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matan a periodistas en méxico


[Chris Kraul] Periodismo de investigación resultó fatal en México. Asesinan a un editor, secuestran a un periodista y se teme por su vida. Una tercera víctima fue disparada nueve veces.
Ciudad de México, México. Tres periodistas sabuesos han sido agredidos o han desaparecido este mes, y al menos uno de ellos fue asesinado, en una señal de que investigar la corrupción sigue siendo un negocio peligroso en México.
Los ataques parecen ser una iniciativa del crimen organizado para silenciar a la prensa de modo que "nadie sepa nada", dijo el sábado el fiscal general José Luis Santiago Vasconcelos.
La última víctima fue el galardonado editor de un diario, Raúl Gibb Guerrero, propietario de La Opinión en la ciudad de Poza Rica, cerca del Golfo de México. Fue matado a balazos el viernes en la vecina Papantla después de publicar artículos sobre traficantes de gasolina robada y drogas en el estado de Veracruz.
"Era un altruista, dedicado a usar el poder del diario para mejorar la sociedad", dijo el periodista Gabriel Hernández sobre su difunto patrón. "Esto no nos parará. Él merece que continuemos la lucha".
El asesinato de Gibb se produjo después del atentado contra una periodista radial, Guadalupe García Escamilla, de Nuevo Laredo, una ciudad fronteriza en el estado de Tamaulipas el 5 de abril. García Escamilla recibió nueve impactos de bala cuando salía de la emisora Estereo 91. Sobrevivió el atentado, pero sigue en condiciones críticas.
Nidia Egremy, de la Sociedad de Periodistas Mexicanos, dijo que García había estado investigando la corrupción municipal en Nuevo Laredo, y había recibido amenazas.
"El estado de Tamaulipas es el más peligroso de México cuando eres independiente y crítico", dijo Egremy. El sábado, el ministro de Seguridad Pública del estado, Luis Roberto Gutiérrez, sugirió que los periodistas porten armas de fuego.
Alfredo Jiménez Mota, 25, periodista del diario El Imparcial en la norteña ciudad de Hermosillo, desapareció cuando se dirigía hacia una entrevista el 2 de abril y desde entonces no se le ha vuelto a ver públicamente. Las autoridades y colegas temen por su vida. Jiménez Mota escribió unos artículos hace poco sobre supuestos planes de los traficantes de drogas para matar a funcionarios de gobierno.
"No tenemos detalles sobre a quién iba a ver o qué temas iban a tratar", dijo su padre, José Alfredo Jiménez, en una conferencia telefónica desde Hermosillo sobre la naturaleza de la última misión de su hijo. "Es una tortura no ser capaz de hablar con él, de encontrarlo".
México es uno de los lugares más peligrosos del mundo para que los periodistas pueden ejercer su oficio, dijo Carlos Lauria, coordinador del Comité para Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. Está en el 11º lugar en el número de periodistas asesinados en la última década, nueve. Iraq, Argelia y Colombia están arriba en la lista.
El Instituto Internacional de la Prensa informó el mes pasado que cuatro periodistas fueron asesinados en México el año pasado, más que en cualquier otro país latinoamericano. Observó que la "corrupción y el tráfico de drogas han hecho casi imposible que los periodistas lleven a cabo sus investigaciones periodísticas" en México.
Lauria dijo que en la región fronteriza del norte, a través de la cual entran drogas de contrabando a Estados Unidos de varios billones de dólares al año, ha devenido especialmente peligrosa. La policía mexicana rara vez resuelve los crímenes, dijo, que contribuye a que se produzcan más atentados.
La impunidad en torno a estos crímenes es visto como una luz verde por los que los cometen, para atacar a otros periodistas", dijo Lauria.
José Carreño, director de estudios de periodismo en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, dijo que el periodismo de investigación, de por sí raro en el país, se había transformado todavía en menos atractivo para los periodistas porque "fuerzas incontrolables actúan con mayor impunidad".
La familia de Gibb fundó La Opinión hace medio siglo en Poza Rica, un centro de refinerías donde el empleador más importante es Petróleos Mexicanos, o Pemex, el monopolio estatal del petróleo.
Durante la dirección de Gibb, La Opinión obtuvo dos premios nacionales, en 2002 y 2004, por su trabajo en el descubrimiento de bandas de contrabandistas de gasolina que supuestamente operaban en complicidad con altos funcionarios de Pemex. A pesar de esos artículos, las bandas todavía roban gasolina directamente de las refinerías y la venden de manera adulterada a las gasolineras de varios estados, de acuerdo a informes recientes de La Opinión. El artículo más reciente del diario sobre el fraude apareció el 4 de abril.
Las autoridades dijeron que Gibb había recibido amenazas poco antes de su asesinato. El editor se dirigía el viernes en coche a casa cuando fue parado por cuatro pistoleros en dos camiones que le metieron 15 balas en el cuerpo. La policía no ha hecho ninguna detención.
Lo sobrevive su esposa, Ana, y sus tres hijos.

13 de abril de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
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