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memorial para víctimas de calle londres


Levantan memorial por las 96 víctimas de Londres 38. La obra pertenece a la artista María Fernanda Rojas, del colectivo Londres 38, y contó con el financiamiento del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y del Consejo de Monumentos Nacionales.
Santiago, Chile. Familiares de los detenidos-desaparecidos de Londres 38, ex centro de torturas de la DINA, inauguraron ayer un monumento en homenaje a las 96 personas que fueron asesinadas en ese recinto, hoy perteneciente al Ministerio de Bienes Nacionales.
La obra pertenece a la artista María Fernanda Rojas, del colectivo Londres 38, y contó con el financiamiento del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y del Consejo de Monumentos Nacionales.
Junto con la inauguración, los familiares también pintaron los tradicionales adoquines de la calle Londres con los nombres de quienes pasaron por ese centro de detención. El collage es parte del proceso de "recuperación" de este inmueble.
Según los planes de esa cartera, Londres 38 se transformará en un memorial y para eso están estudiando las experiencias de los museos de Ana Frank en Ámsterdam, Holanda y el del Holocausto en Washington, EE.UU.
En este sentido, hoy se realizará la primera reunión para analizar qué tipo de museo o memorial se va a levantar en el lugar.

16 de octubre de 2008
©la nación
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más diligencias en caso de víctor jara


Entre quienes deberán declarar se cuenta el capitán (R) Edward Dimter Bianchi, quien se querelló por injurias y calumnias contra quienes lo identificaron como el ‘Príncipe’, sujeto sindicado por testigos como el asesino del cantautor.
Santiago, Chile. La Corte de Apelaciones de Santiago ordenó una serie de diligencias para intentar identificar al ex uniformado que torturó y dio muerte al cantautor Víctor Jara, en septiembre de 1973.
Los interrogatorios que aprobó la Corte fueron solicitados por el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior. Anteriormente habían sido rechazados por el ministro Juan Fuentes Belmar.
Entre quienes deberán declarar se cuenta el capitán (R) Edward Dimter Bianchi, quien se querelló por injurias y calumnias contra quienes lo identificaron como el ‘Príncipe’, sujeto sindicado por testigos como el asesino de Jara.
El abogado Cristián Cruz, solicitante de las diligencias, señaló "estamos convencidos de que hay hechos bastante claros en la investigación de Víctor Jara, no sólo el jefe del recinto como era el señor -coronel (R) Mario- Manríquez, sino otros oficiales. Creemos que incluso en el ‘Príncipe’ está bastante clara la identidad", agregó.
También deberá declarar, en calidad de inculpado, el ex fiscal militar Rolando Melo Silva.

16 de octubre de 2008
©la nación
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condenan a hiena de caravana de la muerte


Derechos humanos: Condenan a Arellano Stark por Caravana de la Muerte. El jefe de la comitiva de la dictadura fue condenado a seis años de presidio sin beneficios por el episodio San Javier, junto a otros cuatro militares en retiro. Además, el Fisco deberá pagar 80 millones a cada querellante en el proceso.
Santiago, Chile. A seis años de presidio sin beneficios fue condenado Sergio Arellano Stark, por el episodio San Javier de la Caravana de la Muerte, según dictaminó hoy la Sala Penal de la Corte Suprema tras acoger un recurso de casación presentado contra el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago.
El general retirado, jefe de la fatídica comitiva, fue sentenciado por homicidio calificado, junto a otros cuatro uniformados hoy jubilados, mientras Claudio Lecaros Carrasco y  Gabriel del Río Espinoza fueron absueltos.
Al igual que Arellano Stark, Carlos Romero Muñoz fue condenado a seis años de presidio, mientras que a cuatro años de presidio -pero con el beneficio de libertad vigilada- fueron sentenciados Mario Cazenave Pontanilla, José Parada Muñoz y Julio Barrios Espinace.
Asimismo, como indemnización por daño moral, el fallo determina que el Fisco debe pagar $ 80.000.000 (ochenta millones de pesos) a cada una de las dos querellantes que actuaron en el proceso.
El fallo fue dividido, con el voto en contra del ministro Rubén Ballesteros, quien estuvo por aplicar la prescripción de la acción penal. El mismo Ballesteros, junto a Jaime Rodríguez estuvieron por acoger la excepción de incompetencia en materia civil. La sala estuvo integrada además por los ministros Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller y el abogado integrante Juan Carlos Cárcamo
En el episodio San Javier de la Caravana de la Muerte, registrado el 2 de octubre de 1973, encontraron la muerte cuatro personas: Teófilo Segundo Arce Toloza, José Esteban Sepúlveda Baeza, Segundo Abelardo Sandoval Gómez y Leopoldo Mauricio González Norambuena.

16 de octubre de 2008
©la nación
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legislan sobre asesoras del hogar


Cámara vota descanso de trabajadoras de casa particular e informe sobre pobreza. Ambas materias forman parte de la tabla de la sesión de este jueves, que se inicia a las 10:30 horas.
Valparaíso, Chile. El primer proyecto en tabla es la moción que modifica el artículo 150 del Código del Trabajo, relativo al descanso semanal de las trabajadoras de casa particular, en primer trámite constitucional y que ya fue aprobado en general por la Sala en una sesión anterior.
La iniciativa (boletín 5310), será informada por la diputada Carolina Goic, de la Comisión de Trabajo. En su articulado, dispone que en el caso de trabajadores que vivan en la casa del empleador, tendrán derecho a un día completo de descanso a la semana, el que podrá ser fraccionado en dos mitades, a petición del trabajador.
Informe de Comisión de Desigualdad y Pobreza
En segundo lugar, se encuentra en tabla el informe de la Comisión Especial de la Desigualdad y la Pobreza, el que será entregado al Hemiciclo por el diputado Roberto Delmastro.
Esta Comisión Especial se creó tras su aprobación en la Sala, el 12 de septiembre de 2007. La instancia es presidida por el diputado Manuel Monsalve, e integrada además por los diputados María Angélica Cristi, Roberto Delmastro, Julio Dittborn, Osvaldo Palma, Carolina Tohá, Patricio Vallespín, Claudia Nogueira, Clemira Pacheco, Jorge Sabag, Alejandro Sule, Enrique Accorsi y Gonzalo Arenas.
Entre las propuestas de esta instancia, que recibió a distintos actores del mundo social, económico y político, figura la solicitud de crear una Comisión Permanente de Pobreza, al interior de la Corporación, que sirva como contraparte del Ministerio de Planificación.

16 de octubre de 2008
©diario de la cámara
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dramático caso de abandono y miseria


No tiene luz ni agua y evidencia serios riesgos sanitarios. Vecinos aseguran que lleva años encerrada y que sólo se hace acompañar por una veintena de perros.
[Rafael Sarmiento] San Antonio, Chile. Un estremecedor caso de miseria y abandono protagoniza una mujer en Llo Lleo, la que según vecinos lleva varios años encerrada en una precaria vivienda.
La mujer es conocida como ‘La Cuca’, pero casi nadie sabe su verdadero nombre. Tiene entre 40 y 45 años de edad y sufre de severos problemas mentales.
Vive en una pequeña mediagua de madera, ubicada a un costado de la avenida Los Aromos, a la altura de calle Cardenal Caro, en el sector Viuda 1, a escasos metros de la línea férrea.
Desde Los Aromos es imposible observar el precario inmueble -que no cuenta con electricidad ni agua potable- pero al bajar y caminar hacia la línea del tren, aparece la estremecedora escena.
La mujer camina de un lado a otro recogiendo piedrecillas del suelo, las que lleva a su boca y luego las bota.
Una veintena de perros ladra incesantemente desde el fondo del conmovedor lugar.
No responde a nuestras preguntas; sólo emite unos extraños sonidos y a veces esboza una frenética sonrisa que da paso sorpresivamente a un rostro serio e impertérrito.
Evidencia algunas heridas en la cara y carencia absoluta de higiene personal. Le preguntamos si se siente sola y mueve la cabeza de un lado a otro; si es que tiene miedo y repite el gesto.
Nada parece tener sentido en este solitario lugar, escondido tras unos enormes y frondosos árboles, justo frente al fundo Llo Lleo.

Ex Dirigente Vecinal
Jorge Ayala, ex presidente de la Junta de Vecinos de la población Viuda 1, relató que hace más de veinte años vio llegar al lugar a una "extraña familia".
"Vivía un hombre, con su hijo y la pareja del hijo: una mujer con problemas mentales. Siempre me acuerdo que se bañaba completamente desnuda en un chorro de agua que salía en una cámara de agua potable cerca de su casa", recordó el ex dirigente vecinal.
Al revisar un libro donde había registrado a los vecinos del sector, Ayala logró dar con el nombre de quien aparecía como el dueño de casa.
Se trata de Eleuterio Martínez, quien aparece con la dirección avenida Los Aromos frente al 911.
"Este hombre tiene problemas con el alcohol. Trabaja a veces en la construcción y pasa poco en la casa. La señora lleva varios años sin salir de ahí", manifestó Ayala.
El dirigente señaló además que fruto de la relación de Martínez con la mujer nació un hijo que actualmente tiene catorce años y que reside en la población San Pedro.
Vecinos señalaron que de vez en cuando Martínez va en busca de agua a San Pedro, lugar donde además un amigo le habría ayudado con la crianza del menor.
En San Pedro, vecinos aseguraron que Martínez actualmente se encuentra trabajando en labores de construcción en San Juan y Villa Italia, en San Antonio, sin embargo nadie entregó antecedentes respecto de su paradero exacto.

Asistente Social
La asistente social de la Dirección de Desarrollo Comunitario (Dideco) de la Municipalidad de San Antonio, Fabiola Vera, dijo no contar con un registro del caso e indicó que iniciará las indagaciones tendientes a buscar soluciones al crítico estado de la mujer.
"Necesitamos saber de quién es el terreno, evaluar el estado de salud de la mujer y en general revisar su situación social", señaló Vera.
Mientras tanto, ‘La Cuca’ seguirá deambulando en medio de la miseria y el abandono, sin siquiera imaginar que tiene el derecho de vivir de una manera más digna.

14 de octubre de 2008
©líder de san antonio 
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el secreto más oscuro


Ricardo Ortega, jefe de inteligencia del Ejército, cuestionado en causa de derechos humanos. En pocos días más se determinará el alto mando del Ejército. El actual jefe del DINE, que es la quinta antigüedad, hoy se encuentra complicado en el caso por la desaparición de cinco militantes del FPMR en 1987, tras el secuestro del coronel Carlos Carreño
[Luis Narváez y Javier Rebolledo] Santiago, Chile. Él mismo admitió su participación en el secuestro de la frentista Karin Eitel, torturada en medio de la compleja operación que involucró a la CNI y a la Dirección de Inteligencia Nacional del Ejército.
Corría recién el primer día de septiembre de 1987 y unos cinco mil agentes de seguridad de la dictadura militar recorrían frenéticos las calles de Santiago y los principales pasos fronterizos. El Frente Patriótico Manuel Rodríguez parecía haber asestado un golpe de nocáut al corazón mismo del régimen con el secuestro del gerente comercial de Famae, el coronel Carlos Carreño Barrera, un personaje entonces desconocido para la opinión pública pero de alta importancia estratégica, pues conocía los antecedentes de la fabricación de armas secretas y de una serie de negocios que involucraban al mismísimo Augusto Pinochet.
Sólo un pequeño grupo, sin embargo, estaba al tanto de cuál era la acción más terrorista que los servicios de seguridad habían urdido para responder al desafío planteado por el grupo subversivo: secuestrar a cinco militantes del Frente, para tener una carta con la que extorsionar al grupo que mantenía cautivo al hombre de Famae. Entre los que conocían el plan estaba un pequeño y robusto mayor de Ejército.
Ricardo Ortega Prado tenía 34 años cuando era jefe del G4, un secretísimo comando del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE) encargado de vigilar la actividad subversiva en las poblaciones de todas las comunas de la Región Metropolitana. Por ello, cuando desde las direcciones conjuntas de la Dirección de Inteligencia Militar (DINE) y la CNI les ordenaron elaborar un listado con los cinco nombres, el trabajo fue hecho con la máxima rapidez. Según antecedentes de la causa que sigue el ministro Mario Carroza, y que busca esclarecer la suerte de los militantes del Frente Manuel Rodríguez, Ortega habría ayudado a elaborar el fatal listado de nombres de los cinco jóvenes, que hasta el día de hoy siguen desaparecidos.
Con la misma prestancia con que se pidió esta misión, Ortega y su G4 tampoco demoraron en dar con una mujer que se convertiría en rostro emblemático de la represión en el tramo final de la dictadura. Tras varias llamadas a la familia de Carreño, realizadas desde un teléfono público, el G4 pudo dar con la información necesaria para que la CNI detuviera, y posteriormente torturara salvajemente, a Karin Eitel, quien hacía de nexo entre los secuestradores y la familia del militar.
Hoy, el general Ortega es la quinta antigüedad de la institución castrense, y en los próximos días se jugará su continuidad como general de división. También ejerce como director de la DINE, la misma repartición que estuvo involucrada en los secuestros y desapariciones forzadas de los frentistas Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete, Julio Muñoz Otárola, Julián Peña Maltés y Alejandro Pinochet Arenas, todos detenidos entre el 9 y 11 de septiembre de 1987.

El Hombre de los Secretos
El general Ortega dirige la DINE desde una oficina discretamente ubicada en un edificio del Paseo Bulnes. Por sus manos pasa la información más sensible que los servicios de inteligencia puedan recoger acerca de las amenazas contra la integridad territorial del país. La defensa nacional se rige, en gran medida, por toda la información que esta unidad castrense recaba y analiza para mantener al día el estado de los potenciales enemigos y los riesgos de la seguridad nacional. Todos los datos son prolijamente registrados y transformado en material de análisis que puede ser utilizado en cualquier momento en caso de ser necesario.
La oficina de Ortega, en un séptimo piso, funciona día y noche con iluminación artificial. Las persianas están invariablemente cerradas. Además, tiene un vidrio doble, con unos minúsculos parlantes que emiten música entre ambos cristales durante las 24 horas del día. Es una forma de bloquear cualquier equipo de intercepción auditiva que pretenda escuchar los innumerables secretos que este hombre maneja.
Esa es la relevancia del cargo que Ortega tiene y que le fue encomendado en 2006, cuando fue ascendido a grado de general y se le designó como jefe de Inteligencia. Sin embargo, pese al poder que le da la información que maneja, el panorama se le avecina complejo. Tanto los superiores jerárquicos de Ortega en 1987 como uno de sus subalternos se encuentran sometidos a proceso como coautores de secuestro calificado. Y si el ex jefe del G4 aún no cae se debe en buena parte a dos factores: los cambios de versión de algunos de los procesados que lo involucraban y el hecho de que el juez Carroza aún no decide interrogarlo en calidad de inculpado (exhortado a decir la verdad), el paso previo para someterle a proceso.
Ortega se juega muchas cosas en los próximos meses, entre esas, su continuidad en la institución o su llamado a retiro. El 29 de octubre se llevará a cabo la junta de generales, desde donde saldrá la propuesta para el alto mando de 2009 que será luego sometida a la aprobación de la Presidenta Michelle Bachelet. Todo indica que el tranco firme con que avanza la investigación depara más sorpresas y que, por lo mismo, el actual director de Inteligencia del Ejército podría tener que dejar las filas de la institución para enfrentar, ya retirado, el escenario judicial.

Avances en el Proceso
La investigación que ha desarrollado la justicia en el caso de los últimos desaparecidos de la dictadura es casi tan notable como la labor que llevó a cabo el ministro Sergio Muñoz cuando aclaró el crimen de Tucapel Jiménez. El dato más significativo es que, cuando se pensaba que todo era responsabilidad de la CNI, las pesquisas del juez lograron descubrir que en el múltiple crimen ocurrido en las postrimerías de 1987 también había cabido un papel fundamental a la DINE y a su brazo operativo, el Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE).
Por ello es que primero fueron encarcelados los agentes de la CNI, encabezados por su director a la época, el general (R) Hugo Salas Wenzel, los mayores Álvaro Corbalán y Krantz Bauer, y los ex agentes Víctor Ruiz Montoya, Arturo Sanhueza, Luis Santibáñez, Manuel Morales, César Acuña y René Valdovinos.
La sorpresa llegó cuando se procesó al entonces vicecomandante en jefe del Ejército y más tarde senador designado Santiago Sinclair, junto con quienes eran en ese momento los jefes de la DINE, el general (R) Hugo Prado, y del BIE, el coronel en servicio activo Marcos Bustos.
Es este último quien ha estado a punto de sellar la suerte de Ricardo Ortega y es en él en quien se concentran las indagaciones del juez. ¿Por que? Bustos mintió en sus declaraciones y eso Carroza no lo deja pasar. 
Más allá de la función que habría tenido el G4 en la identificación de los cinco jóvenes que más tarde serían detenidos por la CNI, las pesquisas indican que éstos fueron asesinados y posteriormente hechos desaparecer arrojando sus cuerpos al mar, hechos cuya autoría se están enrostrando mutuamente los agentes de ambos organismos.
Hasta ahora, la justicia ha sometido a todos los agentes que comprobadamente estuvieron en el Cuartel Borgoño de la CNI, lugar donde los frentistas permanecieron detenidos y posiblemente fueron asesinados. Y Ortega pasó por ese lugar.

Versiones Encontradas
Un agente que integraba uno de los grupos del G4, de apellido Zamorano, señaló que él y su grupo, integrado por Rafael Rojas (El Piscola), Héctor Llanquinao, Marcos Bustos y Abelardo Oviedo (El Manzana) estuvieron durante varios días en el mencionado cuartel. "Estuvimos hasta el final. Permanecimos todo el día en Borgoño. Nos instalamos en el subterráneo en el mismo sector de los calabozos", señala la declaración de Zamorano.
El ex jefe operativo de la CNI, Alvaro Corbalán, declaró que la investigación y los operativos posteriores al secuestro del coronel Carreño "estuvieron centrados en el DINE, precisamente en el BIE, comandado por Julio Cerda. La presencia del DINE era relevante por tratarse de un oficial superior en servicio activo. No es efectivo que la Inteligencia del Ejército haya tenido un rol secundario. La orden de las detenciones (de los cinco frentistas) tienen que haber estado en conocimiento de Cerda".
También el entonces director de la CNI, Hugo Salas Wenzel, asegura que respecto a Carreño y los secuestros, dicho organismo y el BIE "estuvimos coordinados en esta investigación. Yo me relacionaba con Cerda frecuentemente. Y esta orden debió venir del vicecomandante del Ejército. Debí mantener informado, por orden de la Presidencia, al subcomandante (sic) del Ejército (Sinclair)".
Marcos Bustos, el único de los procesados que está en servicio activo, declara en primera instancia que fue "notificado por mi jefe directo, el mayor Ortega, que debía desempeñarme por orden del mando como oficial de enlace en la CNI, conjuntamente con el capitán Rojas, quedando a cargo de éste".
‘El Piscola’, a su vez, señala que fue asignado al Cuartel Borgoño y que, estando ya en aquel lugar, se percató que existía una coordinación anterior entre la CNI y el G4, y que el capitán Marco Antonio Bustos "estaba al mando del mayor Ricardo Ortega".
Sin embargo, en otra declaración, Bustos comienza a olvidar cosas. "No me recuerdo quién me dio la orden. Hice de enlace con la CNI. Sin perjuicio de ello, si la orden verbal me la dio el señor Ortega, fue por orden de Cerda. La misión de Ortega eran las poblaciones, trabajando las fuentes de información".
El propio Ricardo Ortega se acercó al tribunal para confirmar que su jefe directo era Cerda y que la orden para que Bustos concurriera a Borgoño vino del jefe del BIE. "No sería lógico que Cerda diera directamente la orden a Bustos, sino que tiene que haber sido a través mío. La investigación la llevó la CNI porque ellos eran los expertos", afirmó.

Inteligencia Telefónica
Otro episodio en que estuvo involucrado el G4 fue la identificación de la joven universitaria Karin Eitel, quien, tras ser detenida por la CNI, fue torturada y sometida a interrogatorios durante los 34 días que permaneció incomunicada por orden del fiscal Fernando Torres Silva, quien investigaba para la justicia militar el secuestro de Carreño. Aquella vez, una "exclusiva" de TVN mostró a la joven, maquillada y visiblemente dopada, asumiendo la responsabilidad por el plagio del militar.
Casi 20 años después, el general Ricardo Ortega reconoció en tribunales que "la única vez que se coordinaron (con la CNI) fue para el secuestro de Karin Eitel". El militar dijo en esa ocasión que, tras el plagio del gerente comercial de Famae, debió asistir a la familia de Carreño y acompañar al sacerdote Alfredo Soiza, quien actuaba como mediador. Según explicó, como el FPMR se contactó telefónicamente con la casa del secuestrado, "se concluyó que las llamadas provenían de un teléfono público y que era una mujer la que hacía el contacto verbal. Se redujo el número de teléfonos públicos dejándolos fuera de servicio y se apostó personal de BIE frente a las casetas, los que estuvieron en comunicación con la central de BIE para hacer saber que el teléfono del que se hacía la llamada estaba siendo ocupado por una mujer".
Según el relato de Ortega, "se siguió a la mujer y se entregaron los antecedentes a la CNI, al general Salas, para que esa repartición detuviera a la mujer que resultó ser Karin Eitel". Pero el director de la DINE niega que personal bajo sus órdenes haya participado en esa acción, así como en los posteriores interrogatorios a los que fue sometida.
"Yo no interrogué a Karin Eitel, yo la vi cuando acompañé al coronel Cerda hasta el Cuartel Borgoño", reconoció Ortega, admitiendo que estuvo en el mismo lugar donde estaban detenidos la mujer y los cinco frentistas. Sin embargo, niega haber concurrido al cuartel en otras oportunidades y niega que tanto el BIE como el G4 hayan tenido otra participación en los hechos.
Pero el agente del BIE Rafael Rojas Tapia señala que sí se le ordenó tomar contacto con un grupo de la CNI: "No obstante se me designó en esa función, ya existía una coordinación anterior y permanente entre el BIE, si mal no recuerdo el G4 dentro del BIE, que estaba al mando del mayor Ricardo Ortega, ignorando las coordinaciones que efectuaba. En mi caso trabajaba con los cabos Zamorano y Llanquinao".
Otro testimonio que relaciona a la sección del BIE dependiente de Ortega con las labores que se desarrollaron durante el período en que los cinco frentistas estuvieron detenidos junto a Karin Eitel es el de Gonzalo Asenjo Zegers, entonces jefe del Departamento de Análisis del Cuartel Borgoño y quien se suicidó en octubre de 2006 de un disparo en el pecho. "Hubo muchos detenidos que pasaron por el cuartel, los cuales eran interrogados a su vez por personal perteneciente al BIE; como prueba de ello, un hecho en que a mí personalmente me consta la participación directa y efectiva del BIE, fue el caso de la detención de Karin Eitel, la cual hacía las veces de vocera de los secuestradores de Carreño".

Hacia Lo Más Alto
La última diligencia dictada por el ministro Carroza apunta a determinar de dónde provino la orden de eliminar a los cinco militantes del Frente. Hasta ahora, los mandos involucrados no han hecho más que tirarse la pelota entre ellos. Pero 15 altos oficiales de la época, entre brigadieres y generales (R) deberán acudir en los próximos días a tribunales para entregar su versión sobre una o varias reuniones que sostuvieron, donde no sólo se determinó destinar un equipo de la DINE para rastrear la pista de Carreño, sino que también se resolvió la muerte los subversivos.
Este dato fue aportado por el ex director de la CNI, Hugo Salas Wenzel, cuando se atribuían los asesinatos exclusivamente a la unidad que comandaba. En sucesivas declaraciones, Salas ha insistido en que todos los operativos que rodearon las pesquisas para dar con el paradero del ex gerente comercial de Famae fueron realizadas con recursos que no pertenecían a la Central, y que cada una de las acciones fueron producto de órdenes emanadas del mando institucional, las que se habrían concretado en varias reuniones ordenadas por el general Sinclair y en las que participó el consejo de generales de la Guarnición Militar de Santiago.
Respecto del destino de los cinco frentistas, la declaración de Salas es escalofriante: "La superioridad referida dispuso adoptar cualquier medida que no comprometiera en forma reglamentaria o legal de procedimiento con los detenidos, lo que se interpretó en este caso como que, como estaba siendo vulnerada la ley, por la prolongación de la privación de libertad en dependencias de la Central, esto es, en lugares que no fueran cárceles. Ello se entiende que la superioridad del Ejército disponía tácitamente que las personas que estaban detenidas debían ser ocultadas ( ). Posteriormente supe que el procedimiento empleado para poner término a las detenciones ya referidas fue la muerte de estos y la posterior disposición de los cuerpos".
El general Sinclair declaró primero que nunca tuvo información sobre los hechos de la causa, pero su versión cambió radicalmente en un careo con Salas Wenzel: "Debo señalar a su señoría que luego de ser preguntado por esta reunión de generales recordé que entre otras tantas de la misma clase, tuvo lugar la que se refiere el señor Salas". Esta declaración cargó los dados hacia el ex vicecomandante del Ejército. De ahí que haya sido la defensa del mismo Sinclair la que solicitó que se citara a declarar al resto de los integrantes del alto mando de la época.
Es un caso complejo, que ya cuenta con 27 encausados entre miembros de la CNI, la DINE y quienes permitieron y efectuaron la operación de lanzar al mar a los cinco frentistas, todos hechos acreditados en la causa. Hasta ahora Ortega no ha sido procesado, pero sí todos los que trabajaron con él. Habrá que esperar si el ministro Carroza considera que la evidencia que existe sobre su participación en los crímenes es suficiente para someterlo a proceso.

12 de octubre de 2008
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murió nelson gutiérrez


Muere uno de los fundadores del MIR.
Concepción, Chile. En Concepción, la misma ciudad que sirvió en 1965 de cuna al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) falleció ayer a las 13:30 horas uno de sus fundadores, el sociólogo Nelson Gutiérrez Yáñez, producto de un colapso hepático. Gutiérrez, que hace años sufría de diabetes, fue presidente de la Federación de Estudiantes de Concepción (FEC) en 1971 y pasó a la clandestinidad tras el golpe militar. Integró la comisión política de su partido hasta noviembre de 1975, cuando la DINA logró ubicar y atacar a parte de la dirección del MIR en una parcela en Malloco, donde estaba junto al secretario general del MIR, Andrés Pascal Allende, y al dirigente Dagoberto Pérez, que murió en el enfrentamiento.
Gutiérrez fue herido pero, junto a su esposa, María Elena Bachmman, encontró asilo en la Nunciatura Apostólica, donde estuvo 10 meses hasta que salió al exilio rumbo a Cuba. Volvió a Chile en 1990, para desarrollar actividades académicas y negocios de exportación hacia La Habana. Sus restos son velados en Daniel Beldar 400, en San Pedro de la Paz, y sus funerales se realizarán mañana a las 15:30 horas. Pidió ser incinerado y sus cenizas serán trasladadas a Cuba.

12 de octubre de 2008
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woodward murió en la esmeralda


El segundo comandante del buque, Eduardo Barison, lo reconoció en el proceso. El oficial (R) admitió que el cura chileno-británico, a quien habían torturado hasta dejarlo agónico, llegó a la nave en muy mal estado y falleció luego que fracasaran los esfuerzos por reanimarlo.
[Jorge Escalante y Javier Rebolledo] Valparaíso, Chile. El sacerdote Miguel Woodward murió a bordo del buque escuela Esmeralda. Hasta ahora el lugar exacto de su fallecimiento se movía entre la niebla, al menos públicamente. Pero quien era entonces el segundo comandante del barco, Eduardo Barison Roberts, lo reconoció claramente en el proceso que instruye la magistrada Eliana Quezada. "El intento de reanimar al sacerdote Miguel Woodward duró bastante. Los enfermeros lo asistieron tratando de revivirlo, pero falleció en el mismo recinto. Lo habían ingresado en una camilla por el portalón a la enfermería. Informé del deceso inmediatamente al comandante Sabugo", sostiene Barison, quien en ese momento estaba bajo el mando del comandante de la Esmeralda, el capitán de navío Jorge Sabugo Silva.
Según testimonios del proceso, entre Barison y Sabugo se dio una fuerte discusión pocos minutos antes de que el sacerdote fuera subido al barco. Mientras el primero se negaba a ingresarlo a la nave, debido a que tenía varias heridas que lo hacían sangrar profusamente, su comandante señalaba lo contrario. Finalmente primó el criterio de Sabugo. "Me enteré que era sacerdote y que su nombre era Miguel Woodward. Me dijeron que estaba en calidad de detenido", afirma Barison.
La calidad de prisionero le fue informada a Barison por los custodios del sacerdote, dos hombres que en el proceso son caracterizados con mamelucos de mezclilla y que llegaron al molo de abrigo en una camioneta de la Armada.
Barison sostiene que el religioso se encontraba "agónico, porque venía con gran cantidad de hematomas en el rostro. Su estado era inconsciente y no pronunció palabra". El autor del testimonio asegura que durante el proceso de reanimación salió varias veces de la enfermería para informar a su comandante de lo que sucedía con Woodward, y culmina su relato judicial admitiendo que tras fallecer, el sacerdote fue trasladado hasta el Hospital Naval, ubicado entonces en el cerro Playa Ancha, a un costado del Regimiento Maipo.
Pero antes de que el cuerpo de Woodward saliera del buque escuela, al menos dos marinos que transitaban sobre cubierta lo vieron pasar muerto por su lado. Se trata de los suboficiales Álvaro Sánchez Luna y Lorenzo Felipe Rivas. Este último declara que vio a tres o cuatro personas, ajenas a la Esmeralda, trasladar sobre una camilla un cuerpo inmóvil de cerca de 35 años con una herida en la frente. Luego expresa que le informaron que se trataba de un sacerdote, el único que pasó por la Esmeralda. Sánchez afirmó algo similar.
En el proceso se estableció que la orden para subir al sacerdote al buque escuela la dio el entonces jefe de Estado Mayor de la Armada, capitán de navío Guillermo Aldoney Hansen.
En la investigación judicial, Aldoney simplemente cargó los dados a su ex camarada de armas Saburgo, ahora muerto. "Recibí una llamada del comandante Sabugo diciéndome que una patrulla llevó a un sacerdote al barco para su atención médica. Me dijo que su estado era muy precario, temiéndose por su vida aparentemente por problemas respiratorios causados por una pulmonía y me pidió instrucciones para proceder", declaró Aldoney. Fallecido Woodward, la orden de trasladar su cuerpo al Hospital Naval también fue de Aldoney.

Hundido en la Piscina
La investigación judicial aporta además nuevos antecedentes del calvario del ‘gringo’ como apodaban cariñosamente al sacerdote sus compañeros del Mapu en el puerto en su paso por el recinto de torturas que la Armada instaló en dependencias de la Universidad Técnica Federico Santa María.
Allí, Woodward no sólo fue golpeado, sino también torturado y sumergido colgando en la piscina universitaria. Así lo indica el testimonio del suboficial de infantería de Marina José Manuel García Reyes, quien en sus declaraciones relató cómo el religioso fue reiteradamente hundido en la piscina hasta que su cuerpo mostraba signos de ahogamiento.
Quien tuvo más contacto con el sacerdote en esas horas fue el entonces teniente y actual capitán de navío en retiro Luis Holley de la Maza, que en la noche del 20 de septiembre de 1973 comandó la patrulla que lo detuvo en su casa de cerro Los Placeres y lo trasladó hasta el centro de detención.
A Woodward lo ingresaron a ese recinto en horas de la noche, por una puerta secundaria. Los integrantes de la Escuela de Operaciones de la Armada, que dirigía el capitán Víctor Valverde Steinlein, lo obligaron a transitar por el conocido ‘callejón oscuro’, es decir, caminar entre dos columnas formadas por marinos que lo insultaban y golpeaban al pasar. Fue la particular forma de darle la bienvenida y celebrar su arresto, pues lo habían buscado desde las primeras horas de producido el alzamiento militar. Luego de este recibimiento, al detenido lo condujeron hasta la guardia de ingreso, donde también fue maltratado físicamente por un segundo equipo de turno esa noche.
Además de comandar su detención y propiciar los golpes de arribo, Holley de la Maza condujo el grupo de custodios que llevó a Woodward hasta la piscina donde se inició la sesión de tortura.
El último procesamiento, dictado el 22 de septiembre por la ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Eliana Quezada, y que mantiene recluidos a 13 marinos, se relaciona con el paso de Woodward por la universidad: su detención a cargo de Holley, la cadena de mando sobre él, los suboficiales que lo acompañaron en la acción y los integrantes de la Escuela de Operaciones que lo recibieron aplicándoles tormentos.

En la Academia
Dónde pasó la noche el sacerdote esa tormentoso día del 20 de septiembre de 1973 es algo que en la investigación aún está poco claro. Algunos testimonios apuntan que fue retenido en una sala o en la misma guardia de la universidad, y otros señalan que tras la tortura simplemente fue dejado a un costado de la piscina, empapado. Las declaraciones de quienes lo vieron ahí coinciden sí en que fue sacado de Los Placeres cerca de las ocho de la mañana, aún mojado, con rumbo a la Academia de Guerra Naval (AGN), en Playa Ancha.
Tampoco está claro quiénes lo llevaron hasta ese lugar. Sí se encuentra probado en la indagatoria que allí las torturas continuaron y se volvieron aún más duras. "Al ingresar lo vi vestido de civil, encapuchado, sentado en una silla y con las manos amarradas, y frente a él, el principal interrogador, Jaime Román Figueroa, junto a otros oficiales de la Armada. Le daban golpes. Estuve como una hora presenciando tales hechos", relató judicialmente el oficial retirado de Carabineros Nelson López Cofré, que también fue parte de los equipos que operaron en algunos centros de detención y tormentos de la Armada.
En esta sesión de torturas aplicadas al sacerdote en la Academia de Guerra estuvieron presentes algunos de los procesados en esta causa, que habrían formado parte de un equipo torturador que se movía entre este recinto, el cercano Cuartel Silva Palma y el buque escuela Esmeralda: Juan Mackay Barriga y Ricardo Riesco Cornejo, entre otros.

Se Cierra el Círculo
Desde la Academia de Guerra el religioso fue llevado en muy malas condiciones físicas al buque escuela. No está claro por qué, pese a que Woodward estaba casi agonizando, lo llevaron al barco y no al Hospital Naval, que también estaba bastante cerca de la AGN. Según fuentes de la investigación, podría deberse a que en aquellos días las instalaciones de la llamada ’Dama Blanca’ también habían sido equipadas como hospital de campaña.
El arribo de Woodward al barco ocurre, según la bitácora que la Armada entregó a la jueza, a las 11:30 del día 22 de septiembre de 1973. Una vez fallecido, su salida ocurrió según la misma bitácora a las 12:30 horas. Sin embargo, el certificado de defunción que extendió el oficial médico del Hospital Naval, Carlos Costa Canessa, una vez que el cuerpo llegó a ese recinto hospitalario, sitúa la hora de muerte a las 12 horas. Esto constituye otro antecedente que inequívocamente sitúa el deceso del religioso a bordo del barco prisión.
La razón por la que la Armada no entregó el cuerpo de Woodward a representantes de la Iglesia Católica en Valparaíso se desconoce. Nadie de la Marina ha aportado hasta ahora un antecedente creíble en la investigación. Finalmente, su cuerpo fue sepultado clandestinamente en una fosa común en el Cementerio de Playa Ancha, donde se perdió todo rastro de sus restos.

12 de octubre de 2008
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