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protestas contra paramilitares libios


Libios protestan contra paramilitares.
Trípoli, Libia. Cientos de residentes y agentes de policía de Trípoli han protestando juntos contra los ex rebeldes que derrocaron a Moamar Gadafi, pero todavía están acampando en la capital y haciendo alarde de sus armas.
Hombres, mujeres y niños ondeando la bandera nacional libia y gritando lemas contra las milicias se reunieron en la histórica Plaza de los Mártires de Trípoli en una manifestación organizada por el concejo municipal y respaldada por el gobierno interino.
"Habrá seguridad cuando no haya armas", dijo la maestra Salwa Lamir, envuelta en una túnica negra, sosteniendo un letrero con el texto: "No queremos armas en Trípoli".
"Estamos protestando contra las armas y contra la gente que las usa. Quiero que las milicias que vinieron de fuera de Trípoli se marchen. Tienen que volver a sus casas y volver a la escuela", dijo.
Alrededor suyo, los manifestantes gritaban: "La gente quiere seguridad".
El martes, el gobierno interino hizo público su firme respaldo a una fecha límite de dos semanas para que las milicias abandonen Trípoli, respaldando una amenaza del concejo municipal de bloquear la ciudad si no lo hacen antes del 20 de diciembre.
Los paramilitares, en general de las ciudades de Misurata y Zintán, participaron en el asalto contra Trípoli en agosto y han estado desde entonces en la ciudad, a menudo ocupando edificios para instalar sus sedes.
Han instalado puestos de control de vías claves y también en recintos como el aeropuerto internacional de la capital.
La presión para desarmar a los ex rebeldes en Trípoli ha crecido después de que la prensa local informara sobre varios enfrentamientos entre facciones rivales las últimas semanas.
El 5 de octubre el nuevo gobierno del país ordenó que las armas pesadas fueran retiradas de Trípoli, advirtiendo que su prolongada presencia podría dar una mala imagen a la revolución que derrocó a Gadafi -que fue asesinado más tarde el 20 de octubre.
"Esas milicias intervienen incluso con el trabajo de la policía, pidiéndonos a menudo que liberemos a sus compañeros detenidos por nosotros. Esto obstaculiza la implementación de las leyes", dijo el miércoles un agitado agente de policía, Mustafa Salem.
Detrás de él, decenas de agentes desfilaron por la plaza, gritando: "Ahora Libia es libre, las milicias deben marcharse", mientras otros hacían sonar las bocinas de los coches patrulleros.
Otro residente, Mohammed Seghaier, dijo que la capital se había puesto peligrosa.
"Están causando problemas. Queremos que los rebeldes de fuera de Trípoli se marchen, porque la ciudad se está poniendo peligrosa", dijo, agregando que la seguridad debe quedar ahora en manos de la policía y del ejército nacional.
Cuando se le preguntó si la policía y el ejército podían garantizar la seguridad, dijo: "Sí. Con la ayuda de los rebeldes de Trípoli, la policía puede ofrecer seguridad".
Pero un rebelde de Misurata, la tercera ciudad más grande de Libia, responsabilizó de los incidentes a miembros de la "quinta columna de Gadafi" que dijo que habían infiltrado las milicias paramilitares.
"Es la quinta columna la que está creando estos problemas, no nosotros", dijo Hamza Ghanem, cuyos camaradas de Misurata capturaron y asesinaron a Gadafi en la ciudad natal del dictador en Sirte el 20 de octubre pasado.
Ghanem, él mismo veterano del asalto de Sirte, dijo que él y otros paramilitares de Misurata en Trípoli estaban ayudando a proteger la ciudad.
"Nuestro grupo está protegiendo el edificio de la Compañía Nacional del Petróleo y ofreciendo seguridad a sus empleados. Estamos listos para dejar Trípoli apenas nos lo digan nuestros comandantes", dijo, negando que tuviera las armas con las que fue visto patrullando las calles en un vehículo motorizado.
Decenas de abogados y jueces también protestaron el miércoles frente al principal tribunal de Trípoli, pidiendo protección.
"Queremos protección para los jueces y abogados. Estas milicias deben marcharse de Trípoli", dijo Abdelhakim al-Arabi, un juez de la ciudad.
El martes, testigos dijeron que decenas de hombres armados y civiles se hicieron camino en el tribunal e irrumpieron en la oficina del fiscal general, Abdelaziz al-Hasadi, exigiendo la liberación de un paramilitar presuntamente implicado en un asesinato.
El fiscal huyó antes de que los manifestantes pudieran capturarlo. Querían que firmara una orden para ponerlo en libertad.
8 de diciembre de 2011
©sidney morning herald
cc traducción c. lísperguer

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