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tiranía quiere aguantar hasta noviembre


Gobierno de facto hondureño dice que puede resistir las presiones hasta las elecciones de noviembre.
[Morgan Lee y Juan Carlos Llorca] Ocotal, Nicaragua. El gobierno de facto hondureño insiste en que puede resistir la presión internacional para que renuncie hasta las elecciones presidenciales del país de aquí en cuatro meses, expresando confianza en que el nuevo gobierno represente el fin del intento de volver al poder del exiliado presidente Manuel Zelaya.
En una entrevista con la Associated Press en vísperas del aniversario del primer mes del golpe de estado del 28 de junio en Honduras, el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos López, apostó a que sobrevivirán a Zelaya. Dijo que Zelaya empezaría a perder relevancia cuando empiece la campaña electoral y observó que incluso el candidato del propio partido del presidente no apoya al mandatario derrocado.
"Entonces habrá un contexto totalmente diferente y una vez que empiece la campaña, la obsesión con Zelaya empezará a desvanecerse", dijo López.
Se manifestó optimista de que los otros países reconocerán los resultados de la elección, prevista para el 29 de noviembre. Algunos países [y la OEA, ALBA y Mercosur] han dado a conocer que no reconocerán elecciones realizadas en lo que consideran es un gobierno ilegítimo.
"Por supuesto será reconocido. No tiene sentido pensar que no será reconocido", dijo López sobre las elecciones que deben elegir a un sucesor de Zelaya, cuyo mandato constitucional termina el 27 de enero de 2010.
López reafirmó la decisión del gobierno de facto de impedir el retorno de Zelaya al poder, aunque el Congreso debe debatir si le otorga o no amnistía -una parte del compromiso propuesto por el mediador Óscar Arias, presidente de Costa Rica.
El gobierno de facto hondureño ha jurado arrestar a Zelaya por cuatro cargos de violación de la Constitución si vuelve a poner pie en su país.
Los cargos se derivan de que Zelaya ignoró una decisión de la Corte Suprema y habría tratado de realizar un referéndum preguntando a los hondureños si querían una asamblea especial para rescribir la Constitución. Muchos dicen que sospechaban que el presidente quería poner fin a la prohibición constitucional de que un presidente sirva más de un término de cuatro años. Zelaya, un adinerado ganadero que se ha acercado a posiciones de la izquierda, negó la acusación. [Zelaya pertenece al ala izquierda del Partido Liberal].
Zelaya dice que las elecciones del 29 de noviembre no pueden considerarse legítimas, y dice que se ha establecido para la larga espera en un cuartel improvisado de su gobierno en el exilio en Ocotal, un pueblo fronterizo en Nicaragua.
No ha comunicado cómo piensa seguir su lucha después de enero, pero el lunes instó a los cientos de intranquilos seguidores que se unieron a él en Ocotal a hacerse de paciencia para lo que puede ser una larga lucha.
"Es nuestro deber pelear un día, dos días, un mes, seis meses, diez años... Lo vamos a hacer", dijo Zelaya. "Las luchas del pueblo son eternas".
El presidente está tratando de impulsar a campesinos pobres, maestros y activistas para formar un movimiento suficientemente fuerte como para superar a sus rivales y ser restituido a la presidencia, pero los puestos de control instalados por los militares hondureños han logrado que sólo unos cientos de seguidores hayan podido llegar a Ocotal.
Muchos de los que no lograron llegar a Nicaragua se preguntan cuánto tiempo podrán resistir lejos de sus lugares de trabajo y familias, esperando que Zelaya proponga algún plan. Zelaya ha prometido permanecer en la frontera al menos durante una semana, pero no ha anunciado ninguna estrategia precisa desde que el viernes entrara brevemente a Honduras.
Sus seguidores, alojados en dos albergues en Ocotal, pasaron el lunes desorientados. Abordaron buses para dirigirse hacia la frontera, sólo para devolverse cuando se dieron cuenta de que Zelaya no tenía intenciones de ir con ellos. El derrocado presidente se aproximó a uno de los campamentos para dirigirse a sus seguidores, sólo para descubrir que se habían marchado hacia la frontera.
Pero en la tarde llegó comida caliente mientras Zelaya, hablando durante horas, infundía ánimo a sus seguidores y un tractor entregaba cientos de colchones el lunes noche a las personas que dormirían en el gimnasio municipal.
"Estamos esperando que Mel Zelaya nos de la orden, y nosotros iremos con él", dijo Tomás López, 57, maestro de gimnasia que viajó seiscientos kilómetros hacia Nicaragua, dejando a su familia en Honduras. "Soy el jefe de familia, y dependen de mí. Aquí tenemos comida y un lugar donde dormir, pero nuestro problema son nuestros hijos. ¿Quién los va a mantener?"
El gobierno de facto que derrocó a Zelaya difundió el lunes que había incautado una serie de lo que parecen ser recibos de un coordinador del campo de Zelaya, detallando pagos de entre tres mil y veinte mil dólares a varios dirigentes de las protestas. Ningún partidario de Zelaya estaba disponible para comentar las afirmaciones del gobierno de facto.
Los partidarios del presidente han montado protestas prácticamente diarias en la capital hondureña, Tegucigalpa, incluyendo a tres mil maestros que el lunes bloquearon una avenida.
Pero las manifestaciones no han logrado provocar al gobernante de facto, Roberto Micheletti, y a los poderosos grupos que lo apoyan (las fuerzas armadas, la elite económica, la Corte Suprema y casi todo el Congreso, incluyendo a muchos del propio partido de Zelaya) más que inconvenientes menores.
Zelaya ha recibido un abrumador apoyo de casi todos los gobiernos extranjeros que han condenado el golpe y aislado diplomáticamente al gobierno de facto de Micheletti.
Pero Zelaya se queja de que los esfuerzos de mediación internacionales para forzar su restitución han fracasado. Reprocha a Estados Unidos -la mayor fuente de ayuda para el desarrollo y el más importante socio comercial de Honduras- de no mostrarse suficientemente enérgico con Micheletti, que ha ignorado las amenazas de sanciones y las exigencias de Naciones Unidas de que el presidente sea restituido.
El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ian Kelly, instó a Zelaya a tener paciencia y dar más tiempo a las negociaciones. Repitió la crítica norteamericana de que Zelaya estaba siendo "imprudente" al tratar de volver a Honduras sin un acuerdo con el gobierno de facto.
"Seguimos instando al presidente Zelaya a permitir que se desarrolle el proceso político", dijo Kelly. "No vamos a fijar ninguna fecha límite artificial".

28 de julio de 2009
©fwdailynews 
cc traducción mQh
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