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las chilenas, cuando abortan


[Carolina Rojas] Mientras la elite polemiza, las chilenas siguen abortando. Misotrol, perejil y otras hierbas.
Cada día llegan a los hospitales públicos adolescentes que se inducen el aborto. A falta de Postinor, secuestrado por los poderes fácticos, las jóvenes recurren a medicamentos contra la úlcera, o las vomitivas combinaciones de anovulatorios. Algunas pierden el útero y otras se desangran en las salas de espera.
Natalia tiene 21 años y el verano pasado se dio cuenta de que tenía un atraso. En su cumpleaños se había acostado con un ex pololo. Esperó, y decidió contarle a su mamá, pero no se atrevió, y dudando pasó un mes y medio de embarazo. Se sintió sola y decidió no tenerlo. Habló con su hermana, quien llamó a una amiga a la que le habían sobrado un par de pastillas Misotrol, que ella había usado para lo mismo. Aterrada, siguió las instrucciones: tenía que poner los comprimidos en su boca y esperar. El escenario era perfecto, sus padres estaban de vacaciones en Europa. Tomó las pastillas, las puso bajo su lengua y se durmió en su cama. Despertó por las contracciones, y recordó que apenas le viniera la hemorragia tenía que 'volar' al Hospital Clínico de la Chile, donde la atendería un doctor amigo. Tuvo la suerte de llegar a tiempo. De vuelta en su casa notó el peso de su decisión. Se sintió abatida un mes, hasta caer en una profunda depresión. Pensó que si hubiese tenido la Postinor se habría evitado este trauma.
Respecto a este fármaco y su uso indiscriminado, una matrona de un hospital público, que prefirió mantener la reserva de su nombre, cuenta que se ven frecuentes casos de abortos con Misotrol, un medicamento para las úlceras gástricas que provoca las contracciones que inducen el aborto. "Eso de meterse cosas vía vaginal como el perejil se ve más en regiones; acá en Santiago, casi todos los casos son por Misotrol. Según los meses que tengan, aumentan las dosis", asegura. Cuenta que ha visto cómo llegan mujeres con dosis orales e intrauterinas a la vez, arriesgando su fertilidad "Hay casos en que estas mujeres han perdido el útero por hemorragias muy graves".
Una de las obstetras consultadas para este reportaje cuenta que el maltrato que reciben las mujeres que llegan con síntomas de aborto a los hospitales, puede que se deba al riesgo autoinfligido y no a un prejuicio. "Tú nunca vas a recibir de brazos abiertos a una paciente que llegue en estas condiciones, no por un acto de puritanismo, sino porque te da rabia lo que se ha hecho a sí misma".
La entrega o no de una vía de contracepción depende del discernimiento individual de cada matrona. "Si eres liberal y no tienes una Postinor a la mano, le enseñas a usar yuzpe (combinación de pastillas anticonceptivas o anovulatorios), que es más común de lo que se cree, y le facilitas las dosis. En Chile se desconoce que las niñas siempre han usado estos métodos alternativos", explica ella.
El doctor Sergio Silva, del Hospital Sótero del Río, de Puente Alto, cuenta que ha tenido que tratar abortos con Misotrol, que las mujeres encuentran en el mercado negro a tres mil o cinco mil pesos cada comprimido. Y también señala que hay creencias erradas, como el uso de productos con Oxitocina, porque éste no contrae el útero, y además se aplica de forma intravenosa, lo que dificulta su uso.
Cuenta que cuando las pacientes llegan con inducciones abortivas, y además se suma un cuadro febril, se está obligado a inferir que el aborto fue inducido. "A la paciente se le da un tratamiento de antibióticos y se la mantiene en observación; si no, se nos muere. Hay casos en los que se han encontrado cinco o seis pastillas de Misotrol vía vaginal, con sus efectos: contracciones y dilatación del cuello uterino".
En este lugar, al que llegan muchas mujeres de escasos recursos, el especialista recuerda haber visto de todo con mujeres que se provocan abortos, sobre todo la introducción de cuerpos extraños: palillos de tejer, cepillos de diente y tallos de perejil. "El tallo de este vegetal es muy rígido, lo que facilita su introducción, pero es muy riesgoso porque crece cerca del suelo y tiene esporas o bacterias de animales, lo que puede provocar una infección mortal". Silva contesta que en el Sótero del Río sí se distribuye la píldora, y que se administra a las víctimas de violación.
El presidente del Colegio Médico, Juan Luis Castro, asegura que las cortapisas puristas para el uso de la píldora del día después están muy lejos de la realidad "chilensis", porque se desconocen los métodos que las chilenas usan para interrumpir un embarazo. "Sólo hasta que haya un fallo más claro, estos mecanismos se seguirán usando. El beneficio de la píldora del día después es evitar un embarazo no deseado, porque el paso siguiente es el aborto, la realidad de muchas chilenas que usan Misotrol".
Para Castro, una de las cosas más graves es que la pastilla no se encuentre al alcance de todas las mujeres, desde que su comercialización dejó de hacerse por coletazos de la polémica. "Sólo se puede conseguir en el sistema público. Las marcas encargadas retiraron el producto por la controversia y por motivos comerciales. Cualquier mujer de cualquier comuna tiene derecho a pedirla en un centro de urgencia primario, sin necesidad de que le consulten su domicilio". Castro cree que si el aborto "es el pan de cada día" en nuestro país, deben ampliarse alternativas; "mientras menos opciones existan, las mujeres se verán obligadas a abortar".

21 de enero de 2007
©la nación
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