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funesto fallo en alabama


El mal de la xenofobia se extiende en Estados Unidos. (Editorial NYT).
Un juez federal ha mantenido la mayor parte de la nueva ley de inmigración de Alabama, el intento más crudo y extremo del país para aprovechar el poder del estado para localizar y castigar a los inmigrantes ilegales. Las consecuencias serán graves para los alabameños -no solamente para los indocumentados, sino también para sus hijos, que son ciudadanos inocentes; para los que son vistos equivocadamente como inmigrantes ilegales; y para los granjeros y los dueños de otros negocios con problemas con la ley.
La ley reprime en todo, desde atascos de tráfico hasta el alquiler de departamentos y matrículas en la escuela básica. Fue aprobada en junio y prontamente puesta en entredicho por tres querellas: del gobierno de Obama, de organizaciones de derechos civiles y de autoridades de la iglesia. La juez Sharon Lovelace Blackburn, de la Corte Federal de Distrito, bloqueó algunas disposiciones, como la que penalizaba albergar o transportar a inmigrantes ilegales y otra que prohibía las universidades públicas a los inmigrantes indocumentados. Y prohibió una sección que buscaba impedir que los jornaleros buscaran trabajo.
Pero su tibio fallo fue más desalentador por lo que sí admitió. La juez Blackburn mantuvo la sección "documentos, por favor", un eco del infame intento de Arizona de exigir que los funcionarios policiales locales y estaduales controlaran el estatus de inmigración durante atascos de tráfico si tienen "una sospecha razonable" de que alguien está aquí ilegalmente.
Mantuvo la sección que criminaliza la "incapacidad voluntaria" de un inmigrante ilegal a la hora de portar documentos federales de inmigración. Y dejó sin cuestionar la sección que exige que las escuelas básicas y secundarias recojan datos sobre el estatus de inmigración de estudiantes nuevos y sus padres, un intento claramente ilegal de atemorizar a las familias para que no envíen a sus hijos a la escuela.
En ausencia de una amplia reforma federal de las leyes de inmigración, los estados han tratando de superarse unos a otros en semejantes iniciativas. Su intolerancia se verá todavía más estimulada, así como el perfil racial, la discriminación y otros males que la acompañan. Las cortes federales en otros estados han rechazado muchas de las mismas disposiciones que sobreviven, de momento, en Alabama, una división que garantiza que esta extensa maraña nacional de leyes terminará en la Corte Suprema.
El ministerio de Justicia -que impugnó las nocivas leyes de Arizona y Alabama, pero no las de Utah, Georgia, Indiana y Carolina del Sur- debe presionar con una apelación de urgencia del fallo de Alabama.
[Foto viene del blog hispanic news network.]
30 de septiembre de 2011
29 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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