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denuncian muertes por radiación


Diputados denuncian muerte de conscriptos curicanos por radiación. Los diputados León y Paredes se reunieron con la familia de Guillermo Cofré López para denunciar muerte de conscripto. Habrían muerto cerca de 60 conscriptos curicanos que, entre 1988 y 1989, hicieron guardia en el Centro de estudios Nucleares de La Reina y Lo Aguirre.
Curicó, Chile. Los diputados Roberto León e Iván Paredes, llegaron durante la jornada de ayer hasta, la villa Don Rodrigo, pasaje Mañío, en la ciudad de Curicó, vivienda de los padres de uno de los conscriptos que murieran, según ellos, por contaminación radioactiva a fines de la década de los ochenta.
Se trata de Guillermo Arturo Cofré López de 20 años de edad y que falleciera en el Hospital Militar el 31 de diciembre de 1989 producto, según el certificado de defunción hemorragia intracraneana y un cuadro de leucemia.
Además a este último se suma otro compañero de su promoción 88-89, Luís Ramón Gómez Naranjo, quien falleciera el 15 de agosto de 1990, ocho meses más tarde que Guillermo Cofré.
Sin embargo, un tercer conscripto de la misma promoción se encuentra en similar situación que sus compañeros, enfermo y que recién durante el año pasado se presentaron similares síntomas, y que está siendo sometido a diversos exámenes médicos, en la actualidad.
Coincidentemente, según señalaron, los diputados León y Paredes, todos ellos debieron cumplir guardias permanentes en el Centro de Estudios Nucleares de la Reina y Lo Aguirre en la capital del país durante su servicio militar obligatorio.
Según explicaron ambos parlamentarios, en el caso de Guillermo Arturo, él padeció de reiteradas hemorragias dentro del recinto militar que nunca fueron tratadas y dentro de cinco días en enfermería lo llevaron al Hospital Militar donde agonizó durante ocho meses, según señalaron los diputados.

Investigación de Contagio
En tanto el diputado Paredes manifestó que "aquí habría una responsabilidad de negligencia criminal por el hecho de que no se atendió a estos jóvenes debidamente. Nosotros en el Congreso, estamos pidiendo que el Ejército envíe el listado de todos los jóvenes que fueron parte de esta promoción y que estuvieron haciendo guardia ahí porque muchos de ellos son potenciales enfermos u otros, ya fallecieron sin saber su causa", expresó el parlamentario.
Para el diputado Roberto León, el caso es "muy grave y se debe investigar a cabalidad, por eso, según él, "hemos conversado con los familiares porque hay que lograr la exhumación de los cuerpos de las personas fallecidas y tratar de desarrollar exámenes a todas las personas que estuvieron cerca de la planta o que trabajaron en ella. Si se confirma que esta leucemia es causada por la radiación de energía nuclear, están en riesgo no sólo los conscriptos, sino que también el personal de planta y los vecinos de las zonas aledañas", puntualizó el diputado León.

12 de abril de 2009
©la prensa
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apresan a implicados en atentado


PDI detuvo a 8 mapuches de la CAM implicados en atentado a fiscal. En el ataque, ocurrido en octubre de 2008 en Tirúa, Octava Región, resultaron heridos el fiscal con dedicación exclusiva, Mario Elgueta, y cinco policías.
[Patricio Gómez] Concepción, Chile. Efectivos de la PDI detuvieron a ocho mapuches que tendrían participación directa en el ataque que sufrió el fiscal Mario Elgueta y cinco policías, en el sector de Tirúa, Región del Bío Bío, el 17 de octubre de 2008 , hecho considerado como el atentado más grande ocurrido en la zona del conflicto mapuche.
Según informaron fuentes del Ministerio Público, los detenidos pertenecen a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y fueron aprehendidos en diversos operativos efectuados en la zona de Tirúa.
La investigación del atentado está a cargo de la fiscal regional del Ministerio Público, Ximena Hassi.
El 16 de octubre de 2008 , encapuchados balearon de noche a una caravana de vehículos policiales en Puerto Choque, comuna de Tirúa. Producto del hecho, resultó lesionado el fiscal Elgueta y los cinco policías.
El funcionario del Ministerio Público, quien poseía dedicación exclusiva para causas del conflicto mapuche, se encontraba en la zona para dar protección a un matrimonio amenazado de muerte por ayudar a carabineros que habían sido atacados en un atentado ocurrido unas horas antes.
Esa noche, el vehículo de Elgueta y tres más se toparon con una barricada de troncos y ramas en la ruta, tras lo cual encapuchados comenzaron a disparar con escopetas. La caravana quedó encerrada y sin vías de escape y los efectivos repelieron el ataque. El intercambio de disparos duró media hora.
Debido al ataque, el fiscal sufrió lesiones leves en su mano izquierda por perdigones y en su cabeza por esquirlas de vidrios. También quedaron heridos graves por arma de fuego los inspectores de la PDI Walter Oyarce y Jorge Ogueda, y el sargento de Carabineros Eladio Quiroz. El inspector Alesandro Rojas fue herido de mediana gravedad y el sargento de Carabineros Jorge Sepúlveda fue herido leve por un perdigón.

12 de abril de 2009
©emol 
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coronel imputado acusa venganza


Militar uruguayo investigado por caso Berríos acusa a juez de querer "venganza".
El coronel (r) Tomás Casella aseguró que Alejandro Madrid sólo quiere lograr mejores evaluaciones procesando a la mayor cantidad de militares posibles.

Montevideo, Uruguay. El coronel (r) Tomás Casella, uno de los tres militares uruguayos extraditados a Chile en 2006 por su presunta participación en el secuestro y asesinato del ex químico de la DINA Eugenio Berríos acusó al juez de la causa de querer "venganza".
Casella defendió su inocencia en la causa y reprochó al juez Alejandro Madrid, que actúa en el caso, en una entrevista publicada hoy por el diario "El País" de Montevideo.
"No somos culpables. Tenemos confianza en la Justicia pero a nivel de Suprema Corte y no de estos jueces que quieren ascender y por eso toman esta venganza y revancha. El que procesa más ’milicos’ tiene más posibilidades", afirmó Casella, quien en otro pasaje de la entrevista asegura que "lo que esta gente está haciendo es venganza, no les importa si hubo o no delito".
Casella también cuestionó el proceso judicial que se le sigue a los tres militares, a donde fueron extraditados en abril de 2006. Allí permanecen en libertad bajo fianza.
"En este momento estamos por contestar por primera vez por escrito. El 18 de abril va a hacer tres años que estamos acá en Chile y todavía no hemos podido presentar el primer escrito de defensa. El juez nos acusó de asociación ilícita y secuestro y estamos contestando porque somos inocentes", explicó.
Asimismo, Casella asegura que la primera vez que fueron interrogaron ya habían pasado 10 años del crimen, por lo que los dos delitos estaban prescriptos. "También se denunciarán todas las irregularidades dentro del proceso, como documentos falsos. Lo más triste es que se le dio cuenta al juez de la constatación de un documento falso y no tomó ninguna medida", enfatizó en el diario El País.
Al ser consultado sobre su situación en Chile el ex coronel asegura que "la Justicia chilena nunca nos ha dado servicio médico y que "entramos sin visa de ningún tipo, nos estaban esperando alrededor de 70 policías en el aeropuerto y no hubo uno que nos pusiera un sellito cuando entramos a Chile, (...) estamos con visa de turista, cuando no lo somos ni queremos estar acá. (...) Si nos muriéramos acá nos entierran con diarios, porque para Chile no existimos. Tenemos prohibido trabajar, vivimos de nuestro sueldo y la defensa la tenemos que pagar nosotros con la colaboración de clubes militares".
Berríos, quien trabajó en la producción de gas sarín, fue asesinado en 1993 en el balneario uruguayo de El Pinar, donde estuvo supuestamente en cautiverio en el marco de una operación conjunta de militares chilenos y uruguayos para evitar que testificara ante la Justicia de su país.
El caso fue archivado por la Justicia uruguaya, pero en Chile fueron procesados una decena de militares chilenos y también los uruguayos Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli (estos dos últimos en servicio activo en el Ejército), que fueron acusados de asociación ilícita y secuestro.

12 de abril de 2009
©emol
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turba atacó campamento gitano


Furiosa tarde de ataque a gitanos. Vecinos sindicaron a un gitano como el autor del atropello que causó la muerte de joven que tenía residencia en el sector; 80 carabineros llegaron al lugar.
Puerto Montt, Chile. Una tarde de furia fue la que protagonizaron alrededor de 300 vecinos de la población Antonio Varas Norte, que querían hacer justicia con sus manos, motivados por las sospechas de que en el campamento de gitanos se encontraba el presunto autor del atropello que le costó la vida a un joven, domiciliado en este sector y ocurrido hace un mes.
De acuerdo a la información proporcionada por Angelo Alvarado, hermano de Juan Víctor Alvarado Velásquez (29), quien falleció después de un violento atropello, los incidentes comenzaron la noche del jueves cuando su tío se enteró que uno de los gitanos había confesado en su comunidad que "había matado a una persona. Nosotros nos acercamos a conversar con ellos, pero reaccionaron en forma violenta. Incluso en una de las carpas tenían una camioneta blanca que la estaban desarmando, con las mismas características del vehículo que atropelló y dio muerte a mi hermano", relató.
Maryorie Alvarado, hermana de Juan, dijo que no fue la familia la que motivó a los vecinos a protagonizar estos incidentes. "Ellos, al ver que nosotros fuimos donde los gitanos, reaccionaron de esa forma, sin que nadie los motivara", contó.

Incidentes
Inmediatamente, alrededor de las 14 horas, se desencadenaron incidentes cuando cerca de 300 vecinos impidieron que los gitanos dejaran el lugar, con la finalidad de ubicar al presunto autor del atropello.
Los pobladores retuvieron seis vehículos, a los que destruyeron los parabrisas y neumáticos. Más tarde, le prendieron fuego a dos automóviles y dos camionetas, las que se quemaron completamente, incluso con las carpas y especies de los gitanos en su interior. Pese a la exaltación de la gente, que además apedreó el carro lanzagua de la policía, no hubo detenidos. Sin embargo, los vecinos insistieron que hubo dos menores aprehendidos.

11 de abril de 2009
©el llanquihue
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proceso por malversación en caso riggs


Suprema confirma procesamiento contra coronel (R) Mac Lean en caso Riggs.
Santiago, Chile. En fallo dividido, la Segunda Sala de la Corte Suprema confirmó ayer el procesamiento dictado en contra el coronel (R) Juan Mac Lean por el delito de malversación de caudales públicos al desestimar el recurso de amparo presentado por su defensa en el marco del denominado caso Riggs.
Con este dictamen el máximo tribunal ratificó la resolución de 30 de marzo último -de la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago- que había declarado inadmisible el recurso de amparo con el que Mac Lean intentó revertir el fallo de la Quinta Sala del mismo tribunal de alzada, que dejó a firme el encausamiento contra el militar.
En esa oportunidad los ministros Jorge Dahm, Gloria Solís (S) y el abogado integrante Carlos López, decidieron rechazar las apelaciones a los procesamientos por malversación dictados en contra de Mac Lean y de los también coroneles (R) Gustavo Collao, Eugenio Castillo Cádiz y Gabriel Vergara.
Todos los ex uniformados son indagados por la presunta realización de transacciones bancarias que permitieron al fallecido Augusto Pinochet disimular sus dineros, cuyo origen se presume ilícito. La investigación es dirigida por el ministro Manuel Valderrama.

9 de abril de 2009
©la nación
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tipificarán delito de genocidio


Senado aprobó tipificar delitos de genocidio y lesa humanidad. Por unanimidad los senadores aprobaron el proyecto que tipifica los delitos de genocidio, lesa humanidad y de guerra, primer paso para que se ratifique el Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional.
Valparaíso, Chile. Un apoyo unánime del Senado obtuvo el proyecto que tipifica los delitos de genocidio, lesa humanidad y de guerra, iniciativa que abre paso a la posibilidad de ratificar el Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional.
El texto que quedó en condiciones de cumplir su segundo trámite en la Cámara de Diputados, define como crímenes de lesa humanidad el acto que sea cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y que responda a una política del Estado o de sus agentes.
Asimismo puede provenir de parte de grupos armados que, bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre algún territorio un control que les permita realizar operaciones militares, o de grupos organizados que detenten un poder que favorezca la impunidad de sus actos.
La iniciativa señala que comete genocidio el que -con la intención de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso- mate a uno o más miembros de ese grupo, les cause menoscabo grave en su salud física o mental, someta al grupo a condiciones de existencia que puedan causar su destrucción física total o parcial, como la privación del acceso a alimentos o medicinas.
También se plantea como genocida quien aplique medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo o traslade por fuerza a menores de 18 años a otro grupo.
En lo que respecta a los delitos y crímenes de guerra, el proyecto señala que se sancionarán diferentes conductas cometidas en el contexto de un conflicto armado, sea este de carácter internacional o no.
De este modo se sancionará a quienes provoquen intencionalmente hambruna a la población civil como método de hacer la guerra, privándola de los objetos indispensables para su supervivencia, incluido el hecho de obstaculizar deliberadamente los suministros de socorro de conformidad con los Convenios de Ginebra.
También se penalizará al que emplee veneno, armas envenenadas, gases asfixiantes, tóxicos o similares o cualquier líquido, material o dispositivo análogo que pueda causar la muerte o un grave daño para la salud; y al que  use, conociendo sus resultados, balas que se abran o aplasten fácilmente en el cuerpo humano.

8 de abril de 2009
©la nación
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la verdad de los criminales


Testimonios clave en causa de DDHH conocida como el ‘Caso de los 13’. Luego de dos años de investigación, el ministro Víctor Montiglio tiene prácticamente aclarada la desaparición de la segunda dirección clandestina del PC y de dos miristas a fines de 1976.
[Javier Rebolledo] Santiago, Chile. Uno de los ex agentes de la Brigada Lautaro el cuartel de exterminio más sanguinario que tuvo la DINA, la semana pasada subió hasta el tercer piso del Palacio de Tribunales para declarar ante el ministro de la Corte de Apelaciones, Víctor Montiglio.
Declaró por cerca de una hora y reveló al magistrado una parte fundamental de lo que esperaba escuchar: Lincoyán Berríos, miembro del Partido Comunista y secuestrado el 15 diciembre de 1976, estuvo detenido en la Brigada Lautaro, ubicada en Simón Bolívar 8800, La Reina.
El interrogado recordó que el plagio se extendió por cerca de un mes y que el personal del recinto lo llamaba ‘El Indio’.
En conversación con LND, agregó que Berríos fue brutalmente golpeado por los dos infantes de marina Sergio Escalona y Bernardo Daza en el gimnasio del recinto.
"Los gritos fueron tan ensordecedores que un vecino de parcela pidió del otro lado que, por favor, detuvieran el maltrato. A partir de ese momento las torturas comenzaron a llevarse a cabo siempre con una radio encendida y a todo volumen. Otra razón para recordarlo", señala.
Su relato fue fundamental, ya que desde octubre de 2007 Montiglio se encuentra abocado a resolver el llamado ‘caso de los 13’, que consiste en el secuestro y posterior desaparición de 11 integrantes de la segunda dirección clandestina del PC junto a dos militantes del MIR, hechos ocurridos entre el 29 de noviembre y el 20 de diciembre de 1976. Lincoyán Berríos era parte de esa estructura.
Previamente, el magistrado con la ayuda de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos (BAES-DH) de la Policía de Investigaciones- resolvió el caso de la primera dirección del PC, conocida como ‘calle Conferencia’, procesando en 2007 a 74 ex agentes del cuartel ubicado en Simón Bolívar.
Los datos recabados hasta ahora en el sumario indican que tanto los miembros de la primera como la segunda dirección del PC fueron detenidos por integrantes de la Brigada Lautaro, comandada por el capitán de Ejército Juan Morales Salgado, y por los integrantes de dos grupos operativos liderados por Ricardo Lawrence y Germán Barriga, capitán de Carabineros y de Ejército respectivamente a esa fecha.
En los últimos días, Montiglio ha tomado declaración a gran parte de los integrantes de la Brigada Lautaro, labor que se espera concluya en siete días más en miras de resultados a conocerse en los próximos meses.

La Cueva y el Agua
Santiago Araya Cabrera, militante del MIR, fue detenido en la calle el 29 de noviembre de 1976. El 13 de diciembre fue el turno del dirigente del PC Luis Lazo San Martín.
Dos días más tarde fueron secuestrados Horacio Cepeda Marinkovich, Lincoyán Yalú Berríos, Fernando Navarro Allendes, Fernando Ortiz Letelier, Héctor Véliz Ramírez, Reinalda Pereira Plaza y Waldo Pizarro Molina.
El 9 de diciembre fue detenido Armando Portilla, finalizando la operación el 18 de diciembre con Lisandro Cruz Díaz y Carlos Durán González (MIR) y el 20 de ese mes, con el secuestro de Edras Pinto Arroyo.
Sólo en 2007 comenzó a conocerse en el ámbito judicial el infierno que debieron vivir los detenidos, porque ningún preso salió con vida desde la Brigada Lautaro.
Respecto del destino de los dirigentes partidistas, el testimonio del suboficial mayor de Carabineros (R) Raúl Valdebenito Araya fue decisivo para abrir la causa.
Según él, por esos días, "tres o cuatro" detenidos, todos miembros del PC, fueron llevados hasta el gimnasio del cuartel, donde fueron interrogados.
No recuerda si fue ese día o al siguiente, que vio a las personas "ya ensacadas", aludiendo a que habían sido eliminadas y puestas dentro de bolsas paperas.
El mismo Valdebenito se encargó de conducir a la comitiva de automóviles hasta la cuesta Barriga. "Al llegar hasta el sector, nos detuvimos y recuerdo que los vehículos que venían custodiándonos sacaron de sus maleteras unos tres o cuatro bultos, los que fueron trasladados hasta el interior de una cueva", declaró en el sumario.
Según recuerda, "pocos días después", llegaron cinco detenidos más al cuartel, también miembros de la dirección del PC, quienes habían sido detenidos por los equipos operativos de Lawrence y Barriga.
Al respecto, reconoce en su declaración que le tocó secuestrar a uno de ellos que vivía "frente a una bomba bencinera, en una calle paralela a Matucana, antes de llegar a Mapocho". La descripción que hace corresponde al domicilio de Edras Pinto.
"Recuerdo que un día domingo, antes de la navidad de 1976, estas personas fueron sacadas y trasladadas vivas hasta el sector de Colina, en donde Gladys Calderón (la enfermera encargada de envenenar con cianuro a los detenidos), les habría inyectado una sustancia que les provocó la muerte, para posteriormente ser arrojados al mar desde un helicóptero", declaró Valdebenito ante Montiglio.
El magistrado también tiene acreditada la forma en que varios de los militantes de la segunda directiva del PC fueron torturados y eliminados dentro del cuartel.

Morir en Silencio
Uno de los agentes que ha colaborado con la investigación que lleva Montiglio señaló a LND que, además de los dos especialistas en torturas dentro del cuartel Simón Bolívar los infantes Daza y Escalona , un tercer hombre, tanto o más cruel, trabajaba de la mano con ellos.
Se trata del sargento primero de Ejército (R) Juvenal Piña Garrido. Fue él quien reconoció que asfixió "con una bolsa de supermercado" al máximo dirigente comunista de la primera dirección del PC, Víctor Díaz López.
"En ese preciso instante le manifiesto que me perdonara por la acción que iba a llevar a cabo (... ). Presioné esta bolsa a su cuello, con el fin de impedir el paso de oxígeno a su cuerpo. Al cabo de unos tres minutos observé que ya no tenía signos vitales", declaró en 2007.
Este fue el único crimen que confesó Piña, o ‘El Elefante’, sobrenombre con que era conocido por el resto de los agentes de Lautaro.
A pesar de ello, uno de sus compañeros de labores, el suboficial Eduardo Oyarce Riquelme, además de sumarle otro crimen, lo vinculó con la segunda dirección del PC. "(Horacio Cepeda Marinkovich) fue muerto a raíz de los golpes que le propinó el ‘El Elefante’, declaró.
Por su lado, Valdebenito señaló los crímenes de dos dirigentes más pertenecientes a la segunda dirección del PC. En el caso del profesor Fernando Ortiz, padre de la actual directora de la Junji, María Estela Ortiz, secuestrado el 15 de diciembre, confesó que cuando estuvo detenido en el cuartel de Simón Bolívar, le tocó tomarle los datos personales, previa sesión de tortura.
"Esta persona me dio a conocer su nombre y profesión, recordando que se trataba de un profesor de apellido Ortiz, quien había sido detenido al concurrir a un punto de contacto, en el que debía encontrarse con otro miembro del partido en el sector de Pedro de Valdivia. Una vez finalizada la conversación, esta persona comenzó a sentirse mal y al poco rato falleció", relató.
El motivo por el que murió Ortiz fue revelado por otro ex agente de la brigada. Éste señaló que entre Daza y Escalona le dieron tantos golpes con palos para aplanar tierra que su rostro se desfiguró y los huesos de sus piernas terminaron con fracturas expuestas.
Para Reinalda Pereira, embarazada de cinco meses cuando fue detenida, fue tanto o más duro. "A esa mujer la torturaron brutalmente y ella clamaba para que pararan, porque decía que estaba embarazada. La teniente Calderón chequeó que eso era efectivo, pero igual el capitán Barriga siguió con las torturas y la corriente. Estaba en muy mal estado y empezó a pedir que la mataran. Murió unas tres horas después, en el gimnasio del cuartel. La teniente Calderón le inyectó cianuro en la vena para asegurar su muerte", señaló al ministro el ex agente que también testimonió sobre Ortiz.

Cabos Sueltos
La encargada de suministrar las dosis letales de cianuro, la suboficial y asistente de enfermería Gladys Calderón confesó que a partir de la llegada de Lawrence y Barriga al cuartel (mayo de 1976), el número de detenidos creció en forma exponencial y que el encargado original, el capitán Juan Morales Salgado, "pasó a ser un mero observador y acatador de las órdenes que daba Lawrence, quien tomó el control absoluto de la unidad y del personal".
Lo mencionado por Calderón fue probado en la investigación que lleva el ministro Montiglio. De hecho, se logró establecer que Morales recibió la orden de prestar los equipos de tortura, las instalaciones y también a personal de su unidad para detenciones, tormentos, traslado de cuerpos y eliminación.
Sin embargo, cuando se consultó a la mujer por su labor en la brigada, fue vaga. Señaló que sólo le tocó "hacerlo" en dos ocasiones, sin recordar la identidad de los detenidos, y que el método de la inyección "a todas luces era para terminar con la agonía de los detenidos, los que eran salvajemente torturados por el grupo de Lawrence".
A pesar de ello, varios agentes la reconocen como la encargada de suministrar la inyección letal a prácticamente todos los detenidos que pasaron por el cuartel, incluidos Reinalda Pereira y Víctor Díaz.
Probablemente hasta el final de la investigación habrá cabos sueltos, como víctimas que nadie reconocerá o recordará, entre otros aspectos, debido a que los agentes más sanguinarios se han negado a colaborar en la investigación.
Sin embargo, los datos recabados hasta ahora serían suficientes para el ministro Montiglio. Con una cantidad similar de evidencia, procesó a los 74 agentes en la causa de calle Conferencia, transformando el caso en aquel con mayor número de procesados en la historia de Chile.

7 de abril de 2009
4 de abril de 2009
©la nación 
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murió lalo parra


Falleció el folclorista en su casa debido a un paro cardíaco. El hijo ilustre de Chile colgó finalmente su guitarra. No en un escenario como era su sueño, sino en su hogar junto al calor de su esposa Elita. El más choro de los folcloristas abandona este mundo luego de numerosas intervenciones médicas. A los 90 años partió a reunirse con Violeta y Roberto.
[Paola Mosso]Una pieza de madera llena de hombres palmotean las murallas. En el centro de la habitación hay un fogón con una olla al medio.
La ‘mama’ se desplaza por ahí y su sombra vuela mezclada con el vapor. Los pequeños hermanos Parra beben la cueca en cazuelas pobres, en el medio del barro y el rocío del sur chileno.
Con esas sombras de la infancia recordadas por Nicanor en este medio hace cuatro años debe estar danzando ahora el ‘Tío Lalo’, músico, amigo, padre, hermano, choro, folclorista y maestro de la música popular chilena, que falleció la tarde de ayer a los 90 años, debido a un paro cardíaco.
Menor que Nicanor, Hilda y Violeta y mayor que Roberto, Elba, Lautaro y Óscar, Eduardo Parra nació cantando. A los siete años ya lanzaba cuecas y payas en trenes, calles y mercados de su ciudad natal Chillán.
Luego en 1931 en Santiago fue matriculado por su hermano Nicanor en el Internado Nacional Barros Arana pero no aguantó. Salió al poco tiempo porque "echaba de menos su guitarra".
Su lugar estaba junto a Hilda, Violeta y Roberto en ‘El Toro Azul’, una de las cantinas y quintas de recreo donde actuaban.
Hacia los años cuarenta, formó un dúo con su hermano Roberto con el que recorrió Latinoamérica.
Por estos tiempos, realizó las primeras grabaciones de las que hay registro, según afirma su hija Clarita, también en esta época participa como ilusionista en un circo y se convierte por seis años en presidente del Sindicato de Artistas Circenses.
En ese mundo compuso cuecas circenses junto a Lautaro Parra en el grupo ‘Los Viejos Parras’ como el álbum ‘Las cuecas del señor Corales’.
En los setenta se dedicó a grabar junto a su hija Clarita, produciendo los discos ‘Las cuecas del hogar, dulce hogar’ y ‘Las cuecas choras del hombre nuevo’.
La década siguiente estuvo dedicada a su hermano Roberto, con el cual registró el disco ‘Las cuecas de la Polla Gol’. Además, inspirado en la obra de su hermano ‘La Negra Ester’, crea el disco ‘Las cuecas de la Negra Ester’ en 1991.
Más adelante comienza a acercarse a los músicos jóvenes, o ellos hacia él, y es editado el disco ‘Estoy llegando a los 80’ en 1997 con su grupo Los Churi Churi, integrado por Pablo Ugarte (Upa), Colombina Parra (Los Ex) e Isabel Parra, y el siguiente año graba junto a Los Tres ‘Peineta’, registro que lo lanza a la fama ante los oídos jóvenes.
Así comienza una etapa muy activa en su vida artística. No sólo sigue componiendo y actuando frecuentemente, sino que también participa en teleseries, al asesorar a Ximena Rivas en su personaje de ‘Aquelarre’ en el arte de las payas, y en publicidad, al protagonizar el 2004 el comercial de Tapsin.
Durante ese tiempo, además se dedica a escribir y publica ‘Mi hermana Violeta Parra, su vida y obra en décimas’ (1998), una biografía de su hermana y ‘Eduardo Lalo Parra, autobiografía en décimas’ (2002).
El mismo año que graba el disco ‘80 son las razones’ que reúne duetos con artistas como Moyenei Valdés, Joe Vasconcellos y Palmenia Pizarro, el ‘Tío Lalo’ se casa por cuarta vez con Elizabeth Elita Castro Riquelme, cuarenta años menor que él.
El 2002 celebra su matrimonio en el Sindicato de Folcloristas y Guitarristas de Chile con el capellán de los artistas, Juan Suárez.
"Es cierto que, a estas alturas, puede ser un peligro que cante, pero es más peligroso que deje de cantar", declaró a este medio en octubre de 2006 su compañera que estuvo con él hasta la muerte.
Orgulloso de haber aportado a la remasificación de la cueca, en especial a que los jóvenes volvieran a zapatear, cuatro mil personas lo hicieron en su honor en su cumpleaños número noventa celebrado en el Teatro Caupolicán el 29 de junio de 2008.
Él no estuvo presente. Su salud ya flaqueaba.
"Voy y vuelvo" le dijo a su mujer antes de su última hospitalización el 19 de febrero pasado. Luego de 35 días salió del Hospital Clínico de la UC bromeando, pero duró poquito. Estaba pedido el Tío. Ahora se reúne con sus muertos danzando en las sombras.

7 de abril de 2009
5 de abril de 2009
©la nación
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