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ambiciones de teherán


Clara advertencia de la Agencia Internacional de la Energía Atómica sobre el programa nuclear de Irán.
Cinco años después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ordenara la paralización de su producción, Irán todavía está enriqueciendo uranio y negándose a decir la verdad sobre de su programa nuclear. Claramente, Teherán está esperando que el mundo se olvide o bien consienta. Eso sería muy peligroso.
El último informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica es un escalofriante recordatorio tanto de la escala de las ambiciones nucleares de Irán como de los extremos a los llegará para ocultar la verdad. La agencia expresó gran preocupación por las "actividades nucleares pasadas o actuales no reveladas" de Irán con "posibles dimensiones militares."
También dice que Irán ha aumentado considerablemente la producción de uranio a un veinte por ciento de pureza en lugar del 3.5 por ciento de pureza utilizada normalmente para alimentar plantas de energía nuclear. Eso representa un importante paso hacia el umbral del noventa por ciento que se necesita para fabricar combustible para armas nucleares. Teherán dice que quiere almacenarlo para su reactor de investigaciones médicas, pero la cantidad es mucho más de lo que se necesita y es otra razón que alimenta las sospechas. Entretanto, Teherán anunció que está llevando su producción de uranio de grado superior a un sitio militar subterráneo fuertemente defendido en las afueras de la ciudad de Qum.
Irán coopera selectivamente con los inspectores de la agencia de energía atómica -usualmente cuando el gobierno está ansioso por desviar la presión internacional -y el mes pasado un alto funcionario brindó acceso a muchos recintos. Pero la agencia dice que hay muchas preguntas que siguen sin respuesta y que todavía no puede verificar si el programa es pacífico. La única buena noticia es que el programa de Irán no está avanzando tan rápidamente como temían muchos, como consecuencia del gusano informático Stuxnet y de las sanciones que hacen más difícil que Teherán importe los materiales que necesita.
Moscú -socio comercial y facilitador de Teherán durante largo tiempo- parece ahora decidido a aumentar la presión. Funcionarios rusos han propuesto una estrategia de negociación paso a paso en la cual Irán podría responder preguntas pendientes y ser recompensado con la suspensión de las sanciones. No conocemos todos los detalles, pero expertos dicen que el énfasis está más puesto en la suspensión de sanciones y menos en convencer a Irán de que limite sus actividades nucleares. La agencia de energía atómica, encabezada por Mohamed ElBaradei, intentó un método similar sin obtener ninguna reacción de Teherán, mientras que Irán tuvo tiempo para producir más uranio enriquecido.
No estamos seguros de que funcione con cualquier combinación de sanciones e incentivos. Sí estamos seguros de que menos presión garantizará que Irán prosiga con su programa nuclear. Estados Unidos y sus aliados deben volver al Consejo de Seguridad y fomentar castigos más severos -han pasado quince meses desde la última ronda de negociaciones. Esa es la única posibilidad de llamar la atención de Teherán.
5 de octubre de 2011
16 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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