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quién ayudó al carnicero de sarajevo


Las hipótesis sobre la captura de uno de los mayores criminales de guerra buscados. En Serbia ahora todos se preguntan quién ayudó a Karadzic estos años. La Justicia investiga la trama político-militar que asistió en la clandestinidad al acusado de genocidio.
[María Laura Avignolo] Belgrado, Serbia. Radovan Karadzic podrá pasar el resto de sus días en una celda de la cárcel del Tribunal de La Haya tomando licor de ciruela, jugando sus interminables partidas de poker nocturnas, leyendo sus libros de medicina alternativa y recitando sus poemas épicos serbios, tan malos como nacionalistas. El mayor acusado de la limpieza étnica en la guerra de Bosnia no tiene la menor posibilidad de ganar la apelación, que presentará hoy su abogado ante el tribunal de Belgrado, para impedir su extradición a Holanda por acusaciones de genocidio.
Un "trámite rápido y expeditivo" está previsto por las autoridades serbias para evitar que las hasta ahora reducidas manifestaciones en su apoyo lo conviertan en una víctima. Su ambición es que "la semana próxima ya esté fuera del país". La pregunta es obvia. ¿Por qué el gobierno serbio decidió entregar al "carnicero de Sarajevo", en cuyo sitio murieron 12.000 personas y está acusado de la ejecución de más de 8.000 hombres y jóvenes musulmanes bosnios en Srebrenica entre otras masacres? ¿Por qué ahora, después de que fue "protegido" 12 años por las sucesivas administraciones y los servicios secretos cuando era el hombre más buscado de Europa?
La respuesta la ha dado el tiempo. Los serbios no quieren más ser rehenes de un pasado sangriento y horrendo, que los ha aislado del mundo y los ha enterrado económica y políticamente. El precio de su libertad fue entregar al sospechoso genocida Karadzic, que bajo la apariencia de un doctor New Age con aspecto de monje, vivió en Belgrado hasta el lunes pasado. También están dispuestos a encontrar y extraditar al general Radko Mladic, el jefe de la comandancia Serbia en Pale, ejecutor de la estrategia del psiquiatra Karadzic y actualmente prófugo, con la complicidad de sus amigos dentro del Estado y los militares.
Con un recién electo gobierno pro occidental en Belgrado, una nueva era de relaciones entre Serbia y Europa se inicia. Después de 20 años de nacionalismo, violencia, guerra, aislamiento, bombardeos, gobierno de Slobodan Milosevic, limpieza étnica que costó miles de vidas y duras sanciones, Serbia decidió integrarse finalmente al resto del mundo. Su gobierno anunció ayer que reinstalará a todos los embajadores que retiró de la Unión Europea, cuando 20 países del bloque reconocieron la independencia de Kosovo.
Europa está dispuesta en apariencia a transformar a Serbia rápidamente en miembro de la UE, pese a la desconfianza que cualquier ampliación produce en los actuales 27 miembros. Es el precio de la independencia de Kosovo, su ex provincia albanesa, dicen los expertos. Olli Rehn, el comisario europeo que negocia la expansión de la UE hacia los Balcanes, propuso inmediatamente después del arresto de Karadzic, ofrecer a Belgrado "beneficios comerciales y un acuerdo que sirva como marco precursor para conversaciones formales de membresía". "No sé si existe esa voluntad política o harán con Serbia lo mismo que con Turquía. Extender cada vez más la soga hasta que no se sepa cuándo va a entrar. Pero le darán un premio por buena conducta", reflexionó un embajador occidental.
El gobierno serbio apenas ha asumido hace 15 días y la primera demostración de poder y fuerza fue arrestar al hombre más buscado e incómodo de su cruel historia. El premier Mirko Cvetkovic, un heredero político del ex premier pro occidental Zoran Djindjic, asesinado después de haber intentado detenerlo, se propuso vengar la muerte de su amigo, cazar a los sospechosos de crímenes de guerra y reformar el aparato de seguridad. La detención de Karadzic, que siempre fue un "protegido" de las fuerzas y de sus alianzas tácticas con los servicios secretos occidentales, intentó demostrar que algo ha empezado a cambiar.
Su "descubrimiento" se produjo la noche antes de que aterrizara en Belgrado el fiscal del tribunal internacional, Serge Brammertz. Algunos diplomáticos europeos dicen que "fue una operación armada por la CIA y el MI6 británico" y otros, que "fue obra de los servicios alemanes". Lo cierto es que -hasta ahora- los mismos protagonistas habían querido detenerlo pero razones estratégicas de sus gobiernos postergaban sus propósitos. Por ejemplo: el ex presidente francés Jacques Chirac advirtió repetidas veces sobre las amenazas rusas si lo detenían.
El presidente Boris Tadic ordenó el mayor despliegue mediático de la aventura del fugitivo doctor New Age, su fantástico disfraz de hippie, anteojos de grandes marcos que disimulaban sus tradicionales pómulos altos y sus actividades bajo el nombre de Dragan Dabic, el nuevo gurú de la medicina alternativa serbia. La difusión buscaba ridiculizar al ex gobierno nacionalista de Vojislav Kostunica, un profesor de derecho y extremadamente principista, que se negaba a entregarlo porque Karadzic es montenegrino-bosnio y su país no tiene facultades para extraditarlo.
La Justicia serbia está investigando quiénes ayudaron a Karadzic a inventarse su estrafalaria nueva identidad y a vivir con ella durante tantos años. Bruno Vekaric, un vocero de la fiscalía por los crímenes de Guerra en Serbia, informó que Karadzic había obtenido sus documentos de "amigos leales" que tenía dentro del régimen de Milosevic. Su falso documento de identidad está fechado en Ruma, una ciudad al norte de Belgrado y, según él, podría haber sido obtenido con la ayuda de Slobodan Medic, un ex comandante paramilitar ahora capturado. El nombre supuesto de Dragan Dabic proviene de un civil de Sarajevo, que fue asesinado por un francotirador de las fuerzas de Karadzic en 1993, según relató su hermano Mladen.

8 de agosto de 2008
©clarín
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