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el químico de marruecos


[Craig Whitlock] El químico de al Qaeda en Marruecos. Terrorista tipifica una resistente red.
Casablanca, Marruecos. El 6 de marzo la policía marroquí rodeó un cibercafé aquí y arrestó a un fugitivo que mucha gente creía que había huido del país o que estaba muerto. Saad al-Houssaini, conocido como ‘el Químico' debido a su formación como químico y a sus habilidades para hacer bombas, había desaparecido cuatro años antes, después de ser acusado de ayudar a organizar el más mortífero atentado terrorista en la historia de Marruecos.
Resultó que Houssaini no se había ido a ninguna parte. Desde 2003, de acuerdo a documentos de la policía marroquí, había entrado a la clandestinidad en Casablanca para reconstruir una red terrorista y reclutar a combatientes para luchar en Iraq. También pasó un tiempo perfeccionando sus técnicas para montar bombas, diseñando cinturones con explosivos que los investigadores creen que fueron usados en una serie de atentados suicidas esta primavera, incluyendo el que tuvo como blanco al consulado estadounidense de esta ciudad portuaria del norte de África.
‘El Químico' es un vívido ejemplo de cómo veteranos miembros del comando central de al Qaeda han continuado organizando importantes atentados terroristas en todo el mundo, particularmente en Europa, África del Norte e Iraq, pese a la captura o muerte de muchos de los operativos más importantes de la red terrorista desde el 11 de septiembre de 2001.
Su larga carrera clandestina demuestra los límites de la intensa cooperación antiterrorista entre los gobiernos en los últimos cinco años: Houssaini, ahora 38, eludió no solamente a las autoridades marroquíes sino también a los agentes secretos de Francia, España y Estados Unidos que temían que estuviera implicado en la organización de células durmientes en Europa.
Funcionarios contraterroristas británicos dicen que las más importantes conspiraciones terroristas en su país en los últimos años, incluyendo el atentado del 7 de julio de 2005 contra el transporte público en Londres, pueden trazarse a operativos de al Qaeda en Pakistán. Los investigadores sospechan que un patrocinador clave en al menos dos casos fue Abd al-Haidi al-Iraqi, un jefe militar de al Qaeda en Pakistán, Afganistán e Iraq que fue capturado en diciembre en una operación de la CIA y está ahora encarcelado en Bahía Guantánamo, en Cuba.
El primer ministro británico, Gordon Brown, ha acusado de los intentos de atentados con coches bomba el mes pasado en Londres y Glasgow a "individuos asociados con al Qaeda". Aunque los funcionarios no han revelado evidencias sólidas sobre la relación con la red, detectives británicos están investigando si acaso la trama tuvo su origen en Iraq.
Funcionarios de seguridad están estudiando el papel desempeñado por Bilal Abdulla, un sunní iraquí que fue acusado el viernes de conspirar en los atentados. Él y otro hombre han sido acusados de haber embestido con un Jeep Cherokee el terminal aéreo de Glasgow. Abdulla obtuvo su diploma médico en Bagdad en 2004 y era conocido por sus puntos de vista radicales, así como por su fuerte apoyo verbal de las operaciones de al Qaeda en Iraq.
"Hemos visto cómo al Qaeda ha sido capaz de sobrevivir un prolongado asalto multinacional contra sus estructuras, personal y logística", dijo en un discurso reciente Peter Clarke, director de la rama antiterrorista de Scotland Yard. "Ciertamente ha conservado su capacidad para preparar atentados dirigidos por un comando central aquí en el Reino Unido. Caso tras caso, se ha podido ver claramente la mano de al Qaeda".
Marruecos continúa manteniendo la alerta. El viernes subió al nivel máximo su alerta nacional de seguridad, indicando que era inminente un severo atentado terrorista, anunció en una declaración el ministerio del Interior. El ministerio citó "informaciones de inteligencia fiables", pero no entregó detalles sobre una amenaza específica.
Houssaini, el marroquí, abandonó sus estudios universitarios de química en España a mediados de los años noventa. Se marchó a Afganistán donde recibió adiestramiento en campos de al Qaeda y trabó relación con importantes miembros del grupo, incluyendo al lugarteniente Ayman al-Zawahiri y a Abu Musab al-Zarqawi, que sería más tarde el cabecilla del grupo insurgente al Qaeda en Iraq, de acuerdo a documentos y entrevistas.
Mientras estaba allá, ayudó a fundar una red asociada conocida como el Grupo Combatiente Islámico Marroquí, al que se responsabiliza de los atentados contra los trenes de cercanías en Madrid en marzo de 2004. Como comandante operacional del grupo, se le sospechaba de idear las bombas utilizadas en los atentados suicidas coordinados en Casablanca en mayo de 2003, que causaron la muerte de 45 personas.
Cuatro años más tarde, terroristas suicidas volvieron a atacar Casablanca, haciéndose volar en tres lugares diferentes en marzo y abril, incluyendo el atentado contra el consulado norteamericano. En este atentado nadie resultó herido de gravedad, pero la misión diplomática estuvo cerrada durante casi dos meses por razones de seguridad.
Al principio, las autoridades marroquíes describieron a los perpetradores como amateurs que carecían de conexiones internacionales. Pero desde entonces los investigadores han concluido que los terroristas querían atacar hoteles, cruceros y otros blancos turísticos. La detención de Houssaini desbarató esos planes y puso al descubierto a la red, dicen.
La policía ha detenido a otras dos figuras claves en la red que fueron adiestradas en campos de al Qaeda en Afganistán. Abdelaziz Benzine, del que la policía cree que ha sido el cerebro de la red junto con Houssaini, fue detenido el 11 de marzo horas antes del primer atentado suicida esta primavera.
Otro colaborador, Abdelaziz Habbouch, fue detenido el 28 de mayo; la policía sospecha que jugó un papel importante en los atentados en Casablanca de mayo de 2003 y ayudó a reclutar combatientes para las fuerzas de al Qaeda en Iraq.
"Es obvio que muchos de estos individuos están asociados directamente con al Qaeda", dijo Mohamed Darif, un marroquí experto en terrorismo y profesor de ciencias políticas en la Universidad Hassan II en Mogammedia. "La policía ha descubierto que estas células estaban mucho más avanzadas de lo que pensaban. Eso los asusta, con justa razón".
La policía declaró haber incautado más de doscientos kilos de explosivos, preparados principalmente con nitrato de amonio y aluminio en polvo, una conocida receta de bombas de al Qaeda.
De acuerdo a documentos de la policía marroquí, Houssaini empezó a enseñar a otros miembros de la red, incluyendo a Benzine y Habbouch, a montar bombas y detonadores utilizando técnicas que aprendió en Afganistán. También guardó instrucciones para hacer bombas en un disco duro y puso a prueba los explosivos improvisados de las células, muestran los documentos.
Houssaini ha sido acusado en Marruecos de organizar una célula criminal y otras actividades terroristas. Pero no ha sido acusado formalmente de participación en los atentados de después de su detención, dijo su abogado, Tawfiq Mousaif. "De momento el estado no ha presentado ninguna prueba de los cargos", dijo Mousaif, que se negó a hacer más comentarios sobre las acusaciones.

Años en España
Houssaini nació en Meknes, una ciudad al norte-centro de Marruecos de unos quinientos mil habitantes. Hijo de un maestro, estudió química en la universidad y recibió una beca del gobierno marroquí para estudios de posgrado en la Universidad de Valencia en España.
La beca, sin embargo, le daba sólo algunos dólares al mes para sus gastos y Houssaini se veía obligado a interrumpir frecuentemente sus estudios y prácticas de laboratorio para trabajar en oficios diversos, dijo su orientador académico Francisco F. Pérez, profesor de química en la universidad.
"Era un hombre trabajador", dijo Pérez en una conferencia telefónica. "Venía durante un mes, y luego no se aparecía en diez días porque estaba vendiendo alfombras y baratijas en los mercadillos callejeros, y cuando reunía suficiente dinero, volvía".
Cuando Houssaini llegó a Valencia en diciembre de 1992, no era visiblemente religioso y se unía de vez a vez a otros estudiantes de la facultad para beber, recordó Pérez. Sin embargo, el profesor dijo que había observado algunos cambios hacia el final de la estadía de Houssaini en España: se dejó crecer barba y se puso a imprimir tantos poemas religiosos y versos del Corán desde un ordenador del laboratorio que se ganó una reprimenda.
"Estaba muy interesado en la justicia social", dijo Pérez. "Decía que su país estaba gobernado por tiranos... Nunca dijo nada malo sobre los países occidentales. Al contrario, envidiaba nuestro régimen político y dijo que quería que en Marruecos se implantara nuestro régimen político y democracia".
Houssaini contó más tarde a los interrogadores de la policía marroquí que se radicalizó en España después de un encuentro con un amigo tunecino que le instó a apoyar a los combatientes islámicos en Afganistán. Los detalles del interrogatorio fueron reportados por primera vez en Le Journal Hebdomadaire, una revista marroquí.
"Nuestros principales temas de conversación giraron en torno a la guerra santa", dijo, de acuerdo a una transcripción del interrogatorio. "Me hizo entender la importancia de la religión y la fe, pasándome libros religiosos y casetes de los discursos de importantes jeques".
Houssaini abandonó la Universidad de Valencia a fines de 1995. Dijo a sus profesores que se marchaba a Marruecos para el mes sagrado de Ramadán, pero nunca retornó. Sus colegas dijeron que se sorprendieron porque estaba a punto de terminar sus estudios. De hecho, unos meses después su trabajo de investigación -sobre las propiedades anticancerígenas de algunos compuestos químicos- fue aceptado para publicación en el International Journal of Chemical Kinetics.
Pero Houssaini no se había marchado de Valencia. En diciembre de 1996, él y dos amigos fueron detenidos por la policía española y acusados de posesión de documentos de viaje falsos y manuales para preparar explosivos. Fue dejado en libertad tras pagar una fianza.
Unas semanas más tarde salió de España en dirección a Afganistán.

Después de Afganistán
Houssaini se quedó cuatro años en Afganistán. En octubre de 2001, después de que las fuerzas armadas norteamericanas empezaran su campaña de bombardeos contra los talibanes, escapó del país en una camioneta Toyota con otros extremistas marroquíes, y llegó a Irán, de acuerdo a la transcripción de su interrogatorio.
Después de parar en Damasco, Siria, y en Ankara, Turquía, volvió con su familia a Casablanca en abril de 2002. Fue interrogado por la policía al llegar en el aeropuerto, pero dejado en libertad sin cargos.
Además de sus intentos por fundar células terroristas domésticas en los años siguientes, Houssaini empezó a dedicar poco a poco más atención a Iraq. Para octubre de 2006, él y otros extremistas marroquíes habían creado "muchas redes de reclutamiento" para enviar a terroristas suicidas y combatientes marroquíes a combatir contra las fuerzas norteamericanas allá, según documentos policiales.
Los documentos identifican a dieciocho marroquíes que fueron reclutados por Houssaini y sus aliados, que salieron con destino a Iraq a principios de 2007. Los investigadores creen que fueron muchos más. La policía dice que la red de Houssaini estaba separada de otras organizaciones de reclutamiento marroquíes que han enviado decenas de combatientes voluntarios a Iraq, incluyendo un importante círculo en la norteña ciudad de Tetuán que fue desbaratada en el otoño pasado.
La policía marroquí dice que Houssaini colaboró a través de internet con un marroquí en Siria, conocido como Zeid, que recibía a los voluntarios en Damasco y se encargaba de arreglar su cruce de la frontera hacia Iraq. Aunque se revelaron pocos detalles personales de los reclutas, documentos policiales muestran que Houssaini se encargó personalmente de pagar pequeñas cantidades de dinero a sus familias.
Cada familia recibió, en el otoño pasado, entre cien y ciento cincuenta dólares, cuando los voluntarios fueron reclutados durante el Ramadán, y 175 dólares adicionales a fines de diciembre, para marcar el festivo musulmán de Eid al-Adha.
Luego, en febrero, recibieron un pago final de quinientos dólares, cuando los reclutas partieron hacia Iraq.

Munir Ladaa en Berlín y Cristina Mateo-Yanguas en Madrid contribuyeron a este reportaje.

9 de julio de 2007
6 de julio de 2007
©washington post
©traducción mQh
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