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hermano de evita al cine


Buenos Aires, Argentina. La vida del seductor y soltero Juan Duarte, hermano de Eva Perón y secretario de la presidencia durante el primer gobierno de Juan Perón, atraído tanto por el poder de la política como las luces de las marquesinas, llegó el jueves a las pantallas con el estreno de la película argentina ‘Ay Juancito'.
Duarte murió en circunstancias aún no aclaradas, pese a que oficialmente se lo consideró un suicidio, durante la primera presidencia del general Juan Perón, quien gobernó entre 1945-1952 y 1952-1955.
Con dispar aceptación de la prensa local, el filme dirigido por el argentino Héctor Olivera, con guión del propio director junto al investigador José Pablo Feinman, describe el ascenso y ocaso del hermano de Evita.
Juan Duarte tuvo participación en oscuros escándalos y presuntos actos de corrupción, que lo vincularon a políticos y funcionarios corruptos, entre los años 1945 y 1950.
El protagonista, 'Juancito' para los íntimos, fue una persona con ambiciones de poder y cuando podía ejercerlo lo hacía de manera caprichosa, amparado en su carisma y una estampa viril que conquistaba mujeres de su tiempo, muchas de ellas actrices.
El actor Adrián Navarro, en su debut cinematográfico, encarna a Juancito, junto a un elenco de figuras locales reconocidas como Norma Aleandro, Inés Estévez, Leticia Brédice y Laura Novoa, Jorge Marrale y Alejandro Awada.
Con el importante aporte del responsable de vestuario, Horace Lannes, Olivera reconstruye en su obra un Buenos Aires de las décadas del '40 y '50, años en los cuales la luminosa noche porteña vivía momentos de eufórica frivolidad.
‘Ay Juancito' es una personal reconstrucción histórica del director, que ya había aborado el género con ‘La Patagonia Rebelde', hace 30 años, y con ‘La Noche de los Lápices', un episodio de represión de la dictadura, y ‘El Caso María Soledad', otro hecho que marcó la vida política argentina.
La historia sobre el ascenso y derrumbe de quien llamaban 'el galán de Junín' (ciudad donde nació)' tiene su punto final cuando cayó en desgracia con el líder histórico del justicialismo.
La crítica coincidió, desde un punto de vista exclusivamente cinematográfico, que como thriller político no logra cumplir los objetivos.
Evita fue la figura emblemática del peronismo, que trascendió su época después de morir de cáncer a los 33 años en 1952 y la historia de su hermano quedó rodeada del misterio hasta convertirse en leyenda.

10 junio 2004
©mipunto

SINOPSIS
El Diccionario Literario de Montaner y Simón describe así al mítico personaje de Don Juan: "Humanísima figura convertida en símbolo de la alegría de vivir, del placer terrenal, del amor ligero e insaciable y de una impía frivolidad de espíritu".
En este caso se trata de un Don Juan porteño, simpático y gran seductor con pinta de galán de los años cuarenta pero también un inescrupuloso que usa su posición de hermano de ‘La Señora' y secretario privado de ‘El General' para sus negociados y sus conquistas amorosas.
Juan Ramón Duarte, (a) Juancito, (a) Pebete, (a) Jabón Lux, (a) El Cuñadísimo, tiene algo más de treinta años al comienzo de nuestra película. Es el único hermano varón de Evita, que lo encumbra y quien, con su prematura muerte, lo lleva a la destrucción. Es ésta, por lo tanto, la historia del ascenso y el derrumbe de un simpático trepador cuyos años de gloria y de crisis coinciden con el apogeo y el comienzo de la caída del presidente Juan Domingo Perón, el hombre que llevó a su cuñado de vendedor de jabones a ser un personaje muy influyente y "el soltero más codiciado del país".
Nuestro protagonista divide sus amores entre la rubia comprensiva, la morocha celosa y conquistas ocasionales que van desde la estrellita ambiciosa a la madura empresaria. Su bien ganado apodo de ‘Jabón Lux' por aquello de "Nueve de cada diez estrellas de cine lo usan" y su devoción por el cine nacional, permiten mostrar en la película algunos aspectos de la llamada ‘época de oro' de nuestra industria fílmica.
Hacia el final de la película, la suma de golpes demasiado duros para él cambiará radicalmente su actitud frente a la vida. A la enfermedad y muerte de Evita se agregará el diagnóstico de una sífilis incurable que lo llevará a rasgos de locura: no admite la muerte de su hermana y se enfrenta duramente a sus amantes. Cuando alguien denuncia sus negociados, los militares presionan al General quien dirá públicamente: "Yo no apaño a ladrones de ninguna naturaleza. Estén seguros de que el hombre va a ir a la cárcel, aunque sea mi propio padre." Ésta fue la sentencia de muerte de Juan Ramón Duarte cuya imprevista desaparición sigue alimentando el misterio y la leyenda.
Dos años después, el gobierno peronista fue volteado por un golpe militar. Una comisión investigadora quiso probar que la muerte de Juan Duarte no había sido un suicidio, como se había dicho, sino un asesinato político. Esto dio lugar a otro episodio de la necrofilia argentina con el que se abre y se cierra esta película.
©ay juancito
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1 comentario

Gustavo -

Interesante bitácora, saludos y adelante.
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