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GUATEMALA: NUEVA RUTA PARA LA COCAÍNA - mary jordan


Guatemala se transforma en ruta favorita para las drogas que van a Estados Unidos.
Ciudad de Guatemala, Guatemala. La llaman el cementerio de los aviones. Cientos de aviones calcinados reposan en la selva tropical de Laguna del Tigre, un gema ecológica que bulle de jaguares y tucanes. Los aviones transportaban cocaína desde Colombia y fueron luego desechados como latas de refrescos viejas, un coste incidental del millonario negocio de la droga que ahora está abrumando a Guatemala.
En los años 90, toneladas de cocaína colombiana fueron introducidas por aire en el norte de México y luego trasladadas por tierra a través de la frontera de Estados Unidos. Pero ahora pilotos mexicanos mejor equipados se esfuerzan en interceptar aviones sospechosos. Así, los traficantes prefieren Guatemala, donde el radar funciona mal y el gobierno se muestra incapaz de poner fin a los vuelos, de acuerdo a funcionarios policiales de Guatemala y Estados Unidos.
Como resultado, Guatemala es ahora en América Central el destino preferido de la cocaína colombiana en ruta hacia Estados Unidos. Los funcionarios dicen que toneladas de cocaína son llevadas por avión hacia pistas de aterrizaje apresuradamente habilitadas en lugares remotos tales como la Laguna del Tigre o embarcadas en lanchas pesqueras o cargueros y luego cargadas en camiones para un viaje a través de este país del tamaño de Tennessee. Las drogas son luego transportadas a través de México e introducidas en Estados Unidos, ocultas en casi todo, desde bidones de pintura para casas hasta cajas de queso fresco.
"El problema se hace cada día más y más grande", dijo Juan Luis Florido, el fiscal general de Guatemala. "Para nosotros y Estados Unidos es un asunto de seguridad nacional".
El incremento en el tráfico de cocaína ha dejado una odiosa huella: asesinatos sensacionales al estilo de la mafia que el embajador norteamericano John Hamilton ha descrito como "sacados de ‘El padrino'". Recordó como unos pistoleros entraron recientemente a un hospital y mataron a las enfermeras, así como al traficante que estaba en la cama. También ha habido un alarmante aumento en el uso local de crack.
Los problemas se ha tornado tan serios que algunos ciudadanos echan de menos los antiguos gobiernos militares que según ellos sabían cómo controlarlos, mejor en cualquier caso que los actuales presidentes democráticos.
Funcionarios norteamericanos aquí dicen que están cada vez más preocupados sobre el tráfico de drogas. Guatemala, que todavía se está recuperando de décadas de guerra civil, tiene la economía más grande de América Central. Los funcionarios dicen que el tráfico de cocaína -y en grado creciente, de heroína- está ocasionando más violencia e inestabilidad, que ha llevado cientos de miles de ciudadanos a emigrar ilegalmente a Estados Unidos en los últimos años.
Funcionarios guatemaltecos dicen que un 10 por ciento de las estimadas 150 a 200 toneladas de cocaína que pasan por Guatemala al año es vendido a usuarios locales, gran parte de ella distribuida por las bandas callejeras conocidas como maras. Decenas de miles de pandilleros con tatuajes que controlan muchos de los barrios pobres constituyen el más grande problema para la seguridad pública de América Central. Sus contrapartes en Estados Unidos, desde Los Angeles hasta Virginia del Norte, causan alarma entre funcionarios policiales norteamericanos.
La policía guatemalteca dice que el crack se ha transformado en la mayor fuente de ingresos de las pandillas locales y que debido a que muchos de ellos la están ahora fumando, la violencia se ha hecho más brutal.
"Los traficantes de drogas usan a las maras como asesinos y como sus vendedores locales", dijo Fernando Mendizábal, el fiscal instructor guatemalteco para delitos relacionados con las drogas. "Son las herramientas del crimen organizado".
Florido, el fiscal general, dijo que el problema aumentó dramáticamente durante el gobierno del presidente Alfonso Portillo, cuyo mandato de cuatro años terminó en enero. Portillo está siendo ahora investigado por supuesto lavado de dinero en Estados Unidos y Guatemala. El vice-presidente de Portillo, Juan Francisco Reyes López, está en prisión acusado de varios delitos de fraude; al menos una docena de otros importantes personeros del gobierno están encarcelados o bajo investigación.
Florido dijo que el nuevo gobierno del presidente Oscar Berger heredó un enorme problema con el tráfico de drogas y casi nada de recursos para combatirlo. Dijo que si la policía anti-narcóticos guatemalteca detectara un avión de drogas ahora, tendrían que pedir al ejército que enviara un helicóptero a darle caza. La policía tiene sólo un helicóptero del ejército a su disposición, dijo, y está en mal estado. Un segundo helicóptero se estrelló recientemente, dejando heridos a varios agentes de anti-narcóticos, y no ha sido remplazado.
Florido dijo que ha sido casi imposible atrapar a los traficantes, que descargan la cocaína en cuestión de minutos y luego incendian o abandonan sus aviones. Dijo que los traficantes con lanchas sofisticadas también superan a las fuerzas navales guatemaltecas, que tienen equipos de navegación y comunicaciones limitados.
Funcionarios norteamericanos dicen que su capacidad para ayudar se ve limitada por una prohibición del Congreso, aprobada en 1990, sobre los tipos de ayuda militar que se puede prestar a Guatemala. La prohibición fue impuesta en respuesta a un historial de décadas de violaciones a los derechos humanos durante la guerra civil del país, cuando los militares se hicieron culpables de torturas y ejecuciones sumarias a gran escala. Grupos de derechos humanos desconfían de la ayuda norteamericana a los servicios de seguridad de Guatemala, mencionando el apoyo en el pasado que dio la CIA a los violadores de los derechos humanos.
No hay aviones del gobierno norteamericano estacionados permanentemente en Guatemala, aunque funcionarios de anti-narcóticos norteamericanos dijeron que ocasionalmente podían prestar aviones o helicópteros militares norteamericanos en una base en la vecina Honduras.
Hamilton, el embajador, dijo que un signo de la limitaciones a las que deben hacer frente los servicios de anti-narcóticos de Guatemala son aviones con ventanillas tan viejas que es difícil ver a través de ellas. "Creo que nos convendría destinar una modesta suma de dinero para comprar repuestos y mejorar el mantenimiento de sus aviones de interceptación", dijo Hamilton.
"Creo que Washington está analizando nuevamente esa posibilidad", agregó Hamilton. "Es una combinación de nuestros propios intereses y el hecho de que tenemos la obligación moral de ayudar a un gobierno que realmente está haciendo grandes esfuerzos".
Florido dijo que Guatemala necesita mucho más de Estados Unidos que repuestos. Un caso que ha concentrado la atención sobre el problema del tráfico aquí es el de Otto Herrera, un ciudadano guatemalteco acusado de ser un vínculo clave en América Central entre los carteles colombianos de la droga y distribuidores en Estados Unidos. Herrera, 39, casado con una norteamericana, fue detenido en el aeropuerto de Ciudad de México en abril, un año después de que agentes allanaran su casa en un afluente barrio de Ciudad de Guatemala y encontraran 14 millones de dólares y dos lanzadores de granadas. Está actualmente en una cárcel de México acusado de tráfico de drogas. Estados Unidos había ofrecido 2 millones de dólares de recompensa por su captura, y el fiscal general mexicano calificó su detención como "una gran noticia para el hemisferio".
Las condiciones sociales aquí también han ayudado a los traficantes de drogas. La gran mayoría de los 12 millones de guatemaltecos viven la pobreza, y un 30 por ciento no sabe leer ni escribir. Hugo Beteta, un académico que es ahora un importante funcionario de planificación del gobierno, dijo que la mitad de la población guatemalteca tiene menos de 18 años y que la mayoría de esa gente no tiene esperanzas de encontrar un trabajo. Dijo que los jóvenes pobres y sin nada que hacer tienen dos opciones: emigrar a Estados Unidos o meterse en el negocio de las drogas.
"Y si ustedes se ponen duros con la inmigración, ¿qué opción les queda?", dijo.
Funcionarios aquí dicen que débil sistema judicial guatemalteco es otro atractivo para los traficantes internacionales. En el raro caso de que los traficantes sean capturados en Guatemala, se sabe que sobornan a los funcionarios para salir de la cárcel. Funcionarios norteamericanos se indignaron y sospecharon que había sobornos de por medio, cuando un conocido colega de Herrera fue repentinamente dejado en libertad.
Expertos en el tráfico de drogas dicen que los carteles colombianos parecen haber encontrado el mismo terreno fértil en Guatemala que el que hallaron en México hace una década. Antes de morir de 1997, Amado Carrillo Fuentes, uno de los más notorios traficantes de México, fue pionero del uso de aviones Boeing 727 para transportar gigantescos cargamentos de cocaína desde Colombia a México. Ahora es el turno de Guatemala, dijo el experto.
"Han cambiado su estrategia, y es una mala noticia para todo el mundo", dijo Florido.

6 de octubre de 2004
11 de noviembre de 2004
©washington post
©traducción mQh
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