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mercurio encubrió crímenes de dictadura[Andrés López] El pecado de El Mercurio en el crimen de Lumi Videla. El hermano de la mirista Lumi Videla, Lautaro, exigió que El Mercurio y La Segunda pidan perdón por las caricaturas con que en 1974 se burlaron del crimen de su hermana. Un chiste de Lukas y otro de Fulano revelan cómo los medios respaldaron la falta tesis de que éste fue un "homicidio entre marxistas". Bastó que transcurrieran sólo algunas horas desde que la Corte de Apelaciones de Santiago confirmara el jueves la decisión de procesar a doce agentes de la disuelta DINA por el asesinato de la mirista Lumi Videla y su esposo Sergio Pérez, para que el hermano de la joven, Lautaro Videla, exigiera que la justicia que comienza a concretarse se traduzca también en una reparación de las heridas que, al conocerse el crimen, le provocaron dos medios de comunicación.Con los recortes en la mano de dos caricaturas publicadas por El Mercurio y La Segunda en noviembre de 1974, Lautaro prueba cómo ambos medios se burlaron de que el cuerpo sin vida de Lumi haya terminado en los patios de la Embajada de Italia. Videla dice, simplemente, que "El Mercurio tiene que pedir perdón". Y su demanda se fundamenta en que el juez Alejandro Solis, que sustancia la investigación, refutó la tesis queenarbolaron entonces los servicios de seguridad del ex dictador Augusto Pinochet, que atribuyeron el crimen a los asilados que ocupaban la delegación diplomática y, en contraste, logró establecer que los agentes de inteligencia arrojaron allí el cuerpo de la víctima para encubrir el crimen, simulando un "homicidio entre marxistas". Pero en concordancia con la versión de la DINA; la caricatura elaborada por el famoso dibujante Lukas cataloga el lanzamiento del cadáver de Lumi al interior de la embajada como un circo internacional, graficándolo con un cañón que lanza el cuerpo hacia el recinto. "El fantástico número del proyectil humano disparado sobre los muros de una embajada", es la leyenda del chiste publicado por el diario el jueves siete de noviembre de 1974, sólo tres días del brutal crimen. La otra caricatura fue hecha para el diario La Segunda por el dibujante Fulano, y ésta muestra a una mujer que, con extremada despreocupación, barre restos humanos hacia el exterior de la Embajada de Italia. Un rápido recuento histórico establece que entonces los directores de ‘El Mercurio’ y ‘La Segunda’ eran el premio nacional de Periodismo, René Silva Espejo, y el periodista Carlos Carneyro, pero la propiedad del medio figuraba en las mismas manos que hoy, las de Agustín Edwards, y a él apela ahora Lautaro Videla para que se repare la memoria de su hermana. ¿Cuál es el grado de responsabilidad de la prensa en el encubrimiento del crimen? ¿Y cómo se puede explicar esta actitud? ¿Qué espera concretamente ahora? 25 de marzo de 2006 Comentarios » Ir a formulario |
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