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niños trabajan en argentina


Buenos Aires, Argentina. Por lo menos dos millones de niños y niñas de 5 a 14 años -lo que equivale al 32% de la población de ese rango de edad- se ven obligados a trabajar en las ciudades y el campo de Argentina, donde entre 2001 y 2003 se empobrecieron 1.570 niños por día, reveló una ONG local.
Al conmemorarse el sábado pasado el Día Mundial de la Erradicación del Trabajo Infantil, la organización no gubernamental Periodismo Social llamó la atención sobre el crecimiento de este flagelo en el país y difundió un trabajo realizado en cooperación con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
En él, se destaca que la inédita crisis económica y social de los últimos años, que disparó los guarismos de pobreza (47,8%), desempleo (16,3) y subocupación (16,6), arrojó al mercado laboral a miles de niños menores de 14 años, que es la edad mínima permitida por la legislación argentina para trabajar.
En el país, trabajan 1.939.288 niños y niñas de entre 5 y 14 años de un total de 6.255.255 personas de esas edades, sobre una población total de 36,3 millones de habitantes.
Esto significa que 3 de cada 10 niños trabajan y la mayoría (1.375.164) lo hacen entre los 10 y los 14 años, según datos preliminares de la secretaría de Seguridad Social de la Nación.
La mayor parte de los niños trabajadores vive en las grandes ciudades, donde asisten a albañiles en la construcción o confeccionan calzados, bijouterie y prendas de vestir en emprendimientos familiares y pequeños talleres.
También piden monedas y abren las puertas de los automóviles en las calles, limpian los parabrisas de los vehículos en los semáforos, son prostituídos, llenan carros con muchos kilos de cartón, realizan tareas domésticas en casas particulares o en sus propios hogares o cuidan a sus hermanitos cuando sus padres no están, según el informe.
El fenómeno de los ‘cartoneros' -personas que hurgan la basura en busca de papeles y cartones para vender- que hizo eclosión en plena crisis, también arrasó con los adolescentes.
El Programa de Recuperadores Urbanos de la Ciudad de Buenos Aires registró entre 2002 y 2004 al menos 1.100 cartoneros de entre 15 y 17 años, de los cuales el 90% viaja cada noche hasta la Capital Federal desde el populoso y empobrecido conurbano.
En el campo, la mano de obra infantil es utilizada para cosechar yerba mate en la provincia de Misiones (noreste), tabaco en Salta (norte), algodón en Chaco (noreste), cebolla en San Juan (oeste), peras y manzanas en Río Negro (sur), limones en Tucumán (norte) y verduras en las innumerables quintas de la Pampa bonaerense (centro-sur).
Los niños campesinos en su mayoría trabajan junto a sus familias, empujados por la abusiva forma de contrato a destajo. En 2004, por ejemplo, se llegó a pagar en la provincia de Mendoza (oeste) entre 36 y 85 centavos de pesos (un dólar = 2,98 pesos) el cesto de uva de 21 kilos, según el trabajo.
Pero también hay bandas organizadas que alquilan niños por menor paga que un adulto para la cosecha de la yerba mate. La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores estima que entre 6.000 y 7.000 niños dejan la escuela durante la temporada.
Los expertos coinciden en que una de las herramientas más importantes para evitar la marginalidad es la escuela, pero los niños que trabajan son candidatos a la deserción porque se abruman con su bajo rendimiento, se quedan dormidos, no tienen tiempo para realizar sus tareas y repiten de grado.
Según UNICEF, el 58,2% de los adolescentes de 13 a 17 años que trabaja no asiste a la escuela.

11 junio 2004
©mipunto
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