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agente volvió al lugar del crimen


Un bonaerense testigo del caso de J. L. Suárez fue detenido después de una reconstrucción. Durante una reciente reconstrucción por las muertes de dos jóvenes y heridas a un tercero, uno de los policías, que en la causa aparecía como testigo, fue reconocido por los vecinos como uno de los que dispararon balas de plomo y quedó detenido.
[Carlos Rodríguez] Argentina. Una novedad de suma importancia –y también sorprendente– se produjo en la causa en la que se investiga la muerte de dos jóvenes y las lesiones graves que sufrió un tercero en José León Suárez, como consecuencia de una represión policial que incluyó disparos con balas de plomo. Por los hechos ocurridos el jueves 3 de febrero pasado había un solo policía detenido, el oficial subinspector Ezequiel Vega, de la comisaría 2ª de San Martín, quien fue el primero en reconocer que había utilizado postas de guerra –de plomo– para reprimir a un grupo de personas que se había movilizado en torno de un tren de carga de la empresa Nuevo Central Argentino (CNA), que descarriló en las cercanías del barrio De la Cárcova, donde vivían las dos víctimas fatales y el joven herido. La sorpresa es que, durante un reciente reconocimiento judicial en el lugar de los hechos, un policía citado como testigo de lo ocurrido fue denunciado por vecinos del barrio como otro de los agentes que habían disparado contra los tres chicos. Ahora, luego de que se reunieran una serie de pruebas que se suman al testimonio de los vecinos, el juez de la causa dispuso la detención del policía en cuestión, Gustavo Sebastián Rey, mientras que los fiscales solicitaron que se le dicte la prisión preventiva como presunto autor de las dos muertes.
Tras la confesión y la detención del subinspector Vega, la fiscalía lo había señalado, en principio, como el presunto responsable de las muertes de Franco Almirón, de 16 años, y de Mauricio Arce Ramos, de 17, y también por las heridas graves que sufrió Joaquín Romero, de 19. La presunción surgía del hecho de que, de acuerdo con el testimonio de varios policías, el único que había cargado su arma, una escopeta 12.70, con balas de plomo, había sido Vega. Sin embargo, a partir de la inesperada acusación contra Rey, ahora se sabe que hubo otros uniformados que usaron ese tipo de munición, en lugar de las postas de goma, como marca el reglamento en casos como el ocurrido en José León Suárez.
En consecuencia, y a partir de las primeras pericias realizadas por expertos de Gendarmería Nacional, todo hace suponer que, por la posición que tuvieron en el lugar de los hechos, durante los incidentes, lo más probable es que Rey haya sido quien mató a Almirón y a Ramos, mientras que Vega sería el responsable de las heridas de balas de plomo que recibió Romero. La hipótesis es preliminar porque resta conocer el resultado de otras pericias complementarias. Del mismo modo, se sospecha que otros policías habrían disparado también con balas de plomo.
Al principio, la policía y el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, así como voceros de la empresa CNA, habían asegurado que el descarrilamiento del tren de carga había sido producto de una supuesta "maniobra organizada" por un grupo de jóvenes para robar la mercadería que llevaba la formación. Por esa razón, según Casal, la policía tuvo que reprimir para evitar el saqueo y también como respuesta a los disparos que habrían realizado algunos de los que rodearon el tren.
"Esa versión policial ha sido puesta en serias dudas porque todo parece indicar que el descarrilamiento se produjo por deficiencia de las vías porque, en el sector donde ocurrieron los hechos, los rieles están torcidos, como formando una ‘S’, lo que indicaría que fue un accidente no provocado por nadie. El problema se debió a la ineptitud de los rieles de soportar el paso del tren", le aseguró a Página/12 el abogado querellante Juan Carlos García Dietze, quien representa a las familias de Ramos y de Romero.
"Está probado que Ramos, Almirón y Romero recibieron impactos de balas de plomo. Lo que ocurre es que ahora, después de la acusación contra Rey, que es integrante de la Policía Bonaerense 2, la sospecha es que los disparos que fueron fatales los hizo este oficial y no Vega." Las pericias planimétricas que hicieron los expertos de Gendarmería, a cargo de la tarea porque la Policía Bonaerense fue separada de la investigación, establecen "con claridad la posición en las que estaban, durante la represión, los dos policías y la que tuvo Rey es la que coincide con el recorrido de los proyectiles que terminaron con la vida de Ramos y Almirón".
Como se informó en su momento, Almirón tenía entre cinco y seis impactos de bala, mientras que Ramos sólo presentaba uno que fue igualmente fatal. Las postas de plomo de las escopetas 12.70 que usa la policía tienen nueve perdigones por cada cartucho. "Por la ubicación en la que estaban y en la que cayeron los dos chicos que murieron, es probable que un solo disparo realizado, se cree que por Rey, podría haberlos matado a los dos, ya que estaban en línea recta hacia el lugar desde donde hizo los disparos este policía", precisó García Dietze. Una fuente cercana a la investigación le había dicho a este diario que cada perdigón de los que dispara la 12.70 puede producir el mismo daño que el proyectil de una pistola 9 milímetros.
El abogado querellante dijo que, a poco de producirse el descarrilamiento, la empresa CNA pidió la intervención policial y comenzaron a llegar al barrio De la Cárcova policías uniformados en motos, los que se internaron en el barrio para alejar a los jóvenes que se habían acercado al tren. Los policías que dispararon, lo hicieron desde las vías, a unos cien metros del lugar donde estaban las tres víctimas, sobre la primera calle del barrio, paralela a las vías.
De hecho, el policía Rey fue señalado como uno de los que disparaban, semioculto tras los vagones descarrilados. En el caso de Rey, se lo reconoció también porque el día de los hechos llevaba puestos unos anteojos oscuros, los mismos con los que fue visto durante el reconocimiento al que se había presentado como testigo. Este hecho ocurrió hace unos quince días y Rey fue identificado por varios vecinos del barrio, que habían sido convocados por la Justicia para hacer una reconstrucción de los hechos, indicando el lugar donde estaban los tres chicos y la zona desde la cual disparaban los policías.
"¡El era uno de los que disparaba ese día!", exclamó uno de los vecinos, cuyo testimonio fue ratificado por otros. Allí comenzó a complicarse la situación de Rey. El día de los hechos, en la represión participaron unos 50 policías, armados con escopetas y armas cortas. Se cree que al principio dispararon con postas de goma pero, como se acabaron las mismas, siguieron luego con cartuchos con perdigones de plomo. "Hubo un momento en el cual algunos móviles se dirigieron a la comisaría 4ª (con jurisdicción en la zona) para buscar municiones de goma, dado que se les habían acabado." Se cree que se hicieron cerca de 500 disparos con postas de goma.
Vega, aunque admitió que había disparado con plomo, sostuvo ante la Justicia que se había equivocado. "Eso es imposible –sostuvo García Dietze–, porque Vega admitió que es instructor de tiro y por esa sencilla razón es imposible que se pueda haber equivocado. Nadie puede hacerlo porque los cartuchos de plomo son de color rojo, y los de goma de colores claros, como blanco o amarillo. Tampoco Rey podría alegar que se confundió, porque la diferencia de color es notoria."
Respecto de si se trató de un "enfrentamiento", como argumentó al principio Casal y la policía, el abogado consideró que sólo hay "un video en el cual aparecen dos personas disparando supuestamente contra los policías. Lo curioso es que mientras uno dispara, el otro va recogiendo los casquillos que quedaban en el piso. Es algo raro que un civil tome esas precauciones". Por lo demás, está probado que ninguna de las tres víctimas tenía armas. "Los que estaban rodeando el tren sólo tiraron piedras contra la policía."
En la causa ahora hay dos detenidos, por decisión del juez Nicolás Schiavo, mientras que el fiscal Marcelo Sendot pidió que se dicte también la prisión preventiva de Rey, por doble homicidio. En el caso de Vega, si bien ahora se cree que sólo habría sido autor de las heridas que sufrió el chico Romero, su situación sigue siendo grave, porque se lo acusa de "tentativa de homicidio" porque, como señaló el abogado querellante, "tenía que haber imaginado el daño que podía hacer disparando con balas de guerra contra personas que estaban a cien metros del lugar desde donde dispararon".
Un testigo de identidad reservada sostuvo que él estuvo a punto de morir cuando Ramos cayó herido. "El joven dijo que le había gritado a Ramos que se tirara el piso, mientras él hacia lo mismo. Suárez no lo hizo y las balas que podían haber afectado al testigo, mataron al otro chico." García Dietze sostuvo que las declaraciones de los testigos demostrarían que "es mentira lo que dijeron los policías en cuanto a que disparaban hacia el piso. Todo indica que tiraron al cuerpo, a matar. No fueron disparos al voleo".
11 de abril de 2011
©página 12

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