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murió beryl bainbridge


Mordaz novelista. A los 77.
[William Grimes] Murió el jueves en Londres Beryl Bainbridge, cuyas mordaces novelas, a menudo con un oscuro lado cómico, la convirtieron en una de las voces más distintivas y admiradas de la narrativa británica de posguerra. Tenía 77 años.
La causa de su muerte fue un cáncer, dijo Kent Carroll, de Europa Editions, su editorial estadounidense.
Bainbridge, ex actriz de teatro, emergió en el mundo de la literatura en los años sesenta con una serie de tensas, a menudo lóbregas novelas basadas fuertemente en sus propias experiencias de cuando crecía en el seno de una familia venida a menos durante y después de la Segunda Guerra Mundial.
Este telón de fondo le otorga un innegable y acre deje a su narrativa, un apagado mundo imaginario poblado de pesados personajes, cuyas vidas, mediante significados y oportunidades perdidas, repentinamente pierden el control. La violencia es siempre parte del menú. El alegre picnic de la empresa en ‘La excursión de la fábrica de botellas’ [The Bottle Factory Outing], empieza con una serie de cómicas desaventuras y termina, inevitablemente, con una muerte.
En su reseña de ‘A Quiet Life’ (1976), sobre una pareja corriente que lucha por sobrevivir en la Gran Bretaña de después de la guerra, la novelista Anne Tyler señaló "la destreza de Bainbridge a la hora de describir mundos interiores (individuos empantanados en un espacio reducido, atormentándose unos a otros) y su capacidad para abalanzarse sobre la asombrosamente cómica parte inferior de la mayoría de las situaciones difíciles".
En sus últimas novelas, Bainbridge tendió a recurrir a acontecimientos históricos como punto de partida. Primero empleó esta aproximación en ‘El joven Adolfo’ [Young Adolf] (1978), elucubraciones sobre una visita que Adolf Hitler pudo o no haber pagado  a Liverpool en 1912, y llegó a desarrollar un importante inventario de narraciones enraizadas en incidentes tan variados en tiempo y en materia como el viaje del Titanic (‘Sálvese quien pueda’ [Every Man for Himself], 1996) y los últimos años de Samuel Johnson (‘Según Queeney’ [According to Queeney], 2001).
Habitualmente de menos de doscientas páginas, escribía sus novelas con la regularidad de un mecanismo de relojería. "Llegamos a esperar nuestra Beryl Bainbridge anual", escribió el historiador Richard Cobb. "Es una adicción que sólo ella puede satisfacer".

Beryl Margaret Bainbridge nació en Liverpool. Aunque la mayoría de las fuentes, incluyendo su descripción en ‘Who’s Who’, da su fecha de nacimiento como el 21 de noviembre de 1934, su nacimiento fue inscrito a principios de 1933, informó la Associated Press.
Su padre era un vendedor viajero que quebró en los años treinta. Su madre, apodada la Duquesa, dejó en claro para todo el mundo que se había casado por debajo de su clase. El ambiente en la casa, tenso y claustrofóbico, resultó ser una rica fuente de materiales para Bainbridge.
"Escribo para entender mis experiencias de niñez", dijo al New York Times en 1981. "Una supera todo lo demás, pero nunca te recuperas de tu infancia", dijo. "Así que la repaso una y otra vez".
A los catorce fue expulsada de Merchant Taylors’, una escuela privada para niñas, por ilustrar una rima obscena. Asistió brevemente a una escuela de teatro y empezó a actuar en un teatro de repertorio, con modestos éxitos.
Después de casarse con Austin Davies, artista y pintor de paisajes, empezó a escribir una novela basada en un artículo de diario sobre los chicas de Nueva Zelanda que asesinaron a una de sus madres. (Más tarde el caso inspiró la película ‘Criaturas celestiales’ [Heavenly Creatures]). ‘Lo ha dicho Harriet’ [Harriet Said], terminada en 1958, fue recibida con rechazo por su desagradable tema y franco tratamiento de la sexualidad adolescente.
"Qué repulsivas son esas pequeñas criaturas que son sus personajes principales, increíblemente repulsivas", le escribió un editor. La novela no fue publicada sino en 1972.
Desalentada, Bainbridge dejó de escribir y se dedicó a sus hijos, una tarea que se tornó más difícil cuando se divorció en 1959. Tras mudarse a Londres, donde vivió el resto de su vida, trabajó brevemente en una firma embotelladora de vino pegando etiquetas, una experiencia que utilizó en ‘La excursión de la fábrica de botellas’ [The Bottle Factory Outing].
Poco a poco volvió a esribir. ‘A Weekend With Claude’ apareció en 1967, y ‘Otra parte del bosque’ [Another Part of the Wood] en 1968.
En 1970 una comprensiva editora, Anna Haycraft, esposa del dueño de la compañía editorial Gerald Duckworth, se interesó en su trabajo, pese a haber detestado sus dos primeras novelas. Los Haycrafts le ofrecieron un trabajo de oficina en la editorial, publicó ‘Lo ha dicho Harriet’ y estimularon a Bainbridge para que rescribiera sus dos primeros libros, que fueron relanzados a principio de los años ochenta.
Rápidamente publicó en la cúspide de su carrera novelas ingeniosamente siniestras, como ‘La costurera’ [The Dressmaker] (1973), ‘La excursión de la fábrica de botellas’, ‘A Quiet Life’ y ‘Injury Time’ (1977).
Una de las novelas más intensamente cómicas de Bainbridge, ‘Sweet William’, sobre una mujer soltera en Londres que se embarca en una desastrosa aventura con un libertino, fue llevada al cine en 1980, con un guión de autora. Sam Waterston y Jenny Agutter fueron los protagonistas.
La entusiasta acogida que tuvo ‘El joven Adolfo’ entre los críticos alentó a Bainbridge a proseguir su particular fantasía histórica, recreando con mucho arte acontecimientos históricos a través de los ojos de personajes ficticios.
En ‘Watson’s Apology’  (1984) utilizó declaraciones judiciales y versiones de periódicos para reconstruir tanto un asesinato como un matrimonio victoriano. La Guerra de Crimea fue el telón de fondo de ‘Master Georgie’ (1998), y la expedición de Scott a la Antártica, fue el punto de partida de ‘The Birthday Boys’ (1991).
‘Una insólita aventura’ [An Awfully Big Adventure] (1989), una comedia con las desgracias de una melancólica adolescente que se une a una compañía de teatro en Liverpool en los años cincuenta, marcó su retorno a su estilo original. Fue llevada al cine, estrenada en 1995 con Alan Rickman, Hugh Grant y Georgina Cates.
A Bainbridge le sobreviven dos hijas -Jo-Jo Davies y Rudi Davies- y un hijo, Aaron Davies, todos de Londres, y siete nietos.
Al momento de su muerte se encontraba trabajando en ‘The Girl in the Polka-Dot Dress’, una novela sobre el asesinato de Robert F. Kennedy. Casualmente, Bainbridge estaba en Los Ángeles cuando ocurrió el asesinato.
Bainbridge, que fue nombrada Dama Comandante del Imperio Británico en 2000, asumía una discreta postura sobre el arte literario. "Tengo la firme creencia de que todos podríamos escribir, y no entiendo por qué no lo hacen", dijo en la obra de referencia ‘Contemporary Novelists’ en 1976. "Después de todo, todos hablamos. Una vez que se aprende la gramática, es fácil hablar en el papel y aprender, con el tiempo, qué es lo que no debes decir".

15 de julio de 2010
2 de julio de 2010
©new york times
cc traducción mQh
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