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Holder investigará interrogatorios de la CIA. Al mismo tiempo, la Casa Blanca publica un informe que detalla las acusaciones de maltratos a prisioneros cometidos por la agencia.
[Josh Meyer y Greg Miller] Washington, Estados Unidos. El lunes el gobierno de Obama decidió investigar si algunas acciones emprendidas en nombre de la defensa de los estadounidenses en realidad cruzaron la línea de lo criminal.
En decisiones simultáneas, el fiscal general Eric H. Holder Jr. inició una investigación sobre si los interrogadores de la CIA quebrantaron la ley y el gobierno acató la orden de un juez y liberó un informe de la CIA mantenido en secreto durante largo tiempo que cataloga las acusaciones de maltrato de prisioneros contra la agencia.
El gobierno también liberó memorandos mencionados en los últimos meses por el ex vicepresidente Dick Cheney, que alega que atestan al éxito de los polémicos métodos de la CIA, pero que no parecen concluyentes debido, en parte, a que la agencia ha borroneado extensos pasajes de los memorandos.
La publicación del informe del inspector general de la CIA proporciona la versión más comprehensiva hasta la fecha sobre el programa de interrogatorios, con detalles previamente no revelados, tales como asfixiar a prisioneros hasta el extremo de estar a punto de morir o amenazar con atacar a sus familiares.
El gobierno trató de limitar el impacto de las decisiones del lunes, que aparentemente hizo con alguna reluctancia. Holder describió la pesquisa como "preliminar" y la Casa Blanca tachó muchos pasajes del informe de la CIA.
Pero las secuelas de las decisiones serán difíciles de contener.
Es probable que intensifique una guerra ya violenta en Washington sobre si castigar a los funcionarios de inteligencia de carrera por la manera en que implementaron la campaña antiterrorista del gobierno de Bush.
La investigación implica que funcionarios de antiterrorismo de la CIA podrían ser sometidos durante años a escrutinio judicial en momentos en que la agencia y el ministerio de Justicia se supone forman parte de un equipo antiterrorista integrado.
El director de la CIA, Leon E. Panetta, que ha rechazado tanto la investigación criminal como la publicación del informe del inspector general, distribuyó el lunes una declaración entre los empleados de la agencia en la que describe los detalles del documento como "historia antigua".
"Ahora para la CIA el reto no son las guerras de ayer, sino las de hoy y de mañana", dijo Panetta.
Al anunciar la pesquisa, Holder concluyó que había suficientes evidencias para justificar un nuevo examen de si se han violado leyes federales. Dijo que se daba cuenta de que la decisión "será controvertida", pero agregó: "Está claro para mí que esta revisión es el único curso de acción responsable que me queda".
Para dirigir la revisión, Holder acudió al fiscal auxiliar, John H. Durham, de Connecticut, que fue nombrado en 2008 por el gobierno de Bush para investigar la destrucción de las cintas con interrogatorios de detenidos de la CIA.
Durham ya había reunido a un grupo de investigadores que determinarán si la revisión preliminar entrega suficientes evidencias para justificar una investigación criminal.
La decisión de Holder de iniciar una investigación fue motivada en gran parte por su reacción a la lectura del informe del inspector general de la CIA antes este año.
El informe fue publicado en 2004. Funcionarios del ministerio de Justicia de la época revisaron el documento y optaron por mantenerlo en secreto. El informe quedó a disposición del público, al menos en parte, el lunes por primera vez como resultado de una demanda judicial de la ACLU. El documento incluye nuevas revelaciones sobre las amenazas contra prisioneros de al Qaeda de que sus familias sufrirían las consecuencias si no colaboraban.
"No pudimos traer a tu madre aquí", dijo un interrogador de la CIA a Abd al Rahim al Nashiri, el hombre del que se sospecha que tramó el atentado con bomba contra el destructor estadounidense Cole, según el informe. La amenaza buscaba explotar los temores en Oriente Medio de que los prisioneros puedan ser obligados a presenciar abusos sexuales contra sus familiares.
A Khalid Shaikh Mohammed, el auto-proclamado cerebro de los atentados del 11 de septiembre, le dijeron: "Si algo pasa en Estados Unidos, vamos a matar a tus hijos", de acuerdo al informe.
En algunos casos, el informe elogia la gestión de las cárceles de la CIA, y reconoce que el programa obtuvo valiosos datos de inteligencia. Durante un periodo de diecinueve meses después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, dice el informe, el programa de interrogatorios produjo tres mil informes de inteligencia, proporcionando a la agencia gran parte de su conocimiento sobre al Qaeda.
Los interrogatorios "proporcionaron datos de inteligencia que permitió la identificación y detención de otros terroristas y desbarató atentados terroristas", dice el informe. Incluso así, el informe concluyó que la efectividad de técnicas específicas "no se pueden medir fácilmente", dejando abierta la interrogante sobre si los métodos mejorados fueron o no cruciales para el recabamiento de información.
Pero el informe también acusa a personal de la CIA, de todos los rangos, por los errores de control y los maltratos en las cabinas de interrogatorio. En un pasaje el documento advierte que las actividades de la agencia "son inconsistentes con las posiciones de política exterior que ha adoptado Estados Unidos en torno a los derechos humanos". El documento también menciona las ansiedades de agentes de la CIA, que temen que algún día sean llamados a rendir cuentas.
"Un agente expresó preocupación de que algún día los agentes de la agencia aparezcan en una lista de ‘buscados’ para comparecer ante la Corte Internacional", dice el informe.
El informe describe casos en los que la CIA recurrió a métodos no autorizados, incluyendo una ejecución simulada y amenazar a un prisionero con un arma de fuego y un taladro.
Un método previamente desconocido era conocido como ‘puntos de presión’ e implicaba aplicar presión a la arteria carótida del prisionero "hasta el punto de que el detenido cabecearía y empezaría a desmayarse" antes de que lo volvieran a despertar.
Muchos de los incidentes descritos en el documento eran conocidos previamente. El informe expresa profundos recelos, por ejemplo, sobre el método de asfixia simulada conocido como el submarino.
Dos prisioneros fueron sometidos repetidas veces al método, pese a intensas preocupaciones entre el personal médico de la propia agencia, así como a avisos explícitos en memorandos del ministerio de Justicia advirtiendo contra su repetición. El método parece ser el tema de un capítulo de veintitrés páginas del informe que estaba tachado casi enteramente.
Pero incluso explicando las potenciales violaciones de las leyes estadounidenses contra la tortura, el documento contiene detalles que subrayan lo difícil que es llegar a sentencias.
El uso excesivo del submarino, por ejemplo, parece haber sido autorizado por el fiscal general de entonces, John Ashcroft, que "confirmó que el DOJ aprobaba el uso ampliado de varias" técnicas.
Hay nuevos indicios de que altos funcionarios de la CIA a veces insistieron en el uso de tácticas brutales incluso después de que los interrogadores pensaran que un prisionero estaba cooperando.
Las opiniones de agentes de la CIA en su cuartel general "no siempre son respaldadas por evaluaciones objetivas", y se basaban a menudo en "suposiciones exageradas de lo que el individuo podría saber o no", dice el informe.
El informe fue redactado por el ex inspector general de la CIA John L. Helgerson, que emitió el lunes una declaración diciendo que estaba "decepcionado" de que el gobierno no desclasificara extensos pasajes del documento, incluyendo las recomendaciones que respaldó para resolver los problemas identificados por el informe.
En enero el presidente Obama prohibió el uso de las llamadas técnicas mejoradas de interrogatorio por parte de la CIA y ordenó el cierre de las cárceles secretas.
Pero fue criticado por desmantelar programas que los republicanos, dirigidos por Cheney, dicen que fueron cruciales para mantener seguro al país.
En los últimos meses el ex vicepresidente ha insistido en la desclasificación de dos documentos que dijo que respaldaban su posición.
Después de que el gobierno los liberara, Chaney emitió otra declaración en Weekly Standard diciendo que los documentos muestran que él tenía razón. Los documentos "demuestran claramente que los individuos sometidos a técnicas mejoradas de interrogatorio proporcionaron el grueso de la información que obtuvimos sobre al Qaeda", dijo el lunes noche. "Esta información salvó vidas y previno atentados terroristas".
Sin embargo, los documentos proporcionan pocos detalles sobre qué papel, si acaso, jugaron los métodos mejorados de interrogatorio en la obtención de confesiones de los terroristas.
Uno se titula ‘Informes de detenidos son cruciales para la guerra contra al Qaeda’. Pero indica que los funcionarios creen que algunos líderes de al Qaeda hablaron solamente porque creían que la CIA ya había obtenido esa información con otros prisioneros.
El otro documento se concentra en Mohammed, que entregó cruciales informaciones sobre el programa de armas de destrucción masiva de al Qaeda porque "aparentemente calculó, incorrectamente, que ya poseíamos esa información".

21 de octubre de 2009
25 de agosto de 2009
©los angeles times 
©traducción mQh
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