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habla presidente de la comisión hondureña


Eduardo Stein, diplomático de toda la vida y ex vicepresidente de Guatemala, habla sobre su papel como presidente de la Comisión de Verdad y Reconciliación que investigará los acontecimientos en torno al golpe de estado del año pasado en Honduras.
[Tracy Wilkinson] Ciudad de México. El golpe militar que derrocó al presidente de Honduras, Manuel Zelaya, el año pasado, dejó atrás un país amargamente dividido que sigue siendo peligrosamente tenso. Este mes, la comisión de verdad y reconciliación, formada por cinco miembros y con respaldo internacional, fue instalada oficialmente en medio de abundante fanfarria y escasas expectativas, para investigar los hechos previos y posteriores al golpe de estado.
Presidiendo la comisión está Eduardo Stein, diplomático con larga experiencia y ex vicepresidente de Guatemala que ayudó a negociar el fin de la brutal guerra civil del país. Stein habló con el Times desde Tegucigalpa, la capital hondureña, un día después de la instalación de la comisión y ya está siendo criticado por los dos lados de la división política.

Considerando lo polarizada que sigue estando Honduras, más de diez meses después del golpe, ¿qué es lo que espera alcanzar, realísticamente?
Creemos que podemos contribuir a aclarar algunos de los problemas más delicados y urgentes en torno a los acontecimientos del 28 de junio. Pero hay algunas cosas que pasaron que tienen antecedentes no de semanas, sino quizás de meses o años. La erupción tiene fecha y hora, pero cocinarse le tomó un buen tiempo.
Es importante ayudar a los varios sectores de la sociedad que tienen interpretaciones antagónicas de sus propias experiencias y de lo que sufrieron, especialmente porque todavía no han podido hacerlo.

¿La comisión puede hacer recomendaciones?
Hay algunos elementos de irritación de que la comisión pueda hacer recomendaciones. Algunos políticos de grupos muy conservadores resienten el hecho de que el decreto oficial [que instala la comisión] incluya el aspecto de las recomendaciones, mientras que el acuerdo de Guaymuras [que terminó el impasse político el año pasado] no las incluía. Pero dice: "Entregar al pueblo hondureño elementos para que no se repita". Eso, en buen español, significa ‘hacer recomendaciones’.
Una comisión investigadora que no puede hacer recomendaciones es inútil.


¿Qué hará usted con los que no participarán? ¿No entorpece su trabajo?
En nuestro plan de trabajo no se excluirá a ningún grupo. Estaremos abiertos para todos los que quieran aportar sus propias experiencias. Estamos recibiendo fotografías, videos...

Pero Zelaya dice que no cooperará. Sus partidarios no cooperarán. ¿Cómo abordará usted eso?
Sabemos que hay gente que tiene dudas, que hay gente entre los dirigentes tanto de derecha como de izquierda, para usar esos términos, que son escépticos sobre el alcance del trabajo de la comisión y sobre la dedicación e independencia con la que trabajará.
La extrema derecha nos considera un caballo de Troja que promoverá la reforma constitucional. Entre los zelayistas y la resistencia nos ven simplemente como una extensión del golpe, sólo cosmética.
No nos preocupan los extremos. Hemos encontrado bastante interés entre los grupos que quieren contar su versión. Y tenemos que ser quirúrgicamente cuidadosos de dejarnos arrastrar a las disputas políticas.

¿Determinará responsabilidades?
Usted me está pidiendo los resultados antes siquiera de que haya empezado el partido. Lo que no haremos es constituirnos en un tribunal inquisitorial. Seremos constructivos, pero habrá elementos de explicación en los que se señalará a las personas que fueron responsables de varias cosas.

¿Analizarán las acusaciones de violaciones de los derechos humanos cometidos después del golpe? (Organizaciones internacionales y hondureñas de derechos humanos han informado sobre decenas de detenciones ilegales, y varios casos de tortura, violación y secuestro contra partidarios de Zelaya desde que Porfirio Lobo asumiera la presidencia en enero. A partir del uno de marzo, seis periodistas, incluyendo a partidarios y opositores del golpe, han sido asesinados.
Sí. Trataremos casos de derechos humanos y casos de corrupción. Trataremos las violaciones a los derechos humanos antes y después de los acontecimientos del 28 de junio y los casos de corrupción relacionados con ellos.

¿Hay alguna esperanza de reconciliación en Honduras?
Yo soy fundamentalmente una persona optimista. Hemos visto cosas horrendas en mi país y en otros, y puedes siempre mantener la esperanza en la comprensión entre dirigentes políticos si son responsables ante su pueblo.

¿Usted evita deliberadamente la palabra ‘golpe’?
Eso es precisamente lo que queremos aclarar... Hay gente aquí que dice que fue una sucesión constitucional, con pequeños percances en el camino. Yo dije [poco después del golpe] que la expulsión de un presidente elegido democráticamente, detenido por militares y arrojado fuera del país es un golpe... Aquí los dos lados me han reprochado. Así que ahora lo estamos llamando una alteración de la institucionalidad política y estudiaremos si acaso había un marco constitucional y si se respetaron los derechos.

19 de mayo de 2010
9 de mayo de 2010
©los angeles times 
cc traducción mQh
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