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más atrocidades en el congo


[Katy Pownall] Refugiados que huyen del conflicto en el Congo relatan atrocidades.
Kisoro, Uganda. La mujer de Mani Fosten y sus tres hijos se encuentran desaparecidos después de que el hombre de 35 años fuera separado de ellos en medio de la oleada de violencia detrás de la última crisis de refugiados del Congo.
Ahora el campesino sólo tiene la ropa que lleva puesta, y una pequeña y ajada Biblia donde ha garabateado los números de teléfono de su familia -pero en su campo de refugiados no hay teléfono.
Unos trece mil refugiados como Fosten han huido hacia Uganda en los últimos diez días en medio de los peores estallidos de violencia en el Congo desde las elecciones del año pasado. Están llegando con historias de violaciones y asesinatos y determinados a quedarse permanentemente después de años de mortífera guerra al este del Congo, relacionada con el genocidio de 1994 en Ruanda.
"Las preocupaciones no terminan nunca", dijo Fosten, mirando el océano de tiendas improvisadas y fogatas en el campo de refugiados instalado por Naciones Unidas. "Las cosas son así".
Los últimos enfrentamientos en el Congo opone a fuerzas del gobierno y militantes aliados contra las fuerzas leales al comandante renegado del ejército, el general Laurent Nkunda, que se separó de las fuerzas armadas congoleñas después del término oficial, en 2002, de la guerra civil de cuatro años que desplazó a millones de congoleños.
Nkunda dice que sus combatientes están protegiendo a los tutsi, que fueron las principales víctimas del genocidio ruandés de 1994,cuando los extremistas hutu masacraron a medio millón de tutsi y hutu moderados. Nkunda dice que expulsará a los militantes hutu que huyeron al Congo después del genocidio, pero sus fuerzas predominantemente tutsi son acusadas ahora de las mismas atrocidades que dicen que quieren parar.
Las elecciones del año pasado, que fueron supervisadas por 17 mil soldados de Naciones Unidas, debían unir al país. Pero la reelección del gobierno del presidente Joseph Kabila debe todavía pacificar el este del país.
En las últimas semanas el gobierno se ha movilizado para neutralizar a Nkunda y el conflicto se ha extendido, dijeron los refugiados en Uganda.
Fosten dijo que los combatientes de Nkunda lo secuestraron a él y a otras dieciocho personas de su iglesia en la aldea de Nyanzae, en el Congo. Después de ser brutalmente golpeados, los secuestradores obligaron a sus rehenes a cargar los pertrechos de las fuerzas disidentes. Dijo que los combatientes mataron a un niño de doce, golpeándole en la cabeza con una azada, por su lentitud. Fosten y sus amigos decidieron escapar -se echaron a correr tan pronto como los rebeldes les volvieron la espalda.
Su amigo recibió un disparo en la cabeza. Fosten, hutu, logró llegar a Uganda.
"En el Congo no quieren a los hutu. Nos quieren exterminar", dice Fosten, encogiéndose de hombros, incapaz de ofrecer una mejor explicación del ciclo de violencia que ha destrozado su vida, separándolo de su familia. "Nadie puede protegernos. Los tutsi quieren el Congo, así que los hutu tenemos que marcharnos".
Fosten dijo a la Associated Press que los rebeldes habían estado aterrorizando su aldea durante dos meses, matando a 47 hombres, violando a las niñas y cometiendo atrocidades como abrir los vientes de mujeres embarazadas.
Las fuerzas de Nkunda no son las únicas en recibir acusaciones de abusos de derechos humanos. Human Rights Watch, de Nueva York, dice en un informe reciente que en la zona operan tropas congoleñas leales y un grupo militante ruandés.
Y los refugiados provienen de los numerosos grupos étnicos de la región, no solamente hutu. Más de 300 mil personas han sido expulsadas de sus hogares desde fines de 2006, dice Human Rights Watch.
Junto con secuestros, maltratos y asesinatos, la mayoría de los grupos armados en el este del Congo utilizan la violencia sexual como un arma de guerra. Activistas de derechos humanos dicen que han ocurrido más violaciones que en cualquier otro conflicto.
Beatrice Mamy, 21, dice que ella y sus dos primas fueron violadas por seis combatientes de Nkunda mientras trabajaban en el campo. Después de buscar ayuda médica, las tres volvieron a su aldea en el distrito de Jombe sólo para encontrarla abandonada.
El trío llegó a este campo de refugiados cerca de la frontera con el Congo la semana pasada, con la esperanza de encontrar a sus familiares en el campo. Pero de momento no han encontrado a nadie.
La tarjeta médica de Mamy muestra que sufría de una hemorragia cuando llegó al hospital y tiene heridas en la cabeza, piernas y brazos. La Associated Press por lo general no publica los nombres de personas agredidas sexualmente, pero Mamy permitió que se mencionara su nombre.
"Hay un montón de estigma en torno a la violación en nuestra comunidad", dijo, acomodándose sobre la cara su pañuelo de cabeza con lentejuelas. "La gente que conoce nuestros problemas ahora nos deja de lado. Se nos ha sacrificado".
Mamy dijo que después de lo que le pasó, ella no volverá al Congo. En lugar de eso, piensa reanudar sus estudios y empezar una nueva vida en Uganda.

"Este problema no se resolverá nunca", dice. "Hay demasiado odio. Para mí no hay futuro en el Congo. Sólo hay violencia".
Funcionarios de la organización de refugiados de Naciones Unidas dicen que aunque ha habido flujos similares de refugiados en Uganda como resultado del creciente conflicto en la provincia de Kivu del Norte, al este del Congo -es el tercer flujo observado por la organización desde agosto-, hay indicios de que esta vez los refugiados se quedarán.
"Esta es la primera vez que contingentes tan grandes de refugiados se han acercado hasta el centro de recepción antes que quedarse fuera", dice Adan Ilmu, coordinador de emergencias de Naciones Unidas en Kisoro. "Muchos llegan con equipaje, lo que sugiere que vienen preparados para quedarse. Esta gente ya ha tenido suficiente".
Para gente como Fabien Nkeramihigo, su esposa y ocho hijos, volver ya no es una opción. Esta es la tercera vez en el año que han tenido que correr por sus vidas.
"Estoy cansando de huir", dijo, frente a una pequeña construcción cubierta de lona que ahora llaman casa. "Aquí sólo tenemos tranquilidad. Podemos dormir sabiendo que despertaremos en la mañana".

7 de noviembre de 2007
©fwdailynews
©traducción mQh
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