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una rata con ganas de provocar


Amelong volvió a declarar ante el tribunal de Rosario. Los abogados querellantes destacaron "la sorna con que se refirió a la mayoría de las víctimas queriendo presentar a todos los testigos como una banda de mentirosos". "Parece que los enjuiciados somos las víctimas", remarcó una sobreviviente.
[José Maggi] Argentina. El represor Juan Daniel Amelong amplió ayer su declaración indagatoria, que usó para intentar marcar contradicciones en los testimonios de decenas de víctimas que lo ubicaban en tiempo y espacio en el lugar donde se cometieron los delitos. Con la complacencia en primer término de la presidenta del TOF Beatriz Baravani, Amelong desplegó calificativos sobre sus denunciantes, y hasta llegó a hacer valoraciones morales sobre sus denunciantes. Pero el punto máximo de cinismo lo hizo al negar el robo de bebés durante la dictadura. "Prueba de que no lo hice es que aquí declararon cuatro de ellos", dijo en referencia a Sabrina Gullino, Sebastián Alvarez, Pablo del Rosso y ’Nachito’ Laluff. La complacencia de Baravani ante el dislate argumental de Amelong, provocó la reacción de la fiscal Mabel Colalongo, quien fue llamada al orden por la presidencia del TOF que amenazó con sancionarla si persistía en su actitud. Pero las querellas y el público presente, hicieron el resto: en varias ocasiones los gritos de indignación se escucharon desde el sector del público, que reaccionó también retirándose de la sala. Las críticas hechas a sus denunciantes fueron subiendo de tono, hasta llegar a Carlos Novillo, quien estaba presente en la sala, y que perdió a dos hermanos en la dictadura. Allí se interrumpió durante un largo rato la sesión.
La abogada querellante Ana Figueroa relató que "Amelong hizo una ampliación de su indagatoria que técnicamente pareció más un alegato, siendo un individuo que durante 33 años logró obstaculizar este proceso con éxito y ahora pretende que se abra una nuevo período probatorio cuando se cerró en los primeros meses del 2009. De acuerdo a normas internacionales de derechos humanos, a la Constitución no corresponde hacer lugar a nada de todo lo que este hombre ha estado planteando".
La letrada destacó "la sorna con que se refirió a la mayoría de las víctimas queriendo presentar a todos los testigos como una banda de mentirosos. Es realmente absurda la utilización que hizo del método de defensa: Amelong hizo al Tribunal 30 pedidos de oficio de prueba con datos que conocía desde el mismo momento en que leyó el requerimiento de elevación a juicio de esta causa".
La actitud de la presidente del Tribunal fue muy permisiva durante la mañana, aunque por la tarde encauzó el tema como correspondía. Es que al mediodía la abogada Figueroa solicitó en nombre de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación -que representa- un veedor a la Corte Suprema de Justicia, lo que disparó la reacción del tribunal.
Al terminar la jornada, Adriana Arce, querellante en la causa, opinó que "no está garantizada la legalidad en este proceso porque la presidencia del tribunal actuó por fuera del Código Penal. Lo que nos se puede admitir es que un señor que va a hacer uso de una ampliación de indagatoria, es decir de las cosas que considera que no son correctas y lo perjudican, termine hablando sobre cada uno de los testigos, tratando de devaluar sus testimonios a partir de valoraciones éticas, morales y personales, de cada uno de los testimoniantes. Acá están confundidos los roles, parece que los enjuiciados somos las víctimas y no este señor que se ha dado el lujo de defender a otros imputados de otras causas. Y como es abogado a Amelong lo llamaron ’señor’ y ’doctor’. Quisiera saber en qué juicio a un reo lo tratan así", disparó Arce.
"La presidenta del tribunal le dice señor a un asesino, y le ha dejado decir lo que ha querido, y nos han faltado el respeto al propio estado y a las víctimas. Y se les ha dicho a los jueces que debían estar agradecidos por estar sentados allí. Esta no es una dictadura, pero aparece que este tribunal no tiene claro que se debe respetar la Constitución, y estos jueces son funcionarios de un estado que permite el avasallamiento de nuestros derechos", sentenció Arce.
"Amelong se dedicó a señalar supuestas contradicciones de los testigos de la causa, fundadas en sus propias anotaciones, que a todas luces son antojadizas y no se ajustan a los testimonios que dieron los sobrevivientes y familiares", explicaron las abogadas de H.I.J.O.S. Ana Oberlin y Nadia Schujman. "Incluso el mismo Amelong reconoció en un momento que eran sus anotaciones, y que en algún casos se puede haber equivocado en lo que escribió", agregaron.
La declaración del imputado estuvo plagada de provocaciones al público y los testigos. La abogada Oberlin tuvo que pedirle al tribunal que le llame la atención a Amelong "cuyas declaraciones estaban rayando el cinismo".
Para Daniela Asinari, abogada querellante, la declaración de Amelong "intentó desvirtuar la declaración de los distintos testigos que pasaron por el juicio, esforzándose en marcar contradicciones que en realidad no hacen mas que reforzar la credibilidad de los testigos".

17 de febrero de 2010
©página 12 
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