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la mentira como derecho


¿Hacerse pasar por un condecorado veterano de guerra debería ser un delito? Por más desagradable que sea, la respuesta es no. Editorial de Los Angeles Times
La Corte Suprema ha aceptado pronunciarse sobre si hacerse pasar por un condecorado veterano de guerra puede ser considerado un delito. Si la Primera Enmienda debe ser tomada en serio, la respuesta es no -por desagradable que sea una personificación semejante. Un juez de una corte de apelaciones federal que falló contra el gobierno, dijo: "El triste hecho es que la mayoría de la gente miente a menudo sobre algunos aspectos de su vida. Dado nuestro histórico escepticismo a la hora de permitir que el gobierno controle la línea entre la verdad y la falsedad, y entre expresiones valiosas y estupideces, nosotros protegemos todas las expresiones, incluyendo las declaraciones falsas".
Sabemos que son palabras difíciles para los que han recibido honores militares, y para sus familias. Tienen toda la razón para despreciar a Xavier Álvarez, que se fanfarroneó, después de su elección al Three Valleys Municipal Water District, en Claremont, que era un marine que había sido condecorado con la Medalla de Honor que otorga el Congreso. Álvarez, que también reclama haber trabajado como agente de policía y que jugó para los Detroit Red Wings, fue condenado por la Stolen Valor Act de 2005, que convirtió en delito afirmar falsamente haber recibido condecoraciones o medallas militares.
Pero que la Corte Suprema mantenga el castigo por declarar falsamente -fuera del contexto del fraude financiero- socava la Primera Enmienda. Si la Constitución permite que el Congreso criminalice las fanfarronadas falsas sobre una medalla, entonces las otras faltas a la verdad podrían también ser declaradas ilegales, incluyendo las otras mentiras de Álvarez.
Al estudiar las limitaciones a los derechos fundamentales, la Corte Suprema pregunta si se encuentran justificadas por un interés oficial urgente. La Stolen Valor Act identifica ese interés como la prevención del "daño a la reputación y al significado de esas medallas". Pero nadie cree seriamente que la gente mirará en menos la Medalla de Honor porque alguien haya pretendido falsamente que posee una. Al contrario, la indignación ante un fraude semejante refuerza la estima en que se tiene a la medalla.
En su petición a la corte, el gobierno de Obama menciona otros contextos en los que las declaraciones falsas no son protegidas, entre ellas el fraude y la difamación -acciones dañosas dirigidas contra individuos, que no son comparables con las falsedades de Álvarez. La corte ha sido inconsistente sobre cuándo y si las declaraciones falsas gozan de las garantías constitucionales, pero en esta caso debería resolver a favor de la libertad de expresión. En cuanto a los veteranos condecorados, nadie puede robarles el honor.
28 de octubre de 2011
19 de octubre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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