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acusan a carabineros por torturas


Denuncian tortura tipo Guantánamo contra estudiante de 18 años. Asesoría Ciudadana acusa a Carabineros de emplear contra un manifestante método waterboarding o ahogamiento a bordo de un micro policial estacionado en las afueras de la Usach.
[Manuel Torres] Santiago, Chile. "En un momento me acuestan de espalda en el pasillo de la micro, siempre esposado por la espalda. Me cubrieron la cara con la polera que tenía en el cuello y me empezaron a tirar agua en la cara. Me desesperé. Me ponía para el lado para poder respirar y ellos me volvían a agarrar para ponerme de espalda. Tosía y tosía y cuando me volvía a desesperar me dejaban de tirar agua. Me hacían descansar como 5 segundos y me volvían a tirar agua. Creo que fueron varias botellas. Fueron como 15 chorros en un lapso de 7 a10 minutos".
Así recuerda Sebastian Bravo Piña, estudiante de 18 años de edad, la especial forma de maltrato que recibió en un micro de Carabineros por parte de funcionarios de Fuerzas Especiales de la institución. El joven cuenta que fue detenido en las afueras de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), en la comuna de Estación Central, el 24 de agosto de este año, mientras participaba en una de las manifestaciones estudiantiles en favor de la educación pública, gratuita y de calidad.

"Rostro Parecía un Saco de Papas"
Francisco Gómez y Amaro Oróstica, estudiantes de Derecho de la Universidad de Chile e integrantes de Asesoría Ciudadana (www.asesoriaciudadana.cl), un programa del Instituto Igualdad, descubrieron este caso en la Tercera Comisaría de Carabineros, durante su paralela labor como observadores del Instituto Nacional de Derechos Humanos.
"Su rostro parecía un saco de papas. La ropa toda rota. Cuando los policías nos vieron, lo dieron vuelta y empezaron a sacar. Nosotros le pedimos sus datos para ayudarlo, porque eran evidentes los malos tratos", rememora Francisco Gómez, quien junto a varios voluntarios recorren las comisarías en busca de casos de abusos policiales contra manifestantes.
Días después de la detención, los integrantes de Asesoría Ciudadana contactaron al joven, quien les narró los pormenores de su aprehensión. Tras analizar su relato, determinaron que el joven de 18 años había sido víctima de un método de tortura usado, por ejemplo, en Guantánamo: Waterboarding o ahogamiento.
"Nos parece muy grave que la policía utilice esta forma de tortura contra manifestantes y, en especial, contra un joven de sólo 18 años. Perfectamente podría haber sido aplicada a un menor de edad. Ello habla de una instrucción específica que poseen algunos funcionarios. No habíamos conocido un caso parecido", afirma tajante Amaro Oróstica.
Debido a la seriedad de los hechos, el abogado Eduardo Chía Ramírez interpuso el pasado 21 de octubre una querella ante el 6º Juzgado de Garantía por los delitos de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves  y amenazas. La juez titular, Vania Boutaud Mejías, declaró admisible la querella 3 días después.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Ese será uno de los casos emblemáticos que este viernes 28 de octubre presentará Asesoría Ciudadana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, con sede en Washington. Allí expondrán los abogados Italo Jaque, Branislav Marelic y Hugo Valladares, coordinador del programa. La presentación busca que el organismo internacional condene a Chile por violación a los derechos humanos en el contexto de las manifestaciones estudiantiles y ciudadanas. Por su lado, el Estado chileno será representado por Miguel González Morales, director del programa de DD. HH. de la Cancillería.
La presentación programada para las 15 horas chilenas, será exhibida vía streaming en el Museo de la Memoria.
Según el testimonio del estudiante, los abusos policiales se efectuaron a bordo de un micro estacionado por la Alameda, a un costado de la Usach. Y comenzaron a eso de las 16 horas.
"Apenas me subieron a la micro me esposaron por la espalda y me empezaron a pegar y tirar escupos. Me pegaron patadas y rodillazos. Me dieron muchas cachetadas y combos. Me decían ‘habla ahora si tú nos odiai’. Yo no decía nada. Me pegaban y me escupían. Me golpeaban como entre 6 y se iban rotando. Me deben haber golpeado sin parar como 2 minutos. Para finalizar, un paco gigante me pegó un rodillazo en la frente. Quedé mareado", recuerda Sebastian Bravo, quien asegura que fue el único detenido a bordo del vehículo policial.
Como a los 10 minutos de la golpiza, afirma que conoció el apodo de uno de sus captores por un diálogo que se produjo entre los funcionarios. "¿Quién lo agarró?", preguntó un carabinero y otro respondió: "El Chino lo pescó al la’o del quiosco".
Cuenta que su calvario continuó con pisadas en los tobillos y que posteriormente, con la cabeza  completamente cubierta por sus aprehensores, fue víctima del waterboarding.
"Yo creo que me tiraban agua de una botella, porque sentía el borboteo y porque después, cuando se les acabó el agua, me metieron el gollete de la botella en mi boca, por encima de la polera que tenía en la cara", explica el joven.
"las pirañas de los DD.HH".
Pero el maltrato no terminó ahí. Luego de una pausa, asevera que de manera individual, un funcionario lo humilló brutalmente. "Me pegó una patá y me dijo ‘levántate’. Me intenté levantar y esposado me tomó del pecho y me abría la boca y me escupía adentro de la boca. Eran pollos carraspeados. Me pegó mucho. No me pegó combos. Puras cachetadas. Era un paco gigante. Yo creo que ese fue el que me dejó la cara más marcada. Quedé con el rostro caliente, hinchado. Me pegó entre 20 a 30 cachetadas. Me decía ‘ahora te vai a arrepentir perro culiao’", evoca el estudiante.
Luego fue trasladado a un furgón policial y enseguida a otra micro. En este último vehículo llegó hasta la Tercera Comisaría de Santiago.
"Yo estaba en la micro y una paca dijo al ver a la gente de Asesoría Ciudadana ‘ahí están esas pirañas culiás’. ‘¿Quiénes?’, preguntó un paco. ‘Esas pirañas culiás de los DD.HH. Andan buscando pega’", fue el dialogo que escuchó Sebastián antes de que lo bajaran en el cuartel.
Ya en el recinto, cuenta que lo pusieron en una fila que iba a un galpón y calcula que habían como 80 personas detenidas.
"Mucha gente me preguntó que me había pasado, porque quedaban pa’ adentro al verme. En eso un paco me tomó del brazo y me adelantó en la fila. Me dijo ‘pónete aquí adelante pa’ que nos vamos más rápido’. Había alguien, como en una oficina chica, con delantal blanco, y yo le pasé un papel. No sé si era médico o qué. Me miró y preguntó ‘¿lesiones?’. Yo pensé: ‘putas, no sabís mirar’. Y le dije: ‘sí, la cara, los labios. Ni me miró. Anotó y me pasó el papel. El paco me sacó de ahí", detalla Sebastián sobre su paso por la comisaría.
Finalmente, ya de noche, relata que fue trasladado a la 21 Comisaría de Estación Central, donde se le acusó de desordenes leves.
Francisco Gómez, de Asesoría Ciudadana, realizó gestiones para que lo liberaran. "Allí no lo pasaron por desórdenes graves. A mi juicio, no lo quisieron pasar al control de identidad, porque era tan serio el estado en que se encontraba su cara y cuerpo, que el juez de garantía habría preguntado qué le pasó a este cabro. Lo peor de todo es que Carabineros nunca ni siquiera le consultó su edad. Podría haber sido perfectamente un menor".
La dura jornada de Sebastian Bravo finalizó en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) Aníbal Ariztía de la comuna de Las Condes. Allí, junto a su familia, constató lesiones, en su mayoría, contusiones de mediana gravedad. Después, estamparon una denuncia en la 47º Comisaría de Las Condes.

Simulacro en el Puente Indus Lever
Los voluntarios de Asesoría Ciudadana también han detectado otros casos graves en que ellos estiman se han violan los derechos humanos.
Uno de ellos se produjo en contra del estudiante universitario Jaime Navarrete Quezada, de 20 años. El joven fue detenido por Carabineros la tarde del jueves 25 de agosto de 2011 en calle Romero al llegar a Chacabuco, en la comuna de Estación Central. Asegura que tipo 19 horas caminaba tranquilamente por la vereda junto a su hermano y un amigo, cuando siente un alboroto a sus espaldas.
"De repente, siento gente correr detrás mío. Me doy vuelta y veo que venía Carabineros con lumas en las manos. Me golpearon en la cabeza y me tiraron al suelo. Eran como 14 policías. Los que me golpearon a mí y a mi amigo eran como 8. Eran golpes de puño, pies y con objetos contundentes. Después que nos golpearon por un par de minutos, nos subieron a un furgón. Estábamos semi inconscientes", rememora el estudiante.
Posteriormente, calcula que viajaron como 15 minutos a bordo de un furgón policial. Afirma que los bajaron a golpes y con agresiones verbales en un lugar que en ese momento desconocían. El sitio era baldío y oscuro. "Nos bajaron a golpes debajo del puente de la IndusLever. Nos amenazaron con armas de fuego. Eran UZI. Nos gritaron ‘corran conchesumadres, los vamos a matar’. Eran como 4 ó 5 carabineros. Me volteé en un momento para tratar de ver algo, el rostro de algún carabinero o la patente del vehículo, pero me gritaron ‘date vuelta, te voy a matar culiao’. Corrimos y corrimos, tuvimos que subir el puente y ahí empezamos a pedir ayuda", detalla Jaime sobre la dura experiencia.
El universitario confiesa que "pensamos que de verdad nos iban a matar, porque no hicieron ningún procedimiento legal desde que nos detuvieron. Se iban a sacar al tiro el cacho de encima".
Esa misma noche, fue atendido y constató lesiones en el Consultorio Adalberto Steeger de la comuna de Cerro Navia. Lo más grave: Un corte en el pómulo derecho de 4 cms. de largo y que se tradujo en 3 puntos.
Se interpuso una querella ante el 7º Juzgado de Garantía por los delitos de detención ilegal, apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves  y amenazas.
28 de octubre de 2011
©la nación

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