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secuestros en méxico

asesinan a comandante anti-secuestro del estado de méxico

Ciudad de México, México. Un comandante de un grupo especial antisecuestros del Estado de México fue asesinado por desconocidos cuando llegaba a su casa, al parecer en venganza por el trabajo que desempeñaba, informaron el jueves las autoridades.
José Fernando Jiménez Lecona, con más de 20 años de laborar en la Procuraduría de Justicia del Estado de México, recibió dos disparos la noche del miércoles afuera de su domicilio en uno de los municipios vecinos a la capital, informó el procurador estatal Alfonso Navarrete.
"La línea de investigación que estamos empezando a desarrollar tiene que ver con una venganza con motivo de su trabajo", dijo Navarrete en entrevista con la cadena Televisa.
El procurador destacó que Jiménez era uno de los comandantes más importantes de la procuraduría y que participó en la solución de más de 80 secuestros en el Estado de México, vecino a la capital. Agregó que no tenían conocimiento de amenazas en su contra.
El último caso sobre secuestros que investigaba Jiménez era el de unos hermanos que aparecieron asesinados el 24 de mayo, a pesar de que sus familiares habían pagado un rescate equivalente a unos 440.000 dólares.
El caso cobró relevancia tras denuncias de una organización civil de que era alarmante el número de secuestros en el país y particularmente en la capital.
La organización Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública convocó a una marcha silenciosa para el próximo 27 de junio en contra de los secuestros y para exigir a las autoridades a fijar plazos para acabar con ese delito.
El consejo informó el miércoles que de 1996 a la fecha, 160 personas fueron asesinadas mientras estaban secuestradas. Señaló que tan sólo en 2003 se denunciaron 532 secuestros.
La Procuraduría General de la República informó en un comunicado que desde el 2001 han resuelto 419 secuestros, detenido a 305 plagiarios y evitado que los familiares de las víctimas pagaran por rescates poco más de 440 millones de dólares.

17 junio 2004
©nuevo herald

DETIENEN A ALTO MANDO POLICIACO DEL DF DEDICADO AL SECUESTRO
Ciudad de México, México. Elementos de la PGR, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal, detuvieron a siete personas que formaban parte de una banda de secuestradores en la que participaban policías y agentes judiciales, así como un alto mando de esa corporación capitalina.
. Así lo informó en rueda de prensa el titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Rafael Macedo de la Concha, quien precisó que en esta banda se encuentra el ahora ex subdirector de la SSP adscrito a las Fuerzas Especiales y otros elementos de este grupo policiaco.
Dijo que los presuntos secuestradores de la organización criminal denominada ‘Los Cobras', que se dedicaban sobre todo al secuestro exprés, ahora están arraigados, en tanto el Ministerio Público de la Federación determina su situación legal.
El funcionario precisó que se trata de José Antonio Manuel Huerta, quien fungía como policía judicial adscrito al grupo Anti-Secuestros de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
Asimismo, fue capturado César Gómez Enríquez, quien era el líder de la banda delictiva y quien se ostentaba como periodista de TV Azteca y Televisa, así como director de asesores de la Cámara de Diputados, para lo cual utilizaba una credencial metálica falsa.
Esas personas fueron detenidas junto con Fidencio Francisco Facio Trejo desde el pasado mes de abril, a partir de una denuncia hecha por un empresario que fue privado de su libertad por el rumbo de ‘La Raza'.
Desde la detención de la principal estructura de la organización criminal y gracias a la secrecía con la que se llevó a cabo la investigación, días después fue ubicado y asegurado Marco Polo Cervantes Hernández, ahora ex subdirector adscrito al Grupo de las Fuerzas Especiales del Grupo Cobra de la SSP.
Semanas después, elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI) detuvieron a Francisco Alberto Martínez Gutiérrez, elemento de las Fuerzas Especiales Grupo Alfa de la SSP, y a David López León, de este mismo grupo policiaco, quienes participaban en la intercepción de las víctimas.
Por último, fue detenida Janeth Nicanor Rojas, uniformada perteneciente a las Fuerzas Especiales del Grupo Cobra, quien también detenía a las víctimas y al igual que sus cómplices, utilizaba su condición de servidora pública para fingir órdenes de aprehensión y someter a sus plagiados. Macedo de la Concha dijo que ‘Los Cobras', que operaban sobre todo en Iztapalapa, son responsables de al menos siete secuestros exprés y los montos que pedían a los familiares de sus víctimas iban desde los 100 mil pesos a los 200 mil pesos.
Para facilitarse la tarea de secuestrar, utilizaban sus propios uniformes, identificaciones y vehículos oficiales y a decir de las primeras indagatorias, esta banda fue corrompiendo gradualmente a los efectivos policiacos.
En un principio, el líder de ‘Los Cobra', César Gómez, acudió a la Procuraduría General de Justicia local para solicitar una escolta, en virtud de que a raíz de sus supuestos trabajos periodísticos, había recibido amenazas de muerte y de secuestro.
Ante esta situación, el jefe de la Policía Judicial capitalina, Damián Canales, le asignó a José Antonio Manuel Huerta, quien después se alió al pseudo periodista para cometer los plagios.
Los secuestrados eran llevados al estacionamiento subterráneo de un domicilio ubicado en Sor Juana Inés de la Cruz, número 55, en Santa María la Ribera, que lo utilizaban como casa de seguridad, simulando que se trataba del ‘búnker' de la Procuraduría local.
Al momento de su detención, les fueron aseguradas armas de fuego de alto poder, algunas de ellas propiedad de la Procuraduría capitalina, teléfonos celulares, vehículos y dos envoltorios con cocaína y marihuana, respectivamente.
El titular de la PGR afirmó que las investigaciones "se están extendiendo hasta donde nos lleven" para ubicar a otros posibles cómplices dentro de estas instituciones y dijo que podría tratarse, incluso, de mandos medios y superiores.
Los siete presuntos responsables detenidos están arraigados en casas precautorias de la PGR por órdenes concedidas por jueces federales, mientras que el Ministerio Público de la Federación reúne las pruebas suficientes para su consignación.
22 junio 2004
©notimex

NEGOCIACIONES DE SECUESTROS EN MÉXICO, EL ARTE DE MANEJAR EL TERROR
Ciudad de México, México. Terror, dolor, amenazas y crueles silencios son algunos de los elementos que enfrentan los negociadores de secuestros en México, que adaptaron sus estrategias a la idiosincrasia local para aumentar las posibilidades de recuperar a las víctimas con el menor daño posible.
La intervención de un 'asesor' o 'consejero' comienza con la llamada de un conocido pidiendo ayuda. Se trata de "una misión o servicio" que no se ofrece como tal y que en algunos casos es gratuito, resaltaron tres de estos consejeros en entrevistas con la AFP.
El primer paso es "tranquilizar a la familia y convencerlos de que el problema se tiene que resolver con la cabeza fría", afirmó Pablo Carstens, con título de oficial de seguridad emitido por la ASIS (International Advancing Security Worldwide) y presidente de Crismarc Institute, dedicado a la prevención de delitos.
El objetivo es "recuperar a la víctima en el menor tiempo posible, con el menor daño posible y con la menor cantidad de dinero posible", una tarea que requiere en muchos casos la creación de "un comité de crisis", explicó.
Este comité está conformado por el negociador designado (persona que habla con los delincuentes), un guía espiritual de la religión de la familia, un psicólogo y hasta un psiquiatra, estos últimos con la misión de evitar que la crisis "se desborde y ponga en riesgo la negociación", añadió.
"El negociador asignado, al que asesoramos, tiene que ser la persona con mayor capacidad de convencimiento y visión empresarial porque a partir de la primera llamada de los secuestradores empieza un intercambio de ofertas y demandas", apuntó por su parte Sergio del Castillo, director del Corporativo de Prevención del Secuestro.
"La víctima se convierte en una mercancía de la que debe hablarse como tal durante la negociación", acotó con frialdad el teniente retirado Sergio del Castillo.
La variedad de secuestros económicos es muy amplia, y para cada tipo existen diferentes fórmulas de negociación.
La más recurrente consiste en convencer al criminal de que se equivocó en los cálculos que hizo sobre los bienes del secuestrado, lo que en la mayoría de los casos es cierto, "entonces se le debe ubicar en la realidad económica de la familia", continuó Del Castillo, integrante de un cuerpo oficial antisecuestros durante la década de los 70, cuando predominaba la privación de libertad con fines políticos.
En ese proceso lo más importante es no cometer errores sobre la cantidad que se va a entregar y el tiempo en el que se hará, coinciden Carstens y Del Castillo.
En un país en el que "las formas cuentan tanto como los fondos", las estrategias funcionan más "tropicalizándolas", expuso Carstens, que dijo haber 'asesorado' la liberación de rehenes en Sudamérica, incluida Colombia.
"En México el valor de la palabra es importante, así que a través de esta se trata de crear cierta confianza en que el otro va a cumplir su parte del acuerdo. Para lograrlo se recurren a juramentos con figuras trascendentales como Dios o la Virgen de Guadalupe 'como testigos del pacto'", dijo.
"Son detalles artísticos pero que en este país incrementan las posibilidades de liberar a la víctima con el menor daño posible y que cesen los acosos a las familias", según Carstens.
Pero en ocasiones ni una impecable estrategia garantiza el regreso con vida de la víctima. En México en los últimos 8 años han sido asesinados 160 secuestrados, según organizaciones civiles.
Algunos expertos afirman que México está en el segundo lugar mundial de secuestros civiles detrás de Colombia. El tema preocupa, y los habitantes de la capital mexicana están convocados a marchar el próximo domingo para protestar contra este tipo de crimen.
Cálculos de la patronal mexicana señalan que más de 500 personas fueron retenidas ilegalmente durante 2003 (sin incluir los llamados "secuestros express" de varias horas).
"La vida de la víctima está a voluntad del criminal, que puede decidir asesinarlo a pesar de tener ya el dinero", comentó Max Morales, uno de los intermediarios más conocidos del país, que aseguró haber colaborado en gran parte en la detención, en 1998, de Daniel Arizmendi ‘El Mochaorejas', especializado en enviar las orejas de sus víctimas para presionar psicológicamente a los familiares.
Los tres 'consejeros' consultados sostuvieron que siempre intentan convencer a las familias de denunciar el secuestro. Una iniciativa de ley que será presentada en breve haría obligatorio que den parte a las autoridades aunque los familiares se opongan.
"Nosotros existimos porque es una de las primeras demandas que les hacen los secuestradores y porque no confían en las autoridades". Con esta ley "se estaría persiguiendo a las víctimas y no a los victimarios", consideró Morales.
Los propios negociadores requieren de terapias para subsanar los estragos que les causa manejar este tipo de crisis. La de Carstens (20 a 30 negociaciones al año) es tocar el piano cada vez que concluye una 'asesoría'.

23 junio 2004
©mipunto
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