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[A.O. Scott] Visto a través de experimentados ojos cinematográficos.
‘Eros' es una trilogía -dado el tema, quizás sería mejor decir un ménage à trois- de cortometrajes que giran, a veces oblicuamente, a veces más directamente, sobre el sexo. Para los tres cineastas involucrados -Wong Kar-Wai, Steven Soderbergh y Michangelo Antonioni, es difícilmente una nueva área de preocupación.
Wong, más recientemente con ‘Deseando amar' y la próxima ‘2046', confecciona espléndidos y magníficos tableaus de deseo. Se ha transformado en uno de los grandes sensualistas del cine contemporáneo. Soderbergh, director de una de las mejor conocidas películas con la palabra sexo en el título ("sexo, mentiras y videos"), tiene una sensibilidad más distanciada y analítica, pero como Wong enfoca el arte de filmar mismo con palpable ardor. Y luego está Antonioni, en sus noventa, que reinventó el lenguaje del erotismo en el cine cuando sus dos colaboradores andaban todavía en pañales.
Los productores de ‘Eros' concibieron el proyecto en parte como homenaje a Antonioni, cuyo nombre es también el título de la lánguida canción de la película, cantada en italiano por el cantante brasileño Caetano Veloso. La canción, que acompaña dibujos intersticiales (de Lorenzo Mattotti) que describen a amantes en varias posturas de éxtasis, medita sobre la naturaleza paradójica del amor, que es descrito como una "ventana inútil". Esas palabras convienen a ‘Eros'; aunque es amorosa de mirar, no revela demasiado.
Reunir los trabajos de tres prominentes directores en una entrega puede ser lo que da su atractivo a películas de antología como esta, pero la experiencia es a menudo más frustrante que satisfactoria. La única selección en ‘Eros' que funciona por sí misma es la primera, ‘The Hand' (dirigida por Wong), en parte porque es perfectamente consistente con sus otros trabajos. Como en ‘Deseando amar' y ‘2046', toma lugar en Hong Kong a principios de los años sesenta, en un ambiente cargado de lluvia, largos corredores y hermosos ceñidos vestidos de seda.
Como si para destacar su reputación como fetichista de la couture, Wong ha convertido la ropa en una metáfora sexual explícita. Su héroe (Chang Chen) es un aprendiz de sastre cuyo principal cliente es una imperiosa call girl representada por Gong Li. En su primer encuentro, después de observar que un hombre sin experiencia sexual en su profesión puede difícilmente entender cómo vestir a una mujer, ella lo inicia en una escena eróticamente cargada sin ser terriblemente explícita.
Trabajando con su camarógrafo de toda la vida Christopher Doyle, Wong usa el color y la composición para derrumbar la distancia entre los sentidos. A menudo, no sabes realmente qué estás viendo, pero podrías jurar que sientes la textura y la temperatura de los cuerpos en la pantalla.
‘Equilibrium', la contribución de Soderbegh es decididamente más fría, aunque comparte el lujo cinemático de ‘The Hand'. Con su camarógrafo favorito -él mismo, con el seudónimo de Peter Andrews-, Soderbergh pasa de lo undulantemente azul a un rico blanco y negro plateado. Sin embargo, la belleza de la cinematografía es casi demasiado para la historia, una broma hermética y pícara sobre un gerente de publicidad de los años cincuenta (Robert Downey Jr.) cuando de visita a su psiquiatra (Alan Arkin).
Los actores se ven bien y es divertido escucharlos, a pesar de que su comunicación ansiosa y distraída no podría estar más distante del deseo silencioso de Wong Chang y Gong. Lo que tienen de común ‘The Hand' y ‘Equilibrium' no es el deseo sino la fascinación por cómo una película puede manipular la experiencia del tiempo. La película de Wong, deslizándose en lo que no importa a la conexión entre sus dos personajes principales, condensa años en momentos; Soderbergh, mirando el reloj, funde varias capas de realidad en un solo y breve lapso de tiempo.
Más que nada, es su preocupación con el tiempo lo que vincula a Wong y Soderbergh con su maestro, Antonioni, que convincentemente hizo más para cambiar el modo en que el público vive la temporalidad que cualquier otro director. Su grandiosa trilogía de los años sesenta -‘La aventura', ‘La noche' y ‘El eclipse'- es memorablemente lenta y elusiva, sus historias indiferentes ante las convenciones de comienzo, medio y final.
‘The Dangerous Thread of Things', su parte de ‘Eros', evoca esas películas de un modo que raya en la parodia. Una aburrida pareja (Christopher Buchholz y Regina Nemni), que vive en una torre de piedra cerca de un lago en la Toscana, pasean por el paisaje, disputando en italiano post-sincronizado con el acompañamiento ocasional de metálicas canciones pop. En su Maserati azul, llegan a un restaurante y divisan a una guapa vecina a caballo (Luisa Ranieri).
El hombre la visita en su torre de piedra e intercambian portentosas observaciones ("Espero que puedas manejar mi caos". "¿Qué tipo de caos?" "Caos total"). Mientras ella empieza un solitario preámbulo sexual en su cama, él está en el tejado, admirando su veleta. Luego hacen el amor, y después las dos mujeres, ambas desnudas, se encuentran en la playa.
El efecto está entre una sátira de la revista Mad y una foto de Maxim, pero ‘The Dangerous Thread of Things' muestra al menos que Antonioni todavía tiene un ojo vivaz, que se contenta con pasear su mirada por pintorescos paisajes y guapas actrices. ¿Y por qué quejarse? Como un viejo maestro, quizás se ha ganado el derecho a tener algo de viejo verde.

'Eros'
The Hand' - Escrita (en mandarín, con subtítulos en inglés) y dirigida por Wong Kar-Wai.
‘Equilibrium' - Escrita y dirigida por Steven Soderbergh.
‘The Dangerous Thread of Things' - Dirigida por Michelangelo Antonioni; escrita (en inglés e italiano, con subtítulos en inglés) por Tonino Guerra, basado en historias de

Con: Chang Chen (Zhang) y Gong Li (La Señorita Hua) en ‘The Hand'; Robert Downey Jr. (Nick Penrose), Alan Arkin (Dr. Pearl) y Ele Keats (Woman) en ‘Equilibrium'; Christopher Buchholz (Christopher), Regina Nemni (Cloe) y Luisa Ranieri (The Girl/Linda) en ‘The Dangerous Thread of Things'.

13 de abril de 2005
8 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh

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