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cacique en el patíbulo


Esta es la historia de Álvaro García Romero, quien tejió un imperio electoral de Sucre, y hoy está al borde del precipicio político, acusado por la Fiscalía de haber sido cómplice del horror paramilitar en los Montes de María.
Colombia. El nombre de Álvaro García Romero fue sinónimo de poder en Sucre. Elecciones, puestos y presupuestos públicos se movían con la venia suya, pero al final una explosiva mezcla de politiquería, paramilitarismo, corrupción y muerte, sentenciaron la vida política de uno de los últimos caciques de la Costa Caribe. Esta es su historia.
En Macayepo, un olvidado caserío de Carmen de Bolívar, figura indeleble en una publicidad política pintada en la pared de una casa desvencijada la imagen del redondo rostro de Álvaro Alfonso García Romero, "el mago de la Registraduría", como le decían en sorna en sus pagos de Sucre y los Montes de María donde ha hecho política por más de 30 años.
Los tímidos pobladores del alejado pueblito (para llegar allí hay que pasar ocho arroyos por un camino maltrecho que se desvía de la carretera entre Sincelejo y San Onofre) que a las ocho de la mañana se toman una taza de café humeante, aseguran que siempre votaron por el personaje, aunque sólo lo conocían de oídas.
"Teníamos de él las mejores referencias", dijo a VerdadAbierta.com un cultivador de aguacate, como muy probablemente la tenían los pocos pobladores de este caserío. Pero se equivocaron.
Después lo vieron por televisión desde el Congreso, intentando responderle a al senador de izquierda, Gustavo Petro, quien en sesión plenaria el 18 de mayo de 2002, lo acusó de estar enredado con los paramilitares y de estar involucrado en la masacre de Macayepo en la que fueron asesinadas entre 12 y 15 personas.
El campesino, hasta ese momento, sabía que los verdugos de los Montes de María habían sido ‘Martín Caballero’, de las Farc, y Rodrigo Mercado Peluffo, alias ‘Cadena’, de las Auc. Pero nunca que detrás de esta guerra sucia estarían políticos como el ‘Gordo’ García, ese que en campaña electoral solía enviarles mercados, medicinas y útiles.
García Romero está acusado de haber participado en la masacre de 15 campesinos en Macayepo el 16 de octubre de 2000. Una conversación telefónica con el ganadero de Sucre, Joaquín García, quien prestaba dinero al interés para financiar campañas políticas, despertó graves dudas sobre su posible interés en la masacre. El ‘Gordo’ García está hoy en la cárcel, mientras que ‘Joaco’ está desaparecido. Nadie da razón de él. "A ese señor como que se lo tragó la tierra", dice un concejal en Tolúviejo que pidió el anonimato. La Fiscalía también lo acusó de haber estado tras el asesinato de la maestra Georgina Narváez, después de que ella había denunciado fraude electoral en la campaña a la Gobernación en 1997, y del delito de peculado, por la desviación de dineros del municipio de Sucre (Sucre) para patrocinar el frente Mojana de las Auc. Por los crímenes pidió que le condenaran a 60 años de cárcel. La Corte Suprema de Justicia determinará si fue o no culpable de estos delitos.

De Cultivador de Tabaco a Político
Matilde Ramos, una matrona de la región, recuerda a la familia García como la más prestante de Ovejas, en Sucre.
El patriarca, Juan José García, era un próspero empresario, que en las épocas de bonanza multiplicaba los billetes como las hojas del tabaco. También se dedicaba a la ganadería extensiva. Debido a sus negocios y exportaciones siempre estuvo bien conectado con la clase dirigente, por eso cultivó en sus hijos, Juan José y Álvaro, el interés por la política.
Mientras Juan José García fue escalando peldaños, el ‘Gordo’ se convirtió en el segundo al mando de la empresa familiar que también cultivó vastas extensiones de ñame. Eran los tiempos convulsionados en que las guerrillas del Eln y Erp azotaban la zona, extorsionando y boleteando a los hacendados de la región.
Ya para la época, Álvaro sabía que el salto a la política debía darlo si quería tener más poder. "Por su cabeza no pasaba figurar, sino ser importante tras bambalinas", asegura un familiar quien hoy, por prudencia, prefiere omitir su nombre.
La casta García se fue haciendo a un nombre en la política de Bolívar y Sucre. Juan José García fue senador, pero perdió la curul en medio de un escándalo por contratos irregulares en la telefónica de Cartagena, Telecartagena, a fines de los noventa. El asunto se olvidó rápidamente porque el capital político lo heredó su esposa Piedad Zuccardi, quien hasta hoy sigue en el Congreso.
Gabriel García Romero, primo del ‘Gordo’, alcanzó la Alcaldía de Cartagena por elección popular y también se vio involucrado en un escándalo en la constitución de la Sociedad Portuaria de Cartagena, pero salió absuelto de las investigaciones. Álvaro García Romero, por su parte, decidió hacer con su vida la carrera que no hizo en la universidad.
Quienes lo conocieron de joven aseguran que le rehuía a los salones de clase aunque su padre le insistió en que estudiara. A trancazos terminó el bachillerato en un colegio en Cartagena. "Estoy seguro que el ‘Gordo’ nunca se ha leído un libro completo, sin embargo, se propuso demostrarle al papá que para tener plata y poder no se necesitaba estudiar", recuerda un familiar. "Solo estrategia", acostumbraba a decir.
Una anécdota que hoy podría resultar insignificante, demuestra que el hombre de 59 años que está detenido en la cárcel La Picota en Bogotá se valió de todo para lograr lo que quería, incluso cuando era niño.
Cuando muchacho fue castigado por el viejo Juan José porque comía demasiado y estaba muy gordo, cuenta un familiar. El papá lo encerró en un cuarto en la segunda planta de la antigua casona en el centro de Ovejas, y les dijo a las empleadas que él era quien le iba a llevar la comida. Y sentenció que Álvaro no iba a salir del cuarto hasta que bajara de peso. El ‘Gordo’, ni corto ni perezoso, amarró las sábanas, y todos los días mientras el papá hacía la siesta, las lanzaba por el balcón y recogía varias empanadas, caribañolas y tajaditas de ñame que un vendedor de fritos le llevaba diariamente. "Estrategia", dice el familiar. Siempre se las ingeniaba para hacer su voluntad.

El ‘Animal Político’
Se hizo liberal y muy pronto fue designado Alcalde de Ovejas, luego salió electo como concejal de Sincelejo y más adelante pasó a ser diputado de la Asamblea de Sucre.
En ese entonces hacía parte del movimiento político Moral, que lideraba en el departamento sabanero el senador Gustavo Dájer Chadid. Cuando sintió que tenía la fuerza política suficiente se apartó de las toldas de Moral y cimentó las bases de lo que llamaría la Nueva Fuerza Liberal, un grupo con el que intentó llegar por primera vez al Senado en marzo de 1986. No ganó las elecciones, pero sí logró elegir a su mamá, Madi Romero, en la Cámara de Representantes.
A partir de allí la figura del ‘Gordo’ García creció, convirtiéndose en el más fuerte contendor de los Guerra Tulena, otra familia política que habían ostentado en solitario el poder político en Sucre. "García se convirtió en una amenaza para ellos", recuerda un político que estuvo en una de las listas de García Romero. El segundo fue Jorge Barraza Farak, actual gobernador del departamento.
Las campañas que hacía el ‘Gordo’ García eran generosas, según dicen sus más fieles seguidores. Las puertas de la casa permanecían abiertas y todo el que llegaba a pedir una ayuda la conseguía. Las arcas de sus campañas parecían inagotables y ya para entonces se decía que el ganadero Joaquín García lo financiaba.
Después de su primera derrota electoral, García Romero enderezó su camino y logró ser Representante a la Cámara en tres ocasiones y Senador durante dos periodos consecutivos. Tejió su poderío político como muchos colombianos, cultivando una amplia clientela y consiguiendo cuotas políticas para su movimiento en los gobiernos departamentales y nacionales.
"Todos los gobernadores elegidos popularmente en Sucre lo han sido gracias a la fuerza política de García", asegura otro político que participó en varias administraciones departamentales por cuenta de García Romero. Édgar Martínez Romero, Héctor Pérez Santos, Eric Morris Taboada, Salvador Arana Sus y Jorge Anaya Hernández.
Incluso, hoy que está preso, sustenta una buena capacidad de maniobra política. Aunque nadie se atreve a sostener que el ex senador haya impulsado al actual mandatario de Sucre, Jorge Barraza Farak, el hecho de que fue su segundo renglón en la lista a Senado, dice mucho.
De hecho, los archivos de Congreso Visible, entidad de la Universidad de los Andes que propende por mayor transparencia en esta institución, registra que en 2002 García Romero solicitó una licencia en la que lo reemplazó Barraza.
El ex gobernador Eric Morris, uno de los primeros procesado por la parapolítica en Colombia, asegura que no le debe todo su caudal electoral a García. Desde su cómoda casa en el barrio Venecia de Sincelejo, donde lo entrevistó VerdadAbierta.com, asegura que García Romero tan solo le aportó el 30 por ciento de los votos que obtuvo. "Mi elección fue producto de una alianza, no de la fuerza de un solo político".
En todo caso, la influencia de García en Sucre y Bolívar es grande, sobre todo porque ha representado bien los intereses de un poder real, el gremio ganadero ante el país. Por eso, así como fue histórico el día que el senador García intentó responder a las graves acusaciones que le hizo su colega del Polo, Gustavo Petro, en el Senado, porque era la primera vez que se le oía la voz en años, también quedó registrado en la historia su desfachatado intento de sabotaje a la ley de reforma agraria que el gobierno de Virgilio Barco quería hacer aprobar por el Congreso a mediados de los ochenta. 
Cada congresista debía votar una sola vez, pero García Romero depositó varios votos en la urna. Las cámaras de televisión captaron el momento y expusieron el fraude. Aún así, con más votos que congresistas, el mico que se había metido en la norma para proteger a los finqueros quedó aprobado.
Para lograr esa trampa no tuvo que dar discursos. Es un hombre parco de palabras y hábil en la componenda, dicen congresistas cordobeses que lo han visto por años en el Congreso. "El ‘Gordo’ pone muchos votos y tiene muchas influencias", dijo alguna vez la hoy ex senadora de Córdoba, Zulema Jattin Corrales, también investigada por parapolítica.
Otro político lo explica mejor: "García es un tipo duro en la política, sabe lo que hace y cuando quiere, logra que sus enemigos políticos se ‘ablanden’, haciéndoles creer que son socios. Nunca perdió una pelea, porque jamás cazó peleas inútiles".
El ex senador Julio César Guerra Tulena, su contradictor política de toda la vida, no lo considera tan bueno en la política. "Fue un tipo con suerte, nada más. Él ha gobernado en el departamento la mitad de lo que lleva Sucre de existencia, es decir ha gobernado por 21 años ininterrumpidos en cuerpo ajeno y como consecuencia de todo ello nos deja una región en donde de cada 100 habitantes, 83 viven en la miseria, debido a la mala gestión de quienes puso en la Gobernación". 
Cuando se le pregunta a Guerra Tulena por el tema del paramilitarismo y los nexos con la clase dirigente de Sucre, incluyendo a Álvaro García, prefiere no referirse al tema. "Si son inocentes o culpables, no es de mi resorte referirme a ello. No tengo ninguna apreciación que hacer con relación al proceso de juzgamiento de García. No tengo absolutamente ningún concepto al respecto".
Sin embargo, en la última campaña electoral en 2007, en muchas ocasiones Guerra Tulena les decía a los habitantes de Sucre, que con la elección Barraza como gobernador estaban eligiendo a los autores intelectuales de las peores masacres del departamento. "Eligieron a sus verdugos", dijo a Votebien.com
De hecho las últimas elecciones departamentales en Sucre en 2007 estuvieron bajo la sombra del escándalo, y, el nombre de García Romero volvió a ser protagonista. Al final, Barraza Farak fue elegido en medio de protestas.  En varios municipios la gente se amotinó porque estaba convencida de que había habido fraude.

El Ocaso de Barón
García hoy libra la batalla de su vida. Con una petición de 60 años de cárcel colgando como espada sobre su cabeza, preso, intentando jalar las cuerdas detrás de las rejas, pero perdiendo poder cada día.
La gente dice que comenzó a perder cuando el senador Petro le reveló sus secretos y su paternalismo quedó desdibujado en una mueca de horror. Sus amigos dicen que no tuvo opción; que desde que Rodrigo Mercado Pelufo alias ’Cadena’, jefe del Frente Héroes de los Montes de María compró una propiedad justo en frente de su casa, en Venecia, el mejor barrio de Sincelejo, no le quedaba otra que ser buen vecino del carnicero paramilitar, a quien le temían hasta sus propios escoltas.
Por Sincelejo se decía que ‘Cadena’ y García se volvieron amigos y que incluso el senador le enviaba comida a su casa. Hoy, varios desmovilizados de los ‘paras’ de Montes de María, aseguran que lo vieron en muchas reuniones con ‘Cadena’ y en otras con ’Diego Vecino’, otro jefe de las Auc desmovilizado, quien ha dicho a la justicia que era el jefe político de esa zona, pero que no conoció personalmente al gordo García.
‘Cadena’ no puede confirmar ni negar nada porque desapareció, al parecer, asesinado por sus cómplices de guerra. García Romero tampoco habla del asunto y menos cuando espera una sentencia de la Corte Suprema en cualquier momento.
En Sincelejo también dicen muchos entrevistados por VerdadAbierta.com que con el ascenso de los ‘paras’, García comenzó a jactarse de su poder. Durante el conteo de votos que definiría la elección del nuevo gobernador en 1997, llegó a las puertas de la Gobernación y dijo que había llegado "el mago de la Registraduría a acelerar cualquier asuntico pendiente".
Según las pruebas de la Fiscalía, parte de la "magia" de García fue que logró que paramilitares acallaran las voces que detectaron el pacto entre ‘paras’ y políticos y gritaron fraude. Como la de Georgina Narváez, la maestra que denunció fraude electoral para favorecer a Eric Morris, candidato de la cuerda de García, en su aspiración a la Gobernación de Sucre en 1997. Fue luego asesinada y García está acusado de ser el determinador intelectual de su muerte. Morris ganó la contienda por un estrecho margen de votos que obtuvo principalmente en el municipio costanero de San Onofre.
"El fraude que presenció la mujer habría sido capaz de desencadenar un severo escrutinio en todas las mesas de San Onofre, que finalmente fue el municipio que permitió la ventaja de 3.000 votos a favor de Morris, quien la misma noche de las elecciones venía perdiendo frente a su contendor", relata un jurado de votación, amigo personal de la mujer asesinada, y quien se mudó a Venezuela para salvar su vida, ya que fue sentenciado por los paramilitares tras la muerte de Narváez.
Salvatore Mancuso dijo a la justicia que el 80 por ciento de los concejales y diputados sucreños hacían parte de su proyecto político y que el ex gobernador elegido en 2004, Jorge Anaya, salió gracias a acuerdos con las Autodefensas.
Este trato quedó en evidencia con el nombramiento de Oswaldo Ayala, cuñado de ‘Cadena’ en la Secretaría de Educación. Es por ello que para la Fiscalía resulta más que una mera coincidencia que el jefe político de Anaya, el ex senador Álvaro García, considerado para la época como el dueño y señor de la política y la burocracia de Sucre, nunca se haya enterado de esos vínculos.
Tres meses antes de que capturaran a Álvaro García Romero, la Fiscalía detuvo a los diputados Ángel Villareal, Jhonny Villa Uparela, Nelson Stanp y Walberto Estrada, todos de la cuerda política del ‘Gordo’ y todos enredados en la parapolítica. Los tres primeros aceptaron los cargos y recibir una sentencia rápida.
Jairo Castillo Peralta, alias ‘Pitirry’, ha sido el testigo principal de la Fiscalía en el expediente de la parapolítica sucreña. ’Pitirry’ fue escolta de Joaquín García y presenció conversaciones y pactos hechos entre ganaderos, políticos y Auc. Uno a uno los ha ido develando los capítulos de la parapolítica, y en casi todos García Romero es actor principal. (Ver entrevista a ’Pitirry’)

La Ironía
Quien más le había ayudado a García a aceitar su maquinaria clientelista con regalos y dádivas, el rico ganadero Joaquín García, resultó a la postre ser el origen de su caída.

‘Joaco García’ se valió de su relación con el senador y con los paramilitares para sacar a la guerrilla de las zonas donde él tenía fincas o intereses económicos. Un primo segundo de Joaquín, quien reside en el exterior, relató que una vez que supo de una reunión en la finca  Las Canarias, en la que estuvieron políticos, ganaderos y paramilitares, adivinó que las cosas irían mal para todos. "Se lo advertimos, pero él decía que tenía todo controlado".
Lo que empezó como un pacto defensivo, se volvió un acuerdo para delinquir de la manera más atroz. Con la justificación de sacar a la guerrilla del campo sucreño, las Auc cometieron decenas de masacres de campesinos desarmados, hombres, mujeres, niños, con torturas y vejaciones con pocos precedentes aún en la violenta historia nacional. 
Una conversación en particular grabada en octubre de 2000, que fue publicada en la revista Semana en 2002, puso a García tras las rejas. En ella el ganadero Joaquín García dialoga con Álvaro García Romero sobre la necesidad de conseguir el apoyo del entonces gobernador de Sucre, que era del grupo de García, para mover hombres en unas fincas entrando por los corregimientos El Aguacate y Pajonalito, vecinos de Macayepo.
Desde el mismo momento en que estalló el escándalo de la grabación, García Romero, dijo que el hacendado le pidió ayuda para recuperar su ganado robado. "Los ganaderos ya están cansados de darle plata a la guerrilla e incluso tres meses antes de Macayepo los subversivos dinamitaron fincas de la zona", le dijo entonces a Semana.
Sin embargo, según lo investigó la revista y luego lo verificaron las autoridades judiciales, justamente fue por El Aguacate fue por donde ingresaron los paramilitares que cometieron la matanza en Macayepo ocurrida el 16 de octubre de 2000. En la grabación, efectuada el 6 de octubre, el senador afirma que "…yo considero que esa decisión es una decisión que no es fácil tomarla hoy pero es fácil tomarla en 10 días…". Diez días después ocurrió la matanza de 15 campesinos.
Otra hecho que despertó sospechas entre las autoridades es que los dos interlocutores hablaron de un "man verde" que resultaba incómodo  para sus proyectos. Se trataba del comandante de Policía del departamento de Sucre en ese entonces, el coronel Rodolfo Palomino, que había hecho operativos exitosos contra los paramilitares. El Coronel fue trasladado de su cargo cinco semanas después de la conversación.
García Romero se ha defendido diciendo que la conversación fue una fatal coincidencia, que jamás ha sido un criminal y que la cinta fue editada y acomodada para perjudicarlo. Por ser senador, le correspondía ser investigado y juzgado por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. García renunció a su curul para evadir a la Corte, y su caso fue investigado por la Fiscalía. En abril de 2009 pidió un castigo de 60 años de prisión para García. El caso fue a un juzgado, pero más tarde la Corte resolvió asumir los casos en juicio directamente, y a la postre será esta institución la que le dicte sentencia.
La Procuraduría General también solicitó condena para García Romero. El 16 de de diciembre de 2008 la Procuraduría destituyó al ex senador y lo inhabilitó para ocupar cargos públicos por los próximos 20 años.

La Defensa de García
En una de sus intervenciones ante la Fiscalía, García Romero relató en forma pausada y cronológica el auge de la guerrilla y su incidencia nefasta en la economía sucreña. Narró cómo bajo su acción armada sucumbieron las empresas tabacaleras, incluidas las de s familia, y cómo los ganaderos fueron secuestrados, extorsionados y sus reses fueron hurtadas. Él mismo narró cómo su hermano fue secuestrado, y cómo su negocio ganadero sufrió pérdidas por la violencia guerrillera. 
Dijo que la reforma agraria (la que él saboteó en el Congreso) que se llevó a cabo en la región fue presionada por la guerrilla.
Desesperados por esa presión incesante de las guerrillas que estaba acabando con la riqueza de la región, explicó García, los ganaderos y la clase política sucreña optaron por llamar a los paramilitares para defender sus intereses. Masivamente comerciantes, ganaderos y políticos financiaron a las fuerzas paramilitares para retomar el control del departamento. En efecto, en el expediente del ex senador, VerdadAbierta.com encontró una larga lista de financiadores de las Auc, que fue hallada en la finca Las Melenas en San Onofre, que administraba Diego Vecino, quien luego fue jefe paramilitar de la zona.
¿Se justificaba matar campesinos a mansalva, desplazar, robar tierras, extorsionar, exportar cocaína, como métodos para proteger a ganaderos y empresarios de la violencia guerrillera de Sucre y de Bolívar? La gente de Macayepo hoy piensa que no.
Un agricultor de 50 años que fue víctima del desplazamiento producto de las masacres, y quien retornó en el 2004, dice que no se muestra sorprendido por todo lo que el país ha venido a saber sobre lo que sucedió en su pueblo.
"Todos aquí escuchábamos tantas cosas, que a ninguno nos tomó por sorpresa". Al fin y al cabo, según un censo elaborado por los mismos campesinos, por lo menos 606 personas fueron asesinadas por la guerrilla antes de que llegaran los paramilitares, y estos últimos doblaron la cifra desde finales de los 90 hasta finales de 2003. "Ya no están matando gente selectivamente, que fue lo que pasó aquí, pero el miedo sigue rondando porque uno realmente no sabe quién anda por esos montes y con qué intenciones".
Este campesino quisiera borrar el recuerdo de la violencia de la que participaron, ahora ya saben, hasta los políticos que les llevaban regalos. El mismo García Romero les prometió muchas veces que les ayudaría a tecnificar los cultivos de aguacate para aumentar la producción y así podrían tener mejores utilidades. La tragedia fue que los emotivos discursos del barón desde la capital de la Sabana, de los que hacían eco sus seguidores políticos en Chinulito, El Ceibal, Aguacate, Berruguitas, Macayepo y muchas más zonas de los Montes de María, venían alternados con los asesinatos de campesinos, que eran marcados a dedo como guerrilleros por cualquiera que tuviera una inquina o simplemente como una estrategia para cosechar réditos del terror.
García Romero aguarda la sentencia de la Corte, mientras intenta contener su imperio político lanzando al Senado a su hermana Teresa García Romero, mientras se derrumba a medida que pasa el tiempo y él sigue preso. Pero, perro viejo de la política ladra echado, como él mismo dijo alguna vez, y es muy probable que esté maquinando cómo puede seguir ganando de la tragedia social y familiar que él mismo, con tanto cinismo, ayudó a erigir.

3 de febrero de 2010
©semana
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