vásquez Fernández suscribe el referido informe de Autopsia, junto al doctor Tomás Tobar Pinochet, estimaron de interés público someter a un análisis objetivo el referido documento oficial a fin de refrendar la autenticidad de las conclusiones expresadas, y que han sido asumidas por la sociedad chilena, en cuanto a que la causa de muerte directa del Presidente de la República Dr. Salvador Allende Gossens habría sido provocada por un disparo de carácter suicida. Es un hecho público y notorio, más allá de las intencionalidades que algunos podrían haber abrigado, que la hipótesis oficial de suicidio en nada ha empañado el prestigio moral del Presidente Allende. Sin embargo, no es menos cierto que una conclusión diversa a la oficial inevitablemente tendría consecuencias porque tanto la historia, como, eventualmente, la justicia, deben fundarse siempre sobre la verdad. La familia del destacado Presidente S.E. Eduardo Frei Montalva, en circunstancias diversas, también lucha por establecer la verdad sobre la efectiva causa de muerte de don Eduardo Frei, hecho que tendría hoy implicancias judiciales, pero también históricas".
En lo estrictamente técnico respecto de la autopsia practicada en septiembre de 1973, se señala también que "el examen de los restos fue practicado en el pabellón de cirugía del Departamento de Otorrinolaringología del referido Hospital, en cuya mesa central, reposando sobre una camilla de lona de campaña y cubierto con una gruesa manta, yacía el cadáver en posición decúbito dorsal. La autopsia del cadáver fue presenciada por un reducido grupo de personalidades debidamente autorizadas por el señor Fiscal, instructor de la causa."
En ese contexto, algunas partes destacables, en honor a la verdad jurídica pero también a la histórica, ya que Salvador Allende fue objeto de una campaña sostenida de desprestigio a cargo, entre otros, del diario El Mercurio, canales de televisión y medios de comunicación nacionales, que insistían en que Allende era un bebedor excesivo, y que probablemente, el día del golpe, habría estado ebrio. El informe lo descarta tajantemente. "EXAMENES DE LABORATORIO Informe Nº 2784 Muestra de sangre. Resultado: Grupo sanguíneo: A Alcoholemia: 0,00 g. Por mil Informe Nº 2782".
Respecto de la causa de muerte, se afirma que "el disparo corresponde a los llamados "de corta distancia en medicina legal. El hallazgo de carbón y productos nitrados en los tejidos interiores del orificio de entrada, como la mucosa de la lengua y en una esquirla ósea de la base del cráneo; justifica la apreciación de que el disparo ha podido ser hecho con el cañón del arma directamente apoyado sobre los tegumentos. El disparo ha podido ser hecho por la propia persona". Firman los doctores José L. Vásquez F. y doctor Tomás Tobar Pinochet, ya fallecido, y erróneamente a lo comentado en esferas periodísticas, éste último no tenía relación consanguínea alguna con el dictador Augusto Pinochet, sólo un alcance de apellidos, según aclaró a un diario una sobrina nieta del extinto galeno.
Entre las muchas observaciones realizadas por el médico cirujano Master en Medicina Legal Experto en Medicina Legal y Forense, se incluyen las siguientes:

Observaciones Preliminares
"Previo al análisis del Informe, debo dejar constancia de omisiones técnicas relevantes del Informe de autopsia que he analizado. De la lectura del Informe transcrito, llama especialmente la atención, en primer término, que el cadáver periciado no fue fotografiado, lo que constituye una grave omisión técnica por parte de los peritos responsables del procedimiento autópsico. La omisión de efectuar un registro fotográfico del cadáver, constituye además un hecho antirreglamentario 1, que adquiere especial relevancia en el presente caso, a la luz de la evidente trascendencia histórica de esta autopsia en particular, toda vez que la pericia involucraba al Presidente de la República entonces en ejercicio. Desde un punto de vista técnico, la omisión fotográfica impide la confirmación diagnóstica de los hallazgos macroscópicos de las lesiones que se describen en el citado informe. Pero, en el presente caso, dado que el Informe de Autopsia omite, además, la descripción de varios segmentos corporales, como cuello, abdomen, genitales y extremidades, la falta de un registro fotográfico de esas zonas corporales, hace imposible verificar la existencia o ausencia de lesiones en esos segmentos. Un segundo elemento a considerar es que la autopsia del Presidente Allende se haya realizado en el pabellón de cirugía del Departamento de Otorrinolaringología de un recinto hospitalario castrense, lo que resulta improcedente de acuerdo a las disposiciones legales y reglamentarias vigentes a la época, que disponen que las autopsias deben realizarse en las sedes del Instituto Médico Legal 2 . Al respecto, asimismo es dable observar que el uso de esta sede, que depende administrativamente del Ejército de Chile, evidentemente no podía garantizar a los peritos intervinientes la debida independencia y autonomía en el cumplimiento de su misión, más aún cuando de acuerdo al Informe la autopsia "fue presenciada por un reducido grupo de personalidades debidamente autorizadas por el señor Fiscal, instructor de la causa", los que no se identifican. Ello es más relevante aún si se considera que al momento de practicarse la autopsia todavía no podía descartarse ninguna hipótesis respecto de la naturaleza de la muerte, entre ellas que la muerte violenta hubiere sido causada por terceros, posiblemente por la acción de integrantes de alguna de las ramas castrenses que participaron del ataque armado al Palacio de La Moneda. La decisión de realizar la autopsia fuera del Instituto Médico Legal, no encuentra justificación desde una perspectiva técnica, por cuanto, dicho servicio público, a diferencia del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Militar, contaba con la infraestructura y el equipamiento instrumental básico para una correcta y adecuada exploración médico forense de cadáveres, lo que incluye, mesas de autopsia, instrumental quirúrgico autópsico, y otras dependencias especializadas como laboratorios bioquímicos, de fotografía forense, de radiología, e identificación, entre otros".
Y continúa: "Todo análisis descriptivo de un procedimiento autópsico debe incluir, en primera instancia, el examen de las vestimentas que acompañan al cadáver, que junto a los hallazgos y observaciones del examen externo constituyen elementos de importancia técnico pericial dentro del análisis del mecanismo y naturaleza de la muerte. En el Informe de Autopsia analizado, la descripción de las prendas de vestir, evidencia una falta de precisión en relación a sus características propias (color, composición, talla, dimensiones, textura, etc.), como también respecto a la descripción de las alteraciones debidas al depósito de sustancias y/o restos biológicos presuntamente provenientes del cadáver o del uso de armas de fuego.

Descripción de las Manos
"Respecto de las manos, segmento de especial interés en la evaluación de disparos por arma de fuego, el informe indica en forma genérica: "En ambas manos hay salpicaduras de sangre, especialmente en la derecha". Esta descripción es ambigua, ya que no señala la localización y distribución de las manchas de sangre, de modo que no es posible saber si las mismas están presentes en la cara posterior o palmar, si es en la zona del carpo, del metacarpo, dedos o uñas, lo que tiene interés dentro del análisis respecto de la manipulación y utilización de armas de fuego y las lesiones provocadas por los disparos, en especial si se pretende confirmar la naturaleza suicida de un disparo".
También es importante la descripción del médico, quien cuestiona el procedimiento si se considera que "el Informe de autopsia revela la existencia de una herida contusa irregular en el dorso nasal y área palpebral derecha, descrito como "… un desgarro cutáneo que compromete el dorso de la nariz en su mitad superior y la región cilio- palpebral interna derecha. Esta herida en la mitad superior derecha del dorso de la nariz también es descrita en el Informe realizado por la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones en el sitio del suceso (Ver Anexo 7). En dicho Informe se identifican claramente tres heridas asociadas a proyectiles, a saber, una herida en la región mentoniana (asociada a entrada de proyectil); una superciliar derecha (asociada a salida de proyectil) y una parietal izquierda (también asociada a salida de proyectil), es decir tres heridas de proyectil".
En lo relativo al examen interno, el experto indica que "de acuerdo al Informe de Autopsia, el orificio de salida, se reconstruyó con tal precisión que incluso se pudo establecer su forma, descrita como irregularmente redondeada y con un diámetro medido entre 2,5 y 3 cm. Esta descripción sin lugar a dudas constituye un hallazgo significativo, puesto que en definitiva permite presumir fundadamente la existencia de a lo menos de dos impactos de bala, basado en las siguientes consideraciones: 1) La existencia de un orificio de salida de aspecto redondeado de dimensiones más o menos precisas en el cuero cabelludo demuestra objetivamente, que ha sido ocasionado por un proyectil que no ha sufrido deformaciones, puesto que un proyectil deformado no podría formar un orificio redondeado. Un proyectil se deforma cuando es expuesto a grandes impactos y barreras óseas, como es el caso, del proyectil que penetró por el área submentoniana anterior. Para poder formar un orificio de salida de aspecto redondeado y desgarrado secundariamente, el cuero cabelludo debió estar intacto al momento de su formación, o a lo menos no desgarrado en el punto de salida como hubiese ocurrido en caso de estallido del cráneo. En otras palabras, existiendo un estallido, con gran parte del tejido fragmentado, lacerado y disperso fuera del cráneo, es improbable que se forme un orificio redondeado sobre los colgajos. 2) La ocurrencia de un estallido de cráneo por un disparo subsiguiente, posterior a la formación de un orificio redondeado de salida, podría desgarrar un orificio de salida previamente existente, tal como el descrito en el informe de autopsia. Por lo tanto, el desgarro de un orificio de salida de bala redondeado en el cuero cabelludo, solo es posible si se produce en forma posterior a su formación, a través de un segundo disparo de alta energía. 3) Un estallido de cráneo es consecuencia del efecto conjunto de la energía liberada por el ingreso de un proyectil, sumado a la acción expansiva de los gases que penetran en gran volumen al interior del cráneo al deflagrarse la pólvora, expandiéndolo rápida y violentamente por un incremento súbito de la presión intracraneal, es decir, mediante un efecto explosivo provocado por las grandes ondas de presión que se generan. Por el contrario, es improbable que el cráneo estalle posterior a la salida de un proyectil balístico de alta velocidad".
Las interrogantes surgen en la medida que uno se adentra en el informe, del cual se obvian párrafos que poco o nada aportan a la verdad histórica pero sí afectan, emocionalmente, en especial a la familia directa, pero también a millones de chilenos y chilenas que han hecho suya la muerte de Salvador Allende y su proyecto de un país más justo, humano, solidario e igualitario.
Las sospechas respecto de un segundo y hasta un tercer disparo, que difícilmente pudo haber sido obra del Presidente, se acentúan al leer detalles tales como que "en la descripción de los pulmones podemos constatar un hallazgo que no es concordante con una muerte instantánea, lo que ocurre cuando existe una destrucción cerebral masiva por estallido de cráneo, específicamente me refiero al hallazgo que describe en pulmones "…pequeñas hemorragias por aspiración sanguínea". Tal hallazgo solo sería posible de observar en caso de sobrevida, aún breve, pero suficiente para mantener la actividad de las funciones pulmonares respiratorias, que hubiesen permitido la aspiración de sangre al interior de los pulmones, hecho que no habría podido acontecer en el caso de una muerte fulminante por estallido de cráneo y encéfalo por disparo único. Por ello no se puede descartar la posibilidad de sobrevida a una lesión cerebral o en otra localización, distinta a la originada por un impacto de bala con estallido de cráneo, lo que refuerza la posibilidad de la ocurrencia de a lo menos dos impactos de bala, separados por un breve lapso de tiempo, suficiente para permitir la aspiración sanguínea pesquisada al interior del pulmón."
Tampoco coincidirían las conclusiones del primer informe, de 1973, con el deceso del Mandatario, pues en el análisis posterior se indica que "de acuerdo a las descripciones precedentes, no habrían existido desgarros internos a nivel de ambos globos oculares, mientras que a nivel del párpado superior izquierdo en la zona de la cara, se describen dos extensos desgarros para el área del párpado de 1 y 3 cm, los cuales solo podrían haberse originado por algún elemento que incide desde adelante, es decir, desde afuera, ya que reitero, las estructuras posteriores al párpado son los globos oculares, los cuales no presentaban alteraciones de acuerdo a las descripciones. Por lo que se puede inferir que estas lesiones igualmente podrían haber sido originadas por proyectiles o esquirlas provenientes del exterior. Las lesiones existentes a nivel de cara, descritas en el Informe de Autopsia de Salvador Allende, son compatibles con aquellas originadas por proyectiles, en donde un orificio de bala de salida de aspecto redondeado, es altamente probable que haya sido originado por un proyectil de baja o mediana energía, y por lo tanto no coincidente con el disparo y proyectil de alta energía que provocó la lesión submentoniana."
El informe entregado por la Policía de Investigaciones de entonces también se pone en entredicho, el que señala "sobre su abdomen y antebrazo derecho, se encuentra colocada un arma automática, con el cañón dirigido hacia la derecha (ver anexos). Al lado izquierdo del cadáver y sobre el sofá se encontraba un cargador de arma automática sin munición y un casco con las iniciales J.M.F., en una de las cintas interiores de suspensión." Y Sigue: "Proyectiles y vainillas. El croquis Nº 15.255 y foto S, señalan la posición en que los peritos ubicaron diversas vainillas y proyectiles. Además la foto R, muestra un cartucho para pistola. No se pueden proporcionar mayores antecedentes sobre estos elementos, por cuanto fueron entregados a personal militar a las órdenes del señor general Javier Palacios R., conjuntamente con el arma antes citada".
El médico es consistente en sus dudas al afirmar que "sumadas las descripciones autopsicas, con los antecedentes del sitio del suceso, se puede perfectamente establecer que el cuerpo ha sido impactado en distintas ocasiones por proyectiles de diferente calibre y velocidad, no siendo ninguna de las heridas faciales existentes compatibles con lesiones de tipo suicida".
Y concluye: "Las consideraciones anteriores refuerzan la ocurrencia de a lo menos dos impactos de bala penetrantes en cráneo, en distintos lugares, pudiendo corresponder a armas de fuego diferentes". A partir de las observaciones efectuadas se recomienda la realización de un segundo análisis forense de los restos a fin de establecer con precisión la causa y naturaleza de la muerte y los elementos que han originado las lesiones, en cuyo contexto se debieran realizar pruebas de vitalidad de lesiones; estudios de residuos de pólvora y reconstitución del cráneo a fin de evaluar las fracturas, orificio y trayectos balísticos, conjuntamente con los estudios genéticos de identificación de los restos. Asimismo sería del mayor interés pericial contar con la totalidad del material documental y fotográfico contenido en el expediente que contiene el sumario instruido por la Primera Fiscalía Militar, en cuyo contexto se ordenó la realización de la autopsia del Presidente Salvador Allende y la investigación llevada a cabo por la Policía de Investigaciones de Chile.
Las conclusiones médico legales también refuerzan la teoría de dos o más disparos: "de acuerdo a las descripciones y consideraciones precedentes se establece el siguiente dictamen médico legal:

1º Las lesiones descritas en el informe de autopsia del Presidente Salvador Allende Gossens, no son compatibles con un disparo de tipo suicida.

2º Se constata la existencia de a lo menos dos impactos de bala ocasionadas por armas de fuego diferentes, uno que provoca un orificio de salida redondeado en la zona posterior de la bóveda craneana y el otro que hace estallar el cráneo.

3º Dado que no se describen signos de vitalidad en la herida submentoniana, es posible concluir que se trata de una herida post-mortem.

4º Se confirma que el disparo en región submentoniana corresponde a los llamados de corta distancia, lo que demuestra que no ha sido un disparo efectuado a boca de jarro o con apoyo, y por tanto no corresponde a una lesión típica de tipo suicida.

5º Se recomienda altamente la realización de un segundo análisis forense de los restos por expertos a fin de establecer con precisión la causa y naturaleza de la muerte. Es cuanto tengo que manifestar, en descargo de la misión encomendada, en Santiago de Chile a los 4 días del mes de septiembre de 2008.

Una serie de anexos, que deberán ser considerados en la autopsia que se practicará al Presidente Allende, constan entre la documentación, y que incluye el Acta del Peritaje de la Policía de Investigaciones de Chile, de la sección Química y Física Forense del Laboratorio de Policía Técnica, citado en libro "Las muertes de Salvador Allende. Una investigación crítica de las principales versiones de sus últimos momentos, de Hermes H. Benítez, RIL editores, año 2006.
Las implicancias históricas y jurídicas, luego de la autopsia de los próximos días, analizará también lo señalado por el servicio de guardia de la Policía de Investigaciones en el turno del 11 al 12 de septiembre de 1973. "En la Cuarta Subcomisaría, dependiente de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Chile, en su servicio de guardia del día 11 al 12 de septiembre de 1973, folio N°31, párrafo N°1 se puede leer la siguiente constancia: "16,20 hrs…….. Suicidio del Presidente de la República Dr.Salvador Allende Gossen. A la hora marcaba el margen, personal de la Guardia de esta Unidad, Detective 1º Julio Navarro Labra, asesorado por el Inspector Pedro Espinosa Valdés de esta Brigada de Homicidios y peritos balísticos: Jorge Almazabal Mardones y Carlos Dávison Letelier, planimetrista: Alejandro Ossandón Carvajal, fotógrafo forense: Enrique Contreras Riquelme, todos del Laboratorio de Policía Técnica de Investigaciones y el experto en huellas Héctor Henríquez Carvajal, en cumplimiento de órdenes impartidas por el General Sergio Arellano, del Ejército de Chile, se trasladaron a la calle Morandé Nº 80, en cuyo segundo piso, en un salón que corresponde al llamado "La Independencia, se constató el suicidio con arma de fuego del Presidente de la República, Excelentísimo Señor Doctor Salvador Allende Gossen. Yacía sentado sobre un diván de terciopelo, de color rojo gránate, adosado al muro oriente del palacio, entre dos ventanales que miran hacia la calle Morandé, con la cabeza y el tronco levemente inclinados hacia el lado derecho; miembros superiores ligeramente extendidos; extremidades inferiores, extendidas y un tanto separadas. Ropas en orden cuyas características son las siguientes: "Chaqueta de tweed color gris, abotonada en el botón inferior de dos que tiene la prenda; pulóver de cuello subido gris con figuras geométricas parduscas; camiseta sport blanca; pantalones color marengo; Al registro de sus vestimentas, en el bolsillo superior izquierdo de la chaqueta se encontró un pañuelo de seda de lunares rojos con fondo azul; en el bolsillo izquierdo del pantalón se encontró una llave marca "Fllod"; un papel en blanco con membrete que se lee "Presidencia de la República Edecán", bajo esta leyenda un número escrito a mano de teléfono Nº 484209. En su muñeca izquierda, un reloj de metal blanco con pulsera del mismo color, marca "Galga Coultreh ", automático, Nº1.298.766, con dos calendarios en la pulsera metálica, del año 1973, de propaganda "Panamtur". Se observó un fusil ametralladora Nº 1651, sin marca visible, extendido en la parte del cañón y el mecanismo de disparo apoyado en el sillón y el resto, culata abatible apoyadas en el antebrazo y en la región abdominal. En la culata de madera, en la tapa izquierda una placa de metal amarillo, de forma rectangular que se lee " a Salvador de su compañero de armas. Fidel Castro.

Mitos en Torno al Caso
"El Arma encontrada en el sitio de suceso con su cargador puesto, quedó en poder del General de Ejército don Javier Palacios, para ser remitida a la Fiscalía Militar. Se deja constancia que esta arma no fue descargada por insinuación del perito balístico Sr. Carlos Dávison; de modo que se ignora el número de cartuchos que había en su cargador y si había algún cartucho en su recámara. A éste fusil se le efectuó el peritaje correspondiente en huellas. "De las informaciones proporcionadas por el personal militar, ubicado en el lugar de los hechos, se logró establecer que el Médico de la Presidencia de la República, Dr. Patricio Guijón Klein, que en el momento de ocurrir los hechos, se encontraba en la sala próxima a la puerta, ubicada en el muro poniente, con la intención de salir del salón. Al sentir el estampido, se habría dado vuelta y percatado que el Presidente se había disparado con el arma anteriormente descrita; fusil que según propia declaración quedó entre las piernas del mandatario, con la culata apoyada en el piso y el cañón a la altura de la región abdominal. Por lo imprevisto de la acción y el nerviosismo lógico de la situación, tomó el fusil y lo dejó en la posición que en definitiva fue encontrado y fijado por funcionarios de esta brigada de Homicidios. No se le tomó declaración al Dr. Guijón por no entorpecer las averiguaciones del interrogatorio a que será sometido por la Fiscalía Militar. "El General de Ejército don Javier Palacios, manifestó que al ser informado del hecho y concurrir a constatarlo, había encontrado en el piso, sobre la alfombra, a los pies del cadáver, un par de lentes ópticos marca "Mustang", Nº 52022, con marco plástico de color oscuro. Las especies descritas anteriormente que componen los efectos personales del Presidente Dr. Salvador Allende; el arma, instrumento del delito, el proyectil y las vainillas, fueron entregadas al General Sr. Palacios, el que haría remitirlos a la Fiscalía Militar".
Evidentemente que la autopsia definitiva al ex Presidente Allende dilucidará una serie de dudas y mitos que, con los años, se entremezclan; entre ellas, que el fusil regalado por Fidel Castro nunca estuvo en La Moneda el día del golpe, sino en El Cañaveral. Que un capitán de apellido Gallardo o Gajardo, al igual que los comandos que ultimaron a Bin Laden recientemente, fue condecorado por Pinochet en forma secreta tras haber disparado a Salvador Allende; que uno de los mellizos de La Guardia, cubanos que vivían en Chile en aquella época, habría ultimado a Allende por órdenes de Castro si el mandatario chileno se veía acorralado o dispuesto a rendirse. Como sea, la figura de Salvador Allende Gossens se agiganta con el tiempo, y millones de personas alrededor del mundo sentimos un profundo respeto por su legado, su ejemplo y la consecuencia demostrada.
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24 de mayo de 2011
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