Blogia
mQh

argentina

un colaborador del ejército


Sobrevivientes declararon que Brusa presenciaba las torturas. Durante la dictadura, Víctor Hermes Brusa apelaba a patadas de karate para amedrentar a los secuestrados. Durante el menemismo fue ascendido a juez federal. La investigación de Baltasar Garzón marcó el principio del fin de su impunidad.
Argentina. A Anatilde Bugna de Perassolo la secuestró La Patota, el grupo de tareas que actuaba durante la última dictadura en la provincia de Santa Fe. Quedó detenida en el siniestro puesto de la Guardia de Infantería Reforzada, reconocido como centro clandestino. Como lo hicieron otras víctimas, también Bugna de Perassolo recordó la presencia del ex juez Víctor Hermes Brusa en los pasillos de ese lugar. Brusa era secretario del Juzgado Federal 1 y mano derecha del juez santafesino Fernando Mántaras. "Cuando me llevaron a declarar y entra Brusa –dijo la mujer a Rosario/12– me puse chocha porque lo conocía de la Facultad de Derecho, pero no me escupió la cara porque no pudo. Me sentaron en una sillita y mientras yo hablaba, él daba vueltas alrededor mío. Se cagaba de risa por supuesto, me tiraba golpes de karate."
Perassolo no es la única persona que habló de esas vueltas alrededor de una silla, ni de las patadas de karate lanzadas una y otra vez al ras de la cara. Dicen que ése era uno de los métodos del ex juez, ahora primer integrante del Poder Judicial condenado por su participación en el terrorismo de Estado. Que con aquella calesita Brusa intentaba amedrentar aún más a los detenidos políticos para obligarlos a mantenerse en estado de alerta, sin que pudieran detenerse a pensar.
Brusa tiene un pasado de rugbier en el Jockey Club de Santa Fe, entrenador del equipo que luego pasó al Ateneo Inmaculada. El año pasado, las publicaciones provinciales difundieron un informe de la SIDE con sus antecedentes fechado en 1981. Allí se decía que Brusa integró los grupos de Acción Católica en 1967, y tres años después entraba en el sistema judicial. Entró como meritorio ad honorem en el Juzgado Federal 1, lo nombraron empleado un año más tarde. El 30 de octubre de 1975 se recibió de abogado en la Universidad Nacional del Litoral y en 1978 asumió el cargo de secretario criminal de instrucción de ese mismo juzgado, el título que esgrimía o con el que lo presentaban cuando llegaba a los centros clandestinos.
"Brusa parece que tiene un dios aparte, de todas formas me parece terrible que un secretario de un juez se preste a tomar declaraciones en un lugar de detención clandestino", dijo en este caso Patricia Isasa, otra ex detenida de la GIR, a Rosario/12. "Como me negaba a firmar la acusación, el doctor Brusa amenazaba con que los guardias volverían a interrogarme", relató José Schulman años más tarde, ante el Consejo de la Magistratura, y entre los ocho ex detenidos que explicaron cómo les hacía firmar declaraciones arrancadas durante las torturas.
El informe de la SIDE no ocultó un detalle: el destacamento de inteligencia 122 que firma el documento lo menciona como "un amigo, colaborador del Ejército Argentino".
En 1992, durante la era menemista, Brusa logra convertirse en juez federal. Asume el cargo a pesar de que su nombre había sido incluido entre los represores denunciados por la Conadep en 1984 o pese a gestiones como las que años más tarde confesó el ex juez santafesino Raúl Dalla Fontana, quien habló de sus gestiones secretas en el Congreso para frenar el nombramiento. Dalla Fontana llegó a planteárselo, dijo, a Deolindo Bittel pero ninguna de sus gestiones finalmente sirvieron. Brusa había sido impulsado en su flamante cargo por dos ex senadores, Luis Rubeo y Liliana Gurdulich, cercanos a los sectores del Ejército. "Mirá, hermano", le dijo Bittel a Dalla Fontana, explicó él mismo al ex magistrado. "Yo entiendo lo que me decís, pero acá no hay forma porque en el Senado hay un acuerdo que dice que al juez federal lo ponen los senadores de cada provincia".
Así como ahora, Brusa es el primer juez condenado por los delitos de lesa humanidad en mayo del año 2000 obtuvo un título un poco más decoroso: se convirtió en el primer magistrado destituido por el Consejo de la Magistratura. Pese a sus recorridos en los pasillos de los centros clandestinos, pese a las denuncias y a los testigos, el Consejo lo expulsó en el marco del caso de Miguel Pedernera, el aprendiz de guardavida, al que Brusa embistió con su lancha el 8 de noviembre de 1997 y al que abandonó. El Consejo lo expulsó no por el caso sino por las maniobras con las que intentó desentenderse de su responsabilidad en la causa. Según el Consejo, Brusa le pidió a Prefectura que "le arreglara el asunto" y designó como abogado al ex esposo de la jueza que tenía la causa para obligarla a excusarse. Siempre se supo, sin embargo, que el Consejo que no podía juzgar a quien entonces aún era juez por su intervención en la dictadura, encontró en esos mecanismos la excusa para sacarlo del Poder Judicial. "Su proceder a partir del accidente ocurrido en la Laguna Setúbal –indicó el camarista Gabriel Chausovsky, por ejemplo– revela una actitud derivada de un sentimiento de impunidad que guarda relación con las antiguas y graves denuncias formuladas. Aquellos vientos, trajeron estas tempestades."
Las tempestades para Brusa en cambio sobrevinieron a partir de ese momento. En 2001 el juez español Baltasar Garzón pidió su detención y extradición por genocidio, terrorismo y torturas y eso se trasformó en la primera posibilidad para detenerlo. El 17 de septiembre de ese año, el ex juez Gabriel Cavallo ordenó la detención de Brusa. Brusa se presentó después de diez díaz acompañado por el abogado Pedro Bianchi, ex defensor del ex capitán nazi Erich Priebke y del represor Emilio Massera. En esa entrega, Brusa albergaba la esperanza de que no lo extraditaran a España, favor que cumplió Fernando de la Rúa que invocó el derecho de territorialidad.
"No tengo ningún inconveniente de viajar adonde sea", dijo una vez a José Maggi de Rosario/12. "Siempre y cuando ese juez sea competente para interrogarme. ¿O usted viajaría a Portugal por un hurto cometido en Lomas de Zamora."
El 14 de agosto de 2002 el juez santafesino Reinaldo Rodríguez declaró la inconstitucionalidad de las leyes del perdón, y en 2002 se abrió la posibilidad de juzgarlo. En 2005, el juez federal Reinaldo Rodríguez lo procesó por los delitos de lesa humanidad. Ahora termina el juicio oral, y acaban de condenarlo.

23 de diciembre de 2009
©página 12
rss

ex juez brusa condenado a 21 años


El resto de los condenados recibió penas que oscilan entre 23 y 19 años de prisión."No es poca cosa condenar a alguien que fue juez federal y estuvo sostenido durante tanto tiempo por intereses espúreos", dijo la vicegobernadora.
[Juan Carlos Tizziani] Argentina. Víctor Brusa se convirtió ayer en el primer juez federal del país condenado por crímenes de lesa humanidad. El Tribunal Oral de Santa Fe lo sentenció a 21 años de cárcel efectiva por apremios ilegales en ocho casos durante la dictadura, cuando era la mano derecha del juez Fernando Mántaras, un nazi confeso, a quien años después sucedió en el mismo cargo, ya durante el gobierno de Carlos Menem. Brusa no fue el único. En el banquillo, lo acompañó un grupo de tareas que recibió penas que oscilan entre 23 y 19 años de prisión por secuestros y torturas: los ex policías Héctor Colombini y Eduardo Ramos (23 años), Juan Calixto Perizzotti (22), Mario Facino (20) y la ex carcelera María Eva Aebi (19). "No es poca cosa condenar a alguien que fue juez federal y estuvo sostenido durante tanto tiempo por intereses espúreos", dijo la vicegobernadora Griselda Tessio. La presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, Celina Koffman se ilusionó con el futuro: "La justicia todavía existe, es cuestión de luchar por ella".
Cientos de santafesinos se congregaron ayer en el microcentro frente a la Casa de Justicia para escuchar el veredicto en la calle, entre aplausos y llantos. La esquina de Primera Junta y San Jerónimo fue rodeada con vallas para seguir por pantallas gigantes la lectura del presidente del Tribunal, Roberto López Arango, un juez de Paraná, a quien secundaron los conjueces, Andrea Creus y Carlos Renna.
El debate comenzó el 1º de setiembre: se extendió tres meses, pero las víctimas tardaron 25 años en llevar a juicio a Brusa desde que lo denunciaron ante la Conadep en 1984. Y once años, desde que lo acusaron ante el juez español Baltazar Garzón, quien ordenó la extradición y su captura internacional. Ese el origen del proceso que finalizó ayer. "Comienza a terminarse la impunidad en Santa Fe", dijo la vicegobernador Tessio, que siguió la lectura de la sentencia desde la sala de audiencias. Lo acompañaron otros funcionarios del gobierno de Hermes Binner, entre ellos el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti y el secretario de Justicia, Roberto Vicente. Y en la calle, entre el público, se sumó la ministra de Cultura, "Chiqui" González.
El Tribunal dividió la resolución en quince puntos, los primeros a favor de los imputados al considerar cosa juzgada una denuncia contra Ramos y anular uno de los cargos contra Aebi, por una falla en la investigación en primera instancia. Pero después, comenzaron las condenas: 21 años a Brusa, 23 a Colombini y Ramos, 22 a Perizzotti, 20 a Facino y 19 a Aebi. Las penas son levemente inferiores a las que habían pedido los fiscales Martín Suárez Faisal y José Ignacio Candioti: 23 para Brusa; 25 años para Ramos y Colombini; 24 para Perizotti y 23 Facino y Aebi, pero mantienen la graduación del Ministerio Público, con el agregado que se cayó una de las imputaciones a la única mujer del banquillo. Los fundamentos del fallo se conocerán el próximo 15 de febrero de 2010, a las 12.
"Estamos satisfechos con la condena", dijo el abogado querellante Horacio Coutaz, que representó a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en el juicio. "El Tribunal reconoció el plan sistemático de exterminio y eso es muy importante. Las condenas son muy altas, están dentro de las que podíamos preveer más allá de que nosotros habíamos pedido el máximo", agregó. Coutaz solicitó 25 años de prisión para los seis imputados.
Las primeras de salir de la audiencia fueron las Madres de Plaza de Mayo. Koffman tenía los ojos iluminados. "La lucha no ha sido en vano. Estamos muy emocionadas porque los argentinos y sobre todo los jóvenes se merecen que estos genocidas estén en la cárcel. Tienen las penas que se merecen porque han hecho mucho daño, no sólo a las víctimas sino a familias enteras. La justicia todavía existe en este país, es cuestión de luchar por ella", se ilusionó Koffman.
Tessio también ponderó el veredicto. "Las penas son condignas y ejemplarizadoras, estoy conforme porque se ha cerrado una etapa de impunidad en la ciudad de Santa Fe. No es poca cosa condenar a alguien que fue juez federal y que no llegó al cargo por concurso ni por las reglas de las democracia, sino que fue sostenido por intereses espúreos. Entonces, tener esas personas condenadas con todo su grupo de tareas es una cosa muy importante", dijo.
El Tribunal ordenó también abrir una veintena de causas solicitadas por la querella y la fiscalía, entre ellas a un legislador del Partido Justicialista de la provincia de Córdoba, Horaldo Senn, señalado por una de las víctimas en el juicio como colaborador de los grupos de tareas. "Ahora se inicia otro gran debate en la sociedad santafesina porque el Tribunal planteó que hubo un plan de exterminio", dijo uno de los querellantes, José Schullman. "Entonces, lo que habrá que discutir es quién se enriqueció con ese plan de exterminio. El Tribunal dijo que hubo complicidad cívica con la dictadura. Y hay empezar a buscar quiénes fueron los cómplices de la sociedad santafesina como nosotros planteamos en nuestro alegato. Este no es un fallo sobre el pasado, es sobre el futuro", precisó Schullman.
El veredicto que se escuchó en la calle fue como un duelo para comenzar a cerrar las heridas del genocidio. Una mezcla de angustia y alivio.

- Patricia Isasa (querellante): "Esto es un antes y un después. Un punto final para la mano dura, los tratos inhumanos y crueles en cualquier lugar y por cualquier motivo. Estamos absolutamente conformes con las condenas que me parecen ejemplificadoras. Me parece bueno para la sociedad santafesina, para que comience a preguntarse: ¿qué nos ha pasado que esta gente como Víctor Brusa o Mario Facino, sentenciada por crímenes de lesa humanidad ha ocupado altísimos cargos públicos?".

- Jorge Pedraza (querellante): "Parecía imposible. Es una condena al posibilismo. Decían que no se podía y al final se pudo. Había muchos que decían: ’¿Cómo vamos a llegar a eso? En Santa Fe es imposible lograr una condena de este tipo’. Bueno, al final se pudo".

- Daniel García (querellante): Salió de la audiencia con los ojos enrojecidos. "¿Saben dónde van mis pensamientos?", preguntó. "A los compañeros que no están: a Cacho, a Enrique, a Lucía, que fueron compañeros nuestros que ya no están. Esos son los verdaderos dueños de todo esto porque eran los mejores. Hoy, nuestro pensamiento está con ellos".

- Roberto Cepeda (testigo): "Me siento en paz. Este es el triunfo de la lucha, de la solidaridad y del amor".

- Elsa Ramos (Familiares de Desaparecidos): "Siento una felicidad inmensa que me emociona y me conmueve. Agradezco a estos jueces por haber sido tan probos y honestos para condenar nada menos que a un ex juez federal. La pelea ha sido muy grande".

23 de diciembre de 2009
©página 12 
rss

declaró hermano de marta benassi


Desaparecida. "Ella era alegre y muy generosa".
[Sonia Tessa] Argentina. Juan Vicente Benassi es el hermano menor de Marta María Benassi, una de las desaparecidas que estuvo cautiva en la Quinta de Funes. Ella le llevaba seis años, y él rememora su profundo compromiso religioso, además de recordarla como "muy alegre, muy solidaria, muy generosa". Benassi declaró ayer en el juicio oral a cinco represores. Sus palabras no aportaron datos concretos, pero expresaron la profunda huella que el terrorismo de Estado dejó en la sociedad. "Tal vez haya miles de argentinos que como yo deambulan por la calle pareciendo que viven normalmente y sin embargo llevan consigo un espanto permanente que les apaga la vida", dijo el testigo con la voz quebrada, mientras el imputado de mayor rango militar, Oscar Pascual Guerrieri, bostezaba sin disimulo.
Benassi fue el tercer testigo que compareció ayer ante el Tribunal Federal Oral número 2, presidido esta semana por Jorge Venegas Echagüe. "Cuando se viola de esta manera la dignidad humana, las víctimas se cuentan en varias generaciones", dijo el hermano de la militante montonera desaparecida. Antes había relatado: "Una profesional que me asiste es de origen armenio y me cuenta cómo su hermana de 77 años y su hijo de 25 sufren las secuelas del genocidio que le tocó vivir a sus padres hace 100 años".
Benassi recordó que en una de las cartas enviadas por su hermana, en cautiverio, "ella, llena de esperanza invocaba a la Virgen María, de quien era devota". También consideró que "tal vez sus captores, que después fueron sus verdugos, también hayan invocado a la Virgen". Y se preguntó: "¿Cómo pudo pasar esto, cómo pudo suceder que un general de la Nación, un presidente, que concurría a misa, haya pergeñado este sistema espantoso? ¿en nombre de qué valores, de qué dios?"
Benassi es economista, vive en Capital Federal. Y el dolor que provocó la desaparición de su hermana lo persigue. "¿Cómo podían volver a sus casas, a sus hijos, a sus templos, después de haber hecho esto?", expresó su dolor frente a los jueces. "¿Cómo pudieron haber pasado 5.000 personas por la Esma, y la gente pasaba enfrente con sus autos, y nadie hizo nada? Yo no tengo respuestas a estas preguntas", expresó. El hombre confesó: "El hecho de no tener respuestas ni explicaciones paralizó mi vida hace 30 años".
El testigo terminó su breve declaración con una exhortación a los jueces. "Quisiera pedirle el Tribunal que contemple en su sentencia la gravedad, la profundidad de lo que significa la violación de la dignidad humana, y que por consiguiente encuentre en su sentencia el lugar que corresponde a esta atrocidad", dijo Benassi. Cuando terminó, los aplausos se escucharon en la sala de audiencias.
Antes de Benassi, había comparecido ante el Tribunal la perito calígrafo María Isabel Gismondi, quien fue convocada para realizar una pericial sobre las cartas de Ignacio Laluf y Marta María Benassi, así como las de Fernando Dante Dussex. El elemento que le brindaron para cotejar fue el formulario 4 del Registro Nacional de las Personas donde figura la firma de los tres militantes. Aunque la profesional adelantó que eran "muy pocos elementos indubitados" para realizar el análisis. Por eso, la fiscal Mabel Colalongo pidió que se intime al Renaper para que remitan otros formularios, de más utilidad para esa pericia.
También la enfermera Ana María Friedrich de Basabilbaso, que trabajó en el hospital Militar de Paraná, concurrió ayer a la audiencia. Su testimonio resultó poco relevante: no trabajaba allí cuando nacieron los mellizos de Raquel Negro, en marzo de 1978.

22 de diciembre de 2009
©página 12
rss

fin de la impunidad


Mañana se conoce la sentencia de la causa Brusa. Los abogados defensores de los seis acusados arguyeron que los delitos prescribieron. Pero el fiscal Martín Suárez Faisal les contestó: "Se trata de hacer justicia".
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. Llega el día del veredicto. El Tribunal Oral de Santa Fe anunciará mañana, a las 18, su sentencia en el juicio al ex juez Víctor Brusa y cinco policías acusados por secuestros y torturas: Héctor ‘Pollo’ Colombini, Eduardo Ramos, Juan Calixto Perizzotti, María Eva Aevi y Mario Facino. La fiscalía y la querella pidieron penas que oscilan entre 25 y 20 años de cárcel efectiva, mientras que la defensa solicitó la absolución de los imputados. Un debate en el que el abogado Gastón Caglia, defensor de Colombini, levantó sospechas contra los jueces por si llegaban a "trocar una sentencia por cargos públicos" y la defensora oficial Judith Didier se despachó con otro argumento sorprendente: "El tiempo sin juzgar hizo que se borren los efectos del delito, que se diluya la necesidad de aplicar la pena". El fiscal Martín Suárez Faisal retrucó a los dos. "El tiempo de la impunidad no diluyó los efectos del delitos, al contrario las heridas quedaron abiertas. Entonces, no se tratar de trocar una sentencia por cargos, se trata hacer justicia", afirmó.
El debate cerró con los alegatos, réplicas y contrarréplicas de las partes. El defensor oficial Fabio Procajlo, que defiende a Brusa y a la ex carcelera Aebi insistió con la prescripción de la causa. Su colega Didier adhirió al planteo de Procajlo, pero intentó reforzarlo con un argumento sorprendente: "El tiempo sin juzgar hizo que se borren los efectos del delito, que se diluya la necesidad de aplicar la pena", afirmó Didier.
El fiscal Suárez Faisal no la dejó pasar. "De ninguna manera pasó (lo que sostuvo Didier), por el contrario, el tiempo de impunidad hizo que los efectos de todos estos delitos que hoy se juzgan persistieran, que las heridas quedaran abiertas".
"En consecuencia, la necesidad juzgamiento y sanción no solamente no está diluida, como afirma la defensora, sino que hoy, está más vigente que nunca", agregó Suárez Faisal. Y le apuntó a Caglia. "No se trata, como dijo desafortunadamente algún defensor de trocar una sentencia por cargos públicos o de buscar la tranquilidad económica. Se trata de la gran oportunidad que hoy tienen los señores magistrados, el honor y la responsabilidad de efectuar, como representantes del Poder Judicial de la Nación, una decidida contribución a la vigencia de los derechos humanos y a la democracia argentina, que es lo que en definitiva, en este juicio, todos vinimos a pedir de ese Tribunal", afirmó el fiscal.
Un rato antes, Suárez Faisal había desestimado otro planteo del defensor de Brusa que sostuvo que los apremios ilegales no eran delitos de lesa humanidad. Precisamente, Brusa está acusado por ochos casos de apremios ilegales.
"El defensor Procajlo dijo que los apremios ilegales no son delitos de lesa humanidad porque no están incluidos en el artículo 7º del Estatuto de Roma. Esta afirmación de ninguna manera se puede compartir, justamente porque el inciso k de dicho artículo, que leyó el mismo defensor, luego de tipificar una serie de conductas específicas, establece que se entenderán también de lesa humanidad ’los actos inhumanos que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física de las víctimas’ y eso es justamente lo que ha pasado en este caso respecto de la conductas atribuidas a Brusa", dijo el fiscal.
Y en ese sentido, recordó "lo expuesto ya en 1996 por el Tribunal Penal para la ex Yugoslavia en el fallo ’Erdemovic’, cuando dijo que los delitos de lesa humanidad eran los ’actos de violencia que dañan a los seres humanos golpeando lo más esencial para ellos; su vida, libertad, bienestar físicos, salud o su dignidad’. Son actos inhumanos que por su extensión y gravedad van más allá de los límites de lo tolerable para la comunidad internacional, la que debe necesariamente exigir su castigo", sostuvo Suárez Faisal.
Ya en su alegato, el fiscal había rebatido la teoría de los perejiles que planteó la defensa de Brusa, a quien definió como "el perfecto colaborador" del aparato represivo. Según el fiscal, Brusa llegó a dónde llegó, por un motivo: la "criminal convicción" de que la lucha contra insurgente "debía llevarse a cabo por cualquier medio, por atroz que fuere, y aún en el ámbito de la justicia". "Esa comunión ideológica con su jefe: el ex juez federal Fernando Mántaras, un nazi declarado, lo transformó en el perfecto colaborador, tanto del juez como de las Fuerzas Armadas y de seguridad con sede en la zona", dijo Suárez Faisal. Y citó un informe de la Side que elaboró el Destacamento de Inteligencia Militar 122 de Santa Fe incorporado como prueba en el juicio, que dice: "Brusa ha colaborado estrechamente con la fuerza en la LCS (lucha contra la subversión). Es amigo y colaborador del Ejército Argentino".

21 de diciembre de 2009
©rosario 12
rss

robaron vaca para comérsela


Condenas a prisión efectiva por robar una vaca para comer. Cuatro hombres habían robado un animal para alimentar a sus familias, en 2001. Dos de ellos fueron condenados a prisión efectiva. El fallo fue confirmado por la Cámara de Casación bonaerense, en votación dividida.
Argentina. La Cámara de Casación bonaerense confirmó la condena a dos acusados de robar una vaca en respuesta a un recurso presentado por el abogado defensor, en el que justificaba el acto de cuatrerismo por el "estado de necesidad", debido a las circunstancias socioeconómicas de los imputados. El fallo fue dividido, ya que uno de los tres jueces consideró el contexto familiar de los acusados en el momento histórico del hecho, durante la crisis económica de 2001, mientras que los otros dos entendieron que revocar las penas por la situación de pobreza indicaría que "la regla serían los robos y hurtos, y la excepción el respeto a la propiedad ajena".
En septiembre de 2005, un tribunal de Dolores encontró a cuatro pobladores de una zona rural cercana culpables del delito de robo de ganado mayor. Por una vaca, dos de los imputados recibieron penas de tres años y seis meses y de tres años y dos meses, mientras que los otros dos tuvieron penas similares pero de ejecución condicional.
Ante la medida tomada en primera instancia, el defensor Carlos Casañas presentó un recurso de casación argumentando la errónea valoración de las circunstancias socioeconómicas de los imputados y el agravante del rechazo del estado de necesidad justificante, por lo que pidió la absolución. Por su parte, la fiscal Alejandra Moretti rechazó la impugnación al considerarlas insuficientemente fundadas.
"Hay un estado de necesidad justificante porque se causa un mal para evitar otro mayor e inminente, que no fue provocado por la persona sino que le fue impuesto", explicó a Página/12 el profesor de Derecho Penal de la UBA Andrés Harfuch.
Las posturas de la fiscalía y la defensa aparecen en el fallo de los jueces de la Sala I de Casación. El voto del juez Carlos Natiello –en línea con la fiscal y acompañado sin objeción por el magistrado Horacio Piombo– respaldó lo expresado por el fallo de primera instancia sobre que "un estado de pobreza genérica no conforma la causa de justificación por la necesidad, resultando necesario que se trate de una situación apremiante cuya superación no admite demora".
Al final de su participación, la postura de Natiello fue tajante: "Si la pobreza y dificultad para ganarse el sustento fuera entendida por todos como causa de justificación, la regla serían los robos y hurtos, y la excepción el respeto a la propiedad ajena".
El juez Bejamín Sal Llargues fue quien quedó en minoría al considerar que el estado de necesidad en el que se encontraban los imputados al momento de cometer el hecho habría sido acreditado por las pruebas presentadas por la defensa. Las pruebas fueron un informe social de la situación de los acusados y los testigos que dieron cuenta "de que los imputados eran personas honestas que buscaban trabajo sin éxito y, a su vez, que fueran responsables de familias numerosas y que lo sustraído lo fue con el propósito de consumirlo y no venderlo".
Además, Llargues apuntó que la fiscal no demostró si el "estado de necesidad" no podía ser tomado en cuenta por "falta de otras alternativas" como indica la jurisprudencia. Y dio más valor a la declaración de los testigos y el momento histórico que se vivía posterior a la crisis de 2001.
Harfuch, integrante del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Incep), resaltó que el fallo no sienta un nuevo precedente ya que "la pobreza está criminalizada. Los pobres son los apuntados por el sistema penal históricamente. En las cárceles no hay millonarios o personas de clase media. Entonces, este fallo es una discusión más sobre el carácter brutalmente clasista del derecho penal".
En cuanto a la pena de poco más de tres años que recae sobre los imputados, Harfuch entendió que "es una barbaridad absoluta, de sólo pensar que participantes de la última dictadura militar acusados por delitos de lesa humanidad cuentan con una pena de cuatro años, mientras que estas personas van a prisión en un ilícito cometido para comer".

Informe: Nahuel Lag.

19 de diciembre de 2009
©página 12 
rss

banda armada para pinchar teléfonos


Jorge ‘Fino’ Palacios y Ciro James fueron procesados por asociación ilícita en la causa del espionaje. El juez Norberto Oyarbide identificó al ex jefe de la Metropolitana y al espía como pilares de una organización que ejecutó las escuchas ilegales y les mantuvo la prisión preventiva.
[Irina Hauser] Argentina. El juez federal Norberto Oyarbide concluyó que las escuchas ilegales en las que intervinieron el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge ‘Fino’ Palacios y el ex policía Ciro James fueron resultado de una aceitada organización de la que ambos fueron pilares y que contó con la participación de otros cinco policías y cuatro secretarios judiciales de Misiones. En una nueva resolución que firmó ayer, el magistrado procesó a todos por el delito de asociación ilícita, algo que los deja en una situación judicial muy comprometida.
A Palacios, que hasta ahora sólo estaba procesado por la pinchadura a Sergio Burstein, de Familiares de las Víctimas del atentado a la AMIA, también lo vinculó en forma directa con el espionaje al empresario televisivo Carlos Avila y al gerente de Supermercados Coto Rodrigo Blas Velazco. El Fino, según el fallo, supervisó parte de esas grabaciones mientras dirigía la policía porteña.
Hasta ahora las imputaciones que había formulado Oyarbide eran intercepción indebida de comunicaciones, falsificación de documentos y abuso de autoridad. La asociación ilícita es una figura mucho más grave, que prevé de 3 a 10 años de prisión, y que tiene chances de terminar en una pena de cumplimiento efectivo en un juicio oral. El juez está convencido, según muestra en su resolución de 384 carillas, a la que accedió Página/12, de que cada uno de los 11 imputados tuvo una función específica y "necesaria" en la cadena que permitió pinchar teléfonos en forma ilegítima y eran perfectamente conscientes de los fines de la organización. Palacios y James fueron nuevamente procesados con prisión preventiva con el argumento de que podrían entorpecer la investigación. La Cámara Federal decidiría el martes si los libera. A los otros policías implicados el magistrado les prohibió la salida del país y a algunos de los secretarios les impuso la obligación de presentarse periódicamente en el juzgado. A todos les trabó embargos por 250 mil pesos.
La causa judicial a cargo de Oyarbide se inició con una denuncia de Burstein, después de que su hija recibiera un llamado anónimo en el que le dijeron: "El teléfono de tu viejo que termina en 3107 lo tiene pinchado el Fino Palacios". Puestos a chequear la veracidad de la advertencia, los investigadores se llevaron una sorpresa ya que la línea, efectivamente, había sido intervenida. Pero no se había usado ni un micrófono ni una valija de escuchas: las grabaciones se habían hecho en la SIDE, por pedido de dos jueces de Misiones, Horacio Gallardo y José Luis Rey, que para Oyarbide se encuentran en situación de "rebeldía" ya que no se presentaron a la indagatoria y el jury de su provincia los protege. Por la utilización de la estructura de la central de inteligencia, el magistrado sostiene que hubo una defraudación al Estado. El monto está en vías de ser determinado.

Modus Operandi
La resolución firmada ayer repasa cómo era la maniobra, empezando por James, que era quien proporcionaba a Diego Guarda, un policía amigo en Misiones, los números de teléfono que pretendía intervenir. Guarda elaboraba notas donde involucraba a las personas a las que se quería espiar en alguna investigación judicial en trámite por homicidio o robo. Así, por ejemplo, Burstein aparece vinculado con un prófugo en la causa por el homicidio de un contador. Esas pistas falsas, a su vez, eran firmadas por los jefes policiales Raúl Rojas, Alberto Quintana, Augusto Fernández y David Amaral y llegaban a los despachos de los juzgados 1 y 2 de Posadas, donde lo/as secretarias/os –Mónica González, Lidia Kruchowski, Augusto Busse y Fernando Castelli– "lograban que los pedidos de intervención se convirtieran en órdenes dirigidas" a la SIDE. Los jueces disponían las escuchas. Por cada una se abría un nuevo expediente y nunca se notificaba al fiscal.
James, explica el fallo, cumplía una función de nexo entre todos los integrantes de la organización. Tenía "estrechos vínculos con los funcionarios del Poder Judicial de Misiones", dice, sobre todo con las secretarias de los juzgados, con quienes incluso hablaba durante los fines de semana. El propio James retiraba las escuchas en la Dirección de Observaciones Judiciales de la SIDE en Capital Federal aproximadamente cada 72 horas y a pesar de que esa dependencia tiene una oficina propia en Posadas. Las grabaciones, sin ir más lejos, nunca aparecieron en los juzgados misioneros. Las visitas de James a la SIDE son un punto clave en el papel de Palacios en esta historia, ya que un análisis de los 192 llamados telefónicos que intercambió desde mayo último con James revela una constante: hablaban minutos antes y minutos después de que James retirara grabaciones de la central de inteligencia.
El ex jefe de la Metropolitana ya había sido procesado por la escucha a Burstein, en la que se estableció que tenía un interés personal: Burstein reclamaba su desplazamiento de la policía porteña y el teléfono que le pincharon era el que usaba para hablar cuestiones de la causa AMIA, justo entre agosto y septiembre, cuando era inminente el procesamiento del Fino por encubrimiento del atentado.
En la nueva resolución, Oyarbide afirma que también hay suficientes elementos para pensar que el comisario retirado participó en las escuchas a Avila y Velázquez: entre mayo y septiembre de este año, cuando James retira las escuchas de las conversaciones de ambos hombres de negocios, justo antes y después del trámite se comunica con el Fino. Este esquema, destaca el juez, se repite una decena de veces. En el caso de Burstein incluso hay comunicaciones de prueba que hace James entre llamado y llamado con Palacios, como para comprobar si la línea que quiere pinchar está activa. Y algo similar ocurre con los teléfonos de la AMIA, donde James llama seis veces seguidas, previo y posterior llamado con el Fino. "El rol de Jorge Palacios dentro de esta estructura criminal guarda estrecha vinculación con la obtención de los números telefónicos a intervenir y el control posterior del producto de aquellas intervenciones ilegítimas", afirma el texto del procesamiento.
Oyarbide cita un listado de por lo menos ocho víctimas del espionaje detectadas: a Burstein, Avila y Velázquez se suman Daniel Leonardo (cuñado de Mauricio Macri), Jorge Navarro (hermano de Juan Navarro del Exxel Group), el abogado Francisco Castex (del prestigioso estudio Iribarren), el gerente de TyC Sports Federico Infante y Susana Porres (esposa del anticuario Hugo Breitman). Todo indicaría que se movía un gran negocio alrededor de las escuchas, ya que parecen motivadas por razones variadas: cuestiones personales, familiares o incluso comerciales (como conocer datos de un competidor). En esta misma causa, en las computadoras de oficinas que Palacios compartía con su ex segundo en la Metropolitana, Osvaldo Chamarro, aparecieron informes crediticios de legisladores porteños de la oposición, gremialistas y hasta del jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
Oyarbide asevera que hubo una asociación ilícita, que operó al menos desde septiembre de 2007, porque "la maniobra desplegada no podía haberse llevado a cabo sin un acuerdo de voluntades que garantizaran silenciar todos los controles que podrían activarse en el largo proceso entre la introducción falsa de los números telefónicos y la obtención" de las escuchas. Se registraron, dice, por lo menos 34 operaciones ilegales.
En cuanto a Palacios, el juez sostiene que miente al decir que todas las llamadas que intercambió con James eran porque tramitaba su ingreso a la Metropolitana ya que "han continuado con posterioridad a que Palacios renunciara a la fuerza de seguridad porteña", a lo que se suma que hablaban en horarios (muy temprano a la mañana o tarde a la noche) extraños para quienes tienen una relación de jefe y subordinado. Palacios, dice Oyarbide, tenía "conocimiento y voluntad de participar" en la organización dedicada al espionaje. Además, aun sin haber sido designado, James habló por lo menos 412 veces por celular utilizando las antenas más próximas al Ministerio de Seguridad, donde funciona la Metropolitana, lo que hace suponer que estaba allí. Esa presencia es una de las puntas que se analizan en la pata política de la investigación, que será profundizada en los últimos meses. Por lo pronto, se sabe que James –mientras trabajaba en la Policía Federal como auxiliar de inteligencia– fue contratado como asesor legal del Ministerio de Educación porteño, en funciones de supuesto asesor legal de las cuales no hay registro escrito alguno. Nunca firmó un dictamen. La situación procesal de Mariano Narodowski, ex titular de la cartera, sería resuelta después de las vacaciones. Oyarbide lo indagó porque cree que esa contratación de James fue una pantalla de sus actividades ilícitas. Además, su incorporación coincide temporalmente con la escucha al cuñado de Macri, que justamente es lo más difícil de explicar para el jefe de gobierno porteño. Leonardo, de hecho, acusa a Mauricio y a su suegro, Franco Macri. Otro cabo todavía suelto es el que apunta a dilucidar si la administración PRO estaba armando o no una estructura de espionaje fuera de la ley.

19 de diciembre de 2009
©página 12 
rss

holanda extradita a piloto homicida


Holanda no juzgará al piloto de los vuelos de la muerte. Argentina lo espera. El juez de La Haya rechazó el planteo de la defensa del piloto de la ESMA que había relatado ante sus compañeros cómo arrojaba personas vivas al mar y pretendía ser juzgado en Holanda. Julio Alberto Poch, preso en España, seguramente será trasladado a Buenos Aires.
[Diego Martínez] Argentina. El ex piloto naval Julio Alberto Poch, preso en España por haber confesado ante sus compañeros de trabajo que arrojó personas vivas al mar desde aviones en vuelo durante la última dictadura, será extraditado a la Argentina. Un juez de La Haya rechazó ayer la pretensión del abogado Gerard Spong para que el oficial retirado de la Armada sea juzgado en su patria adoptiva: el Reino de los Países Bajos. Se trata de una buena noticia para el ex funcionario de la dictadura Jorge Zorreguieta y su hija, la princesa Máxima de Holanda, pero pésima para la Armada Argentina, que según el ex capitán Adolfo Scilingo obligó a participar a todos sus miembros en los vuelos de la muerte.
La confesión de Poch ante sus compañeros de la aerolínea Transavia ocurrió durante una cena con buen vino en el restaurante Gado Gado de la isla de Bali, en Indonesia, luego de que los holandeses calificaran de "régimen criminal" a la dictadura argentina. "Poch dijo que teníamos una imagen errónea de la época, que hubo una guerra y en la guerra muere gente", relató el piloto Tim Weert. Luego contó "cuando a bordo de su avión se echaba fuera de borda a personas con vida con el fin de ejecutarlas", agregó. "No hay problema, estaban drogados", les aclaró.
"Su comportamiento era impresionante. Defendía el hecho de haber arrojado gente al mar", destacó Edwin Brouwer, impresionado "por su gesto, el movimiento que hizo con la mano, como si dejara voltear un avión para dejar escapar la carga". A diferencia de lo que ocurre en las aerolíneas argentinas, donde no han faltado relatos de pilotos y mecánicos que en los ’80 tomaron distancia de las Fuerzas Armadas, cuando los testigos holandeses informaron sobre la confesión, su jefe Geert Geroen Engelkes no dudó en denunciar a Poch ante la Policía Nacional. "Era mi obligación como persona y ciudadano del mundo", explicó.
A diferencia también de lo que ocurre en la Justicia argentina, donde una confesión idéntica del capitán Hemir Sisul Hess hibernó durante cuatro años en un despacho de Comodoro Py, el Ministerio Público holandés realizó una investigación exhaustiva, les tomó declaración a testigos directos e indirectos, y envió a tres personas a la Argentina para interiorizarse sobre el estado de los procesos. Aquí confirmaron que desde la confesión pública de Scilingo, en 1995, no hubo un solo detenido por los vuelos (ni siquiera el abogado Gonzalo Torres de Tolosa, que según Scilingo lo ayudó a arrojar personas al vacío) pero lograron que el juez federal Sergio Torres, a cargo de la causa ESMA, aceptara viajar a Holanda para escuchar a los testigos, y solicitara la captura con fines de extradición.
Poch fue detenido el 22 de septiembre en el aeropuerto de Valencia, durante una escala de su último vuelo antes de jubilarse como comandante de Transavia. El ex marino de 57 años, que había comprado un departamento frente a la playa de Xeraco, quedó alojado en el centro penitenciario Picassent. El 6 de octubre negó haber confesado los crímenes ante un juez de la Audiencia Nacional. Un día después la embajada argentina en Madrid entregó el exhorto diplomático que ratificó el pedido de extradición. El 30 de octubre el Consejo de Ministros del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la continuidad del proceso.
Con el argumento de la doble ciudadanía, sumado a que los testigos de la confesión y quienes investigaron a Poch son holandeses, Spong solicitó la extradición de su cliente al Reino de los Países Bajos y montó una campaña mediática en la que incluyó a la familia del imputado. El Estado holandés se pronunció en contra: sostuvo que el juicio debe realizarse en la Argentina, donde ocurrieron los vuelos, con el fin de que "los familiares de las personas desaparecidas puedan seguir el proceso". Ayer un juez civil de La Haya falló en la misma línea. Admitió que Holanda está facultada para juzgar a Poch y no descartó la posibilidad de que pueda retornar allí para cumplir su eventual condena, pero ante la falta de interés del Ministerio Público local y las garantías de las que gozan los represores en la Argentina, rechazó el pedido de extradición.

19 de diciembre de 2009
©página 12
rss

stornelli repitió denuncia de complot


Stornelli ratificó su denuncia sobre el presunto complot policial y el fiscal llamó a declarar a la plana mayor de la bonaerense. El fiscal citó para hoy a testimoniar a los principales jefes de la fuerza.
[Horacio Cecchi] Argentina. El ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, ratificó su denuncia para que sea investigada la presunta participación de policías, jefes policiales en actividad, retirados y exonerados en el reclutamiento de menores para cometer crímenes que desestabilicen su gestión y la del gobernador Daniel Scioli. Lo hizo frente al fiscal platense Marcelo Romero, quien quedó a cargo de la investigación. Precisamente, manteniendo el detonante dentro del perímetro de la Bonaerense, Romero deslizó a los medios que citará a testimoniar para hoy a la cúpula policial, empezando por el jefe, Juan Carlos Paggi. Según el fiscal, en la audiencia Stornelli "aportó documentación útil para la causa". Entretanto, el comisario Andrade, ex jefe de la cuestionada Dirección Sustracción de Automotores, quedó o debería haber quedado en situación de relevo, esto es, según la reglamentación vigente, sin arma reglamentaria, sin despacho, con medio sueldo y en su casa.
La investigación que debería desarrollar Romero es tratar de descubrir si existe un hilo entre los asesinatos de tres mujeres y graves heridas a una cuarta, cometidos a partir del 17 de noviembre pasado, un día después de que, según la denuncia de Stornelli, él mismo interviniera sobre los negocios ilegales que había detectado en el área de automotores. La deducción de Stornelli, a partir de descripciones de supuestos anónimos, es que los crímenes de Renata Toscano, en Wilde; Sandra Almirón, en Derqui; y Ana María Castro, en Lanús; y las graves heridas provocadas a Claudia Pitti, en Villa Bosch, es que se trató de "maniobras" encubiertas como supuestos "robos de automotor" con el fin de desatar críticas mediáticas, conmoción social, para desestabilizarlo y provocar su renuncia.
La audiencia de ratificación se extendió aproximadamente durante una hora y media, en el despacho del propio ministro, donde Romero concurrió junto con dos abogados de la fiscalía. Según revelaron fuentes cercanas a la investigación, Stornelli presentó documentación que habría reunido el reemplazante de Andrade en la polémica dirección, Carlos Alejandro Catalano, comisario inspector, de mayor jerarquía que Andrade, y notas periodísticas, entre ellas una que hacía referencia a una denuncia mediática del ex gobernador Felipe Solá y el entonces ministro de Justicia y Seguridad Juan Pablo Cafiero, en agosto de 2002, quienes aseguraban la existencia de "bandas mafiosas que agravan la inseguridad" entre las que no se descartaba la participación policial. En aquel momento, el gobierno bonaerense vinculaba dos casos, el del prestamista Marcelo Penna (que apareció esposado y asesinado de dos tiros en el parque Pereyra Iraola, el 11 de julio de 2002) y la aparición de tres hombres acribillados y decapitados, en el asiento trasero de un auto en José Ingenieros, con antecedentes por robo y narcotráfico. En ambos casos, la información oficial vinculaba los crímenes con una mano negra policial. Inclusive, en aquel momento no se descartaba la existencia de una "cúpula policial paralela".
Los hechos parecen calcados. Entre los allegados a Stornelli lo que se buscó subrayar es que se trató de la primera vez que se judicializa una denuncia de semejante tenor desde el mismo ámbito ministerial.
En todo caso, desde los sectores críticos a la gestión de Stornelli se apuntaba que "la investigación quedó en manos de un fiscal (por Marcelo Romero) que archivó varias causas en las que fue denunciada la policía por reclutamiento de menores", confió un funcionario judicial a este diario. "¿Por qué no presentó la denuncia hace quince días, cuando desplazó a Andrade, y esperó a que tomara el turno Romero?", preguntó el mismo funcionario. Y agregó dos causas en las que le tocó competencia a Romero, "la IPP 22834-09 y la 11805-09, en las que se presentaron denuncias contra funcionarios gubernamentales y policías, en las que las víctimas resultaban ser menores de edad, y fueron archivadas".
Desde Seguridad, en cambio, aseguran que Stornelli esperó a reunir datos para presentar la denuncia. Parte de la documentación presentada ayer, según fuentes ministeriales, la reunió Carlos Alejandro Catalano, un comisario mayor designado a mediados de noviembre en reemplazo de Andrade en la cabeza de Sustracción de Automotores. Según rememoran en la Bonaerense, Catalano ya conocía a Andrade: hace unos cinco años trabajaron juntos en la Brigada de Investigaciones de La Matanza. Catalano como jefe operativo y Andrade como jefe de judiciales. Ambos estaban bajo las órdenes de otro ex jefe de Sustracción de Automotores, Osvaldo Seisdedos, a quien muchos señalan como uno de los actuales asesores ministeriales.
En su denuncia, Stornelli detalla ocho decisiones tomadas por él que habrían provocado la reacción mafiosa. La primera fue el relevo del jefe (Andrade) y toda su cúpula, además de unos 15 peritos verificadores. Además, evitar que "cada jefe de planta tuviera su propio manual de procesamiento de vehículos", lo que facilitaba las verificaciones truchas. Los peritos fueron enviados a tareas operativas en la calle y se trató de impedir que realizaran las verificaciones "externas". Se ordenó colocar cámaras de seguridad (seguramente Romero solicitará los videos como pruebas) lo que, según consta en la denuncia, "permitió percibir un gran descontento en parte del personal del área". Se limitaron a casos excepcionales las verificaciones fuera de las plantas oficiales. Se aseguró la venta de formularios dentro de las plantas y al precio fijado por ley, cuando eran vendidas al doble de su precio en los comercios de la zona.
En su denuncia, además, Stornelli recordó que Sustracción de Automotores "conglomera el control de las distintas plantas de verificación", por las que pasan, en total, "miles de rodados por día" y que "deben funcionar como filtro para la legalización de todo tipo de trámites" indispensables "para transferencias de dominio o créditos prendarios". También describió a los peritos verificadores como "los únicos responsables del tecnicismo de la verificación, aprobación o judicialización en caso de irregularidades, y de todo trámite ante el Registro de la Propiedad Automotor, resultando a las claras ‘los dueños de la situación –aseguró Stornelli, destacando en bastardilla– cuando la voluntad de la conducción así se lo permite’".
Se sobreentiende que al menos los 15 peritos desplazados habían quedado en la lupa como parte de "los dueños de la situación", y que la cúpula desplazada de la polémica Sustracción de Automotores vendría a ser la "conducción" que aportó su "voluntad".

19 de diciembre de 2009
©página 12 
rss