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argentina enfrenta su pasado


Brita Sydhoff, del Consejo Internacional de Rehabilitación a Víctimas de la Tortura. La abogada sueca Brita Sydhoff, que recibió el Premio Internacional a los Derechos Humanos Emilio Mignone, destaca que Argentina pasó por “tremendos episodios de tortura y trauma” y hoy logra “que los torturadores enfrenten a la Justicia”.


[Ailín Bullentini] Argentina. La Argentina es “un gran ejemplo para el mundo”, definió la secretaria general del Consejo Internacional de Rehabilitación a Víctimas de la Tortura (IRCT), Brita Sydhoff. ¿Por qué? Porque experimentó “tremendos episodios de tortura y trauma” y hoy se preocupa por superarlos “tratando de enfrentar al pasado, hablar sobre él y lograr que los torturadores enfrenten a la Justicia”. La abogada sueca recibió el Premio Internacional a los Derechos Humanos Emilio Mignone, otorgado por la Cancillería argentina a la organización que representa y que nuclea a más de 150 clínicas de rehabilitación a víctimas en todo el mundo. En diálogo con Página/12, Sydhoff destacó los juicios por delitos de lesa humanidad que se desarrollan en el país, alertó sobre el estado de las cárceles y sobre la policía local “que no comprende que la tortura es un delito”.

¿Cuál es la definición de tortura con que trabaja el IRCT?<br>Hacemos propia la de la ONU, que entiende que es todo acto de violencia que ejerce el Estado o algún agente del Estado sobre personas con el objetivo de obtener algún beneficio para sí; cuando el Estado sabe que existen ataques a personas cometidos por entes que no pertenecen a su esfera y no hace nada por impedirlo; o incluso lo que ocurre en los países en los que existe un conflicto, donde hay tanto lío de soldados y grupos paramilitares que los civiles que sufren maltratos no saben si viene de parte del gobierno, los soldados o los paramilitares. Somos muy liberales en este sentido. Muchos centros que integran el IRCT trabajan con violencia doméstica, contra niños y mujeres.

Usted dice que en muchos lugares del mundo existe el “dilema de la tortura”, ¿en qué consiste?
Aquí lo experimentaron muy fuerte y aún sigue vivo. Acuñé el concepto en un artículo publicado en Le Monde Diplomatique, cuando el mundo experimentaba las secuelas del 11/09 y veía cómo los países democráticos trataban de justificar sus torturas con el argumento de que los torturados podían ser terroristas. La idea era alertar sobre un cambio peligroso de las normas, que veíamos cercano: el umbral de aceptación de la tortura había crecido. Si se comienza a aceptar la tortura como método válido de resolución de conflictos, si se alienta a los niños a efectuar disparos aunque sea en un juego y hay series de TV que constantemente muestran la tortura y el maltrato como una cosa liviana, las sociedades y la humanidad estarán en grandes problemas.

¿En dónde ve vivo el dilema de la tortura en Argentina?
La impresión que me llevo es la de un país que está tratando seriamente de abordar su pasado. Están tratando de enfrentar al pasado, hablar sobre él y lograr que los torturadores enfrenten la Justicia. La Justicia también cura. Sin embargo, también escuché sobre la situación de hacinamiento de las cárceles; que la policía mal capacitada no entiende que la tortura es un delito y que piensa que golpear a otras personas forma parte del castigo. Ahí está el dilema. No es así, el castigo debería incluir la idea de que la persona que lo cumple debe, tarde o temprano, reingresar a la sociedad. No creo que alguien que reciba maltratos por 4, 6 o 10 años vaya a convertirse en un buen ciudadano.

¿Avanzó la aceptación mundial de tortura?
No creo que la tortura haya crecido o sea más aceptada, aunque no hemos podido hacer un relevamiento global de estas cuestiones. La impresión de la mayoría de mis colegas es que las personas responsables de la tortura usan cada vez más la tortura psicológica porque no deja en el cuerpo rastros que luego se puedan descubrir. La supresión del sueño, el aislamiento, la amenaza con perros, amenazas son torturas y maltratos que no necesitan de contacto físico para hacer daño. Con el nuevo gobierno de Estados Unidos espero realmente que las cosas mejoren. Creo que lo harán.

¿Cuáles son los efectos que podría generar el avance de la aceptación mundial de la tortura?–Si los países democráticos torturan, los países que no lo son tomarán eso como un ejemplo y como justificación para seguir torturando ellos también. Cuando estuvimos en algunos lugares denunciando tortura dentro de sus fronteras lo que nos contestaban las autoridades era que fuéramos a acusar a Estados Unidos.

¿Cómo trabajan para prevenir la tortura?
Hablamos con los gobiernos, ofrecemos nuestros servicios de capacitación a médicos y abogados. Pero no somos una organización que denuncie demasiado. Nuestro enfoque es muy práctico. Colegas que trabajan en centros de detención a diario no pueden contar ampliamente lo que sucede allí adentro. Lo comunicamos a otras organizaciones de derechos humanos, que son las que pueden denunciar. Nuestro objetivo principal es buscar la manera de avanzar en el tema: ¿tenemos la posibilidad de ayudar a las víctimas en su estado de salud? ¿Podemos capacitar policías?

¿Cómo se trata a una persona que fue torturada?
Tratamos de encarar el problema desde un punto de vista holístico. Somos muy sensibles al contexto cultural. Los centros no demandan nada y las víctimas no sienten que pertenecemos a un gobierno en particular, entonces se sienten seguras con nosotros. Cada vez más vemos que grupos de sobrevivientes se apoyan entre sí. Eso se da en Argentina hace mucho y es una forma fantástica de avanzar.
12 de diciembre de 2011
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suárez faisal sobre coronel gonzález


El fiscal Suárez Faisal sobre la condena a perpetua al primer gobernador de la dictadura. Dijo que es "esperanzador después del trabajo de tantos años", observar que los argumentos con los que la Fiscalía acusó al coronel José María González, fueron tomados por el tribunal para acusar a un militar de tan alto rango en la región.


[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. El fiscal Martín Suárez Faisal ponderó el fallo del Tribunal Oral de Santa Fe que condenó a prisión perpetua al ex jefe del Área 212, coronel José María González, el primer interventor de la dictadura en la provincia. "El Tribunal tomó la calificación legal y la misma propuesta jurídica que hicieron la Fiscalía y la querella y por eso estamos satisfechos por el resultado desde el punto de vista de la acusación", dijo en un diálogo con Rosario/12. Los fundamentos de la sentencia se conocerán el 16 de diciembre. "Después de un trabajo de investigación de mucho tiempo en la unidad fiscal de derechos humanos, es muy esperanzador haber llegado a la condena de un imputado de tan alto rango militar en la región", agregó.
González fue sentenciado por la desaparición del militante peronista Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini, el 9 de diciembre de 1975. Ambos vivían con su bebé de un mes y medio en una casa pequeña, cerca de la cancha de Colón, que fue saqueada por el mismo grupo de tareas que secuestró al matrimonio. El Tribunal condenó a González por el "allanamiento ilegal de domicilio, privación ilegal de la libertad agravada y homicidio doblemente calificado", aunque hasta que el fallo quede firme seguirá con el beneficio de la prisión domiciliaria.
En la primera etapa de la causa, la desaparición de Marini se consideró un "homicidio simple", que imponía un límite de 25 años de cárcel. Pero durante el juicio, la querella y la Fiscalía ampliaron la acusación a "homicidio agravado", al considerarlo un secuestro seguido de muerte, que se castiga con "prisión perpetua".
"La pena fue posible por el cambio de calificación que se planteó durante el juicio a partir de las pruebas: (el asesinato de Marini fue un homicidio perpetrado con alevosía por al menos unas seis personas", dijo el fiscal Suárez Faisal. Porque el grupo de tareas copó la casa de Marini, "capturó a su esposa y a su hijo de 45 días y a él lo esperó con las luces apagadas. Por lo tanto, Marini no tenía ninguna posibilidad de defenderse del ataque y los agresores ningún riesgo al momento de cometer el hecho. Y a pesar de que en la instrucción había sido calificado como homicidio simple, en el juicio ampliamos la calificación al homicidio calificado, por esas dos cuestiones. La pena que fija el Código para esos delitos es la prisión perpetua", agregó el fiscal.

¿Dónde mataron a Marini?
Fue capturado en su casa, lo subieron a un automóvil distinto en el que llevaron a Cavadini y nadie más lo volvió a ver. Circularon algunas versiones que expusieron testigos que declararon en la audiencia, que había muerto por la tortura, en la comisaría 4ª, pero nada de eso se pudo probar fehacientemente dada las características de los hechos. Cavadini relató en el debate que estando en la comisaría 1ª un policía de esa seccional le confirmó que su marido había muerto en la tortura, sin especificar en qué lugar. Lo que nos hace sospechar que eso fue lo que ocurrió, sobre todo teniendo en cuenta las características de los hechos que ocurrían en ese momento en el país- contestó el fiscal.

En su alegato, Suárez Faisal ponderó una de las pruebas del caso: un acta de detención de Marini y su esposa que asegura que Mario se escapó media hora después de su secuestro. Cavadini dijo en el juicio que la obligaron a firmarla, cuando estaba detenida en la comisaría 1ª. "La supuesta fuga de Marini es absolutamente inverosímil porque el grupo de tareas tenía cautivos a su mujer y a su hijo. Ninguna persona escapa y deja ahí a su bebé y a su esposa. Además, eran muchas personas armadas y Marini fue sorprendido cuando entraba a su domicilio con las luces apagadas, así que de ninguna manera la versión de la fuga puede tener algún asidero", señaló el fiscal. El acta fue remitida a la justicia por el oficial de operaciones del Área 212, teniente coronel Carlos Adalberto Rodríguez Carranza y el expediente en el Juzgado Federal iniciado en 1975 quedó caratulado: "Ana María Cavadini y Mario Osvaldo Marini (prófugo) s/infracción a la ley 20.840". Lo que significa que Marini fue perseguido judicialmente cuando ya estaba desaparecido.

Usted calificó al coronel González como el perfecto ejecutor porque había concentrado el poder militar y político- recordó Rosario/12.
Sí, en el alegato dijimos justamente eso. Lo que tenía en miras González, al ser ejecutor del plan criminal que habían trazado los altos mandos militares, era justamente concentrar el poder y ser lo que fue, el primer gobernador militar en la provincia. Esa es la hipótesis que planteó la fiscalía. El alto grado de compromiso que había tomado González en la denominada lucha contra la subversión tenía como objetivo justamente posicionarse como un referente del plan sistemático en la provincia, lo que se materializó unos meses después en su designación como el primer gobernador militar de Santa Fe, que después quedó sin efecto porque en el reparto territorial que hizo la junta de comandantes, la provincia le tocó a la Armada. Y así asumió (el segundo gobernador de la dictadura, vicealmirante Jorge Aníbal) Desimoni.

¿En el secuestro participaron efectivos de Inteligencia? Cavadini mencionó al mayor Douglas Patrick Dowling.
Quedó probado que el grupo de tareas que fue a la casa de calle Jujuy estaba integrado por efectivos del Destacamento de Inteligencia Militar 122, que también participaron en otros procedimientos en fechas cercanas en Santa Fe. Y uno de los integrantes era el mayor Dowling, ya fallecido -explicó el fiscal.

"Lo importante es que el Tribunal tomó la calificación legal y la misma propuesta jurídica que hicieron la Fiscalía y la querella y por eso estamos satisfechos por el resultado desde el punto de vista de la acusación. A partir del trabajo que venimos realizando desde la unidad fiscal de derechos fiscal que ya lleva mucho tiempo para la investigación y el juzgamiento de estos crímenes, resulta muy esperanzador haber llegado a la ciudad de Santa Fe a la condena a un imputado de tan alto rango militar en la región", concluyó Suárez Faisal.
12 de diciembre de 2011
11 de diciembre de 2011
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antesala del infierno


La pileta de Villa Dálmine que funcionó como lugar de cautiverio. Dos sobrevivientes del centro clandestino de detención que funcionó en las instalaciones del club de la ciudad de Campana brindan testimonio sobre sus experiencias y recuerdan a sus compañeros de encierro y torturas.


[Gustavo Veiga] Argentina. Campana se transformó en un ilimitado campo de concentración el 24 de marzo de 1976. Al menos nueve centros clandestinos de detención funcionaron en la ciudad y hubo uno que sufrió la metamorfosis más kafkiana: la pileta de natación del club Villa Dálmine quedó convertida en un depósito transitorio de militantes desaparecidos. Hasta el golpe de Estado, la rutina de los socios consistía en el clásico chapuzón, unas cuantas brazadas y cambiarse en los vestuarios vecinos. Pero después de aquel verano del ’75-’76, y con la zona militarizada, el natatorio ya no tendría agua ni bañistas despreocupados. Su fondo y cuatro paredes impregnadas de cloro serían la antesala de la tortura, el traslado y el blanqueo de los presos políticos de la dictadura, en el mejor de los casos. Ahí sumergieron en seco al intendente peronista derrocado de la vecina Zárate, Francisco Bugatto (hoy de 89 años), y a su hijo José Alberto (63) junto a otros secuestrados. Los dos ahora dan testimonio de esa experiencia que conserva un gran valor histórico y jurídico.
“Teníamos los ojos vendados y de mi permanencia en ese lugar recuerdo que estábamos sentados en el fondo de la pileta y que después me trasladaron a una habitación donde me torturaron”, dice Bugatto (h), quien trabajaba como asistente de su padre en la Municipalidad. “Uno no veía, escuchaba voces, por los diálogos con otros detenidos pudimos saber a dónde nos habían llevado... sí, sí, a la pileta”, aporta el anciano con una memoria prodigiosa. Los dos mencionan a compañeros con los que compartieron ese momento de cautiverio. Algunos sobrevivieron para contarlo, como el músico chileno de Los Jaivas Eduardo Parra y la militante radical Lidia “China” Biscarte. Basado en esa experiencia traumática, el primero escribió una carta que daría letra al tema ´Milonga carcelaria´, grabado en 2001. Otros continúan desaparecidos o fueron asesinados: el periodista y director del diario El Actual, de Escobar, Tilo Wenner, y el abogado Juan Carlos Deghi.
Citada en el libro ´Maten al mensajero´, de Franco Salomone, Eliana, la esposa de Wenner, responde sobre su permanencia en un centro clandestino: “Sí, lo vio una señora, China Biscarte, de la localidad de Zárate. Ella estuvo con Tilo en la pileta del Club Dálmine de Campana. Yo la fui a ver después de que la liberaron y con tristeza y mucha rabia me dijo: ‘Te imaginás, estaban ahí todos apretados, como cerdos, atados’. Después nunca más se supo sobre él”.
Las instalaciones deportivas todavía se conservan y varios ex detenidos podrían identificarlas. El nombre es lo único que les cambiaron. Y más de una vez. La pileta tiene una cobertura de material y está ubicada junto a una piscina para chicos, más pequeña. El 23 de marzo de 2005, en un acto por el 29º aniversario del golpe, cuentan que Eva Orifici afirmó: “Tenemos la sensación de haber estado acá”. Felipe Solá, el gobernador bonaerense de ese momento, había asistido al ahora llamado Club Ciudad de Campana para encabezar la evocación. Villa Dálmine, el equipo de fútbol que sostenía económicamente el Grupo Techint, se había desprendido del resto de sus actividades deportivas y amateurs en 1984.
Nacía entonces Siderca, aunque no por la fábrica homónima y sí por la Sociedad Interdisciplinaria De Esparcimiento Recreativo, Cultural y Atlético. Recién en 1999 pasó a llamarse Ciudad de Campana. Hoy se practican en sus amplias instalaciones atletismo, rugby, hockey, vóley y patín artístico, entre otros deportes.

El Campeón del ’75
En los meses previos al golpe del ’76, la ciudad de la siderúrgica fundada por Agostino Rocca y la destilería Esso (las principales industrias) festejaba el ascenso de Villa Dálmine a Primera B. Un equipazo, bautizado por sus hinchas como “el Holanda de la C”, había ganado el torneo de 1975 con 60 puntos, más de 100 goles y el arco menos vencido, donde se destacaba el recordado Pedro Catalano, quien combinaba el fútbol con su trabajo en un taller metalúrgico. El arquero sería vendido al Deportivo Español en 1976, donde jugó 18 años como titular. La potencia ofensiva del campeón le había permitido golear a Villa San Carlos 10 a 1 como visitante y a Deportivo Riestra 11 a 4 como local.
Mientras, el Ejército se infiltraba en la empresa Siderca, con un guiño cómplice de ésta y copaba el club que funcionaba como un anexo, además del vecino Tiro Federal; Villa Dálmine se aprestaba a realizar otra gran campaña que lo acercaría como nunca en su historia a Primera División. Techint apostó por ese equipo en el primer año de la dictadura. Sostuvo el fútbol en la B, que a diferencia de la C, ya era profesional. Cefo, Fuentes, Zevallos, Contte, Benítez y Enrique Eduardo Oviedo, quien sería vendido al Boca bicampeón de Juan Carlos Lorenzo en la segunda mitad del ’76, formaban la base. Con esos nombres se clasificó para los dos hexagonales del año por el Ascenso, pero subieron Platense primero y Lanús después.
Dálmine salió campeón tres veces más en los últimos 35 años, pero no volvió a estar tan cerca de Primera División. En 1989 ganó el torneo de la B Metropolitana (subió a la B Nacional) y en 1982 y 1996 los de la C. Este último lo jugó bajo la denominación de Atlético Campana, porque durante una buena parte de la década del ’90, la siderúrgica le restó apoyo económico. Recién en 2002 volvió a llamar la atención en el mundo del fútbol cuando contrató a un quinteto de veteranos con historia de Primera o de Selección para competir en la cuarta categoría de la AFA: Pedro Troglio, José Basualdo, Roberto Monserrat, Raúl Cardozo y Mario Pobersnik.
En Campana, aquellos logros futbolísticos del “viola” de mediados de los ’70 –como lo llaman por el color violeta de su camiseta–, convivieron con la represión durante la dictadura. Los jugadores jugaban al mejor juego mientras puertas adentro del club se mantenía en una pileta de natación a decenas de detenidos. Aunque a esas instalaciones les cambiaron el nombre dos veces, para quienes estuvieron secuestrados en ellas siempre serán una parte de Villa Dálmine. Entre 1974 y 1976 Techint tenía 5000 empleados. Todavía permanecen en condición de desaparecidos 75. Uno por cada 67, según describe en el libro ´Recordando el olvido´ el historiador local Miguel Di Fino. 

12 de diciembre de 2011
11 de diciembre de 2011
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argentina sienta precedente en ddhh


Entrevista con Markus Löning, comisionado de derechos humanos para Alemania. Löning destacó a la Argentina como una referencia en países asiáticos y africanos por sus políticas de derechos humanos, incluyendo a aquellos que fueron parte de las revoluciones por mayor democracia durante la Primavera Árabe.


Argentina.  Una de las similitudes entre la Argentina y Alemania es que ambos países se liberaron de regímenes autoritarios y totalitarios, respectivamente, y llevaron a juicio a sus genocidas. Ese es uno de los conceptos centrales que el comisionado de Derechos Humanos para Alemania, Markus Löning, esgrime en una entrevista con Página/12. El experto estuvo esta semana en el país junto a catorce representantes de países de la región participando en el Encuentro de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de América Latina, organizado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en colaboración con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania. Löning destacó a la Argentina como una referencia en países asiáticos y africanos por sus políticas de derechos humanos. Inclusive para aquellos países norafricanos como Túnez, que fueron parte de las revoluciones por mayor democracia durante la Primavera Arabe. "Es una señal muy alentadora ver los esfuerzos que realiza la Argentina en la elaboración del pasado y también en lo que se refiere a los estrados judiciales. De esta manera se sienta precedente y se dan señales claras en lo que se refiere a la materia."

¿Qué aspectos se deben priorizar en la elaboración de políticas públicas en derechos humanos en Latinoamérica?
Cuando desde la perspectiva europea uno mira a la región, por más diferentes matices existentes, hay dos temas que fundamentalmente saltan a la vista. El primero son las grandes diferencias sociales. En algunos de estos países hay falta de voluntad para buscar la superación de esta situación. No se brindan perspectivas a las personas a través de políticas de educación que permitan superar esas instancias. La otra gran temática que veo es la referente al Estado de derecho y el acceso a la justicia de todo ciudadano. La falta de Estado de derecho es una grave violación a los derechos humanos.

Durante la conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, los representantes de Honduras advirtieron sobre los grandes riesgos que sufren los periodistas allí. ¿Qué otro país presenta un escenario similar?
Hay algunos países en América latina con grandes problemas donde los periodistas están expuestos a graves peligros. Honduras es ciertamente un caso (N. del. R: desde 2009 ha habido en Honduras 17 periodistas asesinados), pero también hay que mencionar a México, donde los trabajadores de prensa también corren grandes riesgos. La libertad de prensa y de expresión es un derecho que hay que conquistarlo día a día. Es importante que los periodistas, pero también la sociedad civil, intercedan y tomen conciencia de que ellos son un grupo profesional que merece una particular protección y que aboguen por ello, pero que también sea el poder el que los proteja.

¿Qué papel ocupan las políticas públicas de derechos humanos en la agenda de la administración alemana actual?
La política de derechos humanos forma parte de nuestra política de relaciones exteriores al igual que forman parte las relaciones económicas o culturales. Pero usted seguramente comprenderá que para un gobierno conducido por una mujer que creció en la parte oriental de Alemania, los derechos humanos tienen una importancia singular. Por otro lado, nuestro enfoque nace a partir de nuestro pasado de las experiencias vividas, pero de la libertad de volver una y otra vez a los derechos humanos. Por otra parte también es un interés nuestro por cuanto para nosotros es importante mantener relaciones estables con un país en el que se respetan los derechos humanos y donde impere el Estado de derecho. Por cuanto ello permite mantener mejores relaciones comerciales a partir de esa estabilidad. Es decir que se combinan los intereses y el idealismo.

¿Cuáles son los retos para los DD.HH. en Alemania y Europa?
Uno de los mayores problemas que tenemos en Europa son los manejos con la minoría. Sobre todo con aquellos inmigrantes que llegan a Europa donde tenemos problemas con la discriminación. Son importantes tareas que estamos enfrentando. También debemos decir que los europeos, teniendo en cuenta que somos un continente rico, tenemos un trato vergonzante con los refugiados que llegan a Europa. Es una lucha diaria evitar la discriminación de minorías. Como europeos tenemos estándares muy buenos pero tampoco somos perfectos. A mi oficina llegan muchas veces organizaciones de la sociedad civil, que interceden por determinadas situaciones en determinados países, que abogan por reivindicar los derechos de determinadas etnias en Brasil o población rural en Colombia.

¿Cómo reaccionan los gobernadores norteamericanos ante su campaña por la abolición de la pena de muerte?
Cuando viajo a los Estados Unidos para hablar allá sobre la pena de muerte, uno de los argumentos que esgrimo es preguntarles si quieren estar en un club conformado por Irán, Sudán, Arabia Saudita y Pakistán. Hay en Estados Unidos una discusión muy vehemente alrededor de la pena de muerte, y existen sucesivamente estados dentro del país que la van aboliendo. En un año va a haber un referéndum en California sobre la abolición de la pena de muerte y eso va a ser un proceso muy interesante.. Estoy convencido de que con el tiempo vamos a lograr de que las dos grandes potencias, que son China y Estados Unidos, terminen aboliendo la pena de muerte. Usted habrá notado que soy optimista, pero hay que serlo en este trabajo.
[Informe de Juan Nicenboim.]
12 de diciembre de 2011
10 de diciembre de 2011
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estela de carlotto en la habana


"Me emociona mucho volver a Cuba con esta película". La proyección de ‘Verdades verdaderas’. La vida de Estela se vivió de un modo diferente del habitual en La Habana: si el público cubano suele hablar durante cada película, en este caso hubo un silencio muy respetuoso por lo que mostraba la pantalla.
[Óscar Ranzani] La Habana, Cuba. El martes por la noche, el público cubano asistió al evento más emotivo del 33º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, cuando se proyectó Verdades verdaderas. La vida de Estela. El film de Nicolás Gil Lavedra reconstruye, en clave de ficción, aspectos de la vida de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, no tanto centrándose en el personaje público que todos conocen, sino en la mujer común y corriente que buscaba a su hija Laura, asesinada por los represores, y que aun con sus 81 años tiene una energía vital tan potente que le permite seguir luchando por la restitución de los nietos apropiados durante la dictadura militar.
La proyección se vivió de un modo diferente del habitual en el Festival de La Habana: si el público cubano tiene la costumbre de hablar durante el desarrollo de cada película, en este caso hubo un silencio muy respetuoso por lo que mostraba la pantalla. Pero el pico de la emoción llegó cuando Susú Pecoraro, que encarna a Estela de Carlotto, se pone el pañuelo blanco por primera vez. En ese momento se produjo el primer aplauso conmovedor en toda la inmensa sala, algo que permite entender el respeto –y también el conocimiento– que tienen los cubanos por las luchas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Estela de Carlotto estuvo presente durante la proyección, pronunció un breve discurso antes del comienzo de la película, y luego se sentó a verla, rodeada de aplausos del público. Hablar con ella es una experiencia enriquecedora. Se sabe que es una mujer fuerte, que supo transformar el dolor en una labor que es valorada por todo el mundo. Pero sobre todo, Estela transmite paz. No tiene odio. Y en la entrevista con Página/12 comenta que la primera vez que vino a Cuba fue en 1984, "un país que nos recibió siempre", dice. Ese año fue invitada por la Federación de Mujeres Cubanas, que lideraba la recordada Vilma Espín, "una querida amiga que ha fallecido y que fue la esposa de Raúl Castro", cuenta Estela. Luego fue con este grupo a diversos lugares del mundo, siempre por el tema "Mujer". "Y entonces, volver ahora, después de unos años que no venía, y que se proyecte una película sobre mi vida, de por sí me emociona mucho. Es una película que entiendo que está hecha con mucho respeto. Espero que la vean todos sin rechazarla, para entender un problema terrible como fue la dictadura militar en la Argentina y la conmoción que produjo, el dolor, la angustia en las familias argentinas, sobre todo las que éramos victimizadas a través de nuestros hijos", señala Estela.
Al principio del proyecto, Carlotto no quería que se hiciera esta película. "Nicolás Gil Lavedra ya había hecho una película muy buena que la tomó el Ministerio de Educación para las escuelas, porque era la ficción del encuentro de un nieto con su abuela. Era muy bueno. Y él quiso hacer una película sobre mí. Entonces, yo le insistía que no, porque yo soy una mujer común, sencilla; sí tengo que reconocer que tengo trascendencia nacional e internacional por circunstancias tan adversas, pero en grupo, yo no estoy sola. Entonces, yo decía: ‘De Estela, no, ¿por qué?’." Pero el cineasta le explicó que, simbólicamente, ella representa a todas. Y que la intención de su film era producir un efecto informativo en la sociedad y ayudar en la convocatoria de chicos que dudaran de su identidad para acercarse a Abuelas de Plaza de Mayo. "Que despertara el interés de los chicos. Así que todo esto me llevó a consentir. Y la película se hizo. El libreto, por supuesto, lo vimos los familiares, mis hijos y yo, para que no hubiera errores conceptuales. Ni siquiera políticos, ni personales o familiares. Y fue hecha muy bien. Yo creo que es una película excelente por las críticas de los demás. Me aparto un poco de mí misma, porque soy la afectada directa de esta película", explica.

¿Y qué sintió la primera vez que la vio?
La primera vez que la vimos fue muy en privado, en crudo si se quiere, con mis hijos y algunos integrantes del equipo de trabajo. Y fue un impacto terrible. Fue muy fuerte. Primero, porque siento un cariño y una admiración tremendos por Susú Pecoraro, ya que nos conocimos, intimamos, charlamos. Me conoció, vio mis manos, mis gestos, mis reacciones de esos hechos de la historia de mi vida. Y ella me dijo: "No voy a imitarte, Estela, porque yo no soy una imitadora. Voy a interpretar a un personaje que sos vos. Así que quiero conocerte". Y así fue. Alejandro Awada trabaja excelentemente bien. Todos ellos me representan y nos representan como familia. O sea, fue una cosa maravillosa ver plasmada una historia que puede aplicarse a cualquier Madre o Abuela de Plaza de Mayo.

Con respecto a la actuación de Susú Pecoraro, ¿se sintió reflejada entonces?
Completamente, porque, a veces, cuando ella escribe la carta a mi nieto Guido, algunos dicen: "¿Son tus manos o las de ella?". Porque las coloca igual. Cuando la veo en la película, me veo yo. En actitudes, también en la vestimenta, en el color de cabello; en fin, todo el esfuerzo que ella ha puesto en hacerlo muy bien y creo que está siendo premiada por su actuación. O sea, que es una gran actriz y una gran mujer. Y el resto, ni hablar. Son todos encantadores. Y lo que han hecho es algo que Alfred Hitchcock hacía en sus películas: él siempre aparecía en algún momento de sus películas. Era el director, pero se lo veía. Era como Velázquez en los cuadros. Y a mí me han puesto en el final de la película mirando una ventana, donde cae nieve, que era lo que Laurita quería ver algún día. Cuando era chiquita decía: "Quiero ver nieve". Esas cosas fueron muy emotivas. Nos emocionaron tanto a los que vimos eso en crudo, y eso que faltaba pulir el sonido y todo lo demás. Así que fue muy lindo.

¿Y cómo trabajaron con Susú para componer el personaje?
Tuvimos muchísimas charlas, cuando podíamos y los tiempos nos permitían. Es una mujer muy afectiva, muy cariñosa, muy humilde y muy sencilla. Lamentablemente, ella tendría que haber estado acá y no está. Y en otros festivales donde se presentó la película, pero que tampoco fue. Pero yo creo que ella se reserva ese sentimiento de exposición para otras cosas.

¿Qué es lo que más aprecia de la película?
Lo que aprecio es el respeto con el que se tocó el tema, la dignidad con que se abordó. También la exactitud en la caracterización de los personajes que componemos la familia. Lo han hecho con mucha exactitud. Quizás hay variantes. Tampoco es una imitación formal. Pero lo que más aprecio es eso: el respeto con que se hizo y la exactitud de los rasgos personales de los actores en comparación con los reales de mi vida.

¿Le descubre nuevas cosas a la película cada vez que la ve de nuevo?
Es la quinta vez que la veo. Y cada vez que la veo aprovecho a mirar un poco más los rincones de la película. Hay detalles que voy viendo más profundos de lo que era mi vida, mi familia, lo que ha sucedido. Por ejemplo, descubrir ese platito que le entrega la protagonista que representa a mi hija Laura (Inés Efron) a Susú, porque Laura pintaba cuadritos, hacía platos decorados, decoraba silloncitos, sillitas. Tenía esa dedicación. Entonces, esos detalles se me habían pasado de largo porque, a veces, la emoción te sacude y seguís la película de otra forma. Así que ahora los voy descubriendo.

Verdades verdaderas tiene una función más allá del hecho artístico, ¿no?
Claro. Es una película que apunta a una cuestión política social que es develar lo que la dictadura hizo con la sociedad. Cada familia forma parte de la sociedad, cada familia tuvo miedo, quería esconder a los hijos, salvarlos, entenderlos; a veces, enojarse. Y aprender. En lo personal, aprendí de mis hijos a mirar la historia de mi país de otra manera, con una mirada muy distinta de lo que yo había hecho cuando tenía la edad de ellos y durante el resto de mi vida, donde si bien era solidaria y buena persona, no entraba en lo serio de la cuestión de lo que es la justicia social, que era por lo que mis hijos peleaban, luchaban y pensaban.

¿Coincide en que es una película angustiante pero esperanzadora?
Claro, porque justamente nuestra lucha es eso. Es una lucha de angustia y de mucho dolor, pero con mucha esperanza, mucha fe, mucha confianza, porque estamos encontrando nietos que son desaparecidos con vida. Y el reparar de una manera formal y fuerte como es devolver a la libertad a personas robadas cuando eran bebés es muy bueno, muy lindo, muy para brindar. Entonces, ésta es una película que tiene esas dos facetas: el dolor de la lucha, pero no la resignación a no hacer nada, sino seguir luchando y abriendo caminos. Y sobre todo, al final, cuando se muestran cinco nietos recuperados es como mostrar un poquito el fruto de esta lucha.

El film la muestra como una mujer común y corriente en busca del destino de su hija Laura. No aborda tanto el personaje público.
Yo no quise, porque nosotros –sobre todo yo– queríamos que mostrara a una mujer común. Ahora, esa mujer que aparece ahí es el treinta por ciento de lo que yo soy. Es el treinta por ciento del hogar, del dolor, de la caricia. Pero yo soy una luchadora, una mujer aguerrida. No soy una tranquila y pasiva llorona. No, no, no. Lloro muy difícilmente y afronto las dificultades con fuerza. No es que sea una heroína, sino que soy así, nací así y trabajo así. A mí, en el año 2002, me quisieron matar. Vinieron a mi casa, la bombardearon en horas de la madrugada. Y todo el mundo me dijo: "Vas a tener miedo. ¿Qué vas a hacer ahora?". Y yo dije: "Seguir luchando más que nunca". Y estoy luchando. Yo sé que hay gente que no me quiere y si pudiera eliminarme, lo haría. Si lo peor ya me pasó: me mataron una hija. Y yo qué voy a tener miedo. Por supuesto que me cuido, tengo custodios, el Gobierno me cuida, la gente me cuida y me quiere, pero está siempre ese pequeño grupo minoritario para quien todavía somos los enemigos. Así que soy una mujer aguerrida, de decisión firme, de poder hacer muchas cosas a la vez en el día, de recibir centenares de personas en estos larguísimos años que me vienen a pedir consejos, ayuda, y se creen que soy la heroína de la historia... Pero por supuesto no me la creo. Viajo por todo el mundo también, me contacto con personalidades increíbles que jamás soñé, pero tampoco me la creo. Trasciendo, pero con humildad, porque yo soy esto. Nada más. Pero la película no lo muestra porque yo no quería. No quería sobre mis condecoraciones, mis doctorados Honoris Causa. No. Yo quería lo que siempre dije a Nicolás: "Mirá, yo soy una mujer común, barro la vereda y me pongo ruleros".

¿Y siente tranquilidad por el camino recorrido desde entonces?
Sí, yo me acuesto con mucha paz, con mucha tranquilidad. Y a la mañana me levanto renovada. Resucito si me acosté muy cansada y sigo caminando. Por supuesto que tengo 81 años, no soy una persona joven ya, pero el espíritu me ayuda mucho. Tengo mucha constancia y perseverancia. Y también mis compañeras, las Abuelas. Somos como hermanas. Ya nos conocemos, nos queremos, también nos peleamos, tenemos nuestras cosas. Existe un liderazgo que me dieron ellas mismas para una institución que, lejos de desaparecer, va creciendo cada vez más. Y cada vez tenemos más lugares a donde resolver problemas sobre los derechos humanos, en particular de la dictadura, pero también los derechos humanos generales que todavía falta reparar. En nuestro país todavía existe la miseria, la desocupación va decreciendo, pero existe. Y la salud hay que renovarla y atenderla bien. Y los derechos de todas las familias a vivir en dignidad son nuestra preocupación.

¿Cómo se sostiene diariamente la voluntad que tiene en el trabajo cotidiano de Abuelas?
Se sostiene porque hay una perseverancia y un convencimiento de que eso es lo que tenemos que hacer, que no tenemos que dejar por más que un día nos levantemos como cuando en la película le dije a mi marido: "Me parece que no voy más a Abuelas por esto o por lo otro". Y él me dijo: "Ni se te ocurra". Y eso me lo dijo de verdad. La película muestra que él me pedía que me quedara, y no. Pero está bien que lo pongan porque otros hombres también retuvieron a sus mujeres diciendo: "Bueno, te quedás porque primero estoy yo". En el caso de mi marido, nunca me lo dijo. Y una sola vez me dijo: "¿Mis derechos humanos dónde están?". Y yo le dije: "Me quedo". Y él me dijo: "No, no, andá. Las Abuelas te necesitan". O sea que hay un convencimiento de algo en la vida, de un camino.
8 de diciembre de 2011
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perpetua para coronel gonzález


El Tribunal Oral y Federal de Santa Fe lo condenó por la desaparición del militante Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini. Hasta que el fallo quede firme cumplirá la pena en su domicilio. "Se hizo justicia", dijo Ana María.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. "Un fallo histórico", lo calificaron una y otra vez. El Tribunal Oral de Santa Fe condenó ayer a prisión perpetua al coronel José María González, el ex jefe del Area 212 que la madrugada del 24 de marzo de 1976 copó la Casa Gris al mando de tropas golpistas y asumió como el primer interventor de la dictadura en la provincia. Lo condenó por la desaparición del militante peronista Mario Osvaldo Marini y el secuestro de su esposa, Ana María Cavadini, en diciembre de 1975, en una casita cerca de la cancha de Colón, donde ambos vivían con su bebé de un mes y medio.
Es el primer militar que llegó a juicio por crímenes de lesa humanidad en Santa Fe y el primer sentenciado a la pena máxima por tres cargos: "allanamiento ilegal de domicilio, privación ilegal de la libertad agravada y homicidio doblemente calificado", aunque -hasta que el fallo quede firme- cumplirá la pena en su domicilio.
"Se hizo justicia", dijo Ana María, mientras uno de sus compañeros levantaba la foto de su esposo desaparecido, el 9 de diciembre de 1975. Y ella asoció las fechas: mañana se cumplirán 36 años desde la última vez que lo vio con vida, cuando un grupo de tareas del Área 212 copó su casa, la secuestró a ella y a su niño, esperó en la oscuridad y se llevó a Mario.
El veredicto se conoció al mediodía. Afuera, el sol pegaba fuerte a una muchedumbre que seguía la audiencia por dos pantallas de TV, entre cánticos y banderas. El presidente del Tribunal, José María Escobar Cello, se encargó de leer punto por punto. Lo secundaban sus colegas María Ivon Vella y Lilia Carnero, jueza del Tribunal Oral de Paraná. Y cuando anunció la "prisión perpetua", una explosión de gritos y aplausos ganó la calle. "Olé, olá. Como a los nazis la va a pasar, a dónde vayan los iremos a buscar", cantaron los más jóvenes. Escobar Cello siguió con la lectura y anunció que los fundamentos de la sentencia se publicarán el 16 de diciembre. Pero antes de terminar el acto, la jueza Carnero aprovechó para reprocharle al abogado de la defensa, Carlos Triolo, porque en su alegato se dirigió en todo momento al "señor presidente" y no al Tribunal integrado también por dos mujeres. "A los alegatos los recibe el Tribunal, no sólo el presidente, que dirigió correctamente esta audiencia", dijo Carnero. Y quedó claro que era un reto por omisión de género.
En la calle, seguían los cánticos: "Cárcel común perpetua y efectiva para los genocidas que andan sueltos por las calles argentinas". Ana María Cavadini fue una de las primeras en salir del Tribunal. "La verdad que este fallo nos hace creer y confiar más en la justicia. Estamos muy contentos, muy conformes", dijo. Tenía los ojos iluminados. Y agradeció el testimonio de los compañeros de Marini y de ella que declararon en el juicio. "Fueron muy contundentes, tenía mucha esperanza que ésta sea la sentencia y, por suerte, se concretaron mis ilusiones", agregó. El abogado querellante Guillermo Munné coincidió. "Es un sentencia trascendente, muy importante", dijo, mientras hacía un esfuerzo para contener el llanto. Lo logró a medias. Porque era una emoción compartida con su colega de la querella, Lucila Puyol y muchos otros. "Esto es por la memoria de Marini, por el reclamo de justicia de tantos años de Ana Cavadini y de su hijo Germán. Por todos los compañeros y compañeras de Mario que testimoniaron en el juicio. Y por todos los argentinos que reclamamos un país sin impunidad", agregó Munné. "Se trata de un fallo trascendente. Que el genocida golpista de Santa Fe tenga que dar cuentas en la justicia de la democracia y reciba la peor condena de nuestro país: la prisión perpetua, es histórico. Esperemos que también la hagan efectiva, en el único lugar donde se puede controlar, que es la cárcel común", dijo Munné. "Acá tuvo que comparecer como acusado el hombre que reinaba sobre la vida, el cuerpo, la libertad de tantos militantes de 1975 y 1976, el autor de tantos crímenes horrorosos, el responsable de que el padre de Germán Marini y el esposo de Ana Cavadini no esté vivo ni se sepa donde están sus restos. Nos parece muy trascendente que este hombre fuerte del terror de estado, esté ahora, con todas las garantías del derecho de defensa, juzgado y condenado a prisión perpetua. Respetamos su derecho a la salud y a la asistencia médica, pero debe cumplir la condena en una cárcel común", insistió Munné. González tiene 82 años. Puyol ponderó "la primera condena a perpetua a un genocida" por "la contundencia de los testigos que se escucharon en el juicio, especialmente las compañeras de detención de Ana María Cavadini y los compañeros de Mario Marini que dieron testimonio de la persecución que vivían sobre finales de 1975. Y la trascendencia de la figura de González, que fue el primer hacedor del terrorismo de estado y el primer interventor de la dictadura en la provincia. Es el primer caso de un militar condenado en Santa Fe porque (el ex jefe del Area 212, coronel Juan Orlando) Rolón y (el ex jefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122, Domingo Manuel) Marcellini murieron antes de llegar a juicio", concluyó la abogada.
8 de diciembre de 2011
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el hombre que sabe demasiado


Se entregó quien fuera el secretario privado de Feced. "Quiero decir que no coordino". Ricardo Corrales se negó a responder preguntas argumentando que tenía "una nebulosa terrible en la cabeza" y que se quería "morir". Su detención, fue un reclamo largamente postergado de los sobrevivientes y los familiares.
[José Maggi] Argentina. Ricardo Corrales, quien fuera secretario privado del interventor policial Agustín Feced durante la última dictadura se entregó ayer a la justicia federal. El ex policía prestó ayer declaración indagatoria y se negó a responder preguntas argumentando que tenía "una nebulosa terrible en la cabeza" y que se quería "morir". Negó las imputaciones en su contra (31 secuestros, 131 casos de secuestros seguidos de torturas, 16 desapariciones y 10 homicidios) y se declaró "muy católico apostólico romano". Corrales estaba prófugo de la justicia desde el 18 de noviembre pasado cuando no pudo ser ubicado en el domicilio legal que había fijado en Paraguay 1440 2 C, luego de haber declarado como testigo en la causa Díaz Bessone, hace seis meses. Sobre el hombre de confianza de Feced se cuenta una historia con ribetes novelescos: sería el custodio de una arma de fuego con la que su jefe daba muerte a su enemigos, así como del mentado álbum de fotos con los cuerpos de los militantes asesinados.
El fiscal federal Gonzalo Stara, que había pedido su detención, expresó que "la indagatoria de Corrales representa un avance significativo en el trámite de la causa. La figura del secretario privado de Feced es un emblema de la represión ilegal en nuestra zona y su detención un reclamo largamente postergado de los sobrevivientes y los familiares".
Corrales declaró: "He trabajado en la secretaría privada, no recuerdo el tiempo, ni el mes del año. Esa es la verdad, mi deber era recepcionar todos los procedimientos en la faz policial. No obstante tenía que transmitir sobre la persona que viniese a preguntar por personas que estaban detenidas... tenía que comunicarle al interventor de represión. Así fue transcurriendo el tiempo, alguna persona que preguntaba por algún detenido. Primero si es asunto policial le comunicaba al subjefe de policía, todo lo concerniente a la policía. Cuando venía alguna persona a preguntar si alguien estaba detenido en forma reiterativa, yo iba golpeaba la puerta y le decía al interventor que estaba fulano y que quería hablar con él, y el me decía: ’yo no atiendo a nadie’. Entonces yo iba, decía ’perdone, el jefe me dijo que vaya a preguntar a otro lado’, que no me había dicho nada, eso decía yo al que venía a preguntar. En realidad algunas veces, me decía que quería que pase y otras veces, me decía que no lo quería atender. El interventor me decía estas palabras: ’hágalo pasar’".
Y agregó: "Tengo una nebulosa terrible en la cabeza, me sube la presión, no me acuerdo de nada. Yo le puedo asegurar que lo que me han hecho es una injusticia terrible. No quiero decir más nada porque me siento muy mal. Quiero decir además que no coordino, se me hace una nebulosa en la cabeza, no estoy en condiciones de hablar más, me quiero morir lo antes posible, me han hecho muchos problemas solo por estar en la secretaría privada, pero le juro que yo soy muy católico apostólico romano, me crié desde los ocho años en el Colegio San José, viví una vida de muy chico y no estoy en estado de continuar. Por culpa de la secretaría privada. No puedo coordinar (sic)".
Luego de la indagatoria, y a pesar de haber eludido la acción de la justicia durante casi un mes, Corrales fue beneficiado por su edad con la detención domiciliaria, luego de fijar nuevo domicilio.
8 de diciembre de 2011
7 de diciembre de 2011
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por qué corresponde perpetua


El fiscal y la querella pidieron la pena máxima para José María González. El primer gobernador de la última dictadura está acusado, en el juicio oral cuyo veredicto se anunciará el miércoles, por el secuestro y asesinato del militante Mario Marini y la privación ilegal de la libertad de Ana María Cavadini, en 1975.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. El miércoles, el Tribunal Oral Federal de Santa Fe anunciará su veredicto en el juicio al primer gobernador de la dictadura y ex jefe del Area 212, coronel José María González, a quien la Fiscalía y la querella le pidieron prisión perpetua por el secuestro y asesinato del militante peronista, Mario Marini y la privación ilegal de la libertad de su esposa, Ana María Cavadini, en diciembre de 1975. Es la primera vez que la acusación coincide en solicitar la pena máxima a un imputado por delitos de lesa humanidad. "Era el perfecto ejecutor", lo calificó el fiscal Martín Suárez Faisal al subrayar el poder absoluto -militar y político- que había concentrado González y su "comunión ideológica" con el terrorismo de estado. "El motivo que lo llevó a delinquir fue la criminal convicción de que la llamada ’lucha contra la subversión’ debía llevarse a cabo por cualquier medio, por atroz que fuere, y aún fuera de la ley", dijo el fiscal. Y consideró que González "se valió de los resultados de sus delitos para adquirir ’prestigio’ entre los altos mandos militares y eso lo llevó a convertirse en el primer gobernador de facto de esta provincia en la última dictadura", agregó. La defensa insistió con la inocencia de su cliente y pidió el sobreseimiento.
Marini, su esposa y el bebé de ambos, Germán, de un mes y medio fueron secuestrados el 9 de diciembre de 1975, en su propia casa, en las cercanías de la cancha de Colón, por un grupo de tareas del Área 212 -a cargo González-. La vivienda fue saqueada. El operativo quedó acreditado en un acta del Ejército, que desliza que Marini se escapó media hora después de su caída. "Una versión inverosímil", la definió la Fiscalía. Cavadini dijo en el juicio que un policía de la comisaría 2ª, donde estuvo secuestrada, le confirmó que su esposo había sido asesinado en la comisaría 4ª.
En su alegato, los abogados querellantes Lucila Puyol y Guillermo Munné plantearon la necesidad de cambiar la calificación legal que pesa sobre González. En la primera etapa de la causa, la desaparición de Marini se consideró un "homicidio simple", que fijaría un límite de 25 años de cárcel por todos los hechos que se le imputan. Pero en el juicio, Puyol y Munné explicaron que había pruebas suficientes para considerarlo "homicidio agravado" y pidieron la única condena para este tipo de delitos: prisión perpetua. La fiscalía coincidió con el planteo de la querella y solicitó la misma pena.
El fiscal Patricio Longo acusó a González por el "allanamiento ilegal de domicilio" de los Marini, la "privación ilegal de la libertad" del matrimonio y el "homicidio doblemente calificado" de Marini. "Se ha probado que el secuestro fue llevado a cabo por un grupo de tareas, integrado por seis personas, que actuaron bajo el control operacional del Area 212", dijo el fiscal. "Fue la última vez que Cavadini vio con vida a su esposo".
Longo mencionó dos pruebas que agravaron la situación de González. Una, es el acta del secuestro de Marini, el 9 de diciembre de 1975, alrededor de las 21 y su supuesta fuga, media hora después. "Una versión inverosímil", dijo el fiscal. La otra, es un habeas corpus: el juez federal Elvio Cano le pide a González informes sobre el destino de Marini y el coronel le contesta. O mejor dicho, no le contesta porque se trata de "aspectos vinculados con el servicio, en los que se hallan en juego cuestiones que hacen a la defensa nacional" (sic). "Esto nos da la pauta que González sabía perfectamente quién era Marini y que había sido víctima del proceder de su tropa", agregó Longo.
"Se ha probado que González es el responsable penal de la muerte de Marini, conocía los medios que se utilizaron para cometer el homicidio y quiso y aceptó ese resultado porque ese fatal desenlace fue la consecuencia directa de su detención en la vivienda de calle Jujuy 3618", dijo el fiscal. "El secuestro y posterior desaparición de Marini no fue aleatorio (...) ni un hecho aislado o sorpresivo, porque ese mismo 9 de diciembre de 1975 a la mañana, también fue secuestrado" otro militante peronista, José Antonio Manfredi, aún desaparecido. "Se ha demostrado que González conocía perfectamente lo que estaba pasando, quiénes eran Marini y Cavadini, y sin su determinación, el allanamiento ilegal, los secuestros y el homicidio que se probaron en este juicio, no hubieran sucedido", agregó.
El fiscal Suárez Faisal planteó que González tenía un poder absoluto. Era jefe del Comando de Artillería 121, jefe de la Guarnición Santa Fe y jefe del Area 212. Y el 24 de marzo de 1976 comandó el golpe de estado en la provincia y asumió como interventor. "Siempre tuvo absoluto conocimiento y control sobre todos los procedimientos que se realizaron en la ciudad de Santa Fe durante su mandato militar".
"Sin temor a equivocarme, entiendo que el motivo que lo llevó a delinquir fue la criminal convicción que tenía acerca de que la llamada ’lucha contra la subversión’ debía llevarse a cabo por cualquier medio, por atroz que fuere, y aún fuera de la ley. En esa comunión ideológica con el plan sistemático trazado por los altos mandos militares, González fue el perfecto ejecutor de ese macabro programa. Se valió de los resultados de sus delitos para adquirir ’prestigio’ entre los altos mandos militares y eso lo llevó a convertirse en el primer gobernador de facto de esta provincia en la última dictadura", concluyó el fiscal.
5 de diciembre de 2011
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