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‘La Gallega’, campo rural en el departamento General López, a 40 km de Venado Tuerto. Tras sortear algunas dificultades, los inspectores se encontraron con un campamento donde las condiciones de habitabilidad no eran las adecuadas.
[Claudio Socolsky] Argentina. Las imágenes que se publican en tapa y en esta página fueron tomadas el pasado 2 de febrero durante una inspección encabezada por la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación, en el establecimiento rural "La Gallega", ubicado en La Chispa, departamento General López, a 40 kilómetros de Venado Tuerto, en el que unos 36 trabajadores provenientes de Santiago del Estero se ocupaban de las tareas de desflore del maíz. Tras sortear la negativa de los encargados del establecimiento, los inspectores pudieron ingresar y se encontraron con un campamento donde las condiciones de habitabilidad eran similares a las difundidas por Página/12 en los campos de la multinacional Nidera: trailers de chapas en el que dormían hacinados los trabajadores luego de 12 horas de trabajo, letrinas, duchas cubiertas apenas por una media sombra, cocinas a cielo abierto, y sin luz eléctrica.
La inspección se realizó unos días después de que el director provincial de Inspectores de Trabajo, Fernando Muruaga, asegurara a Rosario/12 en la edición del 16 de enero último que las condiciones del lugar no eran las mismas que tenían los trabajadores en San Pedro. "Tienen baños con duchas, hay un cocinero, y no tienen que pagar por la comida ni por los sanitarios", precisó el funcionario.
Cuando los inspectores del Ministerio de Trabajo de la Nación quisieron ingresar al establecimiento La Gallega se encontraron con una negativa, pero tras algunas gestiones en la que intervinieron dirigentes del sindicato de trabajadores rurales, abrieron la tranquera. Allí, las condiciones de habitabilidad de los trabajadores santiagueños, que fueron contratados por la empresa de servicios Adecco Specialities SA, en campos son arrendados por la multinacional semillera Pionner, eran similares a las denunciadas a nivel nacional en los últimos días.
Sin luz eléctrica, los inspectores constataron que la carne que iban a consumir los trabajadores estaba colgada en una jaula; las pocas botellas de gaseosas para hacerle frente a las altas temperaturas se mantenían apenas frescas en un balde con agua. Para bañarse, los trabajadores tenían que bombear el agua, que uno de los carteles enunciaba como "apta para el consumo".
En este marco, el ministro de Trabajo provincial, Carlos Rodríguez, presentó ayer a la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) el nuevo reglamento que establece condiciones mínimas de trabajo decente en los campamentos rurales. Previamente, el funcionario les mostró fotos de dos establecimientos rurales en la provincia. "En una de ellas encontramos, en manos de una semillera conocida, que todos los trabajadores estaban registrados, no había trabajo en negro, pero las condiciones del lugar no eran las adecuadas", confió Rodríguez a este diario aunque evitó identificar el lugar.
Las otras imágenes se realizaron en Timbúes, "donde había un colectivo viejo con colchones tirados adentro, y además con todos los trabajadores en negro que venían de Ramallo". Rodríguez dijo que no quisieron hacer "un show mediático" con las imágenes, por lo tanto se pusieron a elaborar la resolución, que "viene a llenar un vacío existente a nivel nacional por cuanto no está reglamentado las condiciones en general de los trabajos en campamentos para trabajadores temporarios; esto deja inermes a la propia inspección de trabajo y a los trabajadores".
Rodríguez adelantó que también conversarán sobre la resolución con otras asociaciones patronales y con la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), el gremio que nuclea a los trabajadores rurales, porque "cuanto más mejoremos la norma santafesina, mucho mejor será la norma nacional".
Si bien hay un reglamento agrario, dependiente de la Ley Nacional de Salud y Seguridad en trabajo, que a criterio del ministro era una tarea que debió asumir la Superintendencia de Riesgo de Trabajo, Rodríguez espera que la normativa provincial sea "el puntapié inicial, en donde se definen las condiciones de habitabilidad de una cabina, cómo deben ser las duchas y los sanitarios, cómo debe ser tratada la basura, cómo deben ser evitadas las muertes por rayos".
Consultado por la situación de los trabajadores que realizan estas tareas en Santa Fe, Rodríguez dijo que "hay de todo, y ojalá pudiera saberlas a las de todos, porque este tipo de campamentos están ocultos a los ojos de la gente", para luego agregar que "lo más importante es que la gente adopte la condición solidaria que toda población debe adoptar, denunciando aquellos casos donde se ven violaciones a las mínimas condiciones de vida".
El titular de Semilleros, Oscar Domingo, aseguró que la industria ocupa anualmente como trabajadores temporarios "entre 15 y 20 mil personas, que significan para su lugar de origen un importante ingreso", y que esperan adecuar "rápidamente los campamentos, que son de muy corta duración, sobre todo en la desflorada de maíz que se ha humanizado enormemente".

-¿Cuáles son las condiciones de habitabilidad de esos campamentos?, preguntó este diario.
-Puede haber de todo, no se puede tipificar. Pero no me pregunten más porque es muy complicado explicar cosas cuando tenemos imágenes que son difíciles de revertir y no sabemos la originalidad de las mismas.

-¿Duda de las imágenes difundidas a nivel nacional?
-No puedo dudar ni aseverar que son así.
18 de febrero de 2011
©rosario 12
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